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Song of Horror - Valoración Final
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Song of Horror - Valoración Final

Con la llegada del quinto episodio del terrorífico Song of Horror, os proponemos un veredicto definitivo en el que analizamos cómo resuelve sus promesas de survival horror clásico.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Hay estéticas que, sencillamente, son eternas; no voy a entrar ahora a hablar de la revaloración del género survival horror, hecho que podríamos considerar casi una obviedad después de la resurrección que propusieron títulos superlativos, como Amnesia: The Dark Descent o Dead Space, entre otros, a mediados-finales de la generación pasada, cuando ya parecía perdida toda esperanza. Desde entonces la cosa ha ido a mejor, véase la reimaginación de Resident Evil 2 o de su siguiente entrega en Raccoon City, algo que en parte debemos a la industria independiente, esa que generalmente actúa como motor de cambio y evolución en el mundo de los videojuegos, aunque sea revisitando las fórmulas ya consagradas. Ya en nuestro análisis original os comentaba que Song of Horror, título de terror patrio, hacía un notable ejercicio de inspiración en algunas de las obras fundamentales del género, como Silent Hill, Resident Evil o, incluso, Clock Tower, y, ahora que Protocol Games ha puesto punto y final a la primera temporada del título con el quinto episodio, qué mejor momento para repasar sus características y esbozar un veredicto final de Song of Horror.

La maldición de Husher House

Song of Horror nos proponía una vuelta a los orígenes del género, con ese teatro de cámaras fijas y su indiscutible aspecto cinematográfico. Sus principales alegatos eran, precisamente, esa particular estética audiovisual, así como un sistema de personajes definido por la muerte permanente y la pluralidad de habilidades, un desarrollo de vieja escuela, con casi nada de acción y centrado en la resolución de acertijos -más cerca de Amnesia, sin duda, que de Resident Evil-, y una narrativa cuidada que se desenvuelve a ritmo de pequeña pantalla. Vamos a examinar sus promesas una por una, y a analizar hasta qué punto las cumple, aunque ya adelanto que el resultado final es disfrutable... y mejorable.

Si bien cada episodio toma más referencias artísticas de una franquicia de terror en concreto, el resultado general es genial. Destaca quizás el quinto episodio por encima de los demás, aunque esto, cómo no, es algo subjetivo.

En primer lugar, el uso de la atmósfera es envidiable y, acaso, la característica mejor explotada del título; la luz, el juego de sombras, el trasfondo terrorífico de cada lugar, etc., todo contribuye en la construcción de su sensacional ambientación, aportando un incalculable granito de arena para generar un diseño artístico lóbrego, que en ciertos momentos oprime al jugador. Sería un error decir que no incurre en el susto fácil, ya que a veces se ve abocado al mismo, pero también plantea algunos momentos de tensión permanente, de expectación en el jugador, característica nuclear, por ejemplo, de la segunda entrega de Silent Hill, uno de los máximos exponentes del survival horror -salvando las distancias, por supuesto-. En este sentido, diría que Song of Horror ha cumplido a la perfección con sus promesas estéticas, a excepción de unas animaciones que parecen hasta anacrónicas. En el primer episodio, la casa maldita de un escritor; en el segundo, una tienda de antigüedades de ámbito misterioso; en el tercero, una universidad sumida en el silencio y el abandono; en el cuarto, una abadía tenebrosa; y, en el quinto, y quizás la mejor localización que plantea el título, un hospital psiquiátrico donde el tiempo fluctúa y se funde. Todo un conjunto que es artísticamente sobresaliente.

Tiene más éxito el desenvolvimiento de sus facultades narrativas que el de las jugables, sin duda, a pesar de que estas también dejan momentos de tensión.

En segundo lugar, nos adentramos en el ámbito jugable. Si bien es cierto que es indiscutible que, después de todo, Song of Horror pone a disposición del jugador una nómina lógica de personajes para cada capítulo, el regusto agridulce final que queda es que quizás las labores de diferenciación de los mismos no terminaron de llegar a buen puerto. En un título en el que la muerte permanente está siempre al acecho, hecho en falta que cada individuo, sea protagonista o secundario, se sienta como algo relativamente único, al menos en materia jugable. A ello no contribuye el desarrollo funcional del título, que en esencia plantea largos paseos, labores de investigación, y acertijos -algunos bastante mal explicados, y otros totalmente disfrutables-, de manera que las únicas dosis de acción vienen en modo de secuencias quick time event que se activan después de que haya tenido lugar un suceso o un descubrimiento determinado. La Presencia, ese tétrico enemigo que nos persigue con su extraña omnipresencia, a veces protagoniza intentos de interacción desaprovechados donde lo único que podemos hacer es seguir ciertas instrucciones y comandos, por lo que incluso ahí presenta un funcionamiento demasiado distante.

Hay situaciones puntuales en las que esta decisión creativa, no obstante, resulta un acierto, especialmente si hemos cogido cariño a un personaje en concreto, o si afrontamos nuestra última “vida” en el capítulo y nos arriesgamos a perder el progreso; en este sentido, la aparición de mecánicas residuales y esporádicas ayuda a que el jugador nunca se sienta realmente tranquilo del todo. Como decía, jugablemente no es innovador, ni es tan lúcido como otros títulos que también depredan en el sentimiento de indefensión, pero entiendo que es un ámbito secundario dentro de la propuesta. Eso sí, también hay que destacar la adición de un modo opcional que elimina la muerte permanente; advierto de que implica la pérdida de buena parte de la inmersión, y empaña la sencilla pero tensa experiencia jugable que ofrece Song of Horror, pero queda ahí como alternativa para aquellos que no quieran pasar un excesivo mal rato… ni repetir episodios, realmente.

El sistema de personajes es interesante, aunque a veces se siente un tanto desaprovechado.

Finalmente, la historia es un apartado mucho más relevante del título, y aunque es verdad que los personajes con los que jugamos -siempre que sobrevivan, claro- hacen referencias esporádicas a sucesos anteriores, aportando una sensación de auténtico progreso argumental, a veces se ven repentinamente lastrados precisamente por los enfrentamientos contra nuestro cáustico némesis. Esto se puede traducir en muertes injustas, en “momentos disparados” oportunos que no hacen sino confirmar que algunos de los personajes son un mero comodín, un colchón de reintentos para el jugador; no puedo sino recalcar que el juego funciona sencillamente mejor cuando vincula su desarrollo al argumento puro y a los puzles, y ahí sí que llega a ser verdaderamente satisfactorio. La trama no es que sea tampoco la mejor del género, pero tiene buenos momentos y su estructura episódica se presta a un buen ritmo de revelaciones argumentales; destaca la que tiene lugar en el último episodio, aunque prefiero no revelaros nada, en pos de un descubrimiento personal. En general, la historia participa de motivos sin duda interesantes y, aunque ya han sido explorados anteriormente en buena medida, consigue dejar su impronta. Lo mejor es cómo crece el suspense y cómo aumentan las incógnitas, lo que, en definitiva, contribuye a ese toque cinematográfico que comentaba al principio.

Conclusiones

A grandes rasgos, Song of Horror cumple en casi todos los terrenos -aunque en ocasiones sin demasiadas florituras-, menos en el de la jugabilidad, en el que se queda un poco en tierra de nadie, ya que no presenta grandes posibilidades mecánicas, ni fundamenta una tensión suficiente como para paliar su excesiva sencillez. Al margen de eso, su soberbia ambientación, repleta de escenarios detallados y de un juego de luces y sombras fabuloso, su inspiración claramente clásica, y una narrativa que consigue que nos interesemos por el desarrollo del hilo argumental y que tiene éxito en las promesas que encierra, consiguen que el resultado final sea ciertamente de notable. No pasará a la historia como uno de los grandes del género, pero sí que es de las mejores manifestaciones del terror videojueguil en el último año, y eso también tiene un enorme mérito, especialmente si tomamos en cuenta su turbulento desarrollo y su presupuesto. Totalmente recomendable para los amantes del género, y digno de atención para aquellos que quieran adentrarse en sus recónditos temores; al final nos deja buenos momentos, y eso es lo que importa.

Redactado por Sergi Bosch (Elite)

Song of Horror - Valoración Final
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Información del juego

Fecha de lanzamiento: 31 de octubre de 2019
Desarrollado por: ProtocolGames
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