Ambientado tras la caída del Imperio Galáctico, en un momento de reconstrucción y caos en el Borde Exterior, surge la Liga Galáctica: un circuito de carreras clandestino e ilegal financiado por sindicatos, donde se forjan nuevos campeones. El jugador se pone en la piel de Shade, un piloto solitario con un pasado marcado por una venganza personal contra la familia Bool, que se alía con Darius Pax —fundador de la Liga— para hacer frente a Kestar Bool, un corredor despiadado que pretende arrebatarle el control de la competición. Combina velocidad, combate entre vehículos y personalización de speeders en un homenaje moderno a clásicos como Star Wars Episode I: Racer.