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El búho que ululó con el corazón
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El búho que ululó con el corazón

Una muchacha está perdida en la vida y entre sus recuerdos, no puede avanzar más. Todo cambiará con la llegada de un ave violinista.

Por David Vigón Rodríguez,
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Mojiken Studis demostró con A Raven Monologue en 2018 y Banyu Lintar Angin: Little Storm en 2017 que era posible crear juegos sencillos y bonitos, más centrados en el arte que en la jugabilidad. Su A Raven Monologue estaba más cerca del ludo-arte (o videoarte o el término que prefiramos utilizar para hacernos pasar por gente lista) que a un videojuego propiamente dicho, ahora When The Past Was Around anhela mostrar un mayor equilibrio entre arte y juego, como Divination, She and the Light Bearer o el próximo A Space for the Unbound. No es aventura gráfica pero tampoco una cinemática larga... es una historia muda con varios puzles imaginativos. Además es su primer juego que sale en consolas.

¡Bendito y cruel memoria! Creas ilusiones falsas de un pasado perfecto, estampas de recuerdos dibujadas minuciosamente por los monjes que habitan en nuestra mente, en sus celdas. Eternos entes de clausura que ilustran momentos extintos de la vida como si fuese un acto real, existente... activo en el presente. ¿Por qué el pasado se interpone en nuestro camino? ¿por qué no nos deja vislumbrar el futuro? ¿por qué? Quizá porque realmente no deseamos ese destino opresivo, triste y solitario, sin sentido y sin ganas. ¿Para qué considerar esa posibilidad del mañana como algo interesante y deseable cuando lo mejor de nuestra vida ya lo hemos vivido? ¿Cuál es la gracia de adentrarse en la noche sin estrellas del mañana si podemos tumbarnos en el amanecer soleado del ayer? Sí, tenemos la tarde tormentosa del hoy pero no es necesario prestarle atención porque se apaga enseguida. De hecho ya no existe el presente. ¡Abandonemos locas esperanzas de una vida en potencia y centremos nuestro cerebro en la vida pasada, que existió de verdad y aún existe dentro de nosotros. Es lo único real de nosotros. ¿Verdad, Eda?


Un menú principal repleto de plumas en un fondo blanco nos da la bienvenida a una experiencia emocional que se cuenta poco a poco mediante el simbolismo y la música. Un fondo que irá cubriendo con fotografías de nuestro pasado, de recuerdos físicos a modo de capítulos. La protagonista es Eda, una joven violinista de inocente rostro feliz, quien recibe la visita de un apuesto búho antropomórfico en medio de una mala racha en la que no se encuentra así misma ni su camino. Aparece como una gran silueta negra y le seguimos habitación por habitación para descubrir su imagen poco a poco... parece humano con cabeza de búho. ¿Quién es este búho y por que le seguimos durante el prólogo? Una vez desenmascarado Búho pasamos a otra escena desoladora y desconcertante: Eda, inmóvil en un cementerio, vestida de luto con el alma quebrada y sin ganas de existir. Demasiado dolor para ser real. ¿Venimos para morir y sufrir? ¡Amargo sentido a todo! Entre lágrimas y la muerte interior, la chica escucha unas misteriosas notas musicales desde el interior de una cripta. Misteriosas y al mismo tiempo conocidas. ¿Quién está tocando el violín dentro de un edificio fúnebre rodeado de cadáveres? Se adentra y descubre una enorme jaula de pájaros con una figura humanoide en su interior. Una sombra humana que le entrega unas plumas... así comienza este recorrido entre los recuerdos de Eda sobre su amado Búho.

A lo largo de cinco capítulos y un prólogo seremos testigos de la historia de amor entre Eda y Búho, cuando el Destino y la Suerte los unió en un mismo lugar y mismo tiempo, desde su primera mirada hasta el final de todo. Un final precipitado e injusto. Este bello viaje, sin duración explicitada pero siempre insuficiente, se muestra sin ningún diálogo ni texto introductorio. Todo se revela mediante imágenes, gestos, música y... puzles. Bastantes puzles y todos variopintos. La principal y única mecánica jugable es la resolución de puzles, no busquemos más porque no se necesita más. Cada capitulo presenta un suceso concreto, cotidiano y mundano, tal como pagar el café al tabernero, desayunar, contemplar las estrellas, salir de casa a pasear o acercarse al parque a escuchar la actuación de un músico desconocido. Para completar esas tareas se requiere reunir objetos, buscar llaves y accionar mecanismos mediante puzles curiosos e imaginativos. La mayoría de los acertijos son accesibles pero algunos son más curiosos y complejos, que requieren nuestra atención, pero siempre con pistas visuales por la pantalla. No debemos confiarnos porque incluso el más listo puede despistarse precisamente por esas pistas.

Debemos tener en cuenta que los capítulos están formados por tres o cuatro pantallas con sus respectivos puzles pero no necesariamente con sus respectivas pistas. Si encontramos una pista que no encaja en los puzles de esa pantalla quizá sea para el puzle de otra pantalla. En caso de apuro tenemos un sistema de ayuda opcional que nos indica mediante icono todos los objetos relevantes de la pantalla, ya sean para recoger o interactuar. Los puzles son temáticos y están relacionados con la vida diaria, el amor, la naturaleza y sobre todo la música, nada de chismes absurdos y combinaciones imposibles. De hecho no tenemos que combinar objetos de nuestro inventario, siempre los usaremos sobre el escenarios y los personajes. En determinados momentos interaccionaremos con la música y la trama avanza gracias a ella, pues este arte es un vehículo para la historia y las emociones. Tanto Eda como Búho son violinistas y nos deleitaremos a menudo con sus interpretaciones, un deleite tan visual, simbólico y puro que hasta las notas musicales aparecen revoloteando por la pantalla. Siempre que las pulsemos ocurrirán algo importante, aunque no sigamos el ritmo.


Las obras de Mojiken gozan de una gran belleza en todos los sentidos y en todos los aspectos. Eda y Búho son realmente lindos, tiernos y expresivos, es imposible no sentir simpatía por ellos. En poco tiempo expresan mucho del momento que viven y de sus sentimientos a través de los gestos y del vestuario, desde una merienda en la playa hasta un funeral. Al ser una historia intimista no existen personajes secundarios aunque brevemente aparecen otros seres humanos como el tabernero, los padres de Eda o niños enfermos. Los escenarios a su vez son detallistas y realistas, lugares donde la gente podría vivir y nosotros creerlo sin problemas, nada de sitios extravagantes, ni demasiado grandes ni sofisticas. No son muchos pero es apreciable observar como muchos de ellos corresponden a los sentimientos de Eda de ese momento, de ser lugares luminosos a sitios opresivos y oscuros. Personalmente nuestro favorito es el mirado sobre la colina al atardecer aunque la azotea también es relajante.

El diseño general es encantador y näif, pero también se torna deprimente, oscuro y extraño en el momento adecuado. Se muestra especialmente en los colores de la habitación, si es un día soleado o una noche cerrada, si todo se ve con un filtro sepia o frío, los personajes se muestran nítidos o son sombras oscuras sin formas de trazos negros agitados, como si el Destino los estuviera garabateando en cada segundo. Los toques de realismo mágico (puertas mágicas que aparecen de la nada, las jaulas gigantes, el propio Búho) encajan perfectamente con el tono del juego y su argumento.


La banda sonora encaja perfectamente en una historia donde su uso es fundamental, no sólo porque sus protagonistas son violinistas profesionales sino porque todo tiene musicalidad. Los menús, las acciones, el uso de objetos... todo está acompañado por un acorde de violín. Nos ha recordado mucho al olvidado Ilomilo, igualmente tan musical como romántico y bonito. Las melodías son realmente preciosas y relajantes, casi todas son optimistas, alegres y románticas (no en el sentido apasionado sino en el romanticismo cotidiano), pero tampoco se evitan las dramáticas y desgarradoras. Todas son contundentes y encajan con el momento que vivimos, dieciocho canciones que canturreamos y vivirán en nuestra mente durante días. Se aprecia el talento de los músicos implicados como el galardonado compositor Masdito "ittou" Bachtiar, el violonista K Yayan Permana y el guitarrista Satoxx (del grupo Moccatune).

Como comentamos antes, el juego ni cuenta con diálogos ni textos porque no los necesita. No obstante sí requiere lo mínimo que son un menú principal y un selector de capítulos, poco pero igualmente traducido en muchos idiomas. Cuando decimos muchos idiomas es que son muchos, incluso variante de algunos de ellos, como el chino tradicional y el mandarín o el español castellano y el español latino. Ciertamente no hay mucho que traducir, solamente el título de los capítulos (que sólo aparecen dentro del menú), los créditos y el menú principal, pero se agradece mucho el trabajo. No todos los días se encuentra uno juegos traducidos al indonesio o coreano. Como curiosidad, mientras el resto de traductores están acreditados con su nombre y apellidos reales el de España viene con su seudónimo: Traducciones Ippatsu! ¡Nosotros siempre a contracorriente!


¿Has decidido que camino tomar, Eda? ¿vivir en la comodidad del pasado y olvidarse del marchito presente y del lejano futuro? ¿abrazar lo desconocido y olvidarse de lo que fuimos y vivimos? ¿cuál es la puerta correcta en esta vida? El dolor nos marca para siempre, las ausencias y los errores nunca nos abandonarán aunque lo neguemos, pero debemos aceptarlos y aprender de ellos porque siempre vivirán dentro de nosotros. No permitamos que la comodidad del futuro feliz sea nuestro opiaceo ni que el misterio del futuro nos asuste. Todos nuestros seres queridos que nos dejan (pero no nos abandonan) no quieren que vivamos atrapados en una jaula de pesadumbre por su culpa. Tampoco quieren ser relegados al interior de nuestro subconsciente como si fuesen un mal recuerdo, que seamos presa del miedo al pensar en ellos por si nos hacen palpitar el dolor instalado en nuestro corazón. No, los que se van no quieren ser olvidados ni condicionar negativamente nuestro viaje. Quieren ser recordados como esas personas que nos hicieron felices y fueron felices con nosotros. En los desayunos diarios, en los momentos de diversión, en las vistas al mar, en el tedio, en lo malo y en lo bueno, en lo mundano y lo divino, la primera vez que fuimos conscientes de nuestra existencia mutua. Los recuerdos malos prevalecerán porque son una realidad... pero los días felices serán nuestra alegría diaria, porque todo forma parte de nosotros. No olvidemos el pasado para afrontar el futuro.

De eso trata When the Past Around, una breve, sencilla pero intensa aventura emocional sobre los recuerdos y el amor. Puzles imaginativos entre escenas musicales y oníricas, personales sin diálogos pero profundamente humanos con los que congeniar, sin importar si eres humano o un búho enorme. No cabe duda que el equipo de Mojiken Studio tiene una delicada sensibilidad y su propia simbología compartida entre sus obras. No es raro advertir algunos simbolismos recurrentes, como las aves antropomórficas, las jaulas, los trazos negros vibrantes o las rocas, en otros títulos suyos como A Raven Monologue. Un cuento sobre nuestro realismo mágico, no en vano todo es un gran recuerdo de Eda, un viaje introspectivo en su mente y sentimientos, que se asemeja a otros juegos encantadores como el citado ilomilo o el también asiático Luna: The Shadow Dust. Entre la tristeza y la dura realidad siempre hay lugar para el optimismo y la felicidad, tal como se muestra en la emotiva escena final con los créditos.
Análisis de When The Past Was Around para XONE: El búho que ululó con el corazón
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Alternativas
Luna: Shadow Dust, Ilomilo y las otras obras de Mojiken como A Raven Monologue.
Su apartado artístico y su historia de amor.
Su escasa duración.
Juego corto y no excesivamente difícil pero sinceramente emocional y enternecedor. Fácilmente nos llegará al corazón.
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