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Análisis de Pokémon Escarlata y Púrpura: La Máscara Turquesa, el primer DLC de la novena generación
Nintendo Switch

Análisis de Pokémon Escarlata y Púrpura: La Máscara Turquesa, el primer DLC de la novena generación

La primera expansión de Escarlata y Púrpura nos lleva a Noroteo, una nueva región de ambientación japonesa, muchas leyendas, más pokédex... Y también más fallos técnicos.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Hace poco menos de un año, con la novena generación de Pokémon, desembarcamos en Paldea para recorrer tierras patrias, una nueva región completamente inspirada en España y, más específicamente, en la península ibérica. No es el único proyecto de Pokémon que todavía tenemos bien reciente en la memoria, pues por ahí también andan, muy cerquita en el tiempo, el interesante Leyendas Pokémon: Arceus y los ambivalentes "remakes" de la cuarta generación, unos Pokémon Diamante Brillante y Perla Reluciente que no terminaron de dar con la tecla… Sobre todo si los comparamos con Rojo Fuego / Verde Hoja y Soul Silver / Heart Gold, dos grandísimos ejemplos de cómo recuperar el pasado y ampliarlo con las ideas del presente.

Sobra decir que Pokémon Escarlata y Púrpura tampoco serán las últimas incursiones del mundo de Satoshi Tajiri en la cultura popular, donde se han consagrado como la propiedad intelectual más valiosa del mundo; de hecho, ya hay rulando por ahí unos cuantos rumores, la mayoría sin mucho fundamento, todo hay que decirlo, de un posible Leyendas: Kyurem, o de futuras reinterpretaciones de entregas antiguas. Sea como fuere, de momento permanecen en el reino de lo intangible. No es ese el caso de La Máscara Turquesa, el primer DLC de Pokémon Escarlata y Púrpura, que ya está entre nosotros, y que, para bien y para mal, trae consigo exactamente la misma fórmula de virtudes y defectos que ya tenía la nueva generación cuando llegó a nuestras Nintendo Switch en noviembre de 2022.

De Paldea a Noroteo: la nueva región Pokémon de La Máscara Turquesa

A diferencia de Pokémon Escarlata y Púrpura, La Máscara Turquesa lleva toda su acción, sus combates por turnos y sus monstruos coleccionables a una nueva “semirregión” llamada Noroteo (Kitakami en inglés), situada en algún punto supuestamente cercano a Paldea (Españita, para que nos entendamos); sorprende un poco, por tanto, el cambio de atmósfera tan marcado que hay entre una y otra. En Paldea reconocemos claramente la influencia europea y los climas del sur del viejo continente, mientras que en Noroteo nos hallamos inmersos claramente en la Japón tradicional, con sus leyendas, sus liturgias en templos de estética sintoísta y, por supuesto, sus bellos arrozales en las afueras de pequeños y densos núcleos urbanos. Cabe señalar que la localización exacta de Noroteo así como su estatus de territorio anexo o región propiamente dicha están totalmente en el aire, de manera que no me extrañaría que la veamos un poco más en profundidad en el futuro.



En cualquier caso, a Noroteo vamos para hacer nuestras movidas de entrenador Pokémon, faltaría más: capturar nuevas criaturas (la Pokédex regional tiene 200 entradas, pero no todos son nuevos; muchos ya estaban en Paldea), combatir contra domingueros diabólicos y recoger infinitas bayas y MT del suelo. Por supuesto, también vamos para explorar, y es justamente aquí donde mejor funciona La Máscara Turquesa, al igual que Escarlata y Púrpura: cuando te pierdes por sus parajes, sin un rumbo claro en mente, y te encuentras con Pokémon en estado salvaje, secretos y cuevas ignotas, perdidas en mitad de la extraña orografía de Noroteo. De fondo tienes una trama muy predecible que juega con las apariencias y con el peso de la historia y del pasado, pero, al igual que sus personajes, tiene quizás una levedad excesiva que contrasta con el postgame de Escarlata y Púrpura, escenario de algunos de los mejores momentos de la IP a nivel argumental.

También hay alguna que otra escena emotiva y, como siempre, cierto carisma, un encanto entrañable especial, por lo que tampoco es el fin del mundo… Por otro lado, lo que sí que es chocante es encontrarse de nuevo con un videojuego de Pokémon que parece que ha salido mucho antes de lo que le tocaba: al igual que en Paldea, no son infrecuentes los tirones, las caídas abruptas e insalvables en la tasa de fotogramas por segundo, la generación espontánea de elementos en pantalla o incluso problemas en el procesamiento de las sombras y de las texturas. Si acaso, todos estos inconvenientes técnicos están un pelín más marcados que antes, circunstancia que vuelve a suscitar, como poco, el pensamiento de que hay muchas cosas que no se estarán haciendo del todo bien en los procesos de producción y desarrollo de la franquicia.



El resultado de lanzamiento fue tan criticable que la propia Nintendo declaró que estaban trabajando para arreglar el rendimiento de Escarlata y Púrpura, y no solo no ha sido así, sino que más bien ha ido a peor. No es que necesitemos gráficos de última generación en Pokémon, nada más lejos de la realidad; es más bien que las incontables imprecisiones técnicas te sacan de la partida. Hay pocas cosas más anticlimáticas para la inmersión que ver a un bicho traspasando una montaña, o cuatro árboles generándose a dos metros y medio del jugador, o simplemente que el suelo se descuadre y te deje ver un espacio vacío e inconexo que está más allá de los límites del juego. Ahora mismo dudo que El disco índigo pueda siquiera acercarse a solucionar estos problemas, y a pesar de que me gustaría remarcar que, aun con todo, tanto Escarlata y Púrpura como La Máscara Turquesa, incluso con sus asperezas, se mantienen jugables y disfrutables, espero que en las futuras entregas de la franquicia veamos un buen hacer técnico de una vez por todas.

CONCLUSIONES

La Máscara Turquesa cumple como expansión breve de Pokémon en casi todos los puntos, menos en el técnico, que sigue estando muy, muy por debajo de lo esperable en un videojuego actual, más todavía si viene de uno de los principales sellos del mundillo como es Nintendo. En este sentido, arrastra todos los problemas gráficos, de rendimiento y de estabilidad que ya tenían Escarlata y Púrpura en 2022 (y que a día de hoy siguen teniendo) e incluso presenta una mayor tasa de incidencia en todos ellos. Si eres capaz de sobreponerte a sus problemas de framerate y a sus múltiples defectos visuales, te vas a encontrar con un nuevo territorio, de evidente inspiración japonesa, muy gratificante de explorar y descubrir, y con una pokédex ampliada que viene con el regreso de algunas criaturas que no solo van a tener un gran impacto en el competitivo (algo que, por cierto, Escarlata y Púrpura está gestionando de maravilla), sino también en las teraincursiones. Hay algo más de contenido secundario, como el minijuego del Cazaogros o una misión de hacer fotos (de lo mejorcito del DLC), lo que permite sumar más tiempo en Noroteo a las siete horas que dura la aventura principal, pero las sensaciones finales que deja La Máscara Turquesa es que tienen que cambiar unas cuantas cositas de cara a las nuevas entregas de Pokémon para que podamos, de una vez por todas, ver una evolución jugable y audiovisual real en una IP transversal que nunca ha parado de crecer.

Código digital proporcionado por Nintendo

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