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Avance God of War: Ragnarok - Primeras impresiones
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Avance God of War: Ragnarok - Primeras impresiones

God of War: Ragnarok se ha mostrado, por fin, en un extenso tráiler gameplay, y en uVeJuegos te damos nuestras tres razones para estar ilusionadísimos con el nuevo proyecto de SIE Santa Monica.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Un poco menos de un año después del teaser de revelación, por fin hemos podido ver, en el pasado Showcase de PlayStation del nueve de septiembre, un tráiler gameplay del próximo God of War, probablemente uno de los títulos más esperados por la comunidad. La legendaria franquicia de Sony Santa Monica se vistió de gala para cerrar con nota un evento que, entre otras cosas, nos dejó el inesperado anuncio de Marvel’s Wolverine y la constatación de que hay un nuevo Marvel’s Spider-Man en marcha, ahora con el que es acaso uno de los villanos más prestantes de la historia del cómic norteamericano: Venom, el tétrico y visceral simbionte de colores oscuros y de sonrisa cadavérica que dejaría cariacontecido al propio gato de Cheshire. No obstante, volvamos a la mitología nórdica, pues sabemos que God of War: Ragnarok, la continuación directa de la celebradísima resurrección espiritual que protagonizó la serie hack and slash allá por 2018, debe estar en las fases finales de su desarrollo (a fin de cuentas, a priori parecía programado para un lanzamiento en 2021, ahora está programado para una fecha sin determinar de 2022; probablemente la pandemia haya tenido que ver con el retraso), así que sigue leyendo porque voy a darte tres razones para estar muy ilusionado con el que promete ser uno de los exclusivos más potentes de los próximos tiempos.

LA SAGA DE KRATOS Y ATREUS

A estas alturas es innegable que es imposible desligar la franquicia de Santa Monica de su conseguidísimo eje mitológico; ya sea el teatro de tragedias e infidencias de la mitología griega, ya sea la melancolía y el decadente equilibrio de las mitologías germánicas, God of War es, por encima de todo, una carta de amor a algunos de los mitos más bellos de la historia de la humanidad. Es bien sabido que la anterior entrega, conocida simplemente como God of War (2018) supuso un trasvase de los modelos grecorromanos a los lóbregos parajes del norte de Europa, cuyo resultado más tangible fue el galardón de mejor juego de 2018 (en la pugna se enfrentó dignos contrincantes como el sensacional Red Dead Redemption II o el divertidísimo Marvel's Spider-Man, acaso el título más exitoso de Insomniac, que ya es decir) y, cómo no, erigirse como uno de los títulos más queridos por parte de la comunidad. Pues bien, God of War: Ragnarok sigue la estela de la reinvención de la franquicia y vuelve a centrar la acción en Kratos, antiguo dios de la guerra y colérico paria de Grecia, y Atreus, su hijo norteño. Ahora, eso sí, la trama acontecerá un par de años después, en lo que parece ser el Fimbulvetr (a veces denominado también Fimbulwinter), que hace las veces de prolegómeno del fin y de resurrección del mundo, en lo que viene a ser un evento de proporciones cataclísmicas conocido, simplemente, como Ragnarok. De ahí el subtítulo del juego.



A este respecto, tengo que decir que hará cosa de un año publicamos una suerte de avance-artículo, de índole especulativa, en el que un servidor se dedicaba a lanzar ciertas hipótesis sobre el desarrollo del hilo narrativo y la participación del mundo nórdico en él; ahora puedo decir, con toda humildad, que parece que no iba muy mal desencaminado, a pesar de que a la sazón me había lanzado un poco a la mera aventura reflexiva. Además de la predicción del Fimbulvetr, que podríamos convenir en que ya está más que confirmada, habríamos de añadir la presuposición de que Skoll y Hati, los dos lobos que persiguen a los cuerpos celestes y que hacen las veces de clepsidra astronómica para el desencadenamiento del apocalipsis, podrían ser los dos cánidos que tiran del trineo de Kratos y Atreus en el último tráiler, en lo que parece ser un nuevo sistema de desplazamiento de mundo abierto o de estructura, cuando menos, más amplia. A eso se suman consideraciones que se adentran un poco más en el maremágnum de los destripes, por lo que os remito, de nuevo, a ese texto en caso de que queráis consultarlo; aquí seremos más parcos en detalles para evitaros inconvenientes. Baste con decir que tienen que ver con el papel de Atreus, que ya puedo adelantar que va a ocupar un lugar central en la mitología del título, en las gélidas realidades de los nueve reinos, y de un Kratos que parece reacio a inmiscuirse en los asuntos de los dioses, sin duda por los lóbregos recuerdos de su azaroso pasado. Habrá que esperar para ver la potencia de la narrativa del título, si bien las revelaciones finales de God of War (2018) sentaron unos precedentes magníficos y estamos deseando ver qué ocurre.



PERFECCIONANDO LA FÓRMULA

God of War (2018) no solo supuso un trasvase de una mitología a otra, sino también un cambio de paradigma en sus esquemas jugables: se pasó del desenfreno frenético y cinemático de los hack and slash de segunda generación (herederos de una fórmula que, en primera instancia, había pasado por ordenador) a un combate mucho más íntimo, cercano, que acercaba la esencia del título a los ritmos y compases propios de los Souls de From Software. La cámara, los planos secuencia, y un avance más pausado se unían a las nuevas bondades combativas de Kratos, que siempre luchaba en compañía de Atreus (y es de esperar que siga siendo así), y a mecánicas en cierto modo cercanas al terreno RPG, como la importancia del equipamiento y la existencia de un vasto mundo a explorar, y generaban una obra mucho más compleja que los referentes pretéritos de la franquicia. Para Ragnarok, esperamos nuevos combos, por supuesto, así como nuevas armas y una mayor y renovada navegación por el mundo, algo que parece presagiar ese trineo del que hablamos unas líneas más arriba. Lo bueno es que ya han sido confirmados nuevos tipos de enemigos, tanto normales como finales (puede que la falta de variedad fuera el defecto principal de la anterior entrega), y que iremos, esta vez sí, a los nueve reinos de la existencia mitológica nórdica, en una convulsa historia que, entre otras cosas, involucrará a dos destacados antagonistas: Thor y Freyja, que previamente había sido aliada de nuestros protagonistas. Estamos deseando pisar Asgard y ver qué nos ha preparado el estudio.



UN PASO MÁS ALLÁ EN LO TÉCNICO

Ha habido una cierta y difusa polémica en lo relativo al salto generacional de títulos como God of War: Ragnarok, del que se ha llegado a decir que se parece demasiado a lo que vimos en la anterior entrega, al menos en materia gráfica. Para ser totalmente honestos, es palpable que se nota un mayor salto desde el primer Horizon: Zero Dawn a Forbbiden West, algo que, creo, se debe en parte a que el God of War (2018) original post-renacimiento era un título que tenía mejores acabados que la nueva IP de Guerrilla. Aun así, aconsejo prudencia: Ragnarok va a ser un título intergeneracional, y como tal arrastra una serie de impedimentos relativos al hardware inmediatamente anterior, es decir, PlayStation 4; el juego se ve de maravilla, pero creo que todavía estamos lejos de ver el techo tecnológico de nueva generación, circunstancia ambivalente que, mucho me temo, tiene más que ver con la crisis de los semiconductores y los altísimos costes de desarrollo de lo que podíamos anticipar en primer momento. En cualquier caso, lo que vimos en el tráiler gameplay fue bastante impresionante: destacan las mejores animaciones, que ahora resultan más suaves y variadas, la iluminación, con el RayTracing haciendo de las suyas, y aspectos más concernientes a la configuración de la escena y del paisaje, como podría ser la distancia de dibujado, la resolución de elementos lejanos y el nivel de detalle del escenario.



CONCLUSIONES

God of War: Ragnarok lo tiene todo para ser una sobresaliente continuación de uno de los títulos más exitosos de la generación pasada: la mitología se expande, profundizamos en ella y, por tanto, crece el elenco de personajes y deidades implicadas; las referencias y las reimaginaciones continúan; el sistema de combate promete pulirse más aún y dejarnos grandes momentos contra nuevas criaturas de los nueve reinos; y el mundo semiabierto y el apartado técnico aparecen más bonitos ahora que nunca. De momento solo le ponemos dos pegas: que parece un pelín continuista, algo que no es necesariamente negativo, y que todavía no tenemos una fecha exacta de lanzamiento, aunque parece seguro que podremos esperarlo para la segunda mitad de 2022. Mientras tanto, Cory Barlog, que ya no va a ser el director de God of War, se está encargando de un proyecto que todavía no ha sido anunciado… En definitiva, Santa Monica nos ha conquistado tanto con Ragnarok como con el hecho de que están diversificando su oferta, y estamos deseando ver qué nos depararán ambas obras.

Avance de God of War: Ragnarök : Avance God of War: Ragnarok - Primeras impresiones
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Las referencias mitológicas. La narrativa promete. El sistema de combate. Visualmente es precioso.
Parece un pelín continuista con la primera entrega. Todavía no hay fecha confirmada.
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