El 25 de mayo del 2004, una nave alienígena comenzó a orbitar alrededor de la Tierra. Haciendo caso omiso de todos los intentos humanos por comunicarse, la nave liberó varias nubes de esporas en las capas superiores de la atmósfera. Allí se multiplicaron rápidamente y taparon el sol. A los siete días, las esporas empezaron a caer en forma de lluvia, y eliminaron la mayor parte de las formas de vida avanzadas del planeta. Únicamente, algunos grupos aislados de humanos, escondidos en búnkers bajo tierra, consiguieron sobrevivir a esta masacre. Semanas más tarde las esporas se desintegraron y pudieron subir a la superficie. La primera tarea de los supervivientes fue tomar contacto unos con otros y descubrir lo que había sucedido fue entonces cuando comenzó la batalla.