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Robotología expansionista
Nintendo Switch PlayStation 4 Xbox One

Robotología expansionista

Los Tecnosacerdotes no son la parte del clero más marchosa. Tampoco una escisión de la iglesia robot de Futurama. Son de W40K y tienen muy mala leche.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Xbox One X. Copia digital proporcionada por Koch Media.


Warhammer 40,000, el juego de figuritas y estrategia de Games Workshop está de vuelta. En esta ocasión regresa con la adaptación de W40K: Mechanicus al resto de sistemas que le faltaban, ya que estamos ante un título de PC que apareció hace casi un año y que ahora se estrena convenientemente adaptado al control de cada consola y con todo el contenido lanzado hasta el momento. Estamos ante un juego de estrategia por turnos, uno de esos en los que moveremos a nuestras unidades de combate por una red de casillas hasta acabar con todas las posibilidades de acción que tengamos en nuestro turno, al terminarlo, el enemigo hará lo propio para ponernos las cosas realmente difíciles. Pero este Mechanicus rompe con el clásico sistema visto en juegos como X-COM o Gears Tactics para ofrecernos la misma receta que ya conocemos pero con otros ingredientes totalmente diferentes que otorga una vuelta de tuerca al género. El juego que se estrena ahora en Xbox One, PlayStation 4 y Nintendo Switch con toda la pomposidad que esta licencia impone con sus enormes armaduras de los marines del espacio y de los guerreros del caos.

Pero W40K: Mechanicus se centra en la rama religiosa del universo de Games Workshop, el brazo del Imperius más avanzado tecnológicamente y a la vez, el más comprometido con la ideología religiosa predominante. Hablamos del "Adeptus Mechanicus", una estirpe de estudios guerreros que han sustraído sus órganos y vísceras más mundanas para cambiarlas por dura maquinaria que les acerque al máximo estado de pureza posible en su vocación. Esta orden de Tecno-sacerdotes está regida por Dominus Faustinius, mago que lleva la orden con mano de hierro. En esta aventura les acompañaremos en la exploración del planeta Silva Tenebris, recientemente descubierto y que parece estar atestado de tecnología pagana y hordas de potenciales enemigos del Imperius. La trama está escrita por Ben Counter, autor de "The Black Library of Chaos" y que para este videojuego ha tenido en cuenta el particular tono religioso-industrial que tienen los miembros de la "Adeptus Mechanicus".

Ni monaguillos ni gaitas, la orden eclesiástica más dura impone la Fe a golpe de adoctrinamiento.


Con ese planteamiento, podemos imaginar lo que nos espera. Como líderes del grupo desembarcaremos en el planeta para completar las misiones que se nos irán presentando, de forma que cada una de ellas estará compuesta por una serie de habitaciones interconectadas. Moveremos a nuestra avanzadilla estancia tras estancia explorando todo lo que esconde este insidioso y desconocido lugar. Cada tramo estará compuesto por una serie de salas conectadas por pasillos, de forma que veremos a nuestro grupo de guerreros santos mientras decidimos a que nueva habitación queremos que avancen. Generalmente, en cada una de estas salas tendremos bien un combate (veremos que hay enemigos antes de entrar en ella) o bien un zona de decisión. Estas zonas de "decisión" suelen tener su parte narrativa para que el jugar escoja la opción que crea más conveniente y son del tipo de "hemos encontrado una tecnología desconocida... ¿qué debemos hacer al respecto?". Nosotros podremos elegir entre varias opciones (del palo de investigar, ignorar o destruir) y en función de eso ganaremos puntitos de recursos, evitaremos males mayores o acometeremos combates que inicialmente no estaban en nuestra hoja de ruta. Lo bueno de este sistema de estancias en las que se alternan combates y decisiones es que en una segunda vuelta el propio juego puede cambiar la ubicación y contenido de esas salas para darle un toque de aleatoriedad al juego que lo hace muy rejugable.

En cuanto a los combates propiamente dichos, el sistema es el conocido por todos. Nuestro grupo tendrá diferentes tipos de personajes, con sus bonificaciones y penalizaciones que iremos mejorando conforme suban de nivel y ganen habilidades nuevas. Poco a poco formaremos un pequeño batallón, por lo que antes de cada misión deberemos elegir a los que queremos usar en función de lo que esperamos encontrarnos. Una comiencen las hostilidades, una retícula marcará la distancia máxima a la que podemos llegar y otra se encargará de acotar el alcance del arma que vayamos a utilizar. Una vez acabemos con todas las acciones que podamos desempeñar, le tocará el turno al otro bando que actuará en consecuencia. Queremos destacar que aunque parezca que ceñirse solamente a los Tecno-sacerdotes pueda parecer muy limitado (si tenemos en cuenta la enormidad del universo W40K sobre todo), la especialización y variedad de estos religiosos fanáticos de la tecnología propone un enorme abanico de posibilidades a los jugadores. La cantidad de armas, habilidades y categorías en las que podemos especializar a nuestros personajes es inmensa, muchísimo más de lo que podría parecer inicialmente. De hecho, creemos que lo más satisfactorio del juego es mejorar y potenciar a nuestro pelotón de guerreros santos. Lo mismo podemos decir de los enemigos, poco a poco veremos cómo tiran de la variedad de la marca para que nos enfrentemos a Necrones, Destructores o a Omnicidas... cada uno de ellos con sus peculiaridades y habilidades, como por ejemplo la obligatoriedad de rematar a los necrones caídos ya que su maquinaria puede restaurarse tras ser abatidos inicialmente.

Pero no todo va a ser crearnos un pelotón y arrasar el planeta a nuestro antojo. El estudio de desarrollo ha querido que Mechanicus tuviera su propio estilo de estrategia, su propia personalidad que lo diferenciase del resto pero manteniendo las trazas del género. Eso lo notaremos con el propio sistema de juego en el que no hay probabilidades de acertar al enemigo, siempre les acertaremos (o nos darán si no tenemos la habilidad de esquivar), cambiará el daño que realicemos. También hay novedades más tangibles, como la inclusión del Conocimiento en el combate o de los cánticos Omnissiah. Los primeros serán necesarios para desencadenar ataques y habilidades y podremos llevarlos a cabo con los Servocráneos (una especie de drones hechos con las calaveras de valerosos guerreros que han servido al imperio), por lo que deberemos acercarnos a las zonas en las que "podremos aprender cosas" para escanear el escenario y realizar los ataques contra los enemigos. Respecto a los cánticos, son rezos eucarísticos al Dios Máquina que nos que nos enseña que toda tecnología alienígena es una perversión del verdadero camino. En el juego podremos elegir el cántico que queramos usar en combate, una vez por enfrentamiento, de forma que el sacerdote que lo lleve a cabo podrá beneficiarse con ventajas como curar al resto de compañeros, hacer daño adicional o ignorar la armadura de sus enemigos.

Rezo o plomo.


No es un género, el de la estrategia por turnos, muy dado a la floritura. La necesidad de usar una cámara aérea (aunque podamos moverla a nuestro antojo) para tener todo lo que pasa bien controlado termina por restar espectacularidad, pero debemos reconocer que todos los productos de Games Workshop tienen ese punto de diseño agresivo llevado al extremo que entra por los ojos desde el principio. La ausencia de las categorías (del palo de orkos, robagenes y los marines del espacio) más reconocibles de la marca puede restarle vistosidad en el arranque, sobre todo para aquellos que solo conocen el universo de oídas, pero en cuento profundicemos en la historia de este Mechanicus y superemos las primeras misiones nos haremos seguidores a ultranza de este destacamento de fanático religiosos amantes de la tecnología de vanguardia. De largo lo mejor son nuestras unidades, sorprende las variantes que pueden tener y las modificaciones estéticas que pueden lucir, aunque esto es algo que solo disfrutaremos cuando llevemos muchas horas. El resto del juego cumple, muchos efectos pirotécnicos cada vez que disparamos y animaciones correctas para los movimientos sobre las cuadrículas. Lo que menos luce son los escenarios, bastante sosos y tan rectangulares que parecen creados a partir de módulos prefabricados (algo lógico si tenemos en cuenta que se generan sobre la marcha). Destacaremos que llegue en castellano por la complejidad de las conversaciones de los Tecno-sacerdotes, con un lenguaje religioso e informático tan divertido como estrafalario. Entre los extras que trae de serie la versión de consola, encontramos que desde el menú del juego podemos acceder tanto a la banda sonora original como la libro de arte digital con todo el contenido creado en la producción del título.

Mechanicus no es un título para todo tipo de jugadores. Es exigente y poco amigable, un poco como la propia marca Games Workshop que suma sus devotos fieles más a largo plazo que por compradores impulsivos. No es el típico juego de estrategia por turnos, o por lo menos no es por el que empezaría a jugar alguien que quiere iniciarse en el género. Mechanicus es más para los que adoran esa jugabilidad y ya vienen de vuelta, para los que quieren que les sorprenda o simplemente busquen nuevos retos. Para pasarlo bien con Mechanicus hay que empezarlo con ganas, con ímpetu, y luego el juego ya se encarga de recompensar a los valientes estrategas que lideren estos batallones de sacerdotes tecnofílicos. Sobra decir que los amantes de W40K estarán encantados con lo característico del planteamiento y lo exigente de su propuesta, porque son cualidades marca de la casa y este juego cumple con esas premisas que buscan este tipo de jugadores. Un buen juego que no encandilara a público medio, pero que hará las delicias de los más hardcoretas y de los fanáticos de Games Workshop.

Redactado por Juan Emilio Palomino (Spiderfriki)
Análisis de Warhammer 40,000: Mechanicus para XONE: Robotología expansionista
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Sistema de juego profundo. Bien adaptado a consola. Los extras.
Áspero y sesudo, cuesta entrar en su dinámica.
Gran juego de estrategia, estamos ante un título muy exigente que puede echar a muchos para atrás... pero que atrapa si te tienes paciencia.
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