Nintendo Switch
Probamos Switch antes del lanzamiento
La nueva consola de Nintendo ha pasado por nuestras manos y os contamos nuestras impresiones.
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La pantalla se ve muy bien. La resolución y el brillo son espectaculares, aunque también es justo decir que hemos jugador con la pantalla conectada a la corriente. Tocará ver las opciones de brillo y lo que repercutirá en el tiempo de la batería. En cuanto a los juegos, hablamos 1, 2 Switch hace poco y poco más se puede decir. Probamos el duelo de vaqueros al atardecer, exprimimos ubres de vacas y entrenamos con nuestra katana de madera. Todo los enfrentamientos para dos jugadores, cara a cara y con la vista fijada en los ojos de nuestro adversario. Los Joy-Cons funcionan muy bien, la idea es destornillante y la ejecución perfecta. Ideal para conocer las posibilidades de los mandos y para montar fiestas en casa con cualquier excusa. Luego probamos Snipperclips – ¡A recortar en compañía!, que automáticamente se ha convertido en nuestro título preferido de Nintendo Switch. Dos papelitos que deben cooperar para superar situaciones. Pueden elevarse, agacharse, saltar, girarse y recortarse al poner uno delante del otro. Todo para pulsar un interruptor, pinchar unos globos o llevar un lápiz hasta un sacapuntas. Contarlo es complicado, pero tras pasar el tutorial quedaremos enganchados sin remedio.
Mario Kart 8 Deluxe resulta tan conocido que casi nos da cosa. Sí, hay material nuevo, como el modo batalla para cuatro jugadores, los nuevos personajes y todo el contenido de los paquetes descargables, pero la sensación es que lo van a disfrutar más los que no lo pillaron en Wii U. Al menos el cambio de tener dos objetos en lugar de uno cambia bastante la mecánica de juego, lo que se transforma en un suplicio para el jugador que va en primera posición. Hemos podido ver cómo funciona a pantalla partida en la pantalla de Switch y va a ser más que habitual encontrarnos a amigos enfrentados cara a cara en cualquier cafetería de nuestra ciudad. Por su parte ARMS se ha conseguido resarcir a nuestros ojos. Preferimos los luchadores que apuestan por la agilidad en lugar de los lentos que optan por la fuerza, pero la táctica y la estrategia de esquivar, cubrirnos y soltar puñetazos con efectos enganchan de lo lindo. Tocará ver si los combates resultan tan variados como parecen y si hay modo en solitario competente cuando estemos sin amigos cerca.
Luego pasamos a Splatoon 2, y con él llegó la locura al poder juntar a ocho amigos con sus respectivas consolas. Ya sabemos que las quedadas van a ser tan divertidas y tan encarnizadas como las que ocurrirán con el juego de carreras de Mario. Falta por discernir si esta vez el modo para un jugador tendrá enjundia y si las novedades cambiarán la jugabilidad en profundidad, porque la versión que hemos probado recordaba demasiado a la primera parte. A finales de marzo todos los usuarios de Switch podrán poder una beta del juego ideada para probar servidores. Avisados estáis. Cerramos la ronda con The Legend of Zelda: Breath of the Wild, más conocido como "El Juego". Vamos a decir la verdad, no queríamos jugarlo. Tener solamente veinte minutos, de los cuales los primeros se van en una interminable presentación que acogota nuestro ansia, resultan escasos. Breath of the Wild es un juego para deleitarlo tranquilamente en nuestra cueva, sin la presión de estar mirando el reloj por el poco tiempo disponible. Pudimos movernos por esta nueva Hyrule que se regenera en cada nueva entrega. Una Hyrule enorme, unas praderas verdes que anticipan decenas de horas llenas de aventuras y retos. Link corre siempre condicionado por una barra de esfuerzo que se rellena, mientras saltamos, nadamos y retozamos entre las briznas de hierba que azota el viento a su libre albedrío. Un apartado gráfico fantástico y la promesa de estar ante el título con el que todos estrenaremos nuestra nueva consola. Lo sentimos Wii U, estuvo bien pero ella nos ha conquistado con su coqueta apariencia y la promesa de viajar con nosotros allá donde queramos ir. El 3 de marzo hemos quedado.
Mario Kart 8 Deluxe resulta tan conocido que casi nos da cosa. Sí, hay material nuevo, como el modo batalla para cuatro jugadores, los nuevos personajes y todo el contenido de los paquetes descargables, pero la sensación es que lo van a disfrutar más los que no lo pillaron en Wii U. Al menos el cambio de tener dos objetos en lugar de uno cambia bastante la mecánica de juego, lo que se transforma en un suplicio para el jugador que va en primera posición. Hemos podido ver cómo funciona a pantalla partida en la pantalla de Switch y va a ser más que habitual encontrarnos a amigos enfrentados cara a cara en cualquier cafetería de nuestra ciudad. Por su parte ARMS se ha conseguido resarcir a nuestros ojos. Preferimos los luchadores que apuestan por la agilidad en lugar de los lentos que optan por la fuerza, pero la táctica y la estrategia de esquivar, cubrirnos y soltar puñetazos con efectos enganchan de lo lindo. Tocará ver si los combates resultan tan variados como parecen y si hay modo en solitario competente cuando estemos sin amigos cerca.
Luego pasamos a Splatoon 2, y con él llegó la locura al poder juntar a ocho amigos con sus respectivas consolas. Ya sabemos que las quedadas van a ser tan divertidas y tan encarnizadas como las que ocurrirán con el juego de carreras de Mario. Falta por discernir si esta vez el modo para un jugador tendrá enjundia y si las novedades cambiarán la jugabilidad en profundidad, porque la versión que hemos probado recordaba demasiado a la primera parte. A finales de marzo todos los usuarios de Switch podrán poder una beta del juego ideada para probar servidores. Avisados estáis. Cerramos la ronda con The Legend of Zelda: Breath of the Wild, más conocido como "El Juego". Vamos a decir la verdad, no queríamos jugarlo. Tener solamente veinte minutos, de los cuales los primeros se van en una interminable presentación que acogota nuestro ansia, resultan escasos. Breath of the Wild es un juego para deleitarlo tranquilamente en nuestra cueva, sin la presión de estar mirando el reloj por el poco tiempo disponible. Pudimos movernos por esta nueva Hyrule que se regenera en cada nueva entrega. Una Hyrule enorme, unas praderas verdes que anticipan decenas de horas llenas de aventuras y retos. Link corre siempre condicionado por una barra de esfuerzo que se rellena, mientras saltamos, nadamos y retozamos entre las briznas de hierba que azota el viento a su libre albedrío. Un apartado gráfico fantástico y la promesa de estar ante el título con el que todos estrenaremos nuestra nueva consola. Lo sentimos Wii U, estuvo bien pero ella nos ha conquistado con su coqueta apariencia y la promesa de viajar con nosotros allá donde queramos ir. El 3 de marzo hemos quedado.




