En No Rest For The Wicked nos situamos en el año 841 inmersos en el caos más absoluto. Un caos provocado por un devastador conflicto bélico provocado por la transición de poderes derivada de la muerte del Rey Harol Bolein. A este hecho se le suma una mortífera plaga resurgida en la remota isla de Sacra, asolando la tierra y sus habitantes. Así pues, los salvajes combates tanto con los monstruos y elementos surgidos de esta plaga, como con los diferentes ejércitos destinados a tomar el control del reino, están asegurados.