Oh, Oh, OH, has ido abrir EL TEMA. Justo lo que llevaba tiempo querido hablar. La publicidad, la puta publicidad. Esos anuncios absurdos, con la lógica más extraña e inexplicable, con los más manidos y odiosos estereotipos y su publicidad engañosa. Como ya has deducido, yo también odio los anuncios, aunque en mi caso no es porque me resulten ruidosos como a ti, si no por el insulto a la inteligencia que suponen. Y pongo un par de ejemplos.
Empecemos por este, aprovechando que la gente de Casa Tarradellas ha tenido a bien ponerlo en su cuenta oficial de Youtube:
Miradlo bien, porque no tiene desperdicio. Vemos a la madre (que como es bien sabido por todo publicista, es la única que hace la compra en casa) echando la bronca a su familia por haberse comido el espetec en menos de 24 horas. Así que yo pregunto: ¿Y PARA QUÉ COJONES COMPRASTE EL ESPETEC SI NO ES PARA COMERLO? ¿EH? Si no era para comerlo, ¿entonces para qué era? Y encima luego te ves al resto de la familia comiéndoselo a escondidas, como si hiciesen algo malo. En fin, todo muy extraño.
Vamos con otro...
Bien, analicemos detenidamente este anuncio, porque genera muchas e inquietantes dudas. Vemos a un tipo metiendo en un bolso ajeno. ¿Y por qué lo hace? Realmente no hay muchos motivos por los que uno metería la mano en un bolso ajeno si no es para robar la cartera o el teléfono. Pero no, de todo lo que puede coger, va y coge un tampón, posiblemente el objeto menos valioso que hay en el bolso. Pero Amaia Salamanca, lejos de molestarse por ello, se pone a... explicarle al ladrón las bondades del tampón. Lo normal, vamos. Quizá el bolso no era suyo, y la verdadera dueña está fuera de plano llamando a la policía en ese momento. Pero eso es lo de menos. El meollo de la cuestión es, ¿por qué necesita un hombre saber cómo funciona un tampón? Exacto. Los publicistas, tan genios ellos, han visto que entre los hombres hay un
target desaprovechado. Pensadlo bien, ¡con este anuncio han duplicado su clientela potencial! ¿Cómo no se le había ocurrido antes a nadie?
Sigamos.
Los anuncios de yogures de este tipo son todos del mismo tipo, pero elijo este por poner solo uno de ellos. Carmen Machi se topa por casualidad con la familia estereotipo de la publicidad, siempre formada por papá, mamá, niño y niña. Primero empieza dirigiéndose a mamá, ya que como también es bien sabido, los problemas intestinales solo afectan a mujeres. Luego les presenta un pack de seis unidades del yogur en cuestión... ¡que lleva una foto de la misma familia! ¿Cómo podía esta familia no conocer estos yogures, si salen ellos en el envase? Digno de Inception.
Este no necesita demasiadas explicaciones. Te preguntan de dónde vienen los niños, y sales con la respuesta más peregrina de toda la historia de la humanidad. Eso está muy bien, engañar a tus hijos, para que luego crezcan preguntándose porque sus padres eran unos mentirosos. O quizá es que la mujer se cree realmente esa historia. Eso explicaría por qué necesitó ir a una clínica para poder ser madre.
Lo odio, en serio. Parece una tontería de anuncio, pero odiable por muchísimas razones. Este anuncio trata una receta de bizcocho como algo INALTERABLE, algo que si lo tocas, se carga a la abuela de un infarto. ¿Cómo osas cambiar la receta? Normal que la vieja esté esperando con gesto de mala hostia, seguramente con la bronca ya ensayada, por cambiar una receta milenaria transmitida entre generaciones de señoras. Porque claro, una vez más, el anuncio va dirigido a señoras. Un hombre ya le habría pegado fuego a la cocina intentando hacer un bizcocho, así que mejor no darles la receta a ellos.
Los anuncios de cerveza siempre han estado en mi punto de mira. Este es de los más paradigmáticos, porque junta los principales topicazos: rodado en un bar, protagonistas que suman 15 puntos en una escala hipster de 0 a 10 que me acabo de inventar, la cerveza como método principal para ser el centro de atención, tener amigos y ligar... en fin, que viene completito. ¿Y qué es eso de elegir una cerveza para toda la vida como si fuese una decisión trascendental? ¿No puedes cambiar de marca en un momento dado?
En fin, en otro momento sigo, que con este tema tengo bilis para dar y tomar.