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Blizzard Arcade Collection - Vikingos, orcos y rocanrol
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Blizzard Arcade Collection - Vikingos, orcos y rocanrol

Blizzard se suma a la moda de recordar tiempos pasados a golpe de clasicazo.

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Versión Xbox One, jugado en Xbox Series X. Copia digital proporcionada por Ziran.


Ahora es Blizzard la que se suma a la fiebre de recordarnos que ellos también tuvieron un comienzo, un inicio en el que tocaron varios "palos" hasta que dieron con la fórmula de fantasía medieval que tantísimos éxitos les ha propiciado a lo largo de estos años. Justo antes de que Warcraft lo cambiase absolutamente todo, el estudio californiano contaba con la licencia de cómics DC para hacer videojuegos (ahí están tanto The Death and Return of Superman como Justice League Task Force que lo atestiguan) mientras programaban para las consolas de 16 bits de Nintendo y Sega. Eran otro tiempos y ahora han querido echar la vista atrás, ver viejas fotografías, contar batallitas y publicar los tres títulos más importantes que llegaron a hacer en aquellos tiempos. Por supuesto en la selección no encontraremos los mencionados títulos de DC (cosas de las licencias) ni los títulos minoritarios de los que nadie se acuerda (como RPM Racing para Super Nintendo), en lugar de eso han juntado tres juegos que cualquier jugador que viviese aquella época recordará sin lugar a dudas, bien por haberlos probado en su momento, bien por haber escuchado hablar de ellos.

En lo que sí se ha preocupado la gente de Blizzard a la hora ofrecer su recopilatorio de juegos añejos es en mimar al usuario final. Seamos francos, estamos hartos de ver packs de juegos que buscan sacarnos los cuartos y que no son más unas roms mondadas y peladas. No es que Blizzard haya tirado la casa por la ventana, pero al menos se ha preocupado de añadir varias versiones de cada título (como veremos a continuación), opciones útiles para disfrutarlos convenientemente y mucho contenido adicional que hará las delicias de sus fans más recalcitrantes. De esta forma, tendremos bocetos, imágenes desechadas, las cajas escaneadas en las que venían los juegos, videos de los desarrolladores hablando de los juegos y un reproductor con toda las melodías de los juegos incluidos. En resumen, puestos a homenajear los juegos que marcaron el pasado de tu empresa, mejor hacerlo como lo ha hecho Blizzard y ofrecer diferentes versiones de los juegos implicados, material conmemorativo que aporte valor al conjunto y ofrecerlo todo a un precio asequible (19,95 euros) ya que hemos visto otros productos similares al que hoy tratamos que casi doblan el importe a desembolsar. Pero vayamos a lo que realmente importan, los juegos. Blizzard Arcade Collection ya está disponible para Xbox One, PlayStation 4, Nintendo Switch y PC.

The Lost Vikings

El primero en entrar en escena, un juego de acción y estrategia que nos ponía en la pixelada piel de Erik, Olaf y Baleog durante la abducción que sufrieron a manos del alienígena Tomator, claro que nuestros tres protagonistas consiguieron escapar de la nave espacial con la mala fortuna de caer en un portal temporal que los llevaría por diferentes épocas de la historia. La mecánica de juego mezclaba el plataformeo clásico de los sistemas 16 bits con un puntito de planificación que lo hacía realmente interesante. La idea es que tenemos que llevar a los tres vikingos hasta la salida de cada nivel, pero cada uno de ellos tiene unas habilidades definitorias que deberemos usar para que lleguen juntos y de una pieza. De esta forma, mientras que uno de los protagonistas podía dar espadazos y lanzar flechas, el otro podía usar su escudo tanto como impenetrable protección como para planear en el aire, mientras que el último podía correr y saltar grandes distancias. De esta manera, alternaremos entre ellos resolviendo puzles y allanando el camino hasta conseguir llegar a la meta en cada nivel.

En el recopilatorio encontramos la versión de Super Nintendo, la de Mega Drive y la Definitive Edition, una amalgana de las dos anteriores que recoge lo mejor de las dos versiones. A todo esto debemos sumar que podremos guardar y cargar la partida cuando queramos para evitar el engorroso sistema de passwords que tenía el juego originalmente (y que sigue operativo). También se ofrece la posibilidad de rebobinar la partida si hemos dado algún paso en falso, pero usar esta triquiñuela impedirá que consigamos los logros/trofeos más complicados del recopilatorio. Eso sí, ni rastro de Norse by Norse West: The Return Of The Lost Vikings, la segunda entrega de la franquicia que hacía un juego de palabras con el nombre de la película de Alfred Hitchcock Con la muerte en los talones (en inglés North by Northwest). No entendemos muy bien la ausencia de la segunda entrega más allá de que no consiguiese la repercusión que alcanzó el primer The Lost Vikings, puestos a completar la colección, no costaba mucho añadir alguna de las versiones. Personalmente, nunca me caló la propuesta de alternar los personajes por mucho que en su momento rompiese moldes respecto a lo que estábamos acostumbrados. De los tres juegos del recopilatorio es el que a más acusa el paso del tiempo desde mi punto de vista. Valoración:



Rock N' Roll Racing

Aquí Blizzard cambia radicalmente de registro y nos sorprende con un frenético juegos de carreras futurista. Si nos ponemos en contexto, los títulos de velocidad se contaban con los dedos de una mano y la mayoría de quedadas en casa del poseedor de la consola de turno se centraban en explotar Super Mario Kart o Micromachines gracias a sus facetas multijugador. Rock N' Roll Racing cambiaba la vista por una perspectiva isométrica a la que nos acostumbrábamos enseguida, un diseño sobrio para vehículos y escenarios que se repetía hasta la saciedad pero que se mantenían frescos gracias a ese toque macarra que impregnaba todo el juego, desde unos pilotos que perfectamente podía protagonizar su propia serie de los sábados por la mañana hasta Larry, el speaker que nos asediaba con las mismas frases una y otra vez durante cada vuelta. Que quede claro, tener un speaker como Larry en un juego de Super Nintendo era una auténtica pasada, que en esta ocasión lo hayamos silenciado en la segunda carrera no le quita ni un ápice de merito al juego. Es más, hasta se han grabado nuevas líneas de diálogo para la edición Definitive.

Encontraremos la versión de Super Nintendo, la de Mega Drive y de nuevo una versión mejorada bajo el apelativo Definitive Edition... pero aún hay más. El plato fuerte llega con una cuarta versión que incluye un multijugador competitivo para cuatro jugadores a pantalla partida (tradicionalmente solamente podían competir dos contendientes), lo que supone una verdadera sorpresa para todos los seguidores del juego. La verdad es que nos cautivó su duración, la simplicidad de su jugabilidad y la posibilidad de mejorar nuestro vehículo con el dinero ganado en las carreras. Pero si hay algo por lo que pasará a la historia Rock N' Roll Racing es por su legendaria banda sonora a la que se hace referencia en el nombre. Escuchar temazos como "Paranoid" de Black Sabbath, "Breaking the Law" de Judas Priest o el "Born to be Wild" de Steppenwolf en el chip de sonido de Super Nintendo era toda una maravilla... pero nada comparado con volver a probar el juego en este recopilatorio y poner en las opciones de la Definitive Edition la opción "CD" con la que podremos escuchar las versiones originales de estas canciones mientras jugamos. En más de una canción esperaremos a que termine el tema de sonar ya que cuando hayamos terminado de dar vueltas al circuito seguirá sonando el tema de turno a todo trapo. Se repite eso de que la continuación del juego del que hablamos no está dentro del pack, en este caso falta Rock & Roll Racing 2: Red Asphalt, un juego de la primera PlayStation que no tuvo la relevancia del título original ni por asomo. Valoración:



Blackthorne

Bueno, siempre he visto Blackthorne como la respuesta macarra a Flashback, por estructura y jugabilidad, solo que con el Kurt Russell de Escape from New York en un primigenio mundo de orcos que serviría de vaticinio de lo que estaría por venir en años posteriores. Bueno, nuestro protagonista se llama Kyle Vlaros y se la tiene jurada a Sarlac, el jerifalte de este mundo de fantasía en la que la humanidad está bajo el yugo de los orcos (porque por mucho que en el juego los llamen ka'dra'suul son orcos). Estamos ante un plataformas de acción en el que solventar obstáculos, encontrar llaves para abrir puertas (o reventarlas a bombazos) y eliminar demonios de colores a escopetazos era el pan nuestro de cada día en cada uno de los niveles. Uno de los añadidos más destacables en la jugabilidad fue la posibilidad de cubrirnos pegando la espalda en el fondo del escenario, algo que también podrán hacer nuestros enemigos, lo que dará lugar a divertidos tiroteos como si de un shooter con coberturas se tratase. Esto, unido al uso de la escopeta (con la chulería de disparar a nuestra espalda sin mirar) nos da la sensación de controlar a un auténtico badass de los ochenta, un Mario Cobretti/John Matrix que no se quita las gafas de sol por mucho que tenga que adentrarse en oscuras cuevas llenas de enemigos.

En esta ocasión tendremos la versión de Super Nintendo, otra de 32 bits (concretamente para Sega 32X con gráficos renderizados y cuatro niveles que no estaban en la versión original) y una Definitive Edition creada para la ocasión que viene hasta con los textos en castellano. Otra vez, ésta última es la mejor opción de todas. Por mucho que esa versión de 32 bits suene apetecible, la verdad es que es la versión más antipática de las tres con diferencia, de hecho la hizo Paradox Development por encargo de Blizzard y eso se nota en la calidad que atesora. Veremos los sprites hinchados, como si el prota se hubiera pasado de rosca con los anabolizantes, mientras que la música y los fondos pierden el encanto del original. Para muestra un botón, ya que para la versión Definitive la propia Blizzard ha preferido usar el juego de Super Nintendo. Al igual que en el resto de de títulos, podremos hacer uso de ventajas que no existían en su momento como guardar la partido en cualquier momento o rebobinar nuestros últimos movimientos para enmendar una jugada inoportuna. Un buen juego que arrancaba muy fuerte pero que a la larga repetía esquemas con demasiada asiduidad. Esa falta de variedad y unas animaciones más ortopédicas le impidieron ser el Flashback de extrarradio que todos queríamos. Una grandísimo entretenimiento que no consiguió toda la repercusión que merecía en su momento. Valoración:



Redactado por Juan Emilio Palomino (Spiderfriki)
Blizzard Arcade Collection - Vikingos, orcos y rocanrol
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