¡Colabora!
0

Relato: La anciana

Relato: La anciana

7390 aportaciones - 32536 VJs
¡Eso me repugna!

La anciana





La anciana señora parecía estar en las últimas. No había salido de su casa en tres semanas, y estaba siempre sentada en su vieja mecedora, que crujía suavemente durante el balanceo.
Estaba en un estado de profunda melancolía. Todo el día se lo pasaba pensando en sus viejos recuerdos. Apenas sí comía.
Los vecinos se dieron cuenta de la precaria situación de la octogenaria señora. Por eso decidieron llamar a sus hijos para que fueran a atenderla.

Sentada en su mecedora, la anciana recordaba su vida. Sus momentos alegres, sus momentos tristes. Apenas se movía de su vieja silla, que se balanceaba arriba y abajo.
Recordaba su dura infancia. Ésta había quedado marcada por la brutalidad de la guerra. La Guerra Civil, la llamaron otros, pero ella estaba segura de que era otra excusa más para matarse. En ella perdió a su padre en el frente y a sus dos hermanos, que tuvieron la desgracia de estar donde las bombas caían mientras jugaban al fútbol. También perdió su casa, y un cuadernito que ella misma había elaborado donde puso todo lo que merecía ser recordado.
Muchas veces, cuando iba a comprar pan y reservas, era sorprendida por las sirenas que anunciaban nuevas oleadas de bombarderos. Tenía que esconderse donde podía, y escondida oía el terror de las bombas y el combate aéreo. Por las noches, desde las montañas rugían los cañones, y en la colina de enfrente devolvía el rugido el otro bando.

La anciana al fin reaccionó al saludo de sus hijos. Intentó hablar, pero de su boca salieron unos leves sonidos. Se abrazaron todos los hijos con ella, e instantes después la señora se sumergió de nuevo en sus recuerdos, al ritmo de su mecedora, arriba y abajo...

Lo pasó mal después de la guerra. Casi tan mal como durante la misma. Al terminarla, no tenía casi familia ni casa. Tuvo que trabajar duro junto a su madre para poder sobrevivir. Primero ayudó a un viejo agricultor, después vendió manzanas en la calle y por último trabajó en una pequeña librería. Así poco a poco pudo llevar el día a día junto a su madre.
Estuvo de esa forma viviendo varios años, hasta que conoció a su futuro marido. Era un joven apuesto, inteligente y con unos pocos ahorros. Estuvieron un tiempo saliendo hasta que al final se casaron.

El hijo mayor de la longeva señora le preguntó si quería ir al hospital. Tardó en responder, pero consiguió vocalizar un ?de momento estoy bien?. Sus hijos no se quedaron muy convencidos y se pusieron a discutir qué hacer. La anciana no les escuchó. Comenzó a acelerar el movimiento de su mecedora, arriba y abajo...

Durante su matrimonio fueron felices. Su marido fundó una pequeña empresa donde ganaba dinero de sobra para vivir. Pudieron comprarse una casa de las nuevas en las afueras de la ciudad.
En esa época tuvo a sus tres hijos. Ella se ocupó de cuidarlos bien mientras la empresa de su esposo producía grandes beneficios. Todos eran felices, y ella olvidaba los malos momentos de la guerra.
Todos los veranos se iban a la costa, cosa que pocas familias podían hacer. Allí se bañaban y se divertían.

De nuevo el hijo mayor se dirigía a su madre. Le dijo que habían decidido llevarla al hospital para luego cuidarla uno de ellos, pues en esa casa estaba sola e indefensa y le podía pasar cualquier cosa. La anciana pensó que qué pesados eran sus hijos, que la podían dejar descansar en paz en su mecedora. Al final tuvo que ceder y aceptó ir al hospital.
Sus hijos se fueron y le dijeron que volverían al día siguiente para llevarla. La señora volvió a sumergirse en sus recuerdos, arriba y abajo...

Recordó algo especial que, por fin, sólo en ese momento, tras muchos años, entendió. Durante su matrimonio, caminando por la calle se encontró una vez con un viejo vagabundo que estaba tosiendo, en el suelo. Era de noche y hacía mucho frío. El hombre parecía estar muy mal. Ella le preguntó si quería que pidiera ayuda. Para su sorpresa, le dijo que no. Volvió a insistir, pero el vagabundo repetía que quería morir en paz. Ella no le hizo caso y fue a por médicos. Pero al volver, el vagabundo ya no estaba. Se había ido a morir a otro lugar.
Ahora ella se sentía así. Notaba que la muerte le daba vueltas en la cabeza, y así era como quería fallecer. Sentada en su mecedora, arriba y abajo...

Desgraciadamente, la empresa del marido de la señora se arruinó. Los hijos aún eran jóvenes, y todos tuvieron que trabajar para que la familia se recuperase.
Por suerte la familia pudo volver a vivir tranquilamente, pero entonces ocurrió la tragedia. El esposo murió. Todos se sumieron en una gran depresión, pero sobre todo ella.
La muerte de su marido conmocionó el resto de su vida. El luto duró varios años. Durante todo este tiempo vivió con la pensión de viudedad, mientras sus hijos trabajaban para poder costearse sus carreras universitarias.
Su vida trascurrió triste y solitaria hasta el presente.
Arriba y abajo, su mente quedó en blanco.

Y de nuevo, sin quererlo, recordó la horrible guerra... ¡no! ¡Fuera! ¡Malos recuerdos! Las bombas, asolando la región; su ciudad, destruida; los obuses que oía por la noche, de montaña a montaña... arriba, abajo... La mecedora aceleró su ritmo. La muerte de sus hermanos, los soldados entrecruzando fuego, acero y sangre... ¡Arriba, abajo! La carta donde se certificaba la muerte de su padre, los cadáveres por las calles... ¡Arriba, abajo! ¡Arriba, abajo! La mecedora se agitaba violentamente. ¡Qué malos recuerdos aquellos! ¡Cuán cansado es vivir! La mecedora quedó quieta.

Regístrate o inicia sesión para responder a esta aportación.

Re: Relato: La anciana

694 aportaciones - 659 VJs
Spirit of Foros Pecé
Lo he leído. Interesante (luego me explando más, que tengo que estudiar filosofía)
Regístrate o inicia sesión para responder a esta aportación.

Todo lo escrito en este post ha pasado por la censura de las Fuerzas Especiales Hefers... Hoo-ah


Perdona el haber tardado tanto

2292 aportaciones
Miau
El relato es bueno, me ha gustado. Comienza tal vez de una forma muy común, pero los últimos párrafos (especialmente el del vagabundo y el último) ya tienen un trasfondo más definido, ya vienen a decir algo concreto. Tal vez precisamente por esto debieras haberlos acentuado más, y claro, también haber añadido algo que diera interés a la introducción, algo sosa. Lee La Metamorfosis, de Kafka (cómo me rallo mencionando constantemente a los mismos), aunque sólo sea por descubrir una manera de dar forma a una idea, el núcleo, y revestirla para darle coherencia. Presentar al personaje y todos los factores necesarios para el desarrollo de la idea es evidentemente necesario, pero todos estos detalles no deben de ser meros adornos independientes. Sin ser la base del relato, tienen que estar dentro de una orbita, en torno a lo que se pretende expresar.

Pero una cosa es clara: lo más importante es la conclusión final del lector, el recuerdo que guarda del relato. Y tu relato, en ese aspecto, merece mis más sinceras felicitaciones.
Ah, por cierto, cuando escribas en Güord cuida las comillas, que al pasarlo al foro se convierten en símbolos de cierre de interrogación.
Regístrate o inicia sesión para responder a esta aportación.

Ok

7390 aportaciones - 32536 VJs
¡Eso me repugna!
Gracias por tu comentario.

Has hecho que recuerde que tenía la metamorfosis en la pila de libros pendientes, pronto comenzaré a leerla . Gracias tambien por lo de las comillas, pues no me había dado cuenta .

Saludos

P.D: Me alegra que te haya gustado.
Regístrate o inicia sesión para responder a esta aportación.

Vale, explandiéndome

29 aportaciones - 37 VJs
Resistance
Muy sentido, a mi modo de ver. La muerte es un tema que siempre me ha gustado, pero nunca la muerte natural... de viejo. Yo siempre procuro matara a la gente de la manera más macabra posible, pero tú has tratado el tema de una manera muy sutil, dando una visión de la muerta como la liberación de años de sufrimiento. Hombre, no es que sea original, la idea es medieval, pero que coño, a ver quién es el guapo qeu es original en estos días, jejeje.

Por poner alguna pega, igual que Carniceitor, la introducción, y quizá los cambios en el tiempo. Son algo bruscos, aunque no afecta para nada en el seguimiento de la historia, personalmente los veo muy bruscos en algunas ocasiones. Pero es mi opinión, tú ni puto caso
Regístrate o inicia sesión para responder a esta aportación.
Y por último, la Gran Huída: La Huída de la Muerte

J.R.R. Tolkein

Gracias por tu opinión ;)

7390 aportaciones - 32536 VJs
¡Eso me repugna!
Apunto tus correcciones para otra obra :-)
Regístrate o inicia sesión para responder a esta aportación.
Para poder aportar cualquier tipo de contenido a uVeJuegos.com necesitas estar registrado y además haber iniciado sesión.

Elige lo que quieres hacer:

Moderadores: J.V.R 1977.
×