PC
Mac
La broma de la decisión
The Stanley Parable es uno de los juegos más interesantes, inteligentes y atrevidos que ha aparecido en años. Una experiencia inspiradora.
0
0
0
Se suele decir eso de "ya está todo inventado", pero cada cierto tiempo surgen ciertas olas de creatividad que nos demuestran que eso no es así. Nadie nos ha dado la potestad de decir dónde están nuestros propios límites, y si algún día llegan, sólo el tiempo tendrá el poder para decidirlo y demostrárnoslo.
Como jugador, este año pocos juegos me han hecho disfrutar tanto como Dear Esther. ¿Alguien imaginaba un juego así hace siquiera unos años? Es por eso que The Stanley Parable es una gran noticia. Ambos juegos comparten bastantes detalles, aunque intenten transmitir cosas distintas. En primer lugar, ambos fueron mods originalmente creados a partir del motor Source, pero esto no es más que un mero detalle curioso, lo que realmente importa es que se basan en un principio de juego muy similar.
Ambos se apoyan en ofrecer una experiencia corta, que se pueda terminar en una sola y única sesión de juego para contarnos algo real y palpable, que se pueda aplicar a nuestra propia vida. Digamos que eso los enfoca hacia un tipo de público concreto. Éste y la escasa interacción con el escenario son el pilar principal que sustenta la experiencia de juego en Dear Esther y The Stanley Parable, pero a partir de aquí comienzan las diferencias.
The Stanley Parable, nos presenta a Stanley, una persona genérica que puede representar a cualquiera de nosotros, en un entorno que más de uno conocerá. Despachos, cubículos, llamadas de teléfono y las letras del teclado de fondo como un murmullo incesante. Pero, de repente, todo eso desaparece sacando a Stanley de su monótona y apreciada vida. Hace poco leí que era difícil explicar qué es The Stanley Parable. No creo que esto sea así, lo difícil es explicar el juego sin desvelar su gracia y el porqué de ser una experiencia que todos, jugadores o no, deberíamos probar.
Un ejemplo claro de esto es que ni siquiera la demo muestra una parte concreta del juego, es un producto aparte que sólo sirve para explicar la mecánica. Y ya que es gratuita, os animamos a todos a probarla. Si es de vuestro agrado, probablemente os guste el juego completo, porque en ningún momento se engaña a nadie con lo que quieren ofrecer.
A lo largo de The Stanley Parable se nos presentan dilemas varios de elección aparentemente sencilla, cuyas consecuencias pueden divergir de manera drástica. Una partida completa es flexible en su duración dependiendo de cuáles hayan sido nuestras decisiones, pero será difícil superar la hora de juego. Que el juego tenga varios finales ayuda enormemente a la rejugabilidad. Creedme si os digo que querréis saber lo que ocurre cuando entras por la puerta que no fue elegida inicialmente, y volveréis más tarde a comprobarlo. Las sensaciones que transmite el juego según nuestras decisiones son muy distintas.
Como jugador, este año pocos juegos me han hecho disfrutar tanto como Dear Esther. ¿Alguien imaginaba un juego así hace siquiera unos años? Es por eso que The Stanley Parable es una gran noticia. Ambos juegos comparten bastantes detalles, aunque intenten transmitir cosas distintas. En primer lugar, ambos fueron mods originalmente creados a partir del motor Source, pero esto no es más que un mero detalle curioso, lo que realmente importa es que se basan en un principio de juego muy similar.
Ambos se apoyan en ofrecer una experiencia corta, que se pueda terminar en una sola y única sesión de juego para contarnos algo real y palpable, que se pueda aplicar a nuestra propia vida. Digamos que eso los enfoca hacia un tipo de público concreto. Éste y la escasa interacción con el escenario son el pilar principal que sustenta la experiencia de juego en Dear Esther y The Stanley Parable, pero a partir de aquí comienzan las diferencias.
The Stanley Parable, nos presenta a Stanley, una persona genérica que puede representar a cualquiera de nosotros, en un entorno que más de uno conocerá. Despachos, cubículos, llamadas de teléfono y las letras del teclado de fondo como un murmullo incesante. Pero, de repente, todo eso desaparece sacando a Stanley de su monótona y apreciada vida. Hace poco leí que era difícil explicar qué es The Stanley Parable. No creo que esto sea así, lo difícil es explicar el juego sin desvelar su gracia y el porqué de ser una experiencia que todos, jugadores o no, deberíamos probar.
Un ejemplo claro de esto es que ni siquiera la demo muestra una parte concreta del juego, es un producto aparte que sólo sirve para explicar la mecánica. Y ya que es gratuita, os animamos a todos a probarla. Si es de vuestro agrado, probablemente os guste el juego completo, porque en ningún momento se engaña a nadie con lo que quieren ofrecer.
A lo largo de The Stanley Parable se nos presentan dilemas varios de elección aparentemente sencilla, cuyas consecuencias pueden divergir de manera drástica. Una partida completa es flexible en su duración dependiendo de cuáles hayan sido nuestras decisiones, pero será difícil superar la hora de juego. Que el juego tenga varios finales ayuda enormemente a la rejugabilidad. Creedme si os digo que querréis saber lo que ocurre cuando entras por la puerta que no fue elegida inicialmente, y volveréis más tarde a comprobarlo. Las sensaciones que transmite el juego según nuestras decisiones son muy distintas.





