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Final Fantasy VII Revelation: La historia de la trilogía de Cloud, Sefirot y Aeris hasta ahora, y novedades
Ahora que se acerca el desenlace de Final Fantasy VII con Revelation, te contamos todas las novedades del nuevo JRPG de Square Enix... Y qué pasó exactamente al final de Rebirth.
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Si eres de los míos, es más que probable que uno de los anuncios que más ilusión te hizo de la sensacional gala del Summer Game Fest de 2026 fuera el de Final Fantasy VII Revelation, la tercera y última entrega de la trilogía que reimagina las aventuras y desventuras de Cloud, Sefirot, Aeris, Tifa, Red XIII y compañía en las convulsas tierras de Gaia. Y es que Final Fantasy VII Rebirth no es únicamente un videojuego excepcional; es, por encima de todo, una historia que deja con ganas de más, de muchísimo más. El final es críptico como pocos, y el estado del mundo, el “estado de las cosas”, si se quiere, justo cuando saltan los créditos, ha dado pie a multitud de teorías y especulación por parte de la comunidad. Así que, tanto si quieres refrescar un poquito los últimos compases y la historia de Remake y de Rebirth, como si quieres por fin hacerte una idea de qué es lo que está pasando, te dejo con nuestro resumen de la historia de los remakes de Final Fantasy VII hasta ahora. Eso sí, te advierto: si no has jugado a ninguno de los dos, cuidado que vienen spoilers.

Final Fantasy VII Remake y el juego del destino
La clave de Final Fantasy VII Remake es el papel de los Ecos (las entidades fantasmagóricas encapuchadas) como custodios del destino; es decir, como agentes que perpetúan el devenir de los acontecimientos tal cual los vimos en el Final Fantasy VII original. Cada vez que salen los Ecos hay una fuerza, una corriente que intenta mantener todo bajo control, que nada se desvíe del guión, de manera que salen allí donde la reimaginación de Final Fantasy VII comienza, en efecto, a reinterpretar las cosas. No obstante, la verdad es que Final Fantasy VII Remake es un videojuego narrativamente mucho más simple y directo que Rebirth, así que vamos a dejarlo con este apunte y el siguiente: el final de Remake consiste precisamente en que, tras derrotar a los Ecos, Sefirot lleva a Cloud, Aeris, Tifa y compañía a una nueva línea temporal más allá del control de los Ecos, una donde el discurrir del tiempo y los eventos es diferente. Sí, agárrate porque vienen curvas con Rebirth.
Final Fantasy VII Rebirth: los multiversos y la metanarrativa
Si la esencia de Final Fantasy VII Remake son los Ecos y el control del destino, el eje conductor de Final Fantasy VII Rebirth es la introducción de multiversos y líneas temporales alternativas. Con el final de Remake y la derrota de los Ecos, la trama se ramificó en realidades paralelas en las que coexisten diferentes versiones de los hechos; la más importante es, quizás, el mundo en el que Zack Fair sobrevive a su trágico final de Crisis Core (que es, además, un punto fundamental para la distorsión psicológica y cognitiva de Cloud al principio de Final Fantasy VII; hablamos de esto en el siguiente apartado). Además… Lo más interesante es que tanto Sefirot como Aeris (al menos la versión tocha de Aeris, una que “opera” en las sombras y que recibe el nombre de Omni Aerith por la comunidad) parecen ser plenamente conscientes de los eventos acaecidos en Final Fantasy VII, y se hallan inmersos en una suerte de partida de ajedrez transdimensional por el futuro del planeta. Hasta ahí lo general, vamos ahora con lo particular.

El estado mental y psicológico de Cloud Strife: ¿Quién es realmente el protagonista de Final Fantasy VII? (Un recorrido por la historia de Cloud en el original)
Antes de empezar con este punto, vamos a hacer una pequeña revisión de la historia de Cloud en el Final Fantasy VII original. Si quieres saltarte esta parte por si desvela algo de Final Fantasy VII Revelation, puedes continuar leyendo a partir de las negritas azules. A mí me gusta pensar en Cloud como en un mindundi; es un chaval raro, que colecciona autismos, y que crece en Nibelheim, casi puerta con puerta con la chica perfecta. Su sueño es ser SOLDADO, agentes militares de élite que, tras rigurosas pruebas y entrenamientos especiales e infusiones de energía Mako, alcanzan niveles de poder sobrehumanos. De esta manera, Cloud deja Nibelheim y se enrola en el ejército de Shinra, pero es, de nuevo, tan mindundi, tan física y psicológicamente débil, que falla las pruebas y queda como guardia raso. En Midgar, eso sí, conoce a Zack, que sí que es un SOLDADO, y tras un cierto tiempo los mandan a ellos dos, a Sefirot y a unos cuantos militares aleatorios más a investigar el reactor de Nibelheim, que está dando problemas.
Ahí, desde luego pasan cosas: la primera es que Cloud se reencuentra con Tifa, pero ella no es consciente (Cloud no se quita el casco por vergüenza, ya que ha fracasado en su sueño). La segunda es que Sefirot descubre la verdad sobre Jénova (o parte de la verdad, ya que al principio la confunde con una Anciana y no con el parásito intergaláctico que verdaderamente es) y su génesis, sobre cómo ha sido creado en un laboratorio, y se le va la pinza de manera bastante heavy. Sefirot, ya en estado psicótico total, quema Nibelheim por rencor a los humanos, a los que culpa de haber acabado con los Cetra-Ancianos, y vuelve al reactor para reencontrarse con Jénova, su madre. Le persiguen Cloud, todavía sin desvelar su identidad, Zack y Tifa, y allí, en las cámaras lóbregas del reactor, Sefirot derrota a Zack, mata al padre de Tifa, y es, contra todo pronóstico, empalado por Cloud, que le clava la espada de Zack por la espalda.

Sefirot también atraviesa a Cloud con la Masamune, pero, en un arrebato de adrenalina de proporciones bíblicas, Cloud arroja a Sefirot a la corriente vital. ¿El resultado? El ego y la voluntad de Sefirot son tan desproporcionados que su espíritu se niega a disolverse, y termina “viajando” hacia el cráter del norte, el lugar en el que Jénova se precipitó de las alturas intergalácticas como una calamidad apocalíptica hace cientos de años. Allí, aunque no esté claro del todo, parece que llega a absorber la conciencia de la propia Jénova, y comienza a recuperarse en una crisálida de energía vital mientras urde sus planes. ¿Y qué pasa con Cloud? Cloud y Zack quedan en coma, básicamente, y Hojo y Shinra los pillan para experimentar con ellos.
Con Sefirot dado por muerto, la compañía necesita un nuevo estandarte de su hegemonía militar; para esto, les inyectan todavía mayores cantidades de energía Mako y, lo que es más importante, células de Jénova. Zack termina liberando a Cloud, ambos escapan, pero Zack muere (en la historia original, entiéndase), y Cloud, ya con la psique completamente fracturada y con el parásito dentro, comienza a reconstruir su mente, su cognición y su personalidad de manera desesperada con el único propósito de seguir adelante: Jénova utiliza los recuerdos de Zack como parche para la inestabilidad de Cloud, y este comienza a vagar por Midgar, como un alma en pena, creyéndose un ex-SOLDADO y viendo multitud de recuerdos a través de una especie de caleidoscopio mental, donde los sucesos y las perspectivas se entremezclan, y donde la personalidad de Zack, sus gestos, su chulería y su carisma naturales se funden con la parquedad de palabras de Cloud y sus múltiples inseguridades. En este estado llega a Midgar y se une a AVALANCHA, lo que da pie al prólogo del final Fantasy VII original.
Es decir, Cloud está más allá del límite; de hecho, es precisamente por esta fragmentación cognitiva por la que Tifa, probablemente uno de los mejores personajes de la historia de Final Fantasy, hace las veces de narrador seguro frente al narrador poco fiable que es Cloud. Dejamos, ahora sí, el Final Fantasy VII original (creemos que nuestro repaso es importante para entender por qué la mente de Cloud es tan frágil), y damos paso a Rebirth.

El estado de Cloud al final de Final Fantasy VII Rebirth
El clímax en la Capital Olvidada deja a Cloud Strife en una posición psicológica extrema, casi a caballo entre la lucidez del multiverso y la locura de su propia mente. Esto abre las puertas a dos teorías principales que la comunidad ha ido desarrollando desde el lanzamiento de Rebirth tras la “muerte” de Aeris, que se produce en circunstancias ambivalentes. Por un lado, vemos el destello de arcoíris que indica la creación de una nueva realidad en el multiverso de Final Fantasy VII, en la que Cloud, por fin, detiene la espada de Sefirot y salva a Aeris mientras intenta convocar Sagrado (la materia blanca). Por otro lado, Sefirot reescribe esa realidad, y vemos cómo efectivamente asesina a Aeris una vez más; la perspectiva cambia según el personaje que mire a la escena (si mira Cloud, ve viva a Aeris; si mira Tifa, ve a Aeris muerta). Es más, Rebirth cierra con el grupo en luto, aceptando de diversas formas que Aeris ya no está con ellos… Menos Cloud, que la sigue viendo. ¿Qué pasa con Aeris, está viva o muerta? Pues depende.
Teoría de la proyección de Jénova: esta hipótesis pasa porque la Aeris Gainsborough con la que Cloud interactúa tras su muerte no es real, sino una elaborada alucinación o proyección malevolente orquestada por las células de Jénova en su organismo. Dado que Jénova posee la capacidad mimética de adoptar la forma de los seres queridos para manipular la mente de sus víctimas (y de reescribir la psique de sus huéspedes, tal y como hizo con Cloud y los recuerdos de Zack), Jénova y, por tanto, Sefirot estarían controlando a Cloud para que les lleve la Materia Negra que ha encontrado entre planos en la capital Cetra. Esto parece bastante probable, ya que la Aeris pre-fallecimiento le dice a Cloud que se olvide de Sefirot y se centre en sí misma, pero luego la proyección espiritual de Aeris le insiste justamente con lo contrario: con que encuentre a Sefirot a toda costa. De todas maneras, creo que esto no explica el 100% del final de Rebirth, así que es mejor combinarlo con la siguiente teoría.
Teoría de la realidad fracturada (Multiverso): En contraposición, esta hipótesis postula que la percepción de Cloud es verídica, pero fragmentada. Al intentar repeler la espada de Sefirot, Cloud habría creado una línea temporal alternativa en la que logró salvar a Aeris. En consecuencia, Cloud se encuentra en una situación de dualidad cognitiva, siendo el único capaz de ver el cielo rasgado de un mundo condenado y de comunicarse con la Aeris de esa dimensión paralela, mientras que sus compañeros, anclados en la realidad principal, lloran la muerte física de su amiga. Esta es la interpretación que yo tuve durante mi partida de Rebirth, así que es una que resuena bastante bien con mi manera de entender la segunda entrega de la trilogía; me gusta mucho pensar que ahora Cloud no es solo receptáculo de una psique fragmentada, sino también el observador solitario de unas realidades rotas que comienzan a entrecruzarse.
¿Qué ocurre realmente? Pues lo sabremos en Revelation, pero si quieres mi opinión, creo que una fusión de estas dos teorías es lo que más sentido tendría. Personalmente he decidido obviar la tercera teoría más extendida, la interpretación de que Cloud en realidad está flipando porque tiene el PTSD por las nubes, ya que el propio Rebirth da multitud de pistas (sonidos de distorsión cuando habla la Aeris espiritual, la existencia de una Aeris que orquesta todo desde las sombras, la creación de una realidad paralela al salvar a Aeris…) que van mucho más allá. Para entender realmente qué pasa con Aeris y Sefirot, ahora tenemos que hablar de la Materia Blanca y la Materia Negra.

La Materia Blanca: ¿Qué es? ¿Por qué es transparente? ¿Cómo aparece otra?
La Materia Blanca, el catalizador necesario para invocar Sagrado (magia Cetra) y contrarrestar la destrucción del Planeta, ha sufrido un proceso de vaciado y restitución a lo largo de los dos primeros títulos. Legada por la madre de Aeris, en la línea temporal principal de Rebirth, los Ecos arrebataron los recuerdos y el propósito de esta materia, tornándola completamente transparente e inútil en la realidad principal de Rebirth. No obstante, y he aquí la razón de por qué se habla de una “Omni-Aerith”, una Aerith de un mundo alternativo (uno que ya está al borde del colapso por la falta de energía vital) le entrega a Cloud una versión pura y auténtica de la Materia Blanca. Así, la Aeris de Rebirth, la que nos acompaña toda la aventura, consigue una Materia Blanca funcional que le había sido denegada por los Ecos al final de Remake. Al final de Rebirth, sabemos, por el brillo de la Materia Blanca, que Aeris ha conseguido convocar la magia Sagrado sobre el mundo antes de que Sefirot acabe con ella (de nuevo, en la realidad principal, porque en otra alternativa sigue viva). La partida de ajedrez de Aeris y Sefirot, convertidos casi en divinidades interdimensionales, continúa.
La Materia Negra: El engaño de las dimensiones
Tradicionalmente vinculada a la invocación de Meteorito, la Materia Negra adquiere una complejidad multidimensional en la nueva narrativa. Durante los acontecimientos del Templo de los Ancianos, se revela que la Materia Negra que persiguen los protagonistas en el mundo físico es falsa, un mero cascarón. La verdadera Materia Negra se encuentra oculta entre el tejido de los distintos mundos del multiverso. Hacia el final del juego, Sefirot manipula los acontecimientos para consolidar el objeto en la realidad física. Al concluir Rebirth, Cloud Strife posee e introduce de manera inconsciente la auténtica Materia Negra dentro de su espada… Sin decírselo a nadie. Cloud buscará, de algún modo, entregarle la Materia Negra a Sefirot, quiera o no quiera, porque tal es la manipulación y relación que se establece entre ambos personajes, marioneta y titiritero.

El plan maestro de Sefirot: La Reunión de los Mundos y el ascenso a la divinidad
El objetivo de Sefirot ha evolucionado más allá de la mera absorción de la Corriente Vital de un único planeta. Aprovechando la fractura del destino, Sefirot busca ejecutar la denominada "Reunión de los Mundos". Su propósito consiste en fusionar todas las líneas temporales de la existencia en una sola entidad cósmica; para que nos entendamos, toda fragmentación de la realidad, todo universo paralelo, cuyos eventos discurren por el canal de la energía vital de Gaia, se fusionarán en una suerte de línea temporal única, proyectando una única realidad concreta. Al unificar los mundos en el momento de su destrucción, el dolor, la desesperación y la energía espiritual se magnificarán hasta límites insospechados, lo que permitiría a Sefirot planea absorber esta inconmensurable amalgama de Corriente Vital para alzarse como un dios eterno que gobierne el cosmos, erradicando el concepto mismo del tiempo y del espacio. Si el Sefirot de Final Fantasy VII original quería convertirse en un ser supremo, el Sefirot de la trilogía de Remakes quiere convertirse en una divinidad intergaláctica que trascienda el espacio-tiempo.
¿Quién se lo puede impedir? A priori, la esperanza de Gaia es esa Omni-Aerith de la que todavía no sabemos nada concreto, más allá de que ha ido tejiendo sus propios planes a lo largo del continuum de sucesos de las múltiples realidades de Rebirth. Es interesante porque, de la misma manera que el Final Fantasy VII original jugaba con la idea de que Aeris estaba presente en ausencia física, Rebirth y Revelation le dan más peso a la propia Aeris, que prácticamente se erige como la nueva protagonista de la trilogía, el contrapeso “luminoso” de Sefirot.
Ahora, al final de Rebirth, sabemos que el grupo busca a Sefirot para salvar el planeta… pero con un Cloud al borde del colapso cognitivo, que oculta la Materia Negra, que busca a Sefirot tanto por venganza como por control mental, y que sigue viendo a Aeris, mitad espectro, mitad proyección, quizás un eco de una realidad distinta que puede ser la única esperanza del mundo… Y con un Sefirot que aguarda a Cloud y la Materia Negra para dar comienzo al apocalipsis.

Avances mecánicos: Las novedades jugables de Final Fantasy VII Revelation
El reciente anuncio en el Summer Game Fest de 2026 ha revelado los pilares jugables sobre los que se asentará Final Fantasy VII Revelation, cuyo lanzamiento simultáneo multiplataforma está previsto para la primavera de 2027 en PlayStation 5, Xbox Series X|S, PC y Nintendo Switch 2.
El sistema de combate evolucionará mediante la inclusión del "FITS" (Function Integrated Tactical Suitwear) o Sistema de Vestimenta Táctica Integrada Funcional. Esta mecánica permitirá a los usuarios equipar a los personajes con armaduras específicas que modificarán por completo sus conjuntos de movimientos y habilidades en tiempo real, lo que añade una capa extra de personalización a la ya de por sí genial profundización táctica de las materias y las armas de Rebirth. Claramente se inspira en el sistema de trabajos de entregas anteriores de la franquicia, pero hasta que no lo probemos no sabremos cómo de relevante será o si su importancia será predominantemente estética, en cuyo caso también será bien recibida (Rebirth es, de por sí, un videojuego brillante desde el punto de vista jugable).
Asimismo, se ha confirmado la incorporación definitiva de Cid Highwind y Vincent Valentine como personajes completamente jugables, cada uno con mecánicas de desplazamiento y combate únicas. Destacan, por supuesto, las transformaciones bestiales de Vincent, sus combos y su combate a distancia, muy ágil y visto. Y claro, no podía faltar la aeronave Highwind para explorar un mapamundi completamente unificado que albergará regiones previamente ausentes, como Ciudad Cohete o la archiconocida nación de Wutai, país natal de Yuffie y también un nexo fundamental en el conflicto geopolítico que se viene (propiciado por Sefirot también, dicho sea de paso).
Sea como fuere, cada vez queda menos para disfrutar de Final Fantasy VII Revelation y responder, de una vez por todas, la inmensa cantidad de cuestiones que han ido quedando en el aire con las dos entregas anteriores. Lo tendremos con nosotros en primavera de 2027, con lanzamiento simultáneo para PlayStation 5, PC, Xbox Series X/S, y Nintendo Switch 2.

Final Fantasy VII Remake y el juego del destino
La clave de Final Fantasy VII Remake es el papel de los Ecos (las entidades fantasmagóricas encapuchadas) como custodios del destino; es decir, como agentes que perpetúan el devenir de los acontecimientos tal cual los vimos en el Final Fantasy VII original. Cada vez que salen los Ecos hay una fuerza, una corriente que intenta mantener todo bajo control, que nada se desvíe del guión, de manera que salen allí donde la reimaginación de Final Fantasy VII comienza, en efecto, a reinterpretar las cosas. No obstante, la verdad es que Final Fantasy VII Remake es un videojuego narrativamente mucho más simple y directo que Rebirth, así que vamos a dejarlo con este apunte y el siguiente: el final de Remake consiste precisamente en que, tras derrotar a los Ecos, Sefirot lleva a Cloud, Aeris, Tifa y compañía a una nueva línea temporal más allá del control de los Ecos, una donde el discurrir del tiempo y los eventos es diferente. Sí, agárrate porque vienen curvas con Rebirth.
Final Fantasy VII Rebirth: los multiversos y la metanarrativa
Si la esencia de Final Fantasy VII Remake son los Ecos y el control del destino, el eje conductor de Final Fantasy VII Rebirth es la introducción de multiversos y líneas temporales alternativas. Con el final de Remake y la derrota de los Ecos, la trama se ramificó en realidades paralelas en las que coexisten diferentes versiones de los hechos; la más importante es, quizás, el mundo en el que Zack Fair sobrevive a su trágico final de Crisis Core (que es, además, un punto fundamental para la distorsión psicológica y cognitiva de Cloud al principio de Final Fantasy VII; hablamos de esto en el siguiente apartado). Además… Lo más interesante es que tanto Sefirot como Aeris (al menos la versión tocha de Aeris, una que “opera” en las sombras y que recibe el nombre de Omni Aerith por la comunidad) parecen ser plenamente conscientes de los eventos acaecidos en Final Fantasy VII, y se hallan inmersos en una suerte de partida de ajedrez transdimensional por el futuro del planeta. Hasta ahí lo general, vamos ahora con lo particular.

El estado mental y psicológico de Cloud Strife: ¿Quién es realmente el protagonista de Final Fantasy VII? (Un recorrido por la historia de Cloud en el original)
Antes de empezar con este punto, vamos a hacer una pequeña revisión de la historia de Cloud en el Final Fantasy VII original. Si quieres saltarte esta parte por si desvela algo de Final Fantasy VII Revelation, puedes continuar leyendo a partir de las negritas azules. A mí me gusta pensar en Cloud como en un mindundi; es un chaval raro, que colecciona autismos, y que crece en Nibelheim, casi puerta con puerta con la chica perfecta. Su sueño es ser SOLDADO, agentes militares de élite que, tras rigurosas pruebas y entrenamientos especiales e infusiones de energía Mako, alcanzan niveles de poder sobrehumanos. De esta manera, Cloud deja Nibelheim y se enrola en el ejército de Shinra, pero es, de nuevo, tan mindundi, tan física y psicológicamente débil, que falla las pruebas y queda como guardia raso. En Midgar, eso sí, conoce a Zack, que sí que es un SOLDADO, y tras un cierto tiempo los mandan a ellos dos, a Sefirot y a unos cuantos militares aleatorios más a investigar el reactor de Nibelheim, que está dando problemas.
Ahí, desde luego pasan cosas: la primera es que Cloud se reencuentra con Tifa, pero ella no es consciente (Cloud no se quita el casco por vergüenza, ya que ha fracasado en su sueño). La segunda es que Sefirot descubre la verdad sobre Jénova (o parte de la verdad, ya que al principio la confunde con una Anciana y no con el parásito intergaláctico que verdaderamente es) y su génesis, sobre cómo ha sido creado en un laboratorio, y se le va la pinza de manera bastante heavy. Sefirot, ya en estado psicótico total, quema Nibelheim por rencor a los humanos, a los que culpa de haber acabado con los Cetra-Ancianos, y vuelve al reactor para reencontrarse con Jénova, su madre. Le persiguen Cloud, todavía sin desvelar su identidad, Zack y Tifa, y allí, en las cámaras lóbregas del reactor, Sefirot derrota a Zack, mata al padre de Tifa, y es, contra todo pronóstico, empalado por Cloud, que le clava la espada de Zack por la espalda.

Sefirot también atraviesa a Cloud con la Masamune, pero, en un arrebato de adrenalina de proporciones bíblicas, Cloud arroja a Sefirot a la corriente vital. ¿El resultado? El ego y la voluntad de Sefirot son tan desproporcionados que su espíritu se niega a disolverse, y termina “viajando” hacia el cráter del norte, el lugar en el que Jénova se precipitó de las alturas intergalácticas como una calamidad apocalíptica hace cientos de años. Allí, aunque no esté claro del todo, parece que llega a absorber la conciencia de la propia Jénova, y comienza a recuperarse en una crisálida de energía vital mientras urde sus planes. ¿Y qué pasa con Cloud? Cloud y Zack quedan en coma, básicamente, y Hojo y Shinra los pillan para experimentar con ellos.
Con Sefirot dado por muerto, la compañía necesita un nuevo estandarte de su hegemonía militar; para esto, les inyectan todavía mayores cantidades de energía Mako y, lo que es más importante, células de Jénova. Zack termina liberando a Cloud, ambos escapan, pero Zack muere (en la historia original, entiéndase), y Cloud, ya con la psique completamente fracturada y con el parásito dentro, comienza a reconstruir su mente, su cognición y su personalidad de manera desesperada con el único propósito de seguir adelante: Jénova utiliza los recuerdos de Zack como parche para la inestabilidad de Cloud, y este comienza a vagar por Midgar, como un alma en pena, creyéndose un ex-SOLDADO y viendo multitud de recuerdos a través de una especie de caleidoscopio mental, donde los sucesos y las perspectivas se entremezclan, y donde la personalidad de Zack, sus gestos, su chulería y su carisma naturales se funden con la parquedad de palabras de Cloud y sus múltiples inseguridades. En este estado llega a Midgar y se une a AVALANCHA, lo que da pie al prólogo del final Fantasy VII original.
Es decir, Cloud está más allá del límite; de hecho, es precisamente por esta fragmentación cognitiva por la que Tifa, probablemente uno de los mejores personajes de la historia de Final Fantasy, hace las veces de narrador seguro frente al narrador poco fiable que es Cloud. Dejamos, ahora sí, el Final Fantasy VII original (creemos que nuestro repaso es importante para entender por qué la mente de Cloud es tan frágil), y damos paso a Rebirth.

El estado de Cloud al final de Final Fantasy VII Rebirth
El clímax en la Capital Olvidada deja a Cloud Strife en una posición psicológica extrema, casi a caballo entre la lucidez del multiverso y la locura de su propia mente. Esto abre las puertas a dos teorías principales que la comunidad ha ido desarrollando desde el lanzamiento de Rebirth tras la “muerte” de Aeris, que se produce en circunstancias ambivalentes. Por un lado, vemos el destello de arcoíris que indica la creación de una nueva realidad en el multiverso de Final Fantasy VII, en la que Cloud, por fin, detiene la espada de Sefirot y salva a Aeris mientras intenta convocar Sagrado (la materia blanca). Por otro lado, Sefirot reescribe esa realidad, y vemos cómo efectivamente asesina a Aeris una vez más; la perspectiva cambia según el personaje que mire a la escena (si mira Cloud, ve viva a Aeris; si mira Tifa, ve a Aeris muerta). Es más, Rebirth cierra con el grupo en luto, aceptando de diversas formas que Aeris ya no está con ellos… Menos Cloud, que la sigue viendo. ¿Qué pasa con Aeris, está viva o muerta? Pues depende.
Teoría de la proyección de Jénova: esta hipótesis pasa porque la Aeris Gainsborough con la que Cloud interactúa tras su muerte no es real, sino una elaborada alucinación o proyección malevolente orquestada por las células de Jénova en su organismo. Dado que Jénova posee la capacidad mimética de adoptar la forma de los seres queridos para manipular la mente de sus víctimas (y de reescribir la psique de sus huéspedes, tal y como hizo con Cloud y los recuerdos de Zack), Jénova y, por tanto, Sefirot estarían controlando a Cloud para que les lleve la Materia Negra que ha encontrado entre planos en la capital Cetra. Esto parece bastante probable, ya que la Aeris pre-fallecimiento le dice a Cloud que se olvide de Sefirot y se centre en sí misma, pero luego la proyección espiritual de Aeris le insiste justamente con lo contrario: con que encuentre a Sefirot a toda costa. De todas maneras, creo que esto no explica el 100% del final de Rebirth, así que es mejor combinarlo con la siguiente teoría.
Teoría de la realidad fracturada (Multiverso): En contraposición, esta hipótesis postula que la percepción de Cloud es verídica, pero fragmentada. Al intentar repeler la espada de Sefirot, Cloud habría creado una línea temporal alternativa en la que logró salvar a Aeris. En consecuencia, Cloud se encuentra en una situación de dualidad cognitiva, siendo el único capaz de ver el cielo rasgado de un mundo condenado y de comunicarse con la Aeris de esa dimensión paralela, mientras que sus compañeros, anclados en la realidad principal, lloran la muerte física de su amiga. Esta es la interpretación que yo tuve durante mi partida de Rebirth, así que es una que resuena bastante bien con mi manera de entender la segunda entrega de la trilogía; me gusta mucho pensar que ahora Cloud no es solo receptáculo de una psique fragmentada, sino también el observador solitario de unas realidades rotas que comienzan a entrecruzarse.
¿Qué ocurre realmente? Pues lo sabremos en Revelation, pero si quieres mi opinión, creo que una fusión de estas dos teorías es lo que más sentido tendría. Personalmente he decidido obviar la tercera teoría más extendida, la interpretación de que Cloud en realidad está flipando porque tiene el PTSD por las nubes, ya que el propio Rebirth da multitud de pistas (sonidos de distorsión cuando habla la Aeris espiritual, la existencia de una Aeris que orquesta todo desde las sombras, la creación de una realidad paralela al salvar a Aeris…) que van mucho más allá. Para entender realmente qué pasa con Aeris y Sefirot, ahora tenemos que hablar de la Materia Blanca y la Materia Negra.

La Materia Blanca: ¿Qué es? ¿Por qué es transparente? ¿Cómo aparece otra?
La Materia Blanca, el catalizador necesario para invocar Sagrado (magia Cetra) y contrarrestar la destrucción del Planeta, ha sufrido un proceso de vaciado y restitución a lo largo de los dos primeros títulos. Legada por la madre de Aeris, en la línea temporal principal de Rebirth, los Ecos arrebataron los recuerdos y el propósito de esta materia, tornándola completamente transparente e inútil en la realidad principal de Rebirth. No obstante, y he aquí la razón de por qué se habla de una “Omni-Aerith”, una Aerith de un mundo alternativo (uno que ya está al borde del colapso por la falta de energía vital) le entrega a Cloud una versión pura y auténtica de la Materia Blanca. Así, la Aeris de Rebirth, la que nos acompaña toda la aventura, consigue una Materia Blanca funcional que le había sido denegada por los Ecos al final de Remake. Al final de Rebirth, sabemos, por el brillo de la Materia Blanca, que Aeris ha conseguido convocar la magia Sagrado sobre el mundo antes de que Sefirot acabe con ella (de nuevo, en la realidad principal, porque en otra alternativa sigue viva). La partida de ajedrez de Aeris y Sefirot, convertidos casi en divinidades interdimensionales, continúa.
La Materia Negra: El engaño de las dimensiones
Tradicionalmente vinculada a la invocación de Meteorito, la Materia Negra adquiere una complejidad multidimensional en la nueva narrativa. Durante los acontecimientos del Templo de los Ancianos, se revela que la Materia Negra que persiguen los protagonistas en el mundo físico es falsa, un mero cascarón. La verdadera Materia Negra se encuentra oculta entre el tejido de los distintos mundos del multiverso. Hacia el final del juego, Sefirot manipula los acontecimientos para consolidar el objeto en la realidad física. Al concluir Rebirth, Cloud Strife posee e introduce de manera inconsciente la auténtica Materia Negra dentro de su espada… Sin decírselo a nadie. Cloud buscará, de algún modo, entregarle la Materia Negra a Sefirot, quiera o no quiera, porque tal es la manipulación y relación que se establece entre ambos personajes, marioneta y titiritero.

El plan maestro de Sefirot: La Reunión de los Mundos y el ascenso a la divinidad
El objetivo de Sefirot ha evolucionado más allá de la mera absorción de la Corriente Vital de un único planeta. Aprovechando la fractura del destino, Sefirot busca ejecutar la denominada "Reunión de los Mundos". Su propósito consiste en fusionar todas las líneas temporales de la existencia en una sola entidad cósmica; para que nos entendamos, toda fragmentación de la realidad, todo universo paralelo, cuyos eventos discurren por el canal de la energía vital de Gaia, se fusionarán en una suerte de línea temporal única, proyectando una única realidad concreta. Al unificar los mundos en el momento de su destrucción, el dolor, la desesperación y la energía espiritual se magnificarán hasta límites insospechados, lo que permitiría a Sefirot planea absorber esta inconmensurable amalgama de Corriente Vital para alzarse como un dios eterno que gobierne el cosmos, erradicando el concepto mismo del tiempo y del espacio. Si el Sefirot de Final Fantasy VII original quería convertirse en un ser supremo, el Sefirot de la trilogía de Remakes quiere convertirse en una divinidad intergaláctica que trascienda el espacio-tiempo.
¿Quién se lo puede impedir? A priori, la esperanza de Gaia es esa Omni-Aerith de la que todavía no sabemos nada concreto, más allá de que ha ido tejiendo sus propios planes a lo largo del continuum de sucesos de las múltiples realidades de Rebirth. Es interesante porque, de la misma manera que el Final Fantasy VII original jugaba con la idea de que Aeris estaba presente en ausencia física, Rebirth y Revelation le dan más peso a la propia Aeris, que prácticamente se erige como la nueva protagonista de la trilogía, el contrapeso “luminoso” de Sefirot.
Ahora, al final de Rebirth, sabemos que el grupo busca a Sefirot para salvar el planeta… pero con un Cloud al borde del colapso cognitivo, que oculta la Materia Negra, que busca a Sefirot tanto por venganza como por control mental, y que sigue viendo a Aeris, mitad espectro, mitad proyección, quizás un eco de una realidad distinta que puede ser la única esperanza del mundo… Y con un Sefirot que aguarda a Cloud y la Materia Negra para dar comienzo al apocalipsis.

Avances mecánicos: Las novedades jugables de Final Fantasy VII Revelation
El reciente anuncio en el Summer Game Fest de 2026 ha revelado los pilares jugables sobre los que se asentará Final Fantasy VII Revelation, cuyo lanzamiento simultáneo multiplataforma está previsto para la primavera de 2027 en PlayStation 5, Xbox Series X|S, PC y Nintendo Switch 2.
El sistema de combate evolucionará mediante la inclusión del "FITS" (Function Integrated Tactical Suitwear) o Sistema de Vestimenta Táctica Integrada Funcional. Esta mecánica permitirá a los usuarios equipar a los personajes con armaduras específicas que modificarán por completo sus conjuntos de movimientos y habilidades en tiempo real, lo que añade una capa extra de personalización a la ya de por sí genial profundización táctica de las materias y las armas de Rebirth. Claramente se inspira en el sistema de trabajos de entregas anteriores de la franquicia, pero hasta que no lo probemos no sabremos cómo de relevante será o si su importancia será predominantemente estética, en cuyo caso también será bien recibida (Rebirth es, de por sí, un videojuego brillante desde el punto de vista jugable).
Asimismo, se ha confirmado la incorporación definitiva de Cid Highwind y Vincent Valentine como personajes completamente jugables, cada uno con mecánicas de desplazamiento y combate únicas. Destacan, por supuesto, las transformaciones bestiales de Vincent, sus combos y su combate a distancia, muy ágil y visto. Y claro, no podía faltar la aeronave Highwind para explorar un mapamundi completamente unificado que albergará regiones previamente ausentes, como Ciudad Cohete o la archiconocida nación de Wutai, país natal de Yuffie y también un nexo fundamental en el conflicto geopolítico que se viene (propiciado por Sefirot también, dicho sea de paso).
Sea como fuere, cada vez queda menos para disfrutar de Final Fantasy VII Revelation y responder, de una vez por todas, la inmensa cantidad de cuestiones que han ido quedando en el aire con las dos entregas anteriores. Lo tendremos con nosotros en primavera de 2027, con lanzamiento simultáneo para PlayStation 5, PC, Xbox Series X/S, y Nintendo Switch 2.
El desenlace de una trilogía brutal. Todos los personajes son jugables. Lanzamiento simultáneo.
Todavía no hemos probado el sistema de atuendos. Hay muchas preguntas abiertas.






