PlayStation 3
Xbox 360
Primer vistazo
Nunca engañes a un jinete del Apocalipsis.
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¿Qué ocurriría si mientras estamos paseando por la calle tranquilamente empezasen a caer meteoritos enormes? Pues que estaríamos todos escandalizados, sin saber qué hacer. Nos acercaríamos a uno de los cráteres para ver qué ha bajado del espacio y nuestra sorpresa sería enorme al ver que no es un meteorito, ni extraterrestres ni nada por el estilo. Es el comienzo de una guerra que llevaba vaticinada desde hace milenios. El Apocalipsis, la guerra entre el Cielo y el Infierno.
Pero este Apocalipsis no estaba predestinado. Todavía no. Y alguien ha engañado a los cuatro jinetes para llevarlo adelante. Nuestro protagonista, War, es juzgado ante el Consejo Abrasado (altos cargos del Infierno) y condenado a muerte. Pero, antes de su ejecución, le permiten ir a la Tierra a ver qué ha ocurrido con esta nueva guerra y así averiguar quién es el causante de todo. Eso sí, mandarán a Watcher, un ser incorpóreo, para que nos vigile. Al parecer también saldrán los otros tres jinetes, pero no se sabe nada al respecto.
Con una historia ya planteada (la búsqueda del causante del Apocalipsis), nos ponemos en marcha. Hemos sido despojados de nuestros poderes, ya que el Consejo no se acaba de fiar de nosotros. Pero eso no va a ser problema: contamos con Devoracaos, nuestra legendaria espada. Ha sobrevivido a miles de batallas y ha quitado otras tantas vidas. Por otra parte, tenemos unos maravillosos (y grandes) guantes que nos permitirán no ensuciar nuestra preciada espada. Por otra parte, el arsenal de War no se queda en armas blancas, sino que también puede usar armas de fuego, como una pistola o una torreta que puede quitar a los enemigos. Y es que a los enemigos grandes que porten armas de un calibre considerable se les pueden quitar cuando les hayamos derrotado. Ese arma nos acompañará durante el resto de la mazamorra dificultando nuestro avance, pues son armas pesadas. Por último, War puede coger casi cualquier cosa del entorno para usarla contra los enemigos: farolas que blande sin ninguna dificultad, jaulas y hasta coches que lanza como si de bolas de papel se tratase.
A lo largo del juego iremos consiguiendo nuestras antiguas armas, arrebatándoselas a los enemigos que ahora las poseen. Por ejemplo, contaremos con una enorme estrella ninja llamada Crossblade. La podremos lanzar para activar interruptores o atacar enemigos y siempre volverá a nosotros. Todas esas armas podrán ser mejoradas recogiendo los orbes (en este caso, azules) que dejarán caer los enemigos, como ya ocurría en otros títulos como God of War o Devil May Cry. Aunque las comparaciones sean odiosas, es imposible no atisbar que Darksiders bebe directamente de los juegos anteriormente nombrados. Aparte del sistema de combate, la crueldad con la que acaba con sus enemigos recuerda mucho a Kratos. Por otro lado, el uso de armas de fuego (y los combos que se pueden hacer juntando éstas y las armas blancas), nos lleva hasta Dante. Aun así, Darksiders pone sobre la mesa un argumento prometedor con un sistema de juego que, aunque convencional, nos va a dar combates contra criaturas fantásticas muy frenéticos y con grandes posibilidades.
Pero este Apocalipsis no estaba predestinado. Todavía no. Y alguien ha engañado a los cuatro jinetes para llevarlo adelante. Nuestro protagonista, War, es juzgado ante el Consejo Abrasado (altos cargos del Infierno) y condenado a muerte. Pero, antes de su ejecución, le permiten ir a la Tierra a ver qué ha ocurrido con esta nueva guerra y así averiguar quién es el causante de todo. Eso sí, mandarán a Watcher, un ser incorpóreo, para que nos vigile. Al parecer también saldrán los otros tres jinetes, pero no se sabe nada al respecto.
Con una historia ya planteada (la búsqueda del causante del Apocalipsis), nos ponemos en marcha. Hemos sido despojados de nuestros poderes, ya que el Consejo no se acaba de fiar de nosotros. Pero eso no va a ser problema: contamos con Devoracaos, nuestra legendaria espada. Ha sobrevivido a miles de batallas y ha quitado otras tantas vidas. Por otra parte, tenemos unos maravillosos (y grandes) guantes que nos permitirán no ensuciar nuestra preciada espada. Por otra parte, el arsenal de War no se queda en armas blancas, sino que también puede usar armas de fuego, como una pistola o una torreta que puede quitar a los enemigos. Y es que a los enemigos grandes que porten armas de un calibre considerable se les pueden quitar cuando les hayamos derrotado. Ese arma nos acompañará durante el resto de la mazamorra dificultando nuestro avance, pues son armas pesadas. Por último, War puede coger casi cualquier cosa del entorno para usarla contra los enemigos: farolas que blande sin ninguna dificultad, jaulas y hasta coches que lanza como si de bolas de papel se tratase.
A lo largo del juego iremos consiguiendo nuestras antiguas armas, arrebatándoselas a los enemigos que ahora las poseen. Por ejemplo, contaremos con una enorme estrella ninja llamada Crossblade. La podremos lanzar para activar interruptores o atacar enemigos y siempre volverá a nosotros. Todas esas armas podrán ser mejoradas recogiendo los orbes (en este caso, azules) que dejarán caer los enemigos, como ya ocurría en otros títulos como God of War o Devil May Cry. Aunque las comparaciones sean odiosas, es imposible no atisbar que Darksiders bebe directamente de los juegos anteriormente nombrados. Aparte del sistema de combate, la crueldad con la que acaba con sus enemigos recuerda mucho a Kratos. Por otro lado, el uso de armas de fuego (y los combos que se pueden hacer juntando éstas y las armas blancas), nos lleva hasta Dante. Aun así, Darksiders pone sobre la mesa un argumento prometedor con un sistema de juego que, aunque convencional, nos va a dar combates contra criaturas fantásticas muy frenéticos y con grandes posibilidades.





