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Mafiosos y mazmorras
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Mafiosos y mazmorras

Sega escucha nuestras plegarias y nos trae el primer Yakuza en castellano... y lo mejor es que es una de las mejores entregas de la serie.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Xbox One X. Copia digital proporcionada por Koch Media


La serie Yakuza de Sega ha pasado por infinidad de estados diferentes, cada uno más contradictorio que el anterior. De verlo todo el mundo como el heredero natural de Shenmue a juego de nicho del que se duda que cada nueva entrega pueda llegar a occidente. De ser una recomendación boca a boca entre los aficionados a publicarse en todo un mes de noviembre compartiendo semana de lanzamientos con títulos de renombre como Assassin's Creed o Call of Duty. De título que no juega nadie a ser casta. Todo esto tiene una explicación más o menos plausible, empezando porque Ryu Ga Gotoku Studio hace muy buenos juegos, con eso asegurado, el resto cae por su propio peso. También hay que poner en valor la insistencia de Sega por intentar que su serie llegase al gran público con adaptaciones tan descabelladas como la que vimos en Wii U de las primeras entregas o la decisión de sacar los juegos en Steam y Xbox One. La guinda la tuvimos cuando el spin-off Judgment desarrollado por el mismo estudio llegaba por primera vez en castellano.

Toda esa sucesión de acontecimientos ha desencadenado que Yakuza 7 (juego que salió en Japón el año pasado) llegue en estas navidades a occidente bajo el nombre de Yakuza: Like a Dragon con sus textos traducidos a cinco idiomas y las voces tanto en su japonés natal como en inglés por primera vez en la franquicia. Se nota que van con todo. Esta decisión de modificar el nombre se ha tomado para que los jugadores que nunca hayan probado la serie no se vean abrumados por empezar un juego que va por su séptima entrega. No hacía falta porque se entiende todo a la perfección (solo nos perderemos los guiños y referencias de anteriores entregas como era de prever), pero se nota que quieren cuidar todos los detalles para que esta entrega sea el éxito internacional que se merecen desde hace tantos años. El juego llega a PC, a PlayStation 4, a Xbox One y a Xbox Series (hace uso del Smart Delivery por lo que si adquirimos el juego funcionará en todas las consolas de Microsoft) siendo el primer juego de nueva generación de Sega. La edición para PS5 se publicará en marzo del año que viene, pero los poseedores del juego en su versión de PS4 recibirán también la versión de su hermana mayor sin coste adicional.



Aunque la serie matriz se llama Yakuza, en realidad no encarnaremos al típico matón de la cultura japonesa. Todas las entregas guardan en común esa ambientación centrada en los bajos fondos en los que las familias de la mafia japonesa alternan los delitos con su código de honor. Nosotros, más que a un Yakuza, encarnaremos a un buen samaritano que igual es capaz de poner de su bolsillo el dinero que le falta a quien está extorsionando que monta un orfanato para los más necesitados. Claro que la cabra tira al monte, por lo que la estética de chulo trajeado y saltar a mamporros con el primero que nos toque las narices no nos lo quita nadie, pero queremos dejar claro que el trasfondo de Yakuza no es el de un Grand Theft Auto, aquí hay mucho más corazón y nobleza que en la serie de Rockstar.

Kazuma Kiryu cuelga su icónico traje blanco que hemos lucido en la mayoría de entregas precedentes y cede todo el protagonismo en Like a Dragon a Ichiban Kasuga, un adorable e histriónico lugarteniente de una familia mafiosa del distrito Isezakichō de Yokohama. Sí, otro cambio, Kamurocho no será nuestro centro de operaciones como ha venido siendo habitual (aunque seguirá estando presente en esta entrega) y el nuevo enclave es tres veces más grande que el barrio de Tokyo. Pero volvamos al protagonista, el lacónico y taciturno Kazuma deja paso al que podríamos definir como su antagonista un adorable Ichiban que pecará de impulsivo, soñador y bocazas en cada una de sus intervenciones. Ya en su apariencia vemos que no podían estar más distanciados, tanto ese traje granate que luce como si fuese tarareando una cancioncilla en su cabeza como esa descuidada mata de pelo a lo afro denota el intento de los desarrolladoras por diferenciarlos completamente.



Uno de los puntos fuertes de la serie Yakuza es su argumento, un amasijo de personajes y situaciones que se desenmarañan poco a poco, como al desenredar los cables de unos auriculares de iPhone. Siempre habrá un hecho trágico del pasado, una herida que no termina de cicatrizar y que perseguirá a nuestro protagonista supurando rencor. Todo ello aderezado con familias mafiosas rivales, intereses amorosos y viejas amistades sobre la que pivotarán todos los capítulos que conforman el juego. Ese planteamiento clásico en la serie Yakuza tiene un aliño muy curioso en Like a Dragon, que no es otro que la desbordante imaginación de Ichiban y su fanatismo por el videojuego Dragon Quest. Para él, los juegos de rol japoneses son una perfecta metáfora de lo que es la vida y en su cabeza todo está relacionado. Los amigos que se hacen en el tortuoso camino y nos acompañan en los peores momentos, las dificultades y retos que aparecen en el camino... hasta los enfrentamientos contra sus enemigos en su cabeza los ve como tácticos combates por turnos. Con este giro, el estudio de desarrollo refresca el sistema de juego de la serie con una serie de cambios que le sientan fenomenal a la franquicia.

El juego sigue prácticamente igual, seremos testigos de numerosas y largas escenas de video en las que se desarrollará la trama hasta el punto de que será más reconfortante hacernos palomitas para disfrutarlas que estar pendientes del mando, de igual forma que nos patearemos las calles mientras hacemos misiones secundarias y encargos de todo tipo. Pero a la hora de discrepar y cambiar impresiones, en lugar de encadenar golpes como si de un beat'em up callejero, pasaremos a elegir nuestras acciones (atacar, protegernos, usar objetos o hacer ataques especiales previo canje de puntos de maná) en combates por turnos que se desarrollan en las mismas calles por las que nos movemos. Se las han apañado para que estemos pendientes de los enfrentamientos, de forma que al desencadenar los golpes más espectaculares podremos aumentar el daño aporreando el botón que nos digan o acertar a darle cuando pase por una zona concreta. De igual forma, bajaremos el daño que nos hagan si pulsamos la guardia en el momento preciso. Turnos, sí, pero con su puntito interactivo.



Pero no se quedará la cosa ahí, tendremos subidas de nivel al conseguir puntos de experiencia, podremos conseguir armas y protecciones para subir nuestras estadísticas y hasta cambiar de "trabajos" para ganar nuevas habilidades como hemos visto en multitud de entregas de Final Fantasy. Ichiban en su andadura sumará compañeros de batalla a su causa, personajes que le seguirán y formarán parte de su "party". Hasta siete tendremos la oportunidad de reclutar, aunque solo tres podrán formar parte del grupo principal (el resto se quedará a la espera). Eso sí, las clases y "trabajos" estarán adaptados a la realidad contemporánea de manera que los guerreros y magos dejarán paso a las clases de periodistas, detectives, camareras o vagabundos, todas ellas con sus habilidades propias, equipamiento y particularidades. Tan importante para nuestra progresión serán nuestro niveles de personalidad, números que aumentarán conforme respondamos al resto de personajes y hagamos buenas acciones. Según las estadísticas que tengamos en nuestras variables sociales, llegaremos a situaciones o tareas que no podremos llevar a cabo por no tener el mínimo exigible en esa categoría.

Pero no solo veremos largas secuencias de video y superaremos misiones como si de un juego de rol se tratase, la serie mantiene su amor declarado a las misiones secundarias y los minijuegos. Desde trabajar como héroe callejero de emergencia para una Start-Up que acaba de arrancar hasta aguantar despierto en la proyección de cine japonés clásico, pasando por cosas tan locas como un día llevar la reunión de la cúpula directiva de una empresa a recoger basura al siguiente. Todas las tareas tangenciales de Like a Dragon son un despiporre llenas de humor, diversión y contenido.En cuanto a los minijuegos, vuelve el Sega Park que alberga recreativas clásicas de la famosa factoría en sus salones. En esta entrega tendremos a Space Harrier, Fantasy Zone, Virtua Fighter 2 y Virtua Fighter 5 Final Showdown (estos dos últimos disponibles en el menú principal para que no tengamos que "entrar" en el juego para echar una partida). El otro gran atractivo de Like a Dragon es el "Dragon Kart", un clon de Mario Kart al que volveremos una y otra vez. A todo eso, sumemos los karaokes (por primera vez con canciones cantadas en inglés), hacer selfies, recoger basura, jugar a los dardos, batear en jaulas o los juegos de azar como el mahjong, la ruleta, las tragaperras o el black jack.



En cuanto al apartado técnico, encontramos la misma labor de artesanía digital a la hora de detallar las caras, las expresiones faciales y recrear los barrios nipones que ya conocíamos de entregas precedentes. Como tenemos un repertorio de personajes nuevos y el distrito es diferente, aún causa más impacto que mantengan ese listón tan alto sin reutilizar apenas material. Like a Dragon es la entrega más colorida y espectacular de toda la serie, el carácter de su prota invita especialmente a los gags visuales y a ofrecer "efectos" exagerados como si de un anime se tratase. En cuanto a detalle y mimo, nada podemos objetar salvo alguna animación puntual o alguna textura secundaria que desentone frente al resto. No entendemos cómo pueden superarse con cada nueva entrega. Pero lo que sí empezamos a notar es que el motor gráfico que ha servido de armazón para las últimas entregas y para Judgment va a quedarse corto para la nueva generación que ahora comienza. Todavía no hemos podido ver el juego correr en la nueva generación, solo en PC durante la pasada preview que os ofrecimos, y está claro que salvo una mayor resolución y una mayor tasa de imágenes por segundo, el resto mantiene la misma tónica. Tampoco es que la serie Yakuza tenga que ser un referente para medir el potencial de las nuevas máquinas, pero no nos extrañaría que la siguiente entrega de la serie tardase un poco más por la necesidad de crear herramientas que aprovechen lo que está por venir. Por lo demás, todos los textos en castellano como demandaban nuestras plegarias y una brillante banda sonora que para colmo de alegrías presenta doblaje (opcional) y temas para el karaoke ambos en inglés.

El mes que viene sale por fin Cyberpunk 2077, el juego más esperado del último lustro. Pues hasta que lo juguemos y valoremos, mi "juego del año" es sin lugar a dudas Yakuza: Like a Dragon, seguido muy de cerca de Doom Eternal. Puede que el juego de Ryu Ga Gotoku Studio no sea la revolución conceptual y gráfica que el juego de CD Projekt propone o no ofrezca las dosis de adrenalina del título de iD Software, pero acompañar a Ichiban por las calles de Yokohama termina por llegarnos al corazón. Será por esa inestable estabilidad emocional de ver todo lo que le rodea como un videojuego (Dragon Quest nada menos) o ese corazón de oro que esconde esa apariencia de chulito al que no se le puede tomar en serio, pero desde luego que no puede dejarte indiferente. Quizás ése sea uno de los problemas de Like a Dragon, acostumbrados al serio Kazuma, lidiar con un bocachanclas como es Ichiban puede desorientarnos hasta el punto de que no entremos en situación. Era un riesgo asumible y necesario para darle a una serie que va ya por la séptima entrega (sin contar entregas derivadas) un merecido soplo de aire fresco. Pero lo más importante y lo que es el meollo del asunto, es un juegazo enorme que de largo se corona como el más divertido de todo el año. ¿Qué será lo próximo que nos deparará la serie Yakuza? ¿Una "octava parte" más convencional? ¿Una nueva entrega de Yakuza Ishin ambientada en el periodo Bakumatsu? ¿Seguir con las versiones mejoradas Kiwami? ¿Like a Dragon 2? Lo bueno de todo esto es que, hagan lo que hagan, sabemos que va a estar tan cuidado y va a ser tan bueno, que va a dar igual por lo que decidan. Yakuza ha llegado a occidente, por fin, para quedarse.

Redactado por Juan Emilio Palomino (Spiderfriki)
Análisis de Yakuza: Like a Dragon para XONE: Mafiosos y mazmorras
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En castellano. El argumento. La cantidad de misiones y detalles es demencial.
El protagonista puede no caerle bien a todo el mundo. Conservador en lo técnico.
La séptima entrega de Yakuza es un festival de locura, entretenimiento y rol del bueno. Encima, es el primero que llega en castellano. Sega en racha.
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