PC
La batalla de los tres ejércitos
Uno de los mejores RTS del mercado a día de hoy; nos trae con maestría y violencia todo el dramatismo del universo Warhammer 40K
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“Yo porto la Espada Disforme de Khaine, aquél que es el Azote, el Asesino de Naciones; el que os convirtió a todos en cadáveres"
—Tyrion, Defensor de Ulthuan.
En el apartado técnico el juego es sencillamente sobresaliente. Los gráficos son magníficos, claros y vistosos, y cada combate se torna un espectáculo de luces, explosiones y sangre hasta tal punto que asusta lo bien optimizado que está el juego; con un procesador i5 de 3.20GHz, 8 GB de RAM y una GeForce GTX 950 el juego iba de lujo en calidad media alta (si bien es cierto que tuve que hacer unos pequeños ajustes en el ordenador para optimizar la gestión de Windows de la energía ya que en las partidas iniciales “arrastraba” cierto lag de un escenario al siguiente)
El sonido es impresionante, tanto la banda sonora como los efectos de los ataques, habilidades y voces; no solo acompaña sino que te sumerge en la épica del momento, subrayando cada combate hasta encontrarte encaramado al teclado por la tensión.
Pero todo esto no es más que un adorno que envuelve lo realmente importante, la jugabilidad. En Dawn of War 3 han hecho un esfuerzo importante, no solo para rescatar buenas ideas que se quedaron en el tintero, sino para mejorar todos los aspectos de la saga de forma notable; la IA es bastante sólida, suficiente para plantear un reto al jugador experimentado, la UI es sencilla y muy intuitiva, y los atajos de teclado rápidos y con algunas funciones nuevas que facilitan la microgestión de las tropas enormemente.
Las partidas de la campaña son vibrantes, muy dinámicas, muy coloridas y los escenarios están muy bien diseñados, con elementos nuevos de uno a otro, decenas de situaciones que te sorprenderán y una trama muy bien elaborada y resuelta que nos sumergirá de lleno en la búsqueda de uno de los objetos más poderosos de la galaxia.
El tema del multiplayer merece una mención aparte.
Debo decir de antemano que el que suscribe ni es ducho en RTS multiplayer, ni es, de lejos, mi género predilecto, de modo que mi experiencia con la beta ha sido poco menos que humillante.
Tras jugar los tutoriales, muy claros y efectivos a la hora de explicar el funcionamiento básico del sistema multijugador, me lancé a jugar unas partidas 1v1 y 2v2. El resultado fue horrible para mi ego, si bien debo decir que fue divertido y extenuante, tanto por el espectáculo a nivel visual y la excelente optimización que, a mi juicio, tiene el juego en este momento, como por el “giro de tuerca” que la compañía ha dado al multiplayer, y me explico.
Como ya he dicho, el género RTS-multi nunca ha sido santo de mi devoción; uno es de naturaleza tranquila y cooperativa más que competitiva, de modo que pese a haber probado en alguna ocasión, nunca he salido satisfecho. Uno de los miedos a los que me enfrenté a la hora de jugar esta beta fue el tan manido y temido “zerg rush”. Pensé que todos los testers tendrían mucha más experiencia que yo y, por consiguiente, imaginaba que a los pocos minutos de empezar vendría una oleada de enemigos a reventar mi base, pero no; en el multiplayer de DoW3 hay una serie de puntos estratégicos necesarios para la victoria, ciertos puntos generadores de recursos indispensables para la fabricación de unidades y para mejorar a tus tropas. Además, hay ciertos puntos en el mapa, posiciones defensivas que otorgarán grandes bonificaciones al que los controle, haciendo muy difícil un “zerg rush” inicial por parte de cualquier jugador. Esto viene reforzado porque el sistema en que se gana un combate es ligeramente distinto; aquí no se necesita eliminar todas las tropas y estructuras del enemigo, sino su núcleo. ¿Problema? Este está protegido por torres que, a su vez, están protegidas por escudos, así que el combate se vuelve mucho más gradual que en RTS al uso; intenta un rush con cualquier ejército inicial y descubrirás que las torretas pesadas son puro HaMoR.
Como he comentado, ganar un escenario sin controlar alguno de estos puntos es una quimera; se necesita pues planificación y estrategia para desarrollar la batalla, dividir el combate en “fases” para entendernos mejor, de forma que el combate es progresivo en todo momento y con una atención constante por parte de los jugadores. Algo que a priori me ha parecido evidente, y repito, tengo poca experiencia en este contexto, es que el multiplayer de DoW3 se ha concebido como una “guerra de desgaste” en la que la progresión y estrategia global prime más que la táctica; conquistar y asegurar ciertas posiciones, preparando las fases del combate es algo esencial para la victoria, y pese a la humillación sufrida en mis partidas, lo cierto es que en no pocas situaciones tuve la sensación de estar haciendo lo correcto. Hay que tener cierta soltura, eso sí, ya que controlar la situación en varios puntos del mapa y manejar las habilidades de cada tropa requiere atención por nuestra parte.
Las diferencias entre las razas disponibles es un punto muy a favor de este juego; como ya he comentado, disponemos de Marines, Orkos y Eldars, y cada facción tiene características y habilidades que la hacen única y, lo que es más importante, completamente distintas entre sí.
En conclusión, podría decirse que DoW3 es la evolución natural de la saga, aúna lo mejor de sus predecesores y da un paso más allá, manteniendo la tensión a través de una trama dramática y violenta, como no podría ser de otro modo en el universo Warhammer 40.000
—Tyrion, Defensor de Ulthuan.
En el apartado técnico el juego es sencillamente sobresaliente. Los gráficos son magníficos, claros y vistosos, y cada combate se torna un espectáculo de luces, explosiones y sangre hasta tal punto que asusta lo bien optimizado que está el juego; con un procesador i5 de 3.20GHz, 8 GB de RAM y una GeForce GTX 950 el juego iba de lujo en calidad media alta (si bien es cierto que tuve que hacer unos pequeños ajustes en el ordenador para optimizar la gestión de Windows de la energía ya que en las partidas iniciales “arrastraba” cierto lag de un escenario al siguiente)
El sonido es impresionante, tanto la banda sonora como los efectos de los ataques, habilidades y voces; no solo acompaña sino que te sumerge en la épica del momento, subrayando cada combate hasta encontrarte encaramado al teclado por la tensión.
Pero todo esto no es más que un adorno que envuelve lo realmente importante, la jugabilidad. En Dawn of War 3 han hecho un esfuerzo importante, no solo para rescatar buenas ideas que se quedaron en el tintero, sino para mejorar todos los aspectos de la saga de forma notable; la IA es bastante sólida, suficiente para plantear un reto al jugador experimentado, la UI es sencilla y muy intuitiva, y los atajos de teclado rápidos y con algunas funciones nuevas que facilitan la microgestión de las tropas enormemente.
Las partidas de la campaña son vibrantes, muy dinámicas, muy coloridas y los escenarios están muy bien diseñados, con elementos nuevos de uno a otro, decenas de situaciones que te sorprenderán y una trama muy bien elaborada y resuelta que nos sumergirá de lleno en la búsqueda de uno de los objetos más poderosos de la galaxia.
El tema del multiplayer merece una mención aparte.
Debo decir de antemano que el que suscribe ni es ducho en RTS multiplayer, ni es, de lejos, mi género predilecto, de modo que mi experiencia con la beta ha sido poco menos que humillante.
Tras jugar los tutoriales, muy claros y efectivos a la hora de explicar el funcionamiento básico del sistema multijugador, me lancé a jugar unas partidas 1v1 y 2v2. El resultado fue horrible para mi ego, si bien debo decir que fue divertido y extenuante, tanto por el espectáculo a nivel visual y la excelente optimización que, a mi juicio, tiene el juego en este momento, como por el “giro de tuerca” que la compañía ha dado al multiplayer, y me explico.
Como ya he dicho, el género RTS-multi nunca ha sido santo de mi devoción; uno es de naturaleza tranquila y cooperativa más que competitiva, de modo que pese a haber probado en alguna ocasión, nunca he salido satisfecho. Uno de los miedos a los que me enfrenté a la hora de jugar esta beta fue el tan manido y temido “zerg rush”. Pensé que todos los testers tendrían mucha más experiencia que yo y, por consiguiente, imaginaba que a los pocos minutos de empezar vendría una oleada de enemigos a reventar mi base, pero no; en el multiplayer de DoW3 hay una serie de puntos estratégicos necesarios para la victoria, ciertos puntos generadores de recursos indispensables para la fabricación de unidades y para mejorar a tus tropas. Además, hay ciertos puntos en el mapa, posiciones defensivas que otorgarán grandes bonificaciones al que los controle, haciendo muy difícil un “zerg rush” inicial por parte de cualquier jugador. Esto viene reforzado porque el sistema en que se gana un combate es ligeramente distinto; aquí no se necesita eliminar todas las tropas y estructuras del enemigo, sino su núcleo. ¿Problema? Este está protegido por torres que, a su vez, están protegidas por escudos, así que el combate se vuelve mucho más gradual que en RTS al uso; intenta un rush con cualquier ejército inicial y descubrirás que las torretas pesadas son puro HaMoR.
Como he comentado, ganar un escenario sin controlar alguno de estos puntos es una quimera; se necesita pues planificación y estrategia para desarrollar la batalla, dividir el combate en “fases” para entendernos mejor, de forma que el combate es progresivo en todo momento y con una atención constante por parte de los jugadores. Algo que a priori me ha parecido evidente, y repito, tengo poca experiencia en este contexto, es que el multiplayer de DoW3 se ha concebido como una “guerra de desgaste” en la que la progresión y estrategia global prime más que la táctica; conquistar y asegurar ciertas posiciones, preparando las fases del combate es algo esencial para la victoria, y pese a la humillación sufrida en mis partidas, lo cierto es que en no pocas situaciones tuve la sensación de estar haciendo lo correcto. Hay que tener cierta soltura, eso sí, ya que controlar la situación en varios puntos del mapa y manejar las habilidades de cada tropa requiere atención por nuestra parte.
Las diferencias entre las razas disponibles es un punto muy a favor de este juego; como ya he comentado, disponemos de Marines, Orkos y Eldars, y cada facción tiene características y habilidades que la hacen única y, lo que es más importante, completamente distintas entre sí.
En conclusión, podría decirse que DoW3 es la evolución natural de la saga, aúna lo mejor de sus predecesores y da un paso más allá, manteniendo la tensión a través de una trama dramática y violenta, como no podría ser de otro modo en el universo Warhammer 40.000
Alternativas
Starcraft 2, Dawn of War 2
La optimización y el cuidado que ha puesto Relic en el producto final, y los super élites.
Pese a la variedad de objetivos, misiones y facciones, en ocasiones, es algo repetitivo.
Toma elementos de sus predecesores y los mejora, salpimentando el producto final con una trama muy entretenida e inmersiva.



