¡Colabora!
0
Un regreso inesperado
Nintendo Switch PC PlayStation 4 Xbox One

Un regreso inesperado

La fantasía medieval y la hechicería están de vuelta con Trine 4, una entrega de carácter continuista y auténtica armonía visual que vuelve a las raíces y a la fórmula clásica de la franquicia.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
0 0 0

A veces siento que no hay barreras ni límites a la hora de hablar sobre la fantasía medieval y sus innumerables manifestaciones artísticas; es, en efecto, un género maravilloso que invita a la más deleitosa de las divagaciones y de las reflexiones personales. De dónde vienen los cuentos; cuándo se formaron esas leyendas que los nutren; por qué poseen esa belleza triste, ese hechizo melancólico y lejano que de cierto modo misterioso y casi inenarrable penetra en nosotros y se siente eminentemente cercano, familiar, poderoso y ubicuo… Desde luego, las preguntas no son precisamente pocas; al fin y al cabo, hablamos de una auténtica confluencia de creencias, miedos, deseos, y, en definitiva, de pura magia imaginativa. Ya lo advertimos en el avance de Trine 4, y es que lo nuevo de Frozenbyte es fantástico en el sentido más difuso de la palabra: creatividad y una celebración de los orígenes de la franquicia y de sus múltiples encantos de la que te contamos sus claves, aquí, en uVeJuegos.

El príncipe atribulado

Se podría argumentar que por meras razones de contexto artístico la franquicia Trine, junto con una gran cantidad de títulos que se cimentan en la ya mencionada fantasía medieval, tiende a situar su hilo argumental en historias arquetípicas, en cuentos que más o menos ya se sienten como nuestros. Si bien esto es cierto, también hay que tener en cuenta que aquí la narrativa no es más que un nexo que contextualiza y relaciona los distintos niveles en los que acontece la aventura, en una especie de funcionamiento holístico entre cuyos engranajes se encuentra el propio argumento. No obstante, también es innegable que en esta cuarta entrega la historia adquiere matices algo más oscuros y oníricos, y es que nuestros tres héroes de siempre, esto es, el mago Amadeus, el caballero Pontius y la ladrona Zoya habrán de embarcarse en la búsqueda del príncipe Selius, un muchacho demacrado que sufre un tenebroso padecimiento que convierte sus pesadillas -y las de los demás- en realidad.

El ámbito narrativo no tiene pretensiones más allá de unir las distintas fases en las que se compone el título, aunque a veces es verdaderamente entrañable.

Así pues, los tres héroes de siempre seguirán sus pasos y tratarán de devolverlo a la vigilia de los magos. Como decíamos anteriormente, el argumento es sencillo, y verdaderamente la fórmula no necesita de mayores recursos narrativos o de florituras literarias para funcionar: Trine 4 es, por encima de todo y al igual que sus predecesores, un título honesto, directo y centrado en la resolución de acertijos y de situaciones a través de la colaboración, de poderes mágicos y de las leyes de la física. Conviene, eso sí, reafirmar esta idea del regreso a los orígenes; después de una turbulenta tercera entrega que intentaba arriesgar con una perspectiva en tres dimensiones y con elementos de otros géneros, Trine 4 vuelve a aquellas maravillosas 2.5 dimensiones hilvanadas con escenarios preciosos y paisajes de ensueño… a pesar de que también hay espacio para las tétricas y lóbregas pesadillas de Selius.

Y es que de su vertiente jugable no podemos sino esperar cooperación, combinación de habilidades -tales como las flechas de hielo y fuego de Zoya, la generación de cajas metálicas o los teletransportes de Amadeus, y las cargas de Pontius o su capacidad para reflectar la luz en su escudo- y un maravilloso diseño de niveles y de puzles que permite abordar la resolución desde multitud de frentes. Trine 4 genera una suerte de predisposición natural del jugador para descubrir todos los secretos, o para recolectar esas gotas mágicas que están repartidas por los escenarios -y que permiten mejorar y adquirir habilidades para nuestros personajes-, configurando un apartado en el que la sensación de exploración y descubrimiento está lograda a las mil maravillas; además, todas sus virtudes se potencian en compañía, ya que su planteamiento lo convierte en toda una joya para jugarse en pareja.

La combinación de distintas habilidades es clave para avanzar y en la aventura, y su capacidad creativa va in crescendo.

Por otro lado, quizás los combates están un poco menos trabajados: los enfrentamientos contra enemigos normales apenas resultan una herramienta de ritmo para aportar cierta variedad a los ejercicios de puzles y de plataformeo. Afortunadamente, los jefes finales sí que presentan mayor factura y combinan de manera muy intuitiva y natural los acertijos con las mecánicas combativas, ya que muchas veces habremos de resolver pequeños acertijos antes de poder reducir la barra de vida de estos impresionantes oponentes especiales. De nuevo, la fórmula pone un elevado énfasis en la cooperación, y es que todo rueda perfectamente cuando se puede interactuar con el entorno y cuando la curva de dificultad es tan ajustada e ingeniosa como para sacar a relucir la creatividad de los mismos jugadores.

En cuanto al apartado audiovisual, Trine 4 tiene en la estética visual uno de sus principales puntos a favor. El diseño de niveles destaca por su preciosismo y por un juego de luces y de colores sencillamente sobrecogedor que exhibe a lo largo de toda su maravillosa diversidad paisajística, auténtica marca de la casa a estas alturas. En esta cuarta entrega, además, lucen más los movimientos y los puzles debido a una sustancial mejora en las animaciones y al trabajo de fondos, a pesar de que se puede llegar a echar en falta una mayor nitidez en determinadas zonas. Probablemente sea el precio a pagar por esa magnífica profusión cromática, pero el resultado es capaz de embelesar a cualquier jugador. En el ámbito sonoro, Trine 4 también se las arregla para conseguir una sucesión de melodías acordes a cada situación, y que sin duda trabajan al unísono con la estética para perfilar una ambientación única y perfectamente disfrutable. Además, cuenta con un aceptable doblaje al español, por lo que tampoco hay quejas en ese sentido.

A nivel artístico es de lo más potente y efectivo de la generación, sin duda.


Conclusiones.

Se pueden decir muchas cosas de Trine 4; si nos ponemos en el terreno pesimista, no sería ninguna locura argumentar que es demasiado continuista, o que casi todas las situaciones que presenta de algún modo nos resultan familiares, como si fueran un eco que resuena a través del tiempo y de las entregas pasadas. No obstante, lo que es innegable es que es un sensacional regreso a los orígenes de una franquicia que, de nuevo, apuesta por la cooperación, el multijugador y el ingenio para sorprender al jugador en sus aventuras por aquellas mágicas tierras. No es muy innovador, pero tiene éxito y buena factura en todo lo que se propone, y es una auténtica delicia jugarlo en compañía o en pareja. Muy recomendable.

Redactado por Sergi Bosch (Elite)

Análisis de Trine 4: The Nightmare Prince para PS4: Un regreso inesperado
Análisis de Trine 4: The Nightmare Prince para PS4: Un regreso inesperado
Análisis de Trine 4: The Nightmare Prince para PS4: Un regreso inesperado
Análisis de Trine 4: The Nightmare Prince para PS4: Un regreso inesperado
Análisis de Trine 4: The Nightmare Prince para PS4: Un regreso inesperado
Análisis de Trine 4: The Nightmare Prince para PS4: Un regreso inesperado
Análisis de Trine 4: The Nightmare Prince para PS4: Un regreso inesperado
Análisis de Trine 4: The Nightmare Prince para PS4: Un regreso inesperado
El apartado artístico. La apuesta por el cooperativo. Los puzles ofrecen muchas resoluciones.
A veces le falta cierta nitidez en la imagen. Es verdaderamente continuista.
A pesar de su carácter continuista, Trine 4 se las arregla a las mil maravillas para volver a lo que mejor sabe hacer: cautivar totalmente al jugador.
Para poder aportar cualquier tipo de contenido a uVeJuegos.com necesitas estar registrado y además haber iniciado sesión.

Elige lo que quieres hacer:

×