PSOne
Thrill Kill: El videojuego prohibido
Te contamos todo lo que quieras saber acerca del juego Thrill Kill, un título que fue cancelado por su distribuidora con no pocas consecuencias posteriores.
0
0
0
La violencia en los videojuegos es algo habitual desde los años 90. Sin ir más lejos, juegos como la saga Mortal Kombat fueron los pioneros en demostrar una brutal violencia, sangre por doquier, mutilaciones, y casquería variada. No son juegos aptos para todos los públicos, ni tampoco del gusto de todos. Y es que el tema de la sangre o el gore es algo a lo que mucha gente desagrada, y no disfrutan viendo como seres humanos se provocan heridas horribles, mutilaciones sin sentido, o mujeres sucias que gozan al ver como su cuerpo acaba rebozado en litros de hemoglobina.
A pesar de todo, hay una gran cantidad de personas que si son seguidores de esta particular forma de entretenimiento, y no se avergüenzan para nada de demostrar al resto de la gente, que el género gore puede resultar entretenido, e incluso divertido. Peter Jackson lo demostró hace ya más de 10 años con la película Braindead, todo un clásico del cine de terror y gore, donde se puede ver auténticas masacres, violencia desmesurada, y escenas repugnantes sólo aptas para el público con estómago fuerte. Dicha película sigue siendo en la actualidad considerada como el film más gore de la historia, y motivos para llevarse semejante calificación no le falta. Sin embargo, a pesar de la cantidad de vísceras y sangre derramadas en esta película, es en el fondo una comedia. Y es que en cierto modo, Braindead se mofa de las clásicas películas del mismo género, mostrando aún más bestialidades y un guión bastante absurdo, pero sin duda desternillante.
Y es que, queramos o no, a veces es divertido reirse de lo que supuestamente no tiene ninguna gracia. En el terreno de los videojuegos hemos podido disfrutar de títulos con fuertes elementos gore, como el polémico Manhunt, donde las matanzas, torturas y casquerías estaban a la orden del día, pero que en más de una ocasión nos robaba la carcajada. Las diferentes asociaciones de padres y consumidores se cebaron con este juego, a pesar de cosechar un gran número de ventas. Por culpa de ello, su secuela Manhunt 2 sigue sin poseer fecha definitiva en territorio europeo, mientras que en los EEUU ya disfrutan del juego desde Octubre de 2007. Este tipo de cosas, al menos a nosotros, nos tocan las narices. No somos nadie para decir lo que es correcto y lo que no lo es, pero está más que comprobado y reflejado que el público adulto en los videojuegos ha aumentado en los últimos 10 años, y este tiene la suficiente capacidad de decisión para decidir qué juego comprar y cuál no. La censura, a la larga, nunca trae nada bueno. Sin embargo, aún hay distribuidoras que se echan hacia atrás a la hora de atreverse a lanzar un videojuego con un alto contenido violento o sexual, con el miedo de que algunas de las temidas asociaciones de padres o similares intenten comérselos vivos. Esto no nos tocaría tanto la moral si no fuese porque este tipo de asociaciones nunca meten mano en los informativos de televisión (donde no se cortan en mostrarnos las escenas más morbosas posibles) o en el cine (hay películas mucho más políticamente incorrectas que los videojuegos violentos). Pero la cuestión es que parece que la cosa no vaya a calmarse a corto plazo, y seguiremos un tiempo sin que consideren a los videojuegos un arte como lo es el cine.
Pero este tipo de cosas nos viene de más lejos. Hay casos en que no son las asociaciones de padres, ni tampoco la de consumidores, la que intentan boicotear el lanzamiento de un juego con contenido "políticamente incorrecto", sino que son las propias distribuidoras las que se echan para atrás, y encima de la forma más rastrera posible. Por poner un ejemplo claro y con todo lujo de detalles, explicaremos en este reportaje la historia de Thrill Kill, un polémico arcade de lucha que iba a lanzarse en PSOne en el año 1998, pero que debido a la total falta de respeto por parte de su distribuidora, finalmente nunca vio la luz de manera oficial.
Sin más preámbulos, pasad de página, y comencemos este particular reportaje sobre uno de los juegos que podía haber llegado a ser uno de los mejores juegos de lucha 3D de la gris de Sony.
A pesar de todo, hay una gran cantidad de personas que si son seguidores de esta particular forma de entretenimiento, y no se avergüenzan para nada de demostrar al resto de la gente, que el género gore puede resultar entretenido, e incluso divertido. Peter Jackson lo demostró hace ya más de 10 años con la película Braindead, todo un clásico del cine de terror y gore, donde se puede ver auténticas masacres, violencia desmesurada, y escenas repugnantes sólo aptas para el público con estómago fuerte. Dicha película sigue siendo en la actualidad considerada como el film más gore de la historia, y motivos para llevarse semejante calificación no le falta. Sin embargo, a pesar de la cantidad de vísceras y sangre derramadas en esta película, es en el fondo una comedia. Y es que en cierto modo, Braindead se mofa de las clásicas películas del mismo género, mostrando aún más bestialidades y un guión bastante absurdo, pero sin duda desternillante.
Y es que, queramos o no, a veces es divertido reirse de lo que supuestamente no tiene ninguna gracia. En el terreno de los videojuegos hemos podido disfrutar de títulos con fuertes elementos gore, como el polémico Manhunt, donde las matanzas, torturas y casquerías estaban a la orden del día, pero que en más de una ocasión nos robaba la carcajada. Las diferentes asociaciones de padres y consumidores se cebaron con este juego, a pesar de cosechar un gran número de ventas. Por culpa de ello, su secuela Manhunt 2 sigue sin poseer fecha definitiva en territorio europeo, mientras que en los EEUU ya disfrutan del juego desde Octubre de 2007. Este tipo de cosas, al menos a nosotros, nos tocan las narices. No somos nadie para decir lo que es correcto y lo que no lo es, pero está más que comprobado y reflejado que el público adulto en los videojuegos ha aumentado en los últimos 10 años, y este tiene la suficiente capacidad de decisión para decidir qué juego comprar y cuál no. La censura, a la larga, nunca trae nada bueno. Sin embargo, aún hay distribuidoras que se echan hacia atrás a la hora de atreverse a lanzar un videojuego con un alto contenido violento o sexual, con el miedo de que algunas de las temidas asociaciones de padres o similares intenten comérselos vivos. Esto no nos tocaría tanto la moral si no fuese porque este tipo de asociaciones nunca meten mano en los informativos de televisión (donde no se cortan en mostrarnos las escenas más morbosas posibles) o en el cine (hay películas mucho más políticamente incorrectas que los videojuegos violentos). Pero la cuestión es que parece que la cosa no vaya a calmarse a corto plazo, y seguiremos un tiempo sin que consideren a los videojuegos un arte como lo es el cine.
Pero este tipo de cosas nos viene de más lejos. Hay casos en que no son las asociaciones de padres, ni tampoco la de consumidores, la que intentan boicotear el lanzamiento de un juego con contenido "políticamente incorrecto", sino que son las propias distribuidoras las que se echan para atrás, y encima de la forma más rastrera posible. Por poner un ejemplo claro y con todo lujo de detalles, explicaremos en este reportaje la historia de Thrill Kill, un polémico arcade de lucha que iba a lanzarse en PSOne en el año 1998, pero que debido a la total falta de respeto por parte de su distribuidora, finalmente nunca vio la luz de manera oficial.
Sin más preámbulos, pasad de página, y comencemos este particular reportaje sobre uno de los juegos que podía haber llegado a ser uno de los mejores juegos de lucha 3D de la gris de Sony.


