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THEVIC20 - Commodore 64 Series X
Commodore 64

THEVIC20 - Commodore 64 Series X

Por tercer año consecutivo, os traemos de primera mano nuestras impresiones con la réplica que todos los amantes del C64 anhelan.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Analizado en THEVIC20. Versión de prueba proporcionada por Koch Media.


Fueses de Spectrum, de Amstrad, de Commodore 64 o de MSX tienes una cosa clara, aquello sí que era una guerra de "consolas" noble y sana. Cada sistema tenía sus ventajas, algo obvio, pero la rivalidad no tenía nada que ver con lo que se respira hoy en día en foros y redes sociales. Cierto es que nosotros lo hacíamos cara a cara en el recreo o por la tarde al terminar los deberes, pero aquella camaradería se ha perdido con el paso del tiempo. Hoy no vamos a hablar de aquella época en la que cuatro marcas se disputaban los expositores de papelerías y gasolineras con sus juegos en casetes y todo el mundo ya estaba posicionado en uno u otro bando, vamos a hablar del caldo de cultivo de todo aquello. Porque en casi todo, hay un arranque dubitativo, desconocido, de esos que sirven para aprender de los errores para experiencias futuras. Commodore International ya había salido al incipiente mercado de los ordenadores personales con el Commodore PET, pero el que cuajó de verdad fue el Commodore VIC-20, un modelo de gama baja que se estrenó en 1980 y consiguió vender 2,5 millones de unidades antes de descatalogarse en 1985.

Claro que en aquellos tiempos no había tanta publicidad, ni redes sociales, ni unboxings, ni nada de eso. Lo que sí había era influencers de verdad, y ver a William Shatner (Capitán Kirk en Star Trek) en tu televisión diciendo que por qué comprar solo un videojuego le dio al ordenador una relevancia considerable. La verdad es que escuchar que su sistema operativo era el KERNAL creado por la propia Commodore o que solamente contaba con 5 KB de memoria RAM (de los cuales 1,5 KB era para el sistema) pueden chocar hoy en día, pero es que hablamos de un ordenador que cumple cuarenta castañas en el presente año. Todo esto os lo contamos porque con motivo de tan señalado aniversario Retro Games Ltd. ha creado el THEVIC20, una réplica de aquel ordenador totalmente funcional que llega con una representación de su catálogo de videojuegos, además de incluir un modo para difrutar del siguiente modelo que sustituyó al Commodore Vic 20, que no es otro que nuestro viejo conocido el Commodore 64. A éste lo tenemos más que visto en lo que es tradición, Koch Media se ha encargado de distribuir en nuestro país las dos réplicas que han salido lo dos últimos años, tanto el The C64 Mini en 2018 en plena fiebre de las reproducciones miniaturizadas como el The C64 de finales de 2019.



Pues con el mismo cuidado con el que un paleontólogo estudia unos fósiles en perfecto estado, abrimos la enorme caja del THEVIC20 para ver su contenido. Lo primero que llama la atención es el armazón del ordenador, una réplica 1:1 del modelo original que solamente se diferencia del original en las nuevas conexiones que ofrece y en la reducción en el peso, aunque el condenado pesa lo suyo. El bicharraco viene protegido por un plástico que cubre todo el teclado y un corcho del que lo deberemos desincrustar para contemplarlo en todo su esplendor. Si ya el ordenador dirige todas nuestras miradas, abrir la cajita de cartón de la derecha y sacar el Joystick (USB con cable de metro y medio) para que no dejemos de pulsar sus enormes botones rojos mientras jugueteamos con la palanca. El controlador tiene botoncitos más pequeños para modos y atajos específicos a la hora de jugar. En cuanto a los cables, un USB de carga con su adaptador de corriente y un HDMI de 1,2 metros para la televisión. Las instrucciones están en castellano, además de en otros idiomas.

Estamos ante el Vic 20 más clásico con un teclado funcional al cien por cien (no como el modelo The C64 Mini que los botones eran de pegote) en el que cada tecla tiene la misma función que tenía en su momento. Además de la obvia salida HDMI que ofrece 720p de resolución (más que de sobra para mostrar los gráficos de la época), tenemos cuatro puertos USB, uno para la toma de corriente, otro para el JoyStick y dos libres que podremos usar para conectar un pendrive para usar programas o cargar juegos que no vengan en el catálogo base que viene de serie. En cuanto a los modos de visionado, tendremos compatibilidad tanto para los 50Hz como para los 60Hz en ambos sistemas y entre los diferentes filtros encontramos el de ver la imagen como una pantalla de tubo CRT.



Pasemos a la interfaz. En este caso podremos escoger entre el modo "Carrusel" en el que veremos todos los juegos en una gran hilera con sus correspondientes carátulas (¡¡carátulas!!) o el modo "Clásico" que es como si estuviésemos con el ordenador tal cual lo encendiéramos a principios de los ochenta. Evidentemente, para jugar y probar los títulos elegiremos el modo "Carrusel" y aquí podremos ordenar cada título por diferentes variables como el creador del juego, el compositor de la música, el año de publicación, el nombre del juego o el tipo de los dos ordenadores en el que funciona. Una vez elijamos nuestro juego, podremos tirar de los botones auxiliares del JoyStick para acceder al menú auxiliar en el que nos permitirán guardar o cargar la partida, poner en pantalla un teclado virtual por si no queremos acercarnos hasta el THeVIC20 (en el caso de lo tengamos cerca de la pantalla) o salir del juego para probar otro.

Después de diversas probaturas y echarle horas, está claro que los JoySticks de antes no tienen nada que ver con los controladores de ahora. Duro como un cuerno, con un recorrido mínimo y botones en los que sentiremos el muelle elongarse sonoramente con cada pulsación. Nuestra partida a Cybernoid II: The Revenge no podía ser más lastimosa al intentar meternos por los túneles mientras evitamos rozarnos con los enemigos que acabarán con nuestras vidas al mínimo contacto. Cuesta acostumbrarse, aunque personalmente siempre encontré más sensibilidad y mejor respuesta al jugar con teclado que con un JoyStick por muy llamativo y aparatoso que pareciera. Lo bueno del que se incluye aquí es la cantidad de botones, que si bien solo dos servirán para "jugar", el resto serán muy útiles para acceder a las posibilidades que el THEVIC20 ofrece.



Puede que muchos usuarios no se decanten por THEVIC20 exclusivamente para jugar, la nostalgia y el trastear con programas tienen un peso capital, pero hay que revisar la lista de juegos que trae de serie en las dos modalidades. En cuanto al VIC-20, tenemos Abductor, Andes Attack, Arcadia, Hechizada, Blitzkrieg, Brainstorm, Catcha Snatcha, Connect 4, Encounter, Frantic, Frog Chase, Gridrunner, Harvester, Headbanger’s Heaven, Hell Gate, Laser Zone, Martians, Matrix, Mega Vault, Metagalactic Llamas Battle at The Edge of Time, Psychedelia, Snake, Starquest, Subspace Striker, Tank Battle, Traxx, Wacky Waiters y Zor. Como puede observarse, mucha rareza y mucho título del innerente al sistema. Su moderado éxito fue antes de que los videojuegos más reconocibles comenzaran a adaptarse a diferentes sistemas y eso se nota en el catálogo, lo que permite que la probatura de cada uno tenga un punto de descubriento realmente inquietante.

En cuanto al modo Commodore 64, nos encontramos con Alleykat, Bear Bovver, Boulder Dash, California Games, Chips Challenge, Cyberdyne Warrior, Cybernoid II, Destroyer, Firelord, Galencia Mini, Gribbly’s Day Out, Heartland, Mision impossible, IO, Iridis Alpha, Jumpman, Mega Apocalypse, Nebulus, Netherworld, Paradroid, Pitstop II, Planet of Death, Robin of the Wood, Speedball 2, Spindizzy, Street Sports Baseball, Street Sports Basketball, Summer Games II, Super Cycle, Sword of Fargoal, Temple of Apshai Trilogy, The Arc of Yesod, Uridium, Winter Games, World Games y Zynaps. Obviamente, el repertorio de juegos del C64 es mucho más conocido para los coetáneos de la época y entre ellos encontramos algún que otro clasicazo de los que conviene recordar siempre.

Evidentemente, estamos ante un producto muy exclusivo que solo valorarán como se merece los coleccionistas y los que vivieron aquella época, caldo de cultivo de lo que hoy en día es el mercado del videojuego. Por tamaño, calidad de los componentes, posibilidades del software instalado, catálogo de juegos y cantidad de puertos de acceso para nada resultan caros los 119,99 euros de desembolso que hay que abonar para hacerse con un producto de esta magnitud. Repetimos, no es un producto para todo el mundo, pero los que opten por hacerse con uno serán arrastrados por una ola de nostalgia nada más lo desembalen y comiencen a pulsar las teclas o a acariciar el joystick sin encenderlo siquiera. En estos tiempos convulsos en los que igual estamos confinados en nuestras casas por una pandemia global que hacemos cuentas para intentar adquirir la inminente consola de nueva generación que está a punto de llegar, resulta curioso que el Commodore Vic 20, un ordenador obsoleto y casi desconocido, con más años que la mayoría de personas que leerán este texto se ponga de nuevo a la venta. A veces pasan cosas tan raras como maravillosas.

Valoración:



Redactado por Juan Emilio Palomino (Spiderfriki)
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Información del juego

Fecha de lanzamiento: 1989
Desarrollado por: Hewson
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