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Probamos la demo y sufrimos como un lobo manco
PlayStation 4 Xbox One PC

Probamos la demo y sufrimos como un lobo manco

Dolorosamente divertido; Sekiro es un frenético acercamiento al Japón feudal más místico y desolador.

Por David Vigón Rodríguez,
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Activision nos ha invitado para probar una demo jugable de Sekiro: Shadows Die Twice, una experiencia realmente complicada y difícil, pues el juego ofrecerá dolor y dificultad en grado superlativo. La nueva obra de From Software combina la dificultad infernal de Dark Souls, la ambientación feudal de Tenchu y el anacronismo fantasioso de Ninja Blade. Se dice que este proyecto superará a todos los citados y gozará de su propia identidad. El protagonista es el shinobi Sekiro, el lobo de un solo brazo, que luchará para rescatar a su maestro El Búho,dueño de un considerable patrimonio, vengarse de su brazo cercenado, restaurar su honor perdido y poner fin a los actos del Lord del clan Ashina que han desencadenado todos sus problemas.

Paseando y matando por el castillo del Clan Ashina

Anteriormente desgranamos la premisa argumental y las mecánicas jugables en los anteriores avances que publicamos en uVeJuegos con motivo de la revelación de Sekiro en el E3'18 y su demostración en la GamesCom 2018. El juego está casi terminado por lo que hemos probado es una versión prácticamente final y no habrá contratiempos. Comenzamos en las afueras del castillo Ashina, entre la naturaleza que rodea los muros. Gracias a nuestro brazo-gancho escalamos por los tejados y divisamos a nuestra primera víctima, un guardia distraído. Lo ideal es saltar sobre él y asesinarle al acto aunque no es tarea fácil ya que requiere apretar el botón adecuado en el mejor momento. Más adelante hay otro soldado cerca de una puerta, quien se acercará a ver el cadáver fresco. Si estamos escondidos entre la hierba le podemos degollar sigilosamente.

Una vez dentro en la plaza debemos tener cuidado porque se amontonan los enemigos en sus puntos estratégicos. Encima de un puesto de observación esculpida en piedra hay un soldado y fusilero con buena puntería, en el centro del lugar está un samurái de dos estrellas de rango, que funciona como un subjefe. Una vez terminado el combate (o tras matar sigilosamente estando agarrado a la cornisa del puesto de observación) nos colamos por un agujero del tejado gracias al gancho y nos topamos con un hechicero con el don de transformarse en un monstruo enorme y fuerte, pero si le matamos en su forma humana da menos trabajo. Encontramos con alegría el primer punto de guardado del mapa (checkpoint con forma de altar) y seguimos avanzando por las instalaciones. En la siguiente área destacan dos enemigos entre soldados comunes y fusileros: uno es un vigilante vocero que da la señal de alarma con sus estruendosos cascabeles para llamar a los refuerzos; el otro es un gigante que atrapa a la gente con su manaza y las estruja para devorarla. Funciona como subjefe

Criaturas que no son de este mundo


En este escenario es posible perdernos entre tantos muros altos y pasillos por lo que debemos guiarnos con cuidado. Como el puente que conduce al núcleo del castillo está destruido buscamos una ruta alternativa y para ello utilizamos nuestro brazo-robótico-gancho-para-todo para descender entre unos afilados riscos, con cuidado de no caer al abismo. Vamos saltando entre roca y roca y somos testigos de la mejor parte de la demo: dentro de las paredes rocosas vive una gran serpiente blanca. Una colosal criatura reptiliana que emerge de su guardia en busca de su comida guiándose por el olfato ya que su visión no es especialmente buena. Aprovechamos los momentos que la serpiente mira para otro lado para seguir planeando hasta encontrar una gruta no muy grande y bastante escondida cuyo interior nos sorprendió.

No era una cueva ni ningún entorno natural rocoso, sino un bello jardín de cielo irreal, con la caída relajante de las hojas y música ambiente, apenas hay un puente, árboles y algunos postes de madera. Parecía una fase secreta o una zona de descanso pero todo lo contrario, puesto que era la residencia del jefe final del nivel: el Monje Corrupto, quien se plantó delante nuestra. De gran altura y masa corporal, este personaje se cubre con una máscara oni, traje ceremonial estrafalario y está equipado con una katana de grandes dimensiones. Es una pesadilla encarnada porque su resistencia es muy alta, su rango de ataque es muy largo y su fuerza es exagerada. Además es bastante veloz y da buenos saltos, tal como comprobamos al subirnos a unas ramas de árbol para escapar y pensar en alguna estrategia pero igualmente nos alcanza una y otra vez. Tras varios intentos comprobamos que lo mejor es esquivar sus ataques con saltos y atacarle con el hacha, que le quita más vida y resta su resistencia. Finalmente nos rendimos porque no nos vimos capaces de superar tal empresa y es desmoralizador ya que el monje es todo un macho bravo. Según nos contaron en las oficinas de Activision, nadie había podido vencerle y lo que hay después de él es todo un misterio. Esperemos que los jugadores puedan hacer algo contra él pero es algo altamente improbable, pues el Monje Corrupto no es de este mundo.
Avance de Sekiro: Shadows Die Twice: Probamos la demo y sufrimos como un lobo manco
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