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¡Bonito, (casi) todo me parece bonito!
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¡Bonito, (casi) todo me parece bonito!

La Chica vive en un planeta pez y debe reparar un artefacto mecánico. Su mejor amigo es un cubo. Todo es bonito.

Por David Vigón Rodríguez,
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Versión analizada Xbox One S. Copia digital proporcionada por Cosmocover.

Fireart Games es un estudio polaco con pocos juegos en su haber pero todos con algo en común: “lo bonito”. Al igual que su anterior trabajo, Spirit Roots, estrenado en diciembre de 2019, TOHU es una aventura familiar con altas dosis de fantasía, cuquería y colorines. Recién estrenado en PC y consolas, el juego ha sido muy bien valorado en numerosos eventos como Dev Gamm! Awards, Dreamhack Sweeden 2019, y Digital Dragons, especialmente en las categorías musicales, artísticas y de diseño.

Existe un peculiar universo en el cual los planetas no están asentados sobre elefantes gigantes y éstos a su vez sobre tortugas marinas, no..., directamente los planetas son criaturas marinas vivientes. La Chica vive feliz en su planeta pez, regido por el Motor Sagrado, el cual mantiene la energía de todos los elementos mecánicos del universo. Todo marchaba fetén hasta la aparición de una misteriosa y traviesa encapuchada que destrozó el motor y se dio a la fuga. Este es el momento en el cual La Chica y su amigo Cubus deben ponerse manos a la obra. Sus tareas del día serán arreglar el Motor Sagrado, arreglar tótems místicos, detener a la encapuchada forastera, hacer amigos por el camino y visitar a su anciano mentor Chafarerro. El nombre es estupendo, al igual que su mostacho y su cuerpo de tetera, todo hay que decirlo.



Las mecánicas jugables son las típicas de una aventura gráfica pero simplificadas. Tanto recoger y usar objetos como conversar tienen poca enjundia, de hecho el movimiento también es limitado, ya que La Chica sólo se mueve a las zonas especificas de cada pantalla (lo que indica el icono correspondiente) así como escalar zonas elevadas y saltar después. Esto parece una tontería pero ofrece una sensación de encorsetamiento y agobio muy molesta. La mecánica realmente destacable y característica es alternar entre los dos personajes: La Chica y Cubus, como si fuesen dos alter egos. La Chica puede escalar y conversar con la gente Mientras que Cubus puede levantar objetos pesados, transportar trastos pesados y empujar cosas pesadas... no sirve para mucho más.

Los puzles son la pura y casi única esencia del juego. Lo que más haremos... resolver puzles desde fáciles a complejos, centrados principalmente en la resolución de problemas mecánicos, físicos, mentales y visuales. Usaremos objetos y conseguiremos algunas pistas hablando con gente de la zona pero lo principal es el rompecabezas centrado en lo real y lo lógico, tales como reparar circuitos eléctricos, mecanismos con engranajes, reconducir el flujo de agua, hallar los litros necesarios de gasolina para activar un globo aerostático, utilizar tirachinas y cañones para alcanzar objetivos en movimiento, formar puentes y estabilizar una columna de libros. Algunos puzles no están bien explicados y ofrecen pistas falsas, otros en cambio son sencillos. Es importante tener buen pulso para las pruebas de velocidad, agilidad visual para hallar respuestas en el escenario y buena capacidad mental para los cálculos. Si nos quedamos atascados en alguna prueba podemos activar la pista en nuestro cuaderno a través de un sencillo ejercicio de habilidad. Estas visuales son bocetos y esquemas de los pasos para resolver el acertijo en cuestión pero raramente revela todo, también deja información importante sin explicar para que sigamos pensando por nosotros mismos.



Recalcamos que lo que más haremos será resolver puzles porque no hay mucho más. Los diálogos se limitan a personajes estrambóticos que nos cuentan sus quejas ante la vida, detalles sobre el argumento del juego y trasfondo de ese mundo. Pocos son los personajes que mantienen una charla u ofrecen información crucial para avanzar por las pantallas, de los que son necesarios para continuar, tanto que podríamos pasar del resto. La exploración tampoco existe como tal, es todo muy lineal y guiado. Sí existen algunos escenarios compuesto por unas pocas habitaciones para recorrer libremente pero nunca se ofrece libertad real. La idea de que existen planetas con forma de peces deambulando por el espacio se queda en nada porque no podemos recorrerlas a nuestro antojo, sólo cuando lo exige la historia y mediante cinemáticas. Además una vez completada una zona en cuestión ya no volveremos jamás, a excepción del Mundo Hogar de La Chica, que es esencial. Tampoco es que sea muy larga la aventura ni muy jugable, incluso en ocasiones se antoja que dura más de lo necesario.

Posiblemente no tengamos muchas ganas de rejugar la historia ni tampoco hay motivos para ello más allá de los logros y trofeos, pero lo sí que hay son coleccionables. No es la primera aventura gráfica que incluye coleccionables pero sigue sin ser lo habitual. A lo largo de los planetas peces existen criaturas mágicas, extrañas, mecánicas, metálicas y locas rondando por los mapas, así que si los encontramos pasarán a formar parte de nuestro cuaderno de dibujos. Poco a poco completaremos nuestra colección de cromos aunque no aporte confirmación útil ni siquiera nombres (están en un idioma inventado), además de que navegar por el álbum es incomodo y caótico. Eso sí, lector cazador, desbloqueamos un logro y trofeo por completar la colección.. aunque se desbloquee bastante antes de tiempo.



El apartado artístico es lo más notable de esta experiencia, realmente bonito, colorido y gracioso. Los diseños y expresivas animaciones de Olga Tesliuk, Aleksandr Zimin y Alex Ionoff cumplen con la cuquería necesaria para este tipo de juegos. Gustarán a la vista aunque sin llegar a ser arrebatadores. Los híbridos maquinas-animales son divertidos, los secundarios y enemigos tienen encanto, como el vigilante samurái, el científico trompetero o el caracol musical, sin olvidarnos de La Chica, un diseño sencillo a la par que característico. También es muy expresiva, de hecho lo es demasiado, y su peinado morado alborotado combina bien con su tez nevado y nariz puntiaguda. Quizá su manía de mirarnos directamente a nosotros con gesto desaprobatorio cada vez que intentamos hacer algo ineficiente sea innecesariamente odiosa. La ruptura de la cuarta pared más desquiciante que nos ha ofrecido Polonia en este incipiente 2021.

Los escenarios son barrocos y surrealistas. Existen muchísimos elementos en pantalla, muchos seres vivos rondando por la zona, edificios extraños, inventos mecánicos inverosímiles, mucha información visual. En cada pantalla suele haber algún personaje hablador, un bichito coleccionable y algunos seres que emiten sonidos al pulsar sobre ellos pero que no hacen nada más, mucho menos son útiles. Las pantallas son muy imaginativas y dan pie a conjeturas sobre el día a día de esos mundos raros y sus habitantes ¿Cómo viven los piratas y los esquimales? ¿Por qué unos pájaros son robots y otros orgánicos? ¿A qué se dedica el trompetero químico o la polilla robótica gigante? ¿Ese topo con mostacho se llamará Nigel o Tim? A pesar de que algunos escenarios juegan con la lógica espacial de la arquitectura, como las escaleras rollo Escher o las caminatas en el techo, ciertamente existe una sensación plana y perspectiva poco profunda en su conjunto al ser todo en 2D. Ni siquiera llega al 2.5D habitual en el genero.



Quizá el aspecto más publicitado por la propia desarrolladora, tanto en su ficha comercial como dentro del juego, es su banda sonora. No se puede negar que es bonita y tiene piezas bastante relajantes y apreciables, no en vano es obra de Christopher Larkin, el compositor de Hollow Knight, título de sobra famoso y amado por todos. Tanto que algunos dicen que su perfección no debería existir. Si la música es un placer sus efectos de sonido y doblaje son una tortura para nuestra alma y los oídos. Más allá del narrador anglosajón Rob Townsend describiendo el argumento y los sucesos entre isla e isla, los diálogos (muy simples) no tienen voces humanas. Personalmente nos sorprendió mucho que el juego tuviera textos en español y un narrador humano que ofreciese frases y palabras comprensibles, pero el resto de personajes cumplen con su propósito de “muñecos que susurran palabras inventadas al azar a modo de idioma”. Es bastante gracioso pero al poco tiempo acaba desesperando.

No sabemos si es por el timbre agudo de la protagonista, de la actuación de la actriz Christina Sherman o de su afán constante de emitir sonidos para cualquier acción. Si trepa emite sonidos, si levanta un objeto otro sonido, si se queja de no poder cargar trastos pesados es otro sonido, si intenta interactuar con un elemento del escenario otro sonido, si habla con alguien se traduce en muchos más sonidos, incluso caminando emite sonidos. Su amigo Cubus es menos molesto porque sus gruñidos metálicos son menos chirriantes (algo irónico) pero tampoco se calla y encima al andar genera mucho ruido con sus pesadas pisadas. Lo más sensato es desactivar los efectos de sonido y disfrutar de la música, sino nos volveremos locos, nos angustiará todos los personajes y su cuchucheo incesante quebrarán nuestra moral y ganas de vivir.

Para mayor horror nuestro fue toparnos con un bug sonoro que provocó un bucle con los gritos de La Chica en bucle, un dolor que supera al glitch de los quejidos eternos de la Lara Croft moribunda de hace años. Como curiosidad final, los creadores se preocuparon de señalar en cada pantalla de carga el consejo de jugar con los auriculares puestos para una mayor experiencia. Suponemos que será para el deleite de la banda sonora, ya que no hay puzles musicales y que los infernales gorgoteos de La Chica pueden taladrarnos los tímpanos.



TOHU pertenece a ese subgénero de aventuras gráficas sostenidas por la magia de la cuqueria y de la abundancia de puzles originales, muy distinto a los basados en los diálogos y escenas cinematográficas. Ejemplos de este subgénero son la obra china Luna: The Shadow Dust y el imperecedero checo Machinarium (posiblemente una influencia en cuanto a su mundo mecánico con criaturas-robots y su sistema de pistas), los cuales son bastante mejores al título que nos ocupa. La obra de Fireart Games, con el apoyo de The Irregular Corporation y su empresa matriz Tonic Games Group, cumple con su función de contar una historia bonita, protagonizado por seres bonitos y unos puzles bonitos más o menos desafiantes. Ese es el adjetivo: ser bonito... sin embargo debe haber algo más que eso.

Estamos en una época propicia para las aventuras gráficas y el mercado abraza todas esas obras con entusiasmo maternal. Ya no es un género marginado ni una rareza, ya no tenemos que conformarnos con cualquier juego que sea bonito y poco más. A pesar de nuestro entusiasmo inicial, TOHU se vuelve rápidamente una experiencia aburrida y sin excesivo interés. Algunos puzles son desafiantes pero en general no resulta emocionante completarlos, la duración es escasa aunque sus casi dos horas se antojan más largos.

El apartado artístico es bonito (sí, sagaz lector, esta redundancia de vocabulario es intencionada) pero para nada fascinante ni inigualable, incluso la banda sonora no ofrece melodías que se instalen en nuestra memoria musical ni mente. Lo que sí se instala ahí como un demonio o un piojo son la Chica y Cubus, incapaces de permanecer en silencio unos segundos. Tan chirriantes que el cabreo amenaza con engullirnos mientras escribimos estas lineas. La redención tampoco llega con la historia, porque ni es muy interesante ni imaginativa, no está muy bien narrada y su supuesta revelación final no es impactante porque prácticamente todos los monigotes del juego han estado dando pistas sobre ello desde el principio. Es posible que hace una década TOHU se hiciese un nombre y un hueco pero a día de hoy existen propuestas más interesantes, incluso de juegos bonitos bonitos, sencillos y emotivos como When the Past Was Around.
Análisis de TOHU para XONE: ¡Bonito, (casi) todo me parece bonito!
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Alternativas
Machinarium y Luna: The Shadow Dust comparten ideas en común pero mejor ejecutadas.
Apartado artístico bonito. Los curiosos personajes secundarios. Las animaciones.
La Chica y Cubus son protagonistas odiosos. Historia simple. Mecánicas jugables poco estimulantes.
Es una obra bonita sobre personajes pintorescos que ni es muy divertido, ni original ni emocional.
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