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Análisis de Wo Long: Fallen Dynasty, un RPG de acción rodeado de folclore chino
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Análisis de Wo Long: Fallen Dynasty, un RPG de acción rodeado de folclore chino

Lo nuevo de Team Ninja y Koei Tecmo es Wo Long: Fallen Dynasty, el regreso a la fórmula Souls-like con tintes de hack'n slash.

Por Juan B.,
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Team Ninja siempre ha sido sinónimo de calidad. Ya sea por el género de la lucha con su Dead or Alive, serie con la que se inició, con su incursión en los hack’n slash de dificultades demenciales como Ninja Gaiden, o por sus aventuras de acción menos relevantes como Metroid: Other M o Hyrule Warriors. Un bagaje que les ha servido para entrar con Nioh en un género masificado como los soulslike desde que Dark Souls se convirtiera en una obra de culto. Pese a todo lo bueno que tenía que ofrecer Nioh, a nadie se le escapaba la ausencia del elemento diferenciador que hace único y especial a los juegos de FromSoftware: el reto y la curva de dificultad pronunciada, que nunca injusta, lejos de situaciones arbitrarias en las que el jugador no puede hacer nada.

Al anunciar Wo Long: Fallen Dinasty, lo lógico era pensar que el Team Ninja no iba a reinventar la fórmula, y efectivamente, tras haberlo jugado durante las últimas semanas a su versión final, podemos asegurar que no revoluciona y tampoco aporta nada nuevo al género. No es tanto una evolución de las aventuras del Japón feudal fantástico de Nioh, sino una simbiosis entre la fórmula de este (y un poco también de Strangers of Paradise, reconocemos sus bondades) y todo lo visceral y técnico que podía llegar a ser el combate de Ninja Gaiden en sus dificultades más asequibles. ¿El resultado? Un divertidísimo RPG de acción con tintes de hackn' slash que pretende renunciar a imitar sin éxito a FromSoftware con su Sekiro con la intención de encontrar su sitio. Wo Long: Fallen Dynasty lo ha logrado, pero no está exento de unos errores que arrastra Team Ninja en sus últimos proyectos.



Wo Long: Fallen Dynasty está ambientado en una versión de fantasía de la última dinastía de Han China, justo antes de la aparición de los Tres Reinos. Es decir, una versión oscura de la novela El Romance de los Tres Reinos con criaturas inimaginables provenientes del folclore chino, como el Clásico de las Montañas y los Mares. Las guerras asolan el país y nuestro protagonista, un héroe caído sin nombre, decide presentarse como voluntario para luchar contra los rebeldes Turbantes Amarillos liderados por el implacable Zhang Jue. De esta manera conocemos a un joven oriundo del pueblo de Xu, que nos descubre la existencia de una esfera que cura todo tipo de heridas gracias a la protección de una Bestia Sagrada. Es así como tras derrotar a Zhang Jue con la ayuda del dragón Yinglong acabamos con Zhang Jue y sus secuaces para descubrir que nuestro aliado se ha convertido en un temible dragón famélico tras haber sido envenenado por las fuerzas enemigas.

Por desgracia, la trama principal no nos ha terminado de enganchar en ningún momento, relegando todo su interés en ver cómo se han recreado las localizaciones más importantes de la era de los Tres Reinos mientras unimos fuerzas con sus figuras históricas más relevantes, tales como Cao Cao, Liu Bei y Sun Quan. No serán los únicos, eso sí, que ofrecerán todos sus recursos para que podamos alzarnos con la victoria frente a los demonios. La narrativa deja mucho que desear, se trata de una de las asignaturas pendientes de Team Ninja, pero en esta ocasión el hilo conductor es más fácil de seguir y han centrado todos sus esfuerzos en desarrollar a unos pocos personajes mientras que el resto toma papeles testimoniales o no tienen mayor relevancia. Puede que Wo Long: Fallen Dynasty respete el contexto histórico del país, pero hay momentos en los que no se sabe desarrollar la conclusión de algunos eventos, sobre todo en la recta final de la aventura. No obstante, Koei Tecmo y Team Ninja han puesto a nuestra disposición una serie de documentos históricos a los que podemos acceder en cualquier momento para empaparnos de conocimientos.



En lo que respecta a su jugabilidad, nos encontramos ante un juego de rol y acción con el sello de Team Ninja, por lo que sigue punto por punto los pasos de sus obras más recientes. Tanto es así que durante las primeras horas consigue transmitir constantemente la sensación de que estamos ante una continuación de Nioh en vez de una nueva IP. No es para menos, ya que recicla elementos muy característicos con la intención de que el jugador habitual de otras obras del estudio se sienta como pez en el agua. Los pequeños santuarios que hacían las veces de hoguera en Nioh son banderas izadas en Wo Long, los pequeños Kodamas que encontrábamos repartidos por el escenario ahora son unos pandas que reclaman metales para proveernos de otro tipo de materiales, los espíritus guardianes aquí los conocemos como bestias divinas, o la Amryta que ha dejado paso al Qi auténtico. Algo parecido ocurre con el combate y el manejo de las armas, cuyos controles son prácticamente idénticos a excepción de unos cuantos, como la posibilidad de poder saltar, que añade algo más de verticalidad al asunto.

Si no habéis tenido el placer de disfrutar (y sufrir, por supuesto) la visión de Team Sobre sobre lo que debe ser un soulslike, lo que os espera en Wo Long: Fallen Dynasty es una aventura RPG de acción con una identidad muy marcada que cuenta con una estructura de niveles con un principio y un final, sin demasiados alardes y muy lineales, con un sistema de combate técnico y profundo en los que la pericia a los mandos prima sobre todo lo demás, y que cuenta con un sistema de equipamiento muy complejo, especialmente cuando nos acercamos a la recta final del juego y nos preparamos para los desafíos que hay tras haber completado la trama principal, que recuerda a Diablo; es decir, muchas piezas de equipo idénticas que varían ligeramente en función del rango y que otorgan unas estadísticas u otras que no siempre tienen por qué interesarnos.



Su propuesta transmite sensaciones idénticas a las de Ninja Gaiden, por lo que si os gustaron las aventuras de Ryu Hayabusa, no os podéis perder este Wo Long. Su estilo se basa en el uso del desvío, un movimiento que redirige el ataque de un enemigo, que es esencial para poder dominar el juego. Si lo conseguimos, llevaremos la acción a nuestro terreno. Estos desvíos se hacen con cierta facilidad, cualquier ataque del enemigo se puede desviar, y en ningún momento recibimos daño al hacerlo, por lo que más de un jugador experto podrá ir a cara perro a completar el juego sin subir de nivel, ya que no hay necesidad de estar pendiente en todo momento de tu equipo, sino de entender el patrón de ataques del enemigo y adaptarse a cada escenario. Esto no se aplica al resto de mortales, por supuesto, pero es una posibilidad. El desvío, además, sirve para reducir el espíritu del enemigo, un recurso del que también gozamos. Si conseguimos desviar el ataque correctamente, el enemigo perderá espíritu mientras que nosotros ganaremos un poco, pero además también estrecharemos el extremo inferior de su espíritu. Funciona como la postura de Sekiro, por si así se os hace más fácil de entender. Tanto el enemigo como nosotros iniciamos el combate con un espíritu predeterminado, y en función de nuestras acciónes aumentará o disminuirá. En caso de que ganemos espíritu, podremos invertirlo en lanzar magias y hechizos o en ataques potentes imbuidos por el propio espíritu que mermarán la barra de resistencia del enemigo, lo que nos abrirá una oportunidad para lanzarle un ataque visceral que le destrozará.

El desvío es clave para sobrevivir, y por muy sencillo que parezca en la práctica, resulta muy punitivo cuando no se utiliza. Por ejemplo, todos los enemigos a los que nos enfrentamos, también los jefes, pueden lanzarnos un ataque poderoso utilizando su propio espíritu. Hay una alerta visual en forma de un aura roja que emana del enemigo justo en el momento de hacerlo, y en caso de que no consigamos desviar el ataque correctamente, no quedará otra que morder el polvo y reintentarlo. Puede llegar a ser desesperante, porque no siempre será fácil atinar con los tiempos de cada ataque, con lo que Wo Long nos obliga a jugar bien y a que sea nuestra habilidad con los mandos la que hable por nosotros. No obstante, nos queda la sensación de que es una herramienta extremadamente punitiva en la gran mayoría de situaciones para lo vital que es. En un enfrentamiento contra varios enemigos puede ocurrir que la cámara se sitúe del manera que oculte a uno de ellos y que sea precisamente él el que nos ataque con un ataque crítico que no podamos ver venir. Además, los ataques viscerales no nos otorgan unos pequeños segundos de invencibilidad mientras ocurre la animación, por lo que podemos recibir golpes constantemente sin que podamos hacer nada para defendernos.



Lo más interesante es que nuestro personaje es un héroe caído con unos dones especiales, dándonos acceso a una serie de habilidades e invocaciones temáticas centradas en las artes místicas muy útiles e interesantes que logran añadir una nueva capaz de profundidad al sistema de combate. Estos hechizos varían en función de a qué virtud basada en un elemento chino hayamos seleccionado para subir un punto de nivel. Hay un total de cinco, empezando por la madera, enfocada a subir nuestra barra de vida; el fuego, que aumenta la ganancia de espíritu al atacar; la tierra, que afecta al límite de nuestro peso y nos permite generar más espíritu al desviar ataques; el metal, que disminuye la cantidad de espíritu necesario para lanzar hechizos; y por último el agua, más enfocado en el sigilo. La subida de nivel está directamente relacionada con los puntos que hayamos invertido en cada una de estas virtudes, por lo que es posible orientar a nuestro personaje a un desarrollo u otro. Los hechizos vienen de la mano de estas virtudes, y cada una de ellas tiene una rama de habilidades que podemos desbloquear (un punto de habilidad para cada virtud por cada nivel) distintos hechizos, algunos más ofensivos que otros. La madera, por ejemplo, se especializa en mitigar el daño o hacer un buen daño de área instantáneo, mientras que el fuego se oriente más en el daño directo que además deja perjuicios a los enemigos. Esto cambia muchísimo nuestra forma de encarar los desafíos, ampliando nuestro abanico de posibilidades a la hora de personalizar a nuestro personaje para adaptar su estilo de combate a nuestras preferencias.

Como ya habréis podido deducir en base a nuestras palabras en los párrafos anteriores, el juego tiene una clásica estructura de niveles, al igual que Nioh. Es decir, no hay un escenario enorme que conecte con todas las zonas, sino que el mapa de China está dividido en niveles independientes. Esto permite a Team Ninja centrarse en lo que verdaderamente saben hacer, que no es otra cosa que un buen sistema de combate. La exploración es justita, se limita a unos cuantos caminos que se bifurcan y que terminan en un atajo que no lleva a una de las secciones centrales del escenario, con lo que evita que más adelante tengamos que caminar más de lo necesario para llegar al jefe final o a la bandera más cercana. Eso sí, la exploración, y en ocasiones también el sigilo, se ha visto potenciado con una herramienta que no teníamos a nuestro alcance en Nioh. Hablamos de la posibilidad de saltar, lo que se traduce en mapas mucho más grandes y verticales que los que había hecho Team Ninja hasta la fecha. Desafortunadamente, esta acción no tiene mucha relevancia en las batallas. Sí nos permite tender una emboscada al enemigo si nos subimos a un tejado, pero no tiene una mayor utilidad cuando el combate ha iniciado y el enemigo nos está presionando con sus ataques.



Una de las inclusiones más notorias para este Wo Long: Fallen Dynasty respecto a otras obras de Team Ninja la encontramos en un nuevo sistema de moral, el cual aporta un interesante aspecto estratégico a la hora de afrontar cada desafío. Esecialmente, se trata de una forma de modular la dificultad a medida que exploramos cada nivel y acabamos con los enemigos que nos van haciendo frente. Gracias a esto, nuestro personaje gana confianza, se inspira refuerza su moral. Esto significa, además, cuanto más moral ganemos, más poderoso se volverá nuestro personaje. Se irá haciendo más fuerte, ganará un poco más de defensa, y será capaz de lanzar nuevas técnicas y hechizos que sin la inspiración necesaria no era capaz de lanzar. O dicho de otro modo, más nos vale explorar los recovecos de cada nivel y hacer frente a todos los desafíos con los que nos topamos si no queremos morder el polvo. Por lo tanto, esto nos fuerza a tomar decisiones complejas, pero cuya recompensa es bien merecida. Podemos correr el riesgo de intentar acabar con un enemigo que nos duplique el nivel la moral, pero si le damos caza, ganaremos un buen empujón. Eso sí, la muerte acarrea consecuencias. Si morimos, unos cuantos niveles de nuestra moral se transferirán al enemigo que nos ha dado para el pelo. Esto quiere decir que si un enemigo de moral 15, por ejemplo, nos mata, la próxima vez que nos veamos las carás tendrá 17 puntos de moral.

Pero no hay necesidad de lamentarse en exceso por la dificultad, porque si bien es un juego difícil y exigente (en ocasiones desesperante), hay una serie de banderas y estandartes dispuestos por cada nivel que nos harán la vida más fácil. Las banderas cumplen la función de hoguera en un juego de la serie Dark Souls, es un lugar seguro en el que recuperamos nuestros viales de salud y accedemos a un menú donde lo tenemos todo a nuestro alcance: la posibilidad de subir de nivel, utilizar el viaje rápido para trasladarnos a otra misión, acceder a un menú de configuración de nuestras habilidades (técnicas, hechizos e invocaciones) o para echar un vistazo a los ajustes en línea y acceder al cooperativo en línea o a las invasiones competitivas. La cantidad de banderas que encontramos en cada nivel varía en función de si estamos ante uno más lineal que otro, aunque prácticamente la totalidad de los escenarios son lineales, a excepción de unos cuantos que sí son más laberínticos, pero por lo general suelen ser siete banderas por escenario. Una vez hayamos activado una de estas banderas, ganaremos automáticamente un nivel de moral que jamás podremos perder, independientemente de si hayamos muerto o no. Esto genera que la penalización por muerte sea menor a medida que avancemos si hemos explorado el escenario. Por otro lado, los estandartes cumplen la misma función, aunque ya no es un centro de operaciones en la que gestionar nuestros recursos. Sin embargo, nos aumenta un nivel de moral y nos recupera automáticamente toda la barra de salud. Esto, como decimos, incentiva la exploración, que ya no es tan opcional como pueda parecer. Nos fuerza a buscar caminos alternativos para que la penalización de muerte sea menor y, al fin y al cabo, rascar unas cuantas horas más de juego. Ya os adelantamos que no es una aventura larga.



En lo que respecta a su duración, y siempre teniendo como referencia a un jugador versado en los soulslike, la aventura de Wo Long: Fallen Dynasty oscila entre las 25 y 30 horas de juego aa un ritmo bueno. A nosotros es lo que nos ha llevado completar la trama principal, que son algo más de 20 misiones, y haber completado unas cuantas misiones secundarias, que hacen un total de 46 niveles. La cifra, evidentemente, puede incrementarse considerablemente en función de nuestra habilidad y si queremos obtener todo lo que ofrece la aventura en forma de contenido secundario, pero creemos que es una aproximación correcta. Además, hay que recalcar que esta odisea se puede hacer más llevadera con la inclusión de las opciones en línea, que permiten que hasta tres jugadores cooperen para hacer frente a estos desafíos, o la posibilidad de invertir unos recursos que encontramos derrotando a enemigos poderosos y que nos permiten que los personajes importantes de la trama nos echen un cable. Dicho sea de paso, la inteligencia artificial de estos personajes aliados es muy, muy buena. No pueden acabar con un enemigo por sí mismos, pero sí pueden cumplir la función de esponja de daño, por lo que si en algún momento se os complica un nivel o un jefazo, siempre podéis acudir a ellos. Además, se ha añadido una función multijugador competitiva para que un jugador invada la partida de otro. No obstante, en las últimas semanas no hemos podido encontrar partidas que invadir, por lo que no podemos profundizar en lo que puede ofrecer. Sin embargo, parece ser mucho más simple que el Jugador contra Jugador de los juegos de FromSoftware.

A nivel gráfico no hay nada que nos haya impresionado, con unas animaciones, modelos y texturas que prácticamente no resaltan en PlayStation 5, plataforma en la que hemos jugado. Sí se aprecia una mejoría en la dirección artística del estudio, los escenarios son mucho más variados y esta versión fantástica de China ha permitido a Team Ninja a dar rienda suelta a la imaginación con escenarios de lo más variopintos. Además, queremos resaltar la puesta en escena de todos y cada uno de los jefes, los cuales ofrecen unas batallas muy espectaculares gracias a sus innumerables efectos que inundan la pantalla. Por supuesto, en PlayStation 5 y Xbox Series X/S se dispone de unos ajustes de gráficos para que cualquiera pueda moldear la experiencia a su gusto. Uno prioriza los FPS, que ocasionalmente sí hemos notado alguna que otra rascada en este modo —cabe resaltar que hemos jugado sin el parche de lanzamiento que, en teoría, solventa estos problemas—, y un modo Resolución para el que prefiera prescindir de la fluidez.



CONCLUSIÓN

Wo Long: Fallen Dynasty es justo lo que promete: un buen juego ARPG del género soulslike con el sello de Team Ninja que en ocasiones no disimula su condición de hack'n slash exigente. No vamos a negar que el estudio ha perdido esa frescura al reciclar tantos elementos, en ocasiones en exceso, de sus obras anteriores, pero es una realidad que nos lo hemos pasado genial con él, incluso en esas fases que han puesto en peligro la vida de nuestros mundos. A fin de cuentas, dentro de esa segunda división de títulos que siguen los pasos de FromSoftware, no cabe la menor duda de que Team Ninja es el líder indiscutible. Wo Long: Fallen Dynasty es un juegazo al que deberíais darle una oportunidad a poco que busquéis una experiencia intensa y desafiante.

Jugado en PlayStation 5. Copia digital proporcionada por Plaion.


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Alternativas
La serie Nioh
El combate es espectacular, gana muchísimo contra esos jefazos gigantescos.
El sistema de botín no nos convence. El diseño de escenarios peca de lineal.
Tiene sus fallitos y la fórmula pide a gritos una revisión, pero Wo Long: Fallen Dynasty tiene el sello de calidad de Team Ninja.
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