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Análisis V Rising - Luchando por la supervivencia de los vampiros
PC PlayStation 5

Análisis V Rising - Luchando por la supervivencia de los vampiros

Después de un intenso early access, V Rising se lanza oficialmente en consola con grandes ambiciones

Por Andrés JC,
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No es un secreto que los juegos se supervivencia son capaces de atraer grandes masas de jugadores, con Palworld como ejemplo más reciente. Pero a diferencia del juego de las criaturas, V Rising no ha sido un fenómeno de la noche a la mañana, ha sido una cocción lenta que ha ido ganando en consistencia y popularidad. Este juego de temática gótica ha aprendido muchas lecciones y, tras un ciclo de crecimiento, se alza como la Luna llena resplandeciente.

El duro camino hacia el señorío oscuro

La imagen tradicional del vampiro poderoso e infatigable, como Drácula, se ha disuelto en el pasado. Los vampiros han perdido y ahora los humanos han recuperado sus dominios... pero aún quedan restos de la estirpe chupasangre. Unos pocos supervivientes tienen la opción de recuperar la gloria de la oscuridad, levantar sus ominosos castillos una vez más y alzarse con el poder. V Rising es la historia de cómo un vampiro venido a menos escala posiciones en la jerarquía de los seres sobrenaturales para reinar, una vez más, sobre todas las criaturas.



Lo primero que veo conveniente aclarar es qué tipo de juego es V Rising, una aventura de rol y supervivencia que se caracteriza por sus mecánicas de juego online, pero en realidad es una experiencia que se puede disfrutar perfectamente offline. Tenemos varias opciones para empezar a jugar, ya sea crear un servidor privado para nosotros y nuestros amigos, o entrar en un servidor público con otros jugadores. En cualquier caso la progresión del juego es exclusivamente de un jugador, es decir, V Rising tiene cuatro capítulos y un final perfectamente definidos, y ninguno de los desafíos del juego exige varios jugadores para superarlo. Jugar online solo añade peligros adicionales, que se traducen en poder enfrentarnos ocasionalmente a otros jugadores y a las disputas de territorios. Si eleigimos una aventura en solitario, la conexión a internet tampoco es necesaria.

En mi experiencia, V Rising ha sido un juego más disfrutable en solitario, en un servidor privado, tras comprender que el diseño del juego permite avanzar en la historia y desarrollar a mi propio personaje (modelado por mí conforme al Nahobino de Shin Megami Tensei V) a mi propio ritmo y con suficientes estímulos para mantenerme interesado. Y donde digo interesado, ¡digo enganchado! V Rising ha sido una sorpresa por muchos motivos, pero sobre todo por su tremenda habilidad para apuntar en todo momento hacia un objetivo que resulta atractivo, que a su vez da recompensas gratificantes, y sentir cómo la principal premisa del juego (ser un vampiro que recupera sus poderes) es irresistible.




Los primeros compases de V Rising no se diferencian mucho de cualquier otro juego de supervivencia: recoge recursos primitivos como madera o piedra para construir tu primer castillo (que más bien parece el fuerte de Playmobil) y asegúrate de beber la sangre de los animales salvajes que encuentres para mantenerte con vida. Sobre esta base se colocan varios pilares que sustentan el progreso del juego: derrotar enemigos especiales, como jefes finales, nos otorga nuevos poderes y nuevas recetas para potenciar nuestras armas y nuestro castillo: pronto tendremos una imponente fortaleza y podremos tranformarnos en lobo, oso o murciélago, además de aprender hechizos de varios elementos. El control con mando es bastante intuitivo, aunque está muy emparentado al de PC, y en consecuencia hay que aprender a dominarlo durante unas horas, ya que se parece al de un twin stick shooter.

Si tuviese que destacar algo de esta curva de progresión es que se mantiene interesante en el tiempo, y nunca resulta agobiante. Las tareas más anodinas, como recoger madera o fabricar pociones, son muy agradecidas y con muy poco tiempo invertido se reciben grandes beneficios; mejorar al personaje no depende de ganar experiencia sino de potenciar su equipamiento, lo que se traduce en que siempre está muy claro cuál es el camino para enfrentarse al próximo boss de forma más asequible. Cuando falta algún material, la interfaz es muy didáctica y siempre se entiende qué es lo que hay que hacer, o como mínimo, se intuye.




No todo son objetivos, una parte considerable del rol de vampiro consiste en sobrevivir, aunque no tiene tanta relevancia como otros juegos del género. Es necesario beber sangre de cualquier criatura de forma regular, y hacerlo además ofrece beneficios en el combate. Bebe sangre de pícaro para ser más ágil, o sangre de guerrero para ganar fuerza. Además, ten cuidado con la luz solar: hay un ciclo de día y noche, y si el sol nos atrapa en el exterior de nuestro castillo, tendremos que refugiarnos en las sombras, lo que complica sustancialmente enfrentarnos a los enemigos más duros. Ambas variables, la sangre y el ciclo de día y noche, nos exigen planificar qué hacer en cada momento para ser más eficaces en el ascenso a señor de la oscuridad. Progresivamente nuestro castillo va a ganar una presencia increíble, podemos dedicar distintas habitaciones a nuestros talleres, depósitos de hierbas y salas de estudio, e incluso a nuestros sirvientes, que protegerán nuestros dominios. La única pega aquí es que el mapa esnorme y pronto necesitaremos transportar el castillo a otra ubicación, lo que exige construir todo el castillo desde cero.

El combate recuerda mucho a la serie Diablo, aunque más simplificado. El vampiro puede equiparse con armas cuerpo a cuerpo y flechas, hechizos, ataques especiales y poderes. Además, puede emplear a sus esbirros para apoyarle en la lucha. La sensación general es que intenta ofrecer un equilibrio entre la acción y la estrategia, ya que incluso la acción de esquivar necesita enfriarse antes de volver a utilizarla. Sin embargo, resulta realmente divertido, ya que cada enemigo exige aprender su estilo de combate, y aprovechar al máximo nuestras habilidades en todo momento. Hay una gran creatividad en los poderes, como por ejemplo poder convertir en esqueletos aliados los cadáveres enemigos o rebotar ataques con una explosión que aturde a su altededor. Es posible saltarse el orden establecido de los jefes, e improvisar más allá de lo que el juego nos propone, que siempre es de agradecer.




Mientras que el modo PvP de V Rising es un añadido interesante, con objetivos extra, y motivará a los jugadores más competitivos, no hay demasiada profundidad en su multijugador. Sin embargo, sí que ofrece unas cuantas razones para experimentar la aventura de forma cooperativa. Sea solo o en compañía, existen unas cuantas opciones para personalizar la experiencia, como aumentar los materiales que se obtienen de los enemigos, alterar el ciclo día/noche o la velocidad a la que se fabrican los objetos. Nada que haga el juego trivial, pero sí lo necesario para potenciar aquello que más nos gusta. Esto se puede hacer en cualquier momento y ayudarnos a superar algún tramo complicado, lo que es un gran punto a favor.

Conclusiones

No sabía que un juego de supervivencia me podía atrapar tanto hasta que he jugado a V Rising. Con una elegante combinación de rol, acción cenital y ambientación vampírica, estamos ante un título fino y gratificante, que entiende lo que hace y no se limita a copiar éxitos anteriores. Además, se puede jugar totalmente offline y en solitario sin perder una pizca de su esencia.

Jugado en PS5. Clave digital proporcionada por Plan of Attack



Alternativas
Ark, Rust, The Long Dark
Progresión muy bien ajustada y personalizable. Ambientación fantástica. Combate sencillo y efectivo
Una historia más elaborada le habría beneficiado. Trasladar el castillo se hace pesado
Adictivo y gratificante como pocos, levantar un imperio vampírico es una experiencia exquisita
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