PC
Recordando Planescape: Torment
Descubrimos un clásico injustamente minoritario.
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Planescape: Torment es un título de RPG de Black Isle e Interplay consecuencia de una época en que tales compañías, con Bioware, revolucionaron este tipo de juegos con el sistema Infinity Engine, cogieron la delantera y la primacía en éxito y demanda por parte de todos los aficionados al género y despertaron incluso la curiosidad de los que olvidan rápido el RPG, los jugadores casual, ya que el sistema de juego anterior a esta época era quizá más críptico y exigente para el público general. Su notoriedad ha continuado con títulos que diez años después han seguido una evolución propia y generacional, caso de los Dragon Age o Mass Effect de Bioware o Fallout: New Vegas de Obsidian, compañía en parte herencia de Interplay, ya desaparecida. Pero fue aquella la época de una serie de juegos que se inició con Baldur's Gate en 1998 y que, antes de llegar sus continuaciones y otros juegos en serie como Icewind Dale, continuó con el que nos ocupa: Planescape: Torment. Y la fórmula ganadora que marcó esta generación fue la creación del motor interfaz Infinity Engine, una herramienta de control del personaje para RPG que ofrecía una forma fácil, práctica y muy visual de dar diversas órdenes y mucha libertad para interactuar con el entorno. Así, por ejemplo, y algo que los más puristas echan de menos en el RPG contemporáneo hibridado como un action-RPG, se podía acercar al personaje a conversar, robar o incluso atacar a cualquier criatura del juego, fuera ello significativo o incluso pertinente para la trama o no. Asimismo, y en combinación con el extenso listado de contenidos como armas, habilidades, hechizos y profesiones y la posibilidad de parar el tiempo, los combates se convertían en situaciones en las que la estrategia y el sabio uso del terreno y de los poderes era algo esencial. Todo ello, junto con el reclamo de la licencia Dungeons and Dragons (de la que hablaremos suficientemente), fue la fuerza que erigió a estas compañías (especialmente Bioware en la gran compañía que es), reclamó su lugar entre otras colecciones de éxito como Lands of Lore, Ultima, Might and Magic o Elder Scrolls y mantuvo la competencia con los RPG de última generación.
Planescape: Torment es un auténtico gozo como experiencia RPG, más aún con el mérito de ser fiel al auténtico RPG, el que privilegia la historia, el carácter de los personajes y su desarrollo, el descubrimiento de lugares y objetos terroríficos o maravillosos... Su principal tara puede ser la linealidad en el progreso por el mapa. Es un juego enormemente mutable en su desarrollo, multilineal, pero no en la elección de caminos físicos que recorrer. No obstante, esto es un perjuicio colateral sólo debido a la alta calidad e inspiración de su argumento, una auténtica novela de fantasía adulta y psicológica que tuvo la suerte o la desgracia de ser concebida como juego de rol. Seamos justos, celebremos la oportunidad de disfrutar en videojuego, de forma gráfica e interactiva, la gozosa e intensa aventura que nace de las mentes de gente como Chris Avellon o Eric Campanella.
El primer pensamiento que se puede tener sobre Planescape: Torment es negativo: su escasa fama o, en todo caso, su situación como el primo "raro" de la familia Bioware e Interplay. En efecto no ha sido un juego excesivamente popular, y más bien el amor profesado por los fans lo ha convertido en videojuego de culto, fenómeno escaso en esta industria. Las razones son varias. Para ser una serie Dungeons and Dragons, el universo Planescape no goza de mucha vistosidad ni siquiera a ojos de los seguidores del juego de rol: no hay elfos, ni enanos, ni halflings (medianos), más bien demonios y criaturas más o menos extrañas (y cuando no lo son, su gusto por el vestuario lo es) y antropomorfas. Las reglas del mundo no son de fácil comprensión, ya que si los universos de Dungeons and Dragons se inspiran en mitologías y costumbres más reconocidas, como la nórdica o la anglosajona, Planescape recurre a referentes más religiosos, espirituales o místicos en general. Además, el protagonista y su primer acompañante son tan pintorescos como un lúcido cadáver andante y una calavera flotante. La historia, de extensos textos que leer (muchos de ellos descripciones que, por lo visual, sustituirían a la escenas de video, siempre escasas en los juegos del Infinity Engine) y con un desarrollo pesado, no sería del agrado de los usuarios más impacientes y adictos al estilo de pseudo-RPG de Diablo. Y por último, el marketing. La caja del juego no tuvo un diseño muy inspirado, y eso es algo que se puede comprobar muy fácilmente: la fotografía en primer plano de un modelo caracterizado como el Sin Nombre con un lamentable trabajo de maquillaje no era la opción más atractiva. En definitiva, nunca se vendió con la misma confianza que Baldur's Gate. En España, a todo eso se sumaría que el juego llegó sin traducción, y más aún con un inglés de jerga dura que echó para atrás a muchos de los valientes que se animaron durante las primeras horas de juego. Tal problema por suerte se solucionó con la generosidad y el trabajo de la comunidad de Internet Clan D-LAN, que ha colgado de forma gratuita y segura la traducción del juego.
Pese a los prejuicios y la inevitable limitación del público objetivo, Planescape: Torment es un gran juego injustamente desconocido y pasado por alto en España, sobre todo por las nuevas generaciones de jugadores, que no deben haber tenido muchas referencias sobre éste en las listas de juegos nostálgicos. En este reportaje intentaremos poner luz y conocimiento sobre un título indispensable del RPG de verdad, el de toda la vida.
Planescape: Torment es un auténtico gozo como experiencia RPG, más aún con el mérito de ser fiel al auténtico RPG, el que privilegia la historia, el carácter de los personajes y su desarrollo, el descubrimiento de lugares y objetos terroríficos o maravillosos... Su principal tara puede ser la linealidad en el progreso por el mapa. Es un juego enormemente mutable en su desarrollo, multilineal, pero no en la elección de caminos físicos que recorrer. No obstante, esto es un perjuicio colateral sólo debido a la alta calidad e inspiración de su argumento, una auténtica novela de fantasía adulta y psicológica que tuvo la suerte o la desgracia de ser concebida como juego de rol. Seamos justos, celebremos la oportunidad de disfrutar en videojuego, de forma gráfica e interactiva, la gozosa e intensa aventura que nace de las mentes de gente como Chris Avellon o Eric Campanella.
El primer pensamiento que se puede tener sobre Planescape: Torment es negativo: su escasa fama o, en todo caso, su situación como el primo "raro" de la familia Bioware e Interplay. En efecto no ha sido un juego excesivamente popular, y más bien el amor profesado por los fans lo ha convertido en videojuego de culto, fenómeno escaso en esta industria. Las razones son varias. Para ser una serie Dungeons and Dragons, el universo Planescape no goza de mucha vistosidad ni siquiera a ojos de los seguidores del juego de rol: no hay elfos, ni enanos, ni halflings (medianos), más bien demonios y criaturas más o menos extrañas (y cuando no lo son, su gusto por el vestuario lo es) y antropomorfas. Las reglas del mundo no son de fácil comprensión, ya que si los universos de Dungeons and Dragons se inspiran en mitologías y costumbres más reconocidas, como la nórdica o la anglosajona, Planescape recurre a referentes más religiosos, espirituales o místicos en general. Además, el protagonista y su primer acompañante son tan pintorescos como un lúcido cadáver andante y una calavera flotante. La historia, de extensos textos que leer (muchos de ellos descripciones que, por lo visual, sustituirían a la escenas de video, siempre escasas en los juegos del Infinity Engine) y con un desarrollo pesado, no sería del agrado de los usuarios más impacientes y adictos al estilo de pseudo-RPG de Diablo. Y por último, el marketing. La caja del juego no tuvo un diseño muy inspirado, y eso es algo que se puede comprobar muy fácilmente: la fotografía en primer plano de un modelo caracterizado como el Sin Nombre con un lamentable trabajo de maquillaje no era la opción más atractiva. En definitiva, nunca se vendió con la misma confianza que Baldur's Gate. En España, a todo eso se sumaría que el juego llegó sin traducción, y más aún con un inglés de jerga dura que echó para atrás a muchos de los valientes que se animaron durante las primeras horas de juego. Tal problema por suerte se solucionó con la generosidad y el trabajo de la comunidad de Internet Clan D-LAN, que ha colgado de forma gratuita y segura la traducción del juego.
Pese a los prejuicios y la inevitable limitación del público objetivo, Planescape: Torment es un gran juego injustamente desconocido y pasado por alto en España, sobre todo por las nuevas generaciones de jugadores, que no deben haber tenido muchas referencias sobre éste en las listas de juegos nostálgicos. En este reportaje intentaremos poner luz y conocimiento sobre un título indispensable del RPG de verdad, el de toda la vida.







