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La otra Matrix

Supongo que todo el mundo ha tenido una tarde aburrida frente al ordenador. Sea porque llueve afuera y la calefacción y la seguridad de no mojarnos son demasiado tentadoras, o simplemente porque esa tarde "no pienso hacer nada". Lo cierto es que uno de los métodos más sencillos para no aburrirse en el caso de que nos llegue la ocasional vagancia es, sin duda alguna, navegar por Internet. Bueno, si estás leyendo ésto, sospecho que no necesitabas que te lo dijera.

Una de esas tardes aburridas, una vez revisadas nuestras "páginas de cabecera" y ansiosos de nuevas experiencias, uno va de link en link, "navegando por el cyberespacio" que dirían los tecnócratas de las operadoras que nos sacan los ojos por servicios deficientes, hasta que al final, perdido en la inmensidad de ese vasto océano, acaba encontrando una pequeña isla donde descubre algo nuevo que le sorprende. Eso me ocurrió a mí, y eso quiero contar. Así descubrí el Proyecto Blinkenlights.

Tenía que ser en Berlín, es decir, en Europa. Desde luego, hacer algo así en España (y más necesitando el permiso que no la ayuda de las autoridades) fuera de un Fórum en el que se subastan hasta los clavos o de alguna exposición de bohemios acaparasubvenciones parece algo de otro planeta. El caso es que un extraño grupo de hackers alemanes, unidos bajo los principios de la unicidad individual y el caos, que se autodenominan el Chaos Computer Club decidieron llevar a cabo un megalómano proyecto surgido de la mente de algunos de los miembros para celebrar su veinte aniversario. La idea era, ni más ni menos, que convertir la biblioteca nacional de Berlin (conocida allí como la Haus des Lehrers -la casa de los profesores-) en la pantalla de matriz de puntos más grande del mundo. Pero no porque sí, como un record Guinness, ni porque su idea fuera crear una fusión entre arte y videojuegos, sino por hacer algo divertido. Algo que en la industria de los videojuegos (del entretenimiento) parece que se está olvidando, como declaraban hace un tiempo los creadores de Alien Hominid, uno de los pocos juegos comerciales underground que quedan en estos tiempos.

Desde luego, no fueron los primeros. Antes que ellos ha habido montañas de experimentos similares, usando la iluminación de casas que estaban alineadas en cuadrícula, proyectos como La Bastille, y muchos otros. Incluso uno de los ordenadores más antiguos que se recuerdan, el Burroughs B-205, usaba algo similar, ya que su "monitor" era una matriz de puntos formada por pequeñas bombillas, si bien eran algo más parecido a leds indicadores de estado. Si a alguno le suena el bicho de las fotos, que no se asuste, ya que apareció en multitud de películas y series de los 60, entre otras aquella horrible serie de Batman que era la antítesis del buen gusto. Curiosamente, ninguno de los autores conocía estos proyectos, sino que a raíz de la popularidad que alcanzó en Alemania el mismo, les comenzaron a llegar emails que les descubrían que más que los primeros, eran los últimos. Sin embargo, el ser los primeros no les preocupaba, porque su proyecto era más una ilusión que llegar a una meta.

Y si bien no fueron los primeros, sí fueron los primeros en hacer que ese espectáculo de luces fuese de todos. Casi podríamos decir que Blinkenlights fue el primer MDOMMS, Massive Display Online Multiplayer Media Service (servidor multimedia multijugador online de pantalla gigante). Porque Blinkenlights era realmente para todos, no sólo estaba como "demostración de poder" de un grupo de frikis informáticos. Entre otras posibilidades, los usuarios, mediante una llamada desde su teléfono móvil, podían jugar a Pong (¡Incluso a dos jugadores!) desde la Alexanderplatz, donde se hallaba la mastodóntica pantalla, o simplemente desde cualquier punto de Berlin que ofreciera una buena panorámica del edificio. Además, los usuarios podían mandar dibujos y animaciones que se ejecutaban en la pantalla, y hasta cartas de amor, las Blinkenlights Loveletters. Iniciando un juego de Pong y marcando un código especial, se podía rescatar una "carta de amor" creada con un programa especial y mandada por email anteriormente. ¡Ni que decir tiene el efecto romántico que puede tener un luminoso como un edificio declarando tu amor! El único problema es que las llamadas costaban 1,20€ el minuto. Y no precisamente porque los creadores fueran uno de esos crápulas que hacen fortuna con politonos, sino porque el proyecto, para que os hagáis idea de sus dimensiones, necesitó cinco kilómetros de cable, 144 bombillas, varios ordenadores, hubo que pintar TODAS las ventanas de blanco, etc.

No contentos con ello, ese grupo de locos decidieron crear unos meses más tarde, un nuevo proyecto: Arcade. Aunque situado esta vez en Francia, en la Bibliothèque nationale de France. No decidieron hacer lo fácil, que hubiese sido hacer una réplica de su anterior proyecto. Triplicaron el tamaño de la pantalla y le añadieron cuatro intensidades de luz, creando, casi sin quererlo, una GameBoy descomunal (ya que ésta trabaja con cuatro tonos de gris). Una GB, dicho sea de paso, de 3370 metros cuadrados. En esta ocasión se podía jugar a Pong, Tetris, Breakout (clon de Arcanoid) e incluso a un limitado pero totalmente funcional Pacman. Además, fueron remozadas todas las herramientas del proyecto, construyendo entre otros ArcadePaint, que permitía hacer lo que acabáis de ver en el link a cualquiera con un pc conectado a internet, y podías ver tu imagen o tus vídeos aparecer en Francia como si tal cosa, gracias a varias webcam. Una pena que en España no se haya llegado a hacer algo así, supongo que tanto por inacción como por desconocimiento, porque como habéis podido ver en los links anteriores, Blinkenlights y Arcade acapararon montañas de artículos en Alemania y otros paises, aparecieron en videoclips de grupos de música, en libros de arte moderno, e incluso hubo cobertura fotográfica de todo el proceso. Mientras, en España sólo vimos una pequeña reseña en El País, y un reportaje en Gum TV. Esperemos poder presumir y disfrutar algún día de algo similar.

Y aquí acaba la historia que quería contar, aunque me he dejado montañas de vínculos e información en el tintero. Eso ya es tarea vuestra, podéis hasta bajaros el código fuente de todos los programas que hicieron posible Blinkenlights y Arcade, y rediseñarlos a vuestro gusto. Algunos lo han hecho y hasta se han creado en su casa su propio mini-Blinkenlights privado. Supongo que alguno estará pensando: "vale, Paraninfo, todo esto es muy interesante, ¿Pero qué tiene que ver con los videojuegos?". En realidad es muy sencillo. Sólo quería recordarme, recordaros y recordar a quienes lo han olvidado, que los videojuegos no son teraflops, emotion engines, Broadways, eras de la alta definición o subidas de precio para justificar calidades gráficas. Son esfuerzo, sudor, ilusión, interactividad, pasión. También son un negocio, pero del entretenimiento, y a estas alturas del partido, cuando seguramente en el E3 de Mayo conozcamos la nueva generación de videoconsolas, se ha hablado mucho de lo secundario, pero muy poco de lo que de verdad importa: diversión e ilusión. Que no se les olvide que sin estos dos ingredientes, no hay nueva generación que valga.
La primera instalación del CCC en Berlín estuvo en marcha desde Septiembre de 2001 a Febrero de 2002
El B-205 en el episodio 24 de la serie "Green Hornet"... ¡Benditos 60!
Jugar al Pacman en 520 ventanas es sin duda toda una experiencia... para los franceses
Si Leonardo viese esta Mona Lisa hecha con ArcadePaint, le daría un pasmo

 Autor: Paraninfo Publicado el día 2005-04-04 16:26:24.853

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