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La balada del cabronazo
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La balada del cabronazo

Gearbox Software abraza la locura con Tiny Tina's Wonderlands, el regreso por la puerta grande de la pequeñaja.

Por Juan B.,
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Vaya año, ¿eh? Cualquiera se atrevería a asegurar que estamos en el mes de abril con la cantidad de lanzamientos que hemos vivido en los últimos meses: Pokémon Arceus, Dying Light 2, Sifu, Horizon: Forbidden West y Elden Ring. Casi nada. Con todo este atracón de grandes lanzamientos, no era para nada descabellado pensar que podríamos estar ante un breve descanso de títulos imprescindibles y así poder echarle un ojo a la infinita lista de juegos pendientes de los últimos años, pero no. Gearbox, los creadores de Borderlands, acaban de lanzar Tiny Tina's Wonderlands en todas las plataformas, y lo que parecía ser un pequeño título independiente que recogería la base de Borderlands 3, se ha convertido en una aventura imprescindible que nos vuelve a dar argumentos para zambullirnos de lleno en uno de los shooter-looter más divertidos que se recuerdan.

Tiny Tina's Wonderlands nace del que muchos piensan que es (entre los que me incluyo) el mejor título de la serie principal: Borderlands 2. El primer Borderlands fue una aventura muy buena, supo recoger elementos y dinámicas que hicieron buenos a otros juegos y las moldeó tan bien que supo hacerlas propias. The Pre-Sequel no estuvo mal, pero no supo estar a la altura de lo que se esperaba. Y Borderlands 3, el más reciente, se le podría considerar el padre de los shooter-looter, tenía una infinidad de cosas buenas, pero no terminó por añadir novedades de peso y eso le pudo pasar factura. Sin embargo, Borderlands 2 sigue siendo un juego redondo en todos los sentidos. Marcó un punto de inflexión dentro de la serie y guió a Gearbox por el camino correcto. Por naturaleza, Borderlands 2 ya era un título desternillante, con el humor por bandera, pero no fue hasta el lanzamiento de Tina Chiquitina Asalta la Mazmorra del Dragón cuando Gearbox recibió carta blanca donde valía todo. Tina decidía qué mostrar en cada partida, y la fantasía no conoce límites: dragones, mazmorras, orcos, setas gigantes o mímicos eran el pan de cada día. Esa pequeña semillita de Borderlands 2 ha germinado en Tiny Tina's Wonderlands, un juego que apuntaba a ser más de lo mismo con otra ambientación, y si bien es cierto que se podría definir así, la realidad es que es mucho más.

Mención de honor para el Señor de los Dragones. No está a la altura de Jack, pero nos deja uno de los mejores villanos de la serie.


La premisa de Tiny Tina's Wonderlands es muy sencilla. Nos hemos quedado atrapados en una nave, y Tina aprovecha la ocasión para introducirnos al mundo de Cámaras y Cabronazos, el equivalente de Dragones y Mazmorras del universo Borderlands. Tina, que está como una cabra, será la Master de esta partida, por lo que la escucharemos y veremos bastante a lo largo de esta aventura. Junto a ella estarán nuestros dos consejeros, inéditos en la serie: Valentine y Frette. Y nosotros somos un jugador novato, un mindundi que todavía no tiene pintada su figura. Aún con todo, somos el Labradestinos, el héroe de esta historia, destinado a acabar con el Señor de los Dragones, que está cerca de hacerse con la energía espiritual del reino de Mundoasombro, una versión disparatada de los tópicos medievales donde coexisten magos y esqueletos que van armados de munición hasta los dientes. La historia no deja de ser eso mismo, una parodia del juego de rol clásico de papel y lápiz con todos sus clichés presentes, pero muy bien escrita e interpretada.

«Tina se inventa historias desternillantes, personajes tronchantes y diálogos que consiguen que juguemos con una sonrisa en todo momento.»


Lo más interesante de todo es que el humor funciona, y es clave que lo haga puesto que no se entiende Tiny Tina's Wonderlands sin su humor tan peculiar. Tina es la Master, y realmente cree que está elaborando la partida perfecta, pero nada más lejos de la realidad. Nosotros no tenemos ni voz ni voto, pero Valentine y Frette, que sí cuentan con experiencia, discuten con Tina sobre su manera de llevar la partida. Tina se inventa historias desternillantes, personajes tronchantes y diálogos que consiguen que juguemos con una sonrisa en todo momento. Bajo sus reglas, la Master nos lleva por reinos fúngicos, costas invadidas por los piratas, las profundidades marinas o unas montañas habitadas por guyvernos. Lo que nos encontramos es un humor muy, muy tonto, basado en las dinámicas de Tina, que hace y deshace a su antojo según los berrinches que pega. Y como os podéis imaginar, las parodias a la cultura popular son constantes: referencias a novelas clásicas, a películas icónicas como El Señor de los Anillos, a juegos tan importantes como The Witcher y hasta momentos sacados del propio universo de Borderlands.

Mundoasombro está repleto de secretos. La cantidad de horas que debemos invertir para explorarlo todo es enorme.


El humor es el eje de Tiny Tina’s Wonderlands, y si no sois capaces de entrar en la dinámica de este estilo de gracias y coñas, os quedaréis completamente fuera de la experiencia, ya que por lo demás tenemos lo de siempre: completar misiones, acabar con hordas de enemigos y recoger nuevo equipamiento que potencie nuestras estadísticas. A nosotros nos ha durado la aventura principal unas 20 horas de juego, aunque no son para nada representativas de la duración de la trama principal. Nos hemos distraído con misiones secundarias, ayudando en el divertidísimo modo cooperativo o limpiando campamentos que nos hemos encontrado por el mapeado. Como pequeña pega del desarrollo de las misiones principales, nos ha dado la sensación de que la dificultad escala un tanto de manera artificial, por lo que siempre están los enemigos unos cuantos niveles por encima del nuestro, lo que nos fuerza a completar misiones opcionales para alcanzar nuevos niveles y tener acceso a nuevas habilidades y equipamiento. No es para nada inviable el desarrollo de la trama sin completar estas tareas opcionales, pero en según que modo de dificultad si puede entorpecer nuestros avances.

«Nos ha dado la sensación de que la dificultad escala un tanto de manera artificial [...] lo que nos fuerza a completar misiones opcionales para alcanzar nuevos niveles y tener acceso a nuevas habilidades y equipamiento»


Lo que no cabe duda es que estamos ante un Borderlands al uso con un envoltorio fantástico. Cambiamos esos planetas y criaturas extrañas por algo más común como dragones y ogros, o los lanzamisiles por unos rifles que se recargan con una especie de polvos mágicos, pero en esencia estamos ante lo mismo. Gearbox ha cogido la base de Borderlands 3 y la ha intentado maquillar con nuevas características, como el añadido de un arma cuerpo a cuerpo o de los hechizos mágicos (que viene a ser las características de clase de la tercera entrega), pero al final, estas novedades no suponen un gran cambio. En definitiva, si ya conoces Borderlands, reconocerás todas las dinámicas que se te presenten prácticamente al instante. Nosotros, que ya tenemos unas cuantas entregas a nuestras espaldas, nos ha costado entrar en el juego de los menús. No es que Gearbox destaque por sus menús, pero en Tiny Tina's Wonderlands han sacado a relucir su punto débil. Están mucho peor explicados respecto a otros Borderlands, y es difícil comprender a primera vista si las armas que acabamos de recoger son mejores que las que ya tenemos. Cuesta interpretar qué es lo que más nos conviene y al final siempre optamos por la pieza de equipo que más letras de color verde reúne.

Los menús y el interpretar los valores del equipamiento vuelve a ser un desastre. Una asignatura pendiente para Gearbox de cara a nuevos Borderlands.


La jugabilidad de Wonderlands se sustenta en las virtudes de Borderlands. La temática rolera se transfiere a la creación y el desarrollo de nuestro personaje. Si bien las armas siguen siendo el núcleo de la jugabilidad, ahora comparten protagonismo con los hechizos y las habilidades y sinergias de las seis clases que tenemos a nuestra disposición durante la ventana de lanzamiento. Las clases son las que ya conocemos de otras entregas, pero adaptadas a las bondades de Dragones y Mazmorras. Tenemos el Berserker, el Mago, el Pícaro, un Tirador, y los domadores de dragones y los vampiros. Cada una cuenta con sus poderes únicos y sus atributos, así como un árbol de talentos específico para clase. Más tarde desbloqueamos la opción de asignar a nuestro personaje una segunda clase, lo que nos invita a alternar entre ellas y elegir la que mejor nos venga para cada ocasión. La primera clase escogida no se podrá cambiar en ningún momento, pero la segunda sí. De esta manera, podemos ser un Mago con las habilidades de un domador de dragones, por ejemplo.

Cada clase puede elegir entre dos habilidades, lo que hace que cada clase sea única. Por ejemplo, el Sepulcronato juega con su salud, sacrificando parte de ella para causar una gran explosión que, si acierta a muchos enemigos y acaba con ellos, recupera vida progresivamente. O el Tirahechizos, que puede lanzar polimorfia a los enemigos y convertirlos en ganado que no nos molestará en el campo de batalla. El sistema de desarrollo de nuestro personaje va más allá con la obtención de puntos de talento que se desbloquean con la subida de cada nivel, por lo que podemos potenciar nuestras habilidades y aumentar nuestras estadísticas. Y al terminar la trama principal y tras haber alcanzado el nivel 40, desbloquearemos los puntos de héroe y nuestro personaje evolucionará aún más. En cuanto a los hechizos, hacen las veces de la granada de Borderlands, aunque en esta ocasión tiene una mayor profundidad. Es un arma más dentro de nuestro inventario, y las propiedades del objeto varían según las estadísticas, el elemento al que esté ligado y sus efectos. Por tanto, añaden un punto extra de frenetismo al combate y lo convierten (aún más) en algo caótico, tal vez demasiado. Gran parte de estos hechizos están pensados para tener sinergia con nuestras habilidades de clase. Hay hechizos que sirven para potenciar nuestras habilidades defensivas, mientras que otros hacen lo mismo con las ofensivas. Es un añadido interesante que no funciona del todo mal y está destinado a que podamos crear nuestra build idónea.

Tanto las voces como la localización es para elogiar. Se ha hecho un trabajo increíble.


Mundoasombro se presenta como un tablero de rol donde una versión miniaturizada y cabezona de nuestro personaje se mueve con cierta libertad de un lugar a otro mientras visitamos las distintas ubicaciones del juego. Estos lugares pueden ser simples campamentos donde nos espera un buen botín tras la limpieza de enemigos o una mazmorra de varios niveles. También hay zonas importantes, como Cascoalegre, capital de Mundoasombro y nuestra base de operaciones. El Supramundo es, por así decirlo, el mapamundi del juego, donde vamos avanzando por zonas, descubriendo secretos y aceptando recados. Como una especie de guiño a los juegos de rol japonés, en el Supramundo podemos sufrir emboscadas del enemigo si caminamos por la hierba alta, que consiste, una vez más, en limpiar hordas de enemigos para hacernos con el botín. En general esto supone un soplo de aire fresco a la exploración que conocíamos en Borderlands, pero quedan muchos elementos por pulir. Las emboscadas del enemigo son constantes, lo que entorpece el avance por el mapeado, aunque es cierto que podemos librarnos fácilmente de estos enfrentamientos. Por otro lado, los campamentos y mazmorras son contenido que se vuelve rápidamente repetitivo debido a su escasa variedad de diseños. De hecho, el juego invita a pensar que estas zonas se crean proceduralmente, pero no es así, y nunca varían.

Si algo caracteriza a la serie Borderlands es su contenido post-game, repleto de contenido en el que invertir una gran cantidad de horas. Sí, la campaña de estos juegos suele durar entorno a las 20 horas, pero es su contenido final el que nos invita a alcanzar las últimas fases de la progresión de nuestro personaje. Nada cambia aquí, aunque sí la propuesta. En otros Borderlands nos encontrábamos repitiendo las mismas zonas y algunos jefes en dificultades más altas, pero Tiny Tina's Wonderlands ha aprovechado la tendencia del estilo roguelike para ofrecernos un contenido divertidísimo conocido como la Cámara del Caos. Esto consiste en unas arenas cerradas donde debemos hacer frente a oleadas de enemigos hasta que se abra un portal y accedamos al siguiente nivel de la cámara. Mientras progresamos, podemos desbloquear mejoras temporales y penalizaciones para moldear la experiencia a nuestro gusto. En ese sentido tenemos una de cal y otra de arena. Por un lado, es un modo divertidísimo, nadie le va a hacer ningún feo a seguir machacando enemigos mientras mejoramos el equipamiento de nuestro inventario, pero se vuelve muy repetitivo. Una vez más, vemos las mismas arenas una y otra vez, con los mismos jefes a los que ya hemos enfrentado durante la campaña. Se podría haber invertido más tiempo en la creación de nuevos escenarios, aunque entendemos las dificultades de un desarrollo durante la pandemia.

Por primera vez dentro de Borderlands, podemos crear nuestro personaje desde cero y definir sus rasgos.


Uno de los baluartes de esta serie, y que no es una excepción en esta entrega, es el añadido del multijugador cooperativo, ya sea en modo local o a través de internet. Como siempre, 2K no escatima a la hora de unir a varios jugadores en esta divertida historia caótica, y en esta ocasión hasta cuatro jugadores se pueden sumar en la misma partida, y lo mejor de todo es que lo pueden hacer desde cualquier plataforma. En el cooperativo local podemos jugar a pantalla partida para cuatro jugadores en consolas PlayStation 5 y Xbox Series X|S, mientras que solamente dos jugadores podrán hacerlo en versiones de la pasada generación. No obstante, la funcionalidad del juego cruzado necesita que hayamos creado una cuenta en SHIFT, la plataforma que utiliza Gearbox para que esto sea posible. Nosotros lo hemos probado con dos jugadores de PlayStation 5 y no hemos tenido un problema en absoluto, aunque no hemos dejado de recibir notificaciones de que el servicio de SHIFT estaba en mantenimiento.

« Lo que sí es increíble es su apartado sonoro, y hablamos tanto de la música como de las voces en inglés y de su localización a nuestro idioma [...] la localización es de las mejores que hemos visto en un videojuego .»


Mundoasombro, tanto dentro de cada mundo como en la superficie del Supramundo, destacada por su dirección artística. Es a lo que Gearbox nos ha acostumbrado, aunque en esta ocasión ha sabido jugar con la paleta de colores y ofrecer distintos tipos de escenarios muy vistosos: ciudades medievales, bosques y montañas tenebrosas, zonas fúngicas repletas de trasgos o ciudadelas de necrófagos ofrecen imágenes muy vistosas que no dejarán que separemos el dedo del botón de capturar instantánea. Sí se aprecian defectos gráficos a raíz de la intergeneracionalidad del título: la distancia de dibujado rompe parte del buen trabajo en lo artístico, las texturas tardan en cargar y hay algunos elementos del escenario, como la iluminación, que aparecen y desaparecen un tanto a su antojo. Lo que sí es increíble es su apartado sonoro, y hablamos tanto de la música como de las voces en inglés y de su localización a nuestro idioma. La versión original tiene actores de primer nivel que ya habéis escuchado en más de una ocasión: Ashly Burch (Mythic Quest), Andy Samberg (Brooklyn Nine-Nine) y Will Arnett (Bojack Horseman), pero es que la localización es de las mejores que hemos visto en un videojuego, desde las voces seleccionadas como en la traducción: juegos de palabras, expresiones y chistes que hacen referencia a la cultura de nuestro país no van a faltar.


CONCLUSIÓN

Tiny Tina's Wonderlands no las tenía todas consigo desde su anuncio, en parte porque nos temíamos que esto fuera poco más que una pequeña expansión independiente de Borderlands 3 pero aprovechando lo maravilloso que fue Tina Chiquitina Asalta la Mazmorra del Dragón, pero nada más lejos de la realidad. Aunque su función es la de hacer tiempo ante un hipotético (aunque esperado) Borderlands 4, Tiny Tina’s Wonderlands se ha ganado con méritos ser uno de los juegos que nadie se puede perder este año.

Tina se come la pantalla en todo momento, y el universo que ha creado es fantástico. Posiblemente lo peor sea que sigue encasillado en un shooter-looter que demanda a gritos un soplo de aire fresco con dinámicas que vuelvan a hacerlo realmente interesante, y tampoco se queda atrás su repetitivo diseño de arenas cuando accedemos al contenido final. Aún con todo, si quieres un buen entretenimiento, humor fácil y sabes de lo que va Borderlands, no te lo pienses mucho y déjate atrapar por Tina.

Jugado en PlayStation 5. Copia digital proporcionada por 2K España.


Análisis de Tiny Tina's Wonderlands para PS4: La balada del cabronazo
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Alternativas
El resto de Borderlands
Divertidísimo de principio a fin. Tina se come la pantalla. El cooperativo.
La falta de sorpresas. El contenido secundario se hace muy repetitivo.
Más que un spin-off, las cualidades de Tiny Tina's Wonderlands le permiten diferenciarse de Borderlands, y en ocasiones incluso superarlo.
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