¡Colabora!
0
El azote del martillo pilón
PlayStation 4 Xbox One PC

El azote del martillo pilón

Después de Warhammer 40.000, la serie medieval de Game Workshop se postula a sucesor de Diablo III.

0 0 0

Versión analizada Xbox One X. Copia digital proporcionada por Bigben Interactive .


El año pasado nos vimos en una muy parecida a ésta, con motivo de la puesta de largo de Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr. En aquel momento os contamos cómo había resultado el Action RPG ambientado en el universo belicoso y salvaje de Warhammer 40K, la franquicia de Games Workshop que nos propone la eterna lucha de marines espaciales con armaduras talla Falete contra las huestes del Caos, una amalgama de especies dañinas que abarcan desde orkos y demonios a tertulianos de Tele 5. En esta ocasión, es la marca medieval más clásica de la empresa juguetera la que recibe su ración de Diablo. Porque al igual que hizo Neocore Games con Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr, los chicos de Eko Software (autores de la serie How to Survive) han puesto la mejor voluntad posible para acercar el mito de Blizzard al universo violento y exagerado de Warhammer. Y lo han conseguido, tenemos un Action RPG consistente, divertido y muy rejugable, aunque como veremos a continuación, no falto de aspectos mejorables.

Una vez elijamos a uno de los cuatro personajes seleccionables (el soldado como personaje equilibrado, el elfo mago, el enano "tanque" y la exploradora para los ataques a distancia) pasaremos a ver una breve secuencia introductoria sobre su pasado (de esas en todo sepia en plan pergamino antiguo sobre la que se esbozan dibujos con tinta negra) y un pequeño prólogo que hace el apaño como tutorial. Casi sin darnos cuenta, pasaremos de culpable de todo el embrollo con el que arranca el comienzo del juego a candidato único para poder solventar el desaguisado. Como principal responsable tendremos a la Hechicera, secundada por todas las hordas del Caos, que han conseguido tanto embrujar al heredero a Emperador como asaltar la ciudad Imperial casi sin despeinarse. Nosotros, ya que pasábamos por allí y fuimos confundidos con el enemigo, nos prestaremos a solventar todos los problemillas que vayan surgiendo. Y ahí es justamente donde encontramos el primero de nuestros problemas.

Tú el bárbaro, tú el arquero, acróbata, mago y el caballerooooooo...


El juego arranca con una invasión, un maleficio, una gran batalla... pero a la hora de la verdad, nuestro primer cometido será bajar a las alcantarillas a limpiar las cloacas de enemigos. Y también el segundo. Luego empezaremos a alternar entre limpiar zonas infestadas de monstruos, rescatar a prisioneros en manos del enemigo o arrasar campamentos de avanzadillas del Caos. De forma periódico aparecerá algún enemigo nuevo para darle variedad al bestiario, igual que los enemigos finales le dan algo de pomposidad a la estructura que acabamos de detallar. En este sentido, no hay mucha variedad de misiones, pero una vez concluida la campaña se habilitan nuevos modos de juego que sazonan la jugabilidad una vez hemos visto los créditos con nuevos incentivos. Pero si hablamos de incentivos, tenemos que hablar del modo cooperativo con tres amigos más, de terminar la aventura con cada una de las clases disponibles y de los niveles de dificultad, ideados con una maldad infinita para que nos vengamos arriba por la codicia que provoca sus premios... y que suelen terminar en tragedia al morder más de lo que podemos tragar.

Y es que, por mucho que las misiones se repitan, los escenarios no sean muy variados y los enemigos abunden más que los anuncios en los canales privados, el desarrollo de los personajes invita a que sigamos jugando. Más bien, nos engancha para que no soltemos el mando. El combate es el mismo de todos los Action RPG desde que Diablo sentase las bases. Tendremos una ristra de accesos directos que corresponden a nuestro mando de control, de forma que dejaremos el ataque básico pulsado para que nuestro personaje no pare de golpear hasta que escojamos el momento de desencadenar las habilidades que consumen energía o que tienen un tiempo de recarga. También tendremos habilidades pasivas y una cantidad de puntos que ejercerán de restricción a la hora de elegir las mejores variantes del árbol de habilidades, pero podemos “desconectar” cada elección al momento para probar otra combinación, lo que da mucho juego cuando hemos subido muchos niveles. En cuanto a la recolección de equipamiento, lo esperado. Con solo echar un vistazo a dos variables (en verde mejora mientras que en rojo empeora a lo ya equipado) sabremos si el objeto encontrado pasará a formar parte de nuestro equipo o si lo donaremos a la causa por la que luchamos. La verdad es que todo resulta muy amigable y sencillito de manejar, con decir que la clásica poción de color rojo que aumenta nuestra salud se regenera automáticamente para que no perdamos tiempo creemos que queda todo dicho.

Cloacas, mazmorras y alcantarillas... no hay arranque de juego medieval de fantasía que no nos lleve a las profundidades del averno.


El apartado técnico es muy compacto, sobre todo por el fantástico diseño estético de sus escenarios, realmente muy llamativos. Lastima que apenas podamos interactuar con ellos o que la cámara sea fija (ni rotación ni zoom) muy en la línea de Diablo III para favorecer el cooperativo en local. Los personajes protagonistas son reconocibles, pero las variantes de edición a la hora de colocarles equipamiento son muy escasas, como otro jugador lleve el mismo que nosotros pueden haber confusiones. En lo que se refiere a los enemigos, más que intimidar por su apariencia, lo hacen por su número. La mayoría de las veces nos rodearán impidiendo buscar una ruta de salida. No faltarán las chispitas y los efectos pirotécnicos cada vez que desencadenemos las habilidades especiales, todo muy armonioso y colorido. Las voces en inglés (todo el texto en castellano) quedan bien como están, excesivamente sobreactuadas para darles solemnidad a la contienda y no desentonan con la más que correcta banda sonora que apenas apreciaremos entre los golpes y gritos que abundan en el juego.

A Chaosbane le falta variedad en cuanto a escenarios, enemigos y trama para colocarse en el olimpo del género. Es como si hubieran planificado abordar poquito, pero de calidad, antes de abarcar mucho más de lo que podrían hacer. Eso provoca que tengamos un juego bueno, que nos tendrán enganchado a las pocas horas... y que unas pocas horas después ya habremos completado, pero resulta tan satisfactorio el sistema de progresión de los cuatro protagonistas que caeremos de lleno en volver a rejugarlo en los modos secundarios y en los niveles de dificultad más altos. La fórmula de siempre, la misma que Blizzard ajustó al dedillo, pero con toda la brutal ambientación Warhammer marca de la casa, ésa que no aguanta comparaciones estéticas con ningún otro universo de fantasía medieval y que provoca que los uruk-hai de El señor de los anillos parezcan los hijos de Flanders. Mejor que Warhammer 40.000: Inquisitor - Martyr desde luego, pero por poco no se sienta a comer en la mesa de Diablo.
Análisis de Warhammer: Chaosbane para XONE: El azote del martillo pilón
Análisis de Warhammer: Chaosbane para XONE: El azote del martillo pilón
Análisis de Warhammer: Chaosbane para XONE: El azote del martillo pilón
Análisis de Warhammer: Chaosbane para XONE: El azote del martillo pilón
Buen apartado técnico. La progresión de los personajes. Gran cooperativo. Rejugable.
Se repiten escenarios, enemigos y mecánicas. En solitario, flojea. Corto.
Sin ser el redentor del género, Chaosbane consigue llamar nuestro interés con mucha rejugabilidad y un sistema de progresión por encima de la media.
Para poder aportar cualquier tipo de contenido a uVeJuegos.com necesitas estar registrado y además haber iniciado sesión.

Elige lo que quieres hacer:

Administradores de Análisis: ____GEX_____, beto, CodeRed, Doscv, elite, MrRafa, NewRandomAge, Ohkouchi, Rodri.
×