PC
Un mundo por el que combatir
Wargame Airland Battle es un gran juego que nos enseña, como ya hizo su predecesor, una espectacular manera de crear estrategia.
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Da un poco de vértigo pensarlo, pero hace ya ocho años redacté el análisis de un juego de estrategia llamado Act of War: Direct Action. Se trataba del primer gran juego de estrategia en tiempo real que lanzaba Eugen Systems, un estudio afincado en París cuyo objetivo es, aún hoy, realizar ETRs de gran ambición. Por aquel entonces dejaron clara cuál era su gran referencia. El juego recogía muchos de los aspectos característicos de la serie Command & Conquer, y lo llevaban a su propio terreno envuelto en un hilo argumental a lo techno-trhiller, con un conflicto ambientado en un futuro cercano. Gracias a ello había momentos en los que quizás se les fue un poco de las manos lo rimbombante en la pantalla, pero todo sea por el espectáculo. Act of War tuvo un recibimiento más que aceptable, y consiguió plantarle cara en calidad a pesos pesados de la época como el primer Dawn of War. Muestra de ello es que recibió una expansión, cuyo sobrenombre fue High Treason.
Desde entonces, Eugen Systems ha cambiado varias veces de productora, pero en todas ha demostrado su buen hacer con el género. Después de Act of War se embarcaron en un juego mucho más mediático, R.U.S.E., el cual tuvo una de las mejores campañas de publicidad que haya recibido juego alguno. Lo que se ve en el vídeo no es exactamente el juego en sí, sólo de pensar en la posibilidad de que en un futuro podamos jugar a estrategia así sería un triunfo, pero tampoco se puede decir que el estudio nos engañara. Parte de lo que se ve en ese vídeo es uno de los principales alicientes en planteamiento que tiene R.U.S.E., y precisamente el juego que nos ocupa, Wargame: Airland Battle, y su antecesor, European Escalation, potencian ese planteamiento de una forma de lo más sorprendente y funcional.
El gran aliciente que tiene este juego es que nos dan el control total del campo de batalla, como ningún juego de estrategia ha conseguido antes. En unos mapas enormes, posiblemente los más grandes que se han visto en el género y que llegan a los 150 kilómetros cuadrados, deberemos luchar por la supremacía de nuestro ejército. Esto no serviría de nada si no fuera porque en cuanto a funciones de estrategia, Wargame se convierte por méritos propios en uno de los juegos más realistas que el género ha recibido. Realmente, si queremos ser un poco más tajantes, podemos decir que no tiene rival en cuanto a realismo.
El conflicto se produce a mediados de los ochenta, con una Guerra Fría que se convierte en una guerra auténtica entre dos bandos por el dominio de Escandinavia. La OTAN, formada por Estados Unidos, Francia, Reino Unido, República Federal Alemana, Suecia, Canadá, Noruega y Dinamarca, lucha contra el Pacto de Varsovia, formada por la Unión Soviética, República Democrática Alemana, Polonia y Checoslovaquia.
Desde entonces, Eugen Systems ha cambiado varias veces de productora, pero en todas ha demostrado su buen hacer con el género. Después de Act of War se embarcaron en un juego mucho más mediático, R.U.S.E., el cual tuvo una de las mejores campañas de publicidad que haya recibido juego alguno. Lo que se ve en el vídeo no es exactamente el juego en sí, sólo de pensar en la posibilidad de que en un futuro podamos jugar a estrategia así sería un triunfo, pero tampoco se puede decir que el estudio nos engañara. Parte de lo que se ve en ese vídeo es uno de los principales alicientes en planteamiento que tiene R.U.S.E., y precisamente el juego que nos ocupa, Wargame: Airland Battle, y su antecesor, European Escalation, potencian ese planteamiento de una forma de lo más sorprendente y funcional.
El gran aliciente que tiene este juego es que nos dan el control total del campo de batalla, como ningún juego de estrategia ha conseguido antes. En unos mapas enormes, posiblemente los más grandes que se han visto en el género y que llegan a los 150 kilómetros cuadrados, deberemos luchar por la supremacía de nuestro ejército. Esto no serviría de nada si no fuera porque en cuanto a funciones de estrategia, Wargame se convierte por méritos propios en uno de los juegos más realistas que el género ha recibido. Realmente, si queremos ser un poco más tajantes, podemos decir que no tiene rival en cuanto a realismo.
El conflicto se produce a mediados de los ochenta, con una Guerra Fría que se convierte en una guerra auténtica entre dos bandos por el dominio de Escandinavia. La OTAN, formada por Estados Unidos, Francia, Reino Unido, República Federal Alemana, Suecia, Canadá, Noruega y Dinamarca, lucha contra el Pacto de Varsovia, formada por la Unión Soviética, República Democrática Alemana, Polonia y Checoslovaquia.





