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Una oda al buen gusto
PlayStation 4 PlayStation 5

Una oda al buen gusto

Excelente e inesperado con una propuesta tan simple como robusta. Una aventura memorable y profundamente satisfactoria.

Por Keyser Soze,
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Versión analizada en PS5 . Copia digital proporcionada por Meridiem Games.


Pleno diciembre del 2020. Acaban de darse los Game Awards. Cyberpunk 2077 ya está a la venta. PS5 y Xbox Series X cumplen su primer mes de vida. En medio de tremendo alboroto en nuestro mundillo cuesta salirse de la tónica habitual del triple (ahora ya casi cuádruple) A. La atención, dándose tantas efemérides al mismo tiempo, ronda estos días en los gráficos, en la inmensidad, en el músculo, en el detalle por el detalle llevado al extremo y también en las grandes historias. Aquellas en las que el videojuego se parece más al cine que... al videojuego. Y ahí, en medio de ese maremágnum infernal de estímulos nos encontramos los jugadores y jugadoras, con nuestras pequeñas alquimias interiores intentando dejar que alguna de esas cosas nos atraviese de una manera diferente. Y en lo diferente, sin ser revolucionario, está The Pathless. Y qué bien que esté.

De los creadores de Abzú, nos llega este juego solemne, despiadadamente precioso en lo artístico, profundamente satisfactorio en lo jugable, disparador de nuestra imaginación en lo narrativo, sensorialmente "pionero" (ese uso del Dual Sense que esperábamos ocurre). Podría dedicar todo el análisis a poner una ristra de adjetivos y calificativos a The Pathless. Sería probablemente redundante y también, quizás, no le sobrase ni uno. Y ojo, todos buenos.

Dicho esto hay que hablar del juego en sí. Su argumento es simple. Tan simple que sería posible terminarlo sin saber muy bien de qué va pues es algo accesorio conocer los detalles que completan la historia más allá de las cinemáticas. En su sinopsis nos encontramos a una guerrera que luchará contra un ente que engendra y da cuerpo a la maldad dentro de un mundo vasto y preciosista. Además, contará con la ayuda del avatar en forma de águila de una antigua protectora de la isla. Bajo esa premisa se desarrollará todo lo demás.

Ven aquí, pajarito mío


La jugabilidad de The Pathless es sencilla pero tremendamente satisfactoria. Su centro de gravedad: la movilidad. Movernos por el enorme espacio en que se desarrolla la aventura será sencillo a través de R1 y R2, apuntar y disparar respectivamente. Todo el mapa está relleno de una serie de pequeñas dianas a las que hay que atravesar con nuestras flechas y que, al hacerlo, nos darán un impulso o dash que acelere nuestro movimiento al tiempo que rellenan nuestra barra de stamina que es la que nos permite correr. Toda esta mecánica, que es extremadamente sencilla, se convierte en algo divertidísimo y que produce satisfacción aún sin avanzar en la aventura. Nos ha recordado un poco a todo eso que nos dejaba Spiderman de PS4 o su nuevo spin off Miles Morales, donde el balanceo entre edificios, sencillamente, nunca cansa.

Por otro lado tenemos a nuestra amiga la águila, que será fundamental en dos vertientes: la movilidad vertical y los puzzles. Sus habilidades son dos, llevarnos, cuando pulsamos X, haciendo las veces de ala delta y permitirnos planear y levantar objetos pesados que colocar en interruptores para resolver los puzzles que decíamos. En lo que tiene que ver con el movimiento y además de esa forma de planear podremos ir chetando a nuestra pequeña amiga y eso nos permitirá hacer una suerte de dash vertical hasta un máximo de 10 veces. Así podremos ir accediendo a lugares cada vez más altos. Y es que la verticalidad es un factor importante en el juego. Como las torres sheika en Breath of the Wild o las atalayas de Assasins Creed, una parte fundamental para avanzar en la historia y desbloquear nuevos biomas radicará en nuestra capacidad de alcanzar esas zonas altas. Estos 'dashes' del águila se pueden conseguir de dos maneras. O bien recolectamos una serie de cristales dorados en forma de rombo que están escondidos por todo el mapeado para rellenar una barra que al completarse nos dará uno o bien destruimos a uno de los bosses del juego entre bioma y bioma.

Los puzzles los hay de todo tipo, desde encontrar lugares recónditos y escondidos e ir looteando cristales hasta otros más clásicos en forma de objetos a mover, puertas que desbloquear con contrapesos o flechas que hemos de enebrar por diferentes agujeros consecutivos para encender candelabros o abrir puertas. Lo cierto es que la dificultad de los puzzles así como del juego en general es sencilla, para nada complicada, pero tampoco extremadamente fácil. Está ajustada a lo que busca el juego, no siendo su centro, pero sí algo que entretiene y, otra vez, satisface completar.

Un enorme y precioso mundo que recorrer


Técnicamente el apartado artístico y de diseño es una oda al buen gusto. Un juego hecho con mucho mimo, minimalista, y que sabe combinar perfectamente las diferentes paletas de colores que van apareciendo durante el juego. Un apartado artístico y gráfico que alcanza su punto álgido en los bosses. Y aquí hay que pararse un poco. Los bosses de este juego no son difíciles pero son rodeados por un gameplay y una puesta en escena que es capaz de poner en tensión a cualquiera y que derrocha épica en cada segundo que vivamos una situación del estilo. Una maravilla que todo el mundo debería jugar y disfrutar. Momentos en los que dejarse envolver por el carisma de un videojuego que hace bien todo lo que se propone. Por si fuera poco la música que acompaña a todo esto es igual de épica en los jefes y de maravillosa (porque no se la puede llamar de otra manera) durante el viaje. Tonos folk con ciertos acordes de guitarra que, sinceramente, casan a la perfección con la solitud del juego.

En definitiva, un juego que merece mucho la pena en este nuevo inicio de generación. Que mezcla inteligentemente el minimalismo preciosista de Journey, parte de la exploración de Breath of the Wild, la propuesta de los jefes de Shadow of the Colossus y el acompañamiento simbiótico del player dos de The last guardian.



Análisis de The Pathless para PS5: Una oda al buen gusto
Análisis de The Pathless para PS5: Una oda al buen gusto
Análisis de The Pathless para PS5: Una oda al buen gusto
Análisis de The Pathless para PS5: Una oda al buen gusto

Alternativas
Shadow of the Colossus, Journey o The Last Guardian.
Todo. Su propuesta y como la lleva a cabo. Es extremadamente satisfactorio de jugar.
Ojalá fuera más largo. No cansa en absoluto y se hace breve.
Un juego precioso hecho para gustar a todo el mundo. Divertido, veloz y solemne a la par que melancólicamente frenético
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