Esto es un relato que en un principio escribí para un concurso de un instituto. No se muy bien que hago poniendo esto aqui, ya que hace bastante que paso de poner mis humildes escritos en este foro. Antes de nada dar las gracias a Mind Reader y a Quetzal (del que aparece una frase suya literal en el relato, a ver quien la acierta) por perder parte de su tiempo en tratar de aclararme algunos conceptos. El texto esta copiado de word, ya editaré posibles faltas. A ver si os gusta.
"Hola, Clara. Hace mucho que no nos vemos. Hace mucho que no conversamos. Ha pasado ya bastante tiempo desde que desperté en soledad, aquella fatídica mañana que ni en la peor de mis pesadillas hubiera podido concebir, cuando, extrañado de tu ausencia pero con la seguridad de quien ve su entorno invulnerable vivía, sin saberlo, mis primeras horas sin ti.
¿Por qué te cuento todo esto, te preguntarás? ¿Por qué aparezco aquí, ahora, tras un agónico periodo de ausencia, tras haberte permitido sufrir en solitario la eterna condena que te ha sido impuesta en esa celda bajo tierra?. Realmente, no lo sé. No podría dar una respuesta con total certeza si me preguntasen porqué no he visitado tu lecho desde el día del entierro, pero te aseguro que no sería la indiferencia lo que me haría enmudecer. Ignoro si lo que me ha alejado de ti todo este tiempo ha sido mi fobia a los cementerios, la impotencia, o la cobardía.
¿Recuerdas, Clara? Aquellas noches de lujuria desenfrenada en los que la inmensidad de la noche se reducía a las cuatro esquinas de tu cama, recuerda, como las agujas del reloj se detenían en su monótono tictac para que el mundo se parase y las estrellas se detuvieran a contemplarnos, mientras nos amábamos.
Eran otros tiempos. Tiempos de inmadurez donde un distorsionado concepto de la diversión nos ofuscaba, y nos impedía ver los riesgos como tal. Es cuanto menos curioso volver la vista atrás y observar el triste desenlace que hemos alcanzado tras haber salido indemnes de tan confuso periodo, aún habiendo cumplido los requisitos de alguien feliz, pese a haber a haber seguido a rajatabla los pasos a seguir para padecer una vida normal, como gente normal.
Lo sé. Asumo que hablar de dolor en plural cuando tu te encuentras bajo tierra y yo dirigiéndome a una lápida puede resultar egoísta, pero te ruego que me perdones, pues debes saber, vida mía, que quien te quitó la vida arrancó la mía inexorablemente de la misma forma que el cruel verdugo despoja de su cabeza al acusado, inconsciente por naturaleza de la atrocidad que esta cometiendo.
Saber que no volveré a besar suavemente la comisura tus labios, que no volveré a oler tu cabello azabache, que no podré pasear mi mano por tu cuerpo para admirar la asombrosamente suave textura de tu piel es como tener una losa hundiéndose en mi interior, una losa que no atiende a razones y que profundiza en su tarea como el simple objeto que es, inconsciente del daño dolor que causa. Y tengo premonitoria impresión de que nada ni nadie (y menos aún yo mismo) tiene la fuerza suficiente como para detener su avance, estoy convencido de que una efímera sonrisa en compañía no excluye un derrumbamiento a solas. La perspectiva de observar el paso del tiempo tras este maldito umbral depresivo, rodeado de opresores recuerdos que me impiden redimirme, mientras observo desde esta caótica prisión como tu recuerdo (y el mío) se pierden en el olvido es la opción que se me antoja como la más viable en estos momentos, pues creo que actualmente es la única de la que dispongo, y quien sabe si también lo es a largo plazo. Todo puede ser. A estas alturas, ambos sabemos que el paso del tiempo es circunstancial y el futuro, imprevisible.
A pesar de todo, no creas que en todo este tiempo he estado tratando de justificar hechos aparentemente ineludibles. No soy tan cínico. Sería un ingenuo si cargase todas las culpas sobre el hombre que involuntariamente te quitó la vida en el asfalto, porque aún siendo una reacción habitual, ¿de que me serviría más que para aumentar mi frustración? Soy consciente de que es imposible vivir sin ser constantemente asaltado por la duda, no estar rodeado de incógnitas carentes de contestación y al mismo tiempo es imposible no tratar de perseguir una respuesta que alivie el peso de nuestro desconocimiento.
Por eso veo absurdo culpar de tu muerte a un Dios todopoderoso, omnipotente y omnipresente, como suele hacer la inmensa mayoría de la gente que se aferra a cualquier respuesta (por muy superficial que sea) para despejar las dudas existenciales que le quitan el sueño.
Es curioso ver como el hombre, obligado por su propia naturaleza a dar explicación a cosas que tal vez carezcan de ella busca la misma respuesta para dos incógnitas tan dispares entre si como son la vida y la muerte. Pues el concepto de Dios, en el fondo, no es sino eso: la imposibilidad del ser humano en reconocer que desconoce, la obtusa consecuencia de nuestra ignorancia.
Otra posibilidad sería achacar tu muerte (y mi pesar) al destino. No entraré a valorar si es algo existente o no, pues no es el caso, pero el simple hecho de pensar que nuestras vidas son dirigidas por una batuta invisible que desarrolla un guión predefinido me atemoriza tanto por su crueldad que casi prefiero la opción de maldecir a Dios por todo esto. Y no sabes lo angustioso que resulta tener que desechar una a una todas las opciones disponibles para superar esto de la única forma que existe: buscar respuestas absurdas a preguntas que nadie ha formulado. Me siento igual que un naufrago que en el agua deposita sus esperanzas de salvación en un fragmento de embarcación que milagrosamente aún se mantiene a flote, y al hacerlo se encuentra, decepcionado, con la desoladora inmensidad del mar.
El otro día decidí salir a pasear de noche, tras la hora de cenar, tal y como hacíamos cuando aún estabas viva. Llovía a cántaros, que era cuando más disfrutabas. Si te soy sincero nunca me entusiasmaba con la idea de dar un paseo nocturno, y menos cuando el agua caída del cielo golpeaba con furia a las indefensas aceras, pero siempre terminaba por olvidar mis reticencias, solo por ver tu sonrisa, sabes que bastaba que me lo sugirieses para salir contigo a la fría noche.
Recuerdo que me agarrabas de la cintura mientras caminábamos por la interminable avenida principal, y te maravillabas con el embriagador brillo de las farolas, luchando contra la pálida luz de la luna, el sonido de los pocos coches que recorrían la carretera al pasar a toda velocidad por encima de un charco, y siempre te sorprendía el hecho de ver como la magia nocturna que nos rodeaba podía dibujar sobre un paisaje típicamente caótico una escena tan simple y bella, y a la vez tan...especial. Si. Esa era la palabra que siempre utilizabas para describirlo, en los momentos en los que la calle nos rendía pleitesía, y nos dejaba en la más absoluta de la soledades, con tu alma y la mía en perfecta sintonía burlándose del imperturbable paso del tiempo.
Tras tanto pensar he llegado a la conclusión de que a medida que transcurren los años y de que los cimientos de la personalidad van asentándose, y podemos afirmar quien somos y a donde nos dirigimos, necesitamos de la ambición para que nuestro concepto de la felicidad no se derrumbe ante nosotros como si de un vulgar castillo de naipes se tratase. No se si sabes a que me refiero. Tratar de tener una vida mejor, perseguir en todo momento la efímera felicidad es lo que nos distrae de la desértica realidad.
Porque al fin y al cabo, al ir en búsqueda de la felicidad de la forma en que lo hacemos somos comparables a un nómada solitario, cuya única razón de ser en el desierto es la búsqueda de un espejismo. Personalmente, a medida que pasa el tiempo tengo la certeza de que lo que perseguimos como nómadas vagando por la arena no es sino eso: un simple espejismo. Y sin uno que perseguir, yo ahora mismo me siento solo y desamparado, sentado en una columna en medio del desierto, rodeado de nada. Y aunque es un fin loable eso de soñar con la dicha, estoy agotado de que la suerte me mire por encima del hombro, de que la felicidad que busco se alargue como el horizonte, que se aleja a su escondite cuando es tocado por la punta de los dedos de algún osado marinero. Y aunque el sueño es plácido, duro es el despertar, hasta el punto de que cuando ocurre, uno desea no haberlo hecho jamás, no haber abierto los ojos nunca. Desearía seguir buscando a tientas en una habitación oscura, y sin embargo soy castigado con cegadora claridad.
Es posible que cuando abandone este lugar, no vuelvas a oír mi voz en mucho tiempo. Es posible que cuando llegue a casa me arrepienta del momento en que se me ocurrió venir porque tal vez haya empeorado las cosas al haber recordado más de lo que quisiera, pero ocurra lo que ocurra no temas, vida mía, pues la fugacidad de la vida no te hará vivir una eternidad solitaria, te lo prometo. Y quiero que sepas, vida mía, que aunque el llanto me ahogue y la realidad trate de saciar conmigo su sed de cordura, siempre estaré contigo."
..me ha encantado. Ostia el final es sobrecogedor :S Madre mia, me cuesta pensar que eso lo haya escrito cualquier forista, pero vamos, es envidia pq yo no soy capaz de escribir cosas asi Tiene frases fenomales, de verdad.
Ah, y la frase de Quetzal, lo he leido dos veces y la verdad que no me llama la antencion mas q otras ninguna, pero igual es esta: Pues el concepto de Dios, en el fondo, no es sino eso: la imposibilidad del ser humano en reconocer que desconoce, la obtusa consecuencia de nuestra ignorancia.
Al menos nada que recuerde haber dicho. Oh Dios mío, alguien hackea mi cuenta de MSN y se hace pasar por mi.
De todas formas, a mi me ha parecido que está bien, aunque la estructura tiene algunos fallos en su sentido, quiero decir, que no sé si yo lo habr´çía estructurado así, algunos párrafos deberían estar en diferente orden. No me preguntes cuales, es una sensación y punto. Pero de todas formas, me parece que está genial, felicidades.
Está muy bien, realmente triste y con un lenguaje muy expresivo. Quizás des muchas vueltas a algunos aspectos, pero nada que moleste el resultado final.
Lo pensé, lo de a columna, por eso de San Simón, pero vamos, tan mía no será, por eso de que ese es un santo del siglo I y que Buñuel hizo una película sobre él.
AVISO:Los Chistes de Bowsy son penosos y pueden causar una enfermedad irreversible, si estás contagiado por alguno de sus chistes es conveniente que leas el siguiente para descontagiarte Van dos y se cae el del medio- moraleja no bebas chorizo
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Sé que es antiguo, pero mientras revisaba los post que tenían copas me puse a leer este y me ha dejado alucinado.
Es que hasta es creible y todo. ¿Seguro que no te ha pasado de verdad?
Soy muy aficionado a escribir y tengo que decir que me he sentido bastante pequeño al leer esta historia. Creí que se me daba bien, pero no creo que pueda alcanzar tu nivel por mucho que me empeñe.
Joer JarTas... muy bueno sí señor.
Te voy a llevar pa mi casa, te pongo un gotero con suero, y cada vez que tenga una bronca con la parienta me escribes algo en un papelín pa comerle la oreja jejeje.
Si no quieres el gotero no pasa nada eh... soy un experto cocinero y las patatas fritas con salchichas me salen de p malder.
Muy bonito el relato, en serio.
PD: Mi novia no se llama Clara, se llama Betty... vete escribiendo una que este fin de semana marcho a Galicia y todavía no la avisé x'DD
vaya,nunca me habia pasado por el rincon del artista pero ahora se que hay cosas interesantes por aqui y me pasare mas a menudo.es muy triste el relato aunque me cuesta un poco de creer que el sentimiento del chico sea tan tan profundo por ella,mas bien parece una superdepresion despues de haber perdido a su amada.no se no se, porque es ficcion que sino el tio ese con el tiempo la sustituiria por otra.pero el relato es muy muy bueno,te expresas muy bien,sobretodo teniendo en cuenta que lo escribiste cuando ibas al instituto.pero lo dicho me lo tomo como un relato de ficcion o de depresion postmorten ser amado.bye.
Citando a MiMiGRuLLoS: Joer JarTas... muy bueno sí señor.
Te voy a llevar pa mi casa, te pongo un gotero con suero, y cada vez que tenga una bronca con la parienta me escribes algo en un papelín pa comerle la oreja jejeje.
Si no quieres el gotero no pasa nada eh... soy un experto cocinero y las patatas fritas con salchichas me salen de p malder.
Muy bonito el relato, en serio.
PD: Mi novia no se llama Clara, se llama Betty... vete escribiendo una que este fin de semana marcho a Galicia y todavía no la avisé x'DD
Saludooooos
Si pretendes que le escriba algo bonito a tu novia, tendrás que traerme de Galicia un poco de lo que vas a buscar.
Mi comentario llega un poco tarde... mas aun con eso, tan solo decirte que ha sido lo primero que he leido del foro... y que me ha impresionado bastante! debo añadir además... un sicero Gracias... pues a mi, amante de la lectura... me ha emocionado tu relato... me dejé llevar por el sentimiento, no buscaré dobles intenciones, una melancolia postmorten o lo q sea... basandome en el siglo de oro, en el romanticismo, si q existe un amor q dura más alla de todo! y este parece ser uno de esos....tampoco importa el echo de que sea real o no lo q escribes... tan solo que lo escribiste... repito: gracias! pues para estar en el instituto... tienes mucha madera!!! sigue adelante poeta... q nada te frene... escribe va??? ^_^ me encantó tu relato! pues... aparte del sentimiento implicito en tus versos... soy una silenciosa amante de la melancolia y el dolor... ya que siempre hay que vivir con ello y tan solo se puede acostumbrar uno, o abandonarlo todo con tu marcha funebre.... tu me entiendes... de nuevo y ultimo, un tercer gracias... y a ver k mas escribes! avisame kuando eso k kiero leerte!!! ahora pondré algo mio tb... a ver k te parece... aunk son "tonterias" de instituto tb... un saludo dsd el mas allá!!
No lo había leido hasta ahora (y porque lo ha reflotado tonyjfc...), es muy bueno. Con más de un año de retraso, pero tenía que decírtelo. Maravilloso.
No sé como coñ* pudo votar sólo pepe_del_pardo de todos los moderadores, un bien por él, y un abucheo para los demás (y para mí, que no lo leí hasta ahora).
Esta aportación contiene spoilers (los cuadrados de color blanco), léelos marcándolos con el ratón. Me ha gustado mucho, Jartie, te felicito. Por alguna razón me trajo el recuerdo del final del libro Ender el Xenocida, Qing Jao siguiendo vetas en el suelo cada minuto de su vida hasta su muerte, esperando que los dioses le hablaran y perdonaran los pecados de su padre.