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Expediente Bloober: La Conjura
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Expediente Bloober: La Conjura

Bloober Team busca afianzar su posición en el terror digital con The Medium, su obra más ambiciosa hasta la fecha, y una de las novedades más llamativas del survival horror en el presente año.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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No se antoja necesaria una especialización en antropología para observar que lo sobrenatural es una constante en prácticamente todas las culturas humanas; se relaciona, en cierto modo, con la mitología, desde luego, con el sistema de creencias de los individuos, especialmente en aquellos estados de cultura en los que algunos fenómenos no pueden ser explicados a través de los conocimientos inmediatos. En general, la investigación de lo sobrenatural (no solo en el plano, digamos, escatológico, espiritual, sino en un sentido académico; en lo relativo a la creencia) es interesantísima, ya que muchas veces se ve una concepción marcada por la dualidad; un polo que representa lo físico, lo mundano, y otro de ámbito espiritual, intangible, algo que en cierto modo recuerda a los fundamentos dicotómicos del maniqueísmo, que fueron fundamentales en el desarrollo de ciertos aspectos de la cultura occidental. Se habla, en definitiva, de una realidad dividida en dos, partida.

Además, lo sobrenatural no tiene solo implicaciones espectrales, sino también luctuosas; las a fin de cuentas, las mejores historias de fantasmas son de amores separados por el trágico devenir de la vida, o de familias rotas por la voracidad de la tragedia imprevista. De hecho, la creencia en el más allá, o la creencia en sí misma, a veces es una manera de luchar contra el luto, contra la pérdida; otras, de vencer a la muerte o al recuerdo, mas está claro que el componente emocional es fundamental en la ecuación. Sin sentimientos de por medio, no habría fantasmas. Más o menos por estos derroteros va The Medium, lo nuevo de Bloober Team en el terreno del survival horror, en la que es su obra más ambiciosa hasta la fecha; los creadores de Layers of Fear, Blair Witch u Observer repiten en su género predilecto con una aventura mucho más narrativa que de costumbre, y que en cierto modo evoca a ese hechizo de introspección psicológica que hizo legendaria a Silent Hill (sin embargo, no es oro todo lo que reluce), una de las grandes del género y de la industria del videojuego en general. Análisis de The Medium.



A nivel argumental, The Medium nos pone en el papel de Marianne, la cual es, evidentemente, una médium, esto es, una persona con una suerte de don especial que le permite, entre otras cosas, ponerse en contacto con el plano espiritual o “desterrar” a un espíritu errante. El detonante de la trama es la muerte de un ser querido de la protagonista; después, Marianne recibe una llamada misteriosa que promete resolver sus incontables e insondables dudas sobre su subconsciente, su condición, y cómo no, sobre su pasado. El hilo argumental es, de hecho, el plato fuerte del título, en tanto en cuanto es la única vertiente que consigue mantenerse interesante e incombustible durante las siete u ocho horas que, grosso modo, dura la campaña principal (pueden ser más si te trabas en algún rompecabezas; más de eso en unas cuantas líneas).

A este respecto, es muy llamativo que lo nuevo de Bloober Team no solo se hace bastante fuerte en lo que podríamos denominar como el decálogo temático del género y de las novelas de misterio, sino que emplea técnicas marcadamente literarias para constituir el apartado narrativo del título. Una de las más destacables es la cuestión de la “narratividad”, es decir, ese conjunto de procedimientos y “trucos” destinados a agilizar el ritmo de la trama y a preconfigurar distintos círculos narrativos; hablo, por ejemplo, de la abundancia de retrospectivas (que esconden algunos de los mejores momentos del título), un intento nada desdeñable de elipsis y, claro, los míticos cliffhanger de escena a escena. Todo está pensado para que devores la aventura, para que te entregues a ella sin mucha oposición, y, en efecto, para que tampoco te pares a pensar mucho en lo que está ocurriendo. ¿El objetivo? Bastante claro: mantenerte pegado a la pantalla… algo que consigue, en resumidas cuentas, aunque con acierto un tanto cambiante.



A grandes rasgos, el problema es que The Medium tiene más éxito en el “qué” que en el “cómo”, pues, en esencia, su hilo argumental está más trabajado que buena parte de los procedimientos narrativos de los que hablaba anteriormente. Muchas veces estas escenas de introspección pseudopsicológica o la analepsis (los flashbacks, vaya) suponen una notable ruptura del ritmo narrativo, con escenas que se alargan demasiado, o con detalles que, realmente, no son verdaderamente relevantes para el jugador, ni le hacen un gran favor a la trama. Es verdad que hay algunos elementos de contextualización muy importantes, generalmente en forma de notas o de postales que van dejando algunos personajes, pero es difícil no sentir que toda labor de profundización se debate entre lo cómodo y lo básico, y al final la sensación que queda es que los polacos pasan de puntillas por los aspectos más espinosos de la trama; lo que es peor, algunos personajes son esbozados con una palpable intencionalidad y no se exploran demasiado, de manera que la calidad global del ámbito narrativo se resiente. En muchos sentidos, está claro que a The Medium simplemente le falta un poco de fondo.

Y es que, a pesar de la curiosa danza mercadotécnica que se había montado para la ocasión, es evidente que cualquier comparación con Silent Hill le juega una malísima pasada al título; en efecto, las comparaciones son odiosas, pero este caso es especial, ya que la propia desarrolladora polaca ha sido la primera interesada en buscar ciertos puntos de analogía. Hay aspectos que, a pesar del resultado, están ahí, como el fondo más o menos reflexivo (salvando las distancias, claro está) de ritmo pausado, los traumas convertidos en aberraciones inenarrables, y la sensación opresiva de terror inteligente, típica de los thrillers sobrenaturales, si bien, a diferencia de la mítica franquicia de terror de Konami (en sus cuatro primeras entregas y Origins; el resto, para un servidor, no existe y es una mera conspiración que orígenes insospechados), The Medium comete un error garrafal: cuenta demasiadas cosas. Hay un importante vacío en lo que a interpretación se refiere, a excepción de un final y de unos cuantos giros de guion que sí que son de auténtica calidad.



Como es lógico, hay una gran diferencia entre suscitar y exponer, al igual que la hay entre interpretar y explicar; lo nuevo de Bloober Team, en esencia, muchas veces prefiere la profusión de diálogos expositivos y de descripciones forzadas a la virtuosidad artística y la intención creativa, tanto en el diseño de escenarios como en el tratamiento de algunos de sus temas más profundos. A veces, en callar está la magia, el hechizo literario; en definitiva, en dejar que sea el destinatario de la obra el que aprecie o no determinadas características de la escenografía y del desarrollo personal de los protagonistas y antagonistas. El narrador en primera persona, aunque justificado en cierto modo (a través de esa suerte de elipsis anteriormente mencionada), tampoco es que ayude, a pesar de que no es la causa del problema, sino tan solo un síntoma; en otras palabras, el auténtico fallo es que The Medium tiene muy pocos canales de expresión, presenta un claro vacío artístico, le falta clarividencia en lo reflexivo, y por tanto tiene que recurrir a las frases explicativas con cierta frecuencia para que su maquinaria narrativa funcione. Y es una pena, porque como aventura sobrenatural de terror podría haber sido muchísimo mejor.

El apartado jugable, por otro lado, es bastante más simple y tiene muchas más asperezas; a grandes rasgos, The Medium funciona como una aventura de terror en tercera persona, con enorme carga narrativa y con algunos puzles situacionales para diversificar la acción. No hay ningún tipo de apartado combativo (a pesar de que se inspira en juegos que hace ya varias décadas te permitían moler a palos a figuras remotamente antropomórficas sin ningún miramiento; jodeos, malditos mannequins), si bien es verdad que hay algunos segmentos jugables en los que debemos defendernos de peligros ambientales o sobrenaturales. Realmente, no hay mucho que descifrar, pues incluso los combates contra enemigos especiales (hay uno recurrente, en lo que viene a ser uno de los grandes tópicos del género desde la aparición de Lisa en el primer Resident Evil) se resuelven de manera poco menos que testimonial, con alguna que otra mecánica somera de sigilo, como aguantar la respiración o agacharse, y dándole a alguna palanca o cambiando de habitación. No es lo más emocionante de la industria, no, aunque es bastante atractivo cuando consigue que la jugabilidad en dos dimensiones tenga implicaciones jugables importantes; el tema está en que la mayor parte del tiempo propone un ejercicio de reiteración que puede llegar a hacerse bastante cuesta arriba.



Y, en cierto modo, ese es uno de los grandes motivos por los que The Medium se siente como una oportunidad desaprovechada; despojada de la profundidad argumental y de la perfección narrativa que caracteriza a los mejores walking simulators del mundillo, como el sobrecogedor y literariamente preciosista What Remains of Eddith Finch, la obra de Bloober Team termina naufragando en sus propios tremedales jugables, precisamente debido a que su estructura, al igual que su planteamiento, lo encorseta y no le permite respirar. Es innegable que la ancestral actividad de pasear por escenarios despojados hasta de la última hebra de cordura tiene su aquel, pero creo que ya va siendo hora de plantear una auténtica revolución jugable en el que es el cóctel tradicional de desarrollos del estudio polaco; como digo, no se trata de crear una obra maestra, ni estamos en posición de juzgar a todos los títulos con la misma dureza, sino de proponer un cambio, de intentar algo que esté más allá de los esquemas básicos de resolución de acertijos (hay algunos bastante inspirados) y de exploración guiada por áreas lineales. A veces se vuelve más frustrante porque, de hecho, el título insinúa conflictos por doquier, si bien nunca se atreve a resolverlos desde la perspectiva puramente jugable.

Finalmente, en lo relativo al apartado audiovisual, está claro que The Medium es un título que entra bastante bien por los ojos; con una paleta cromática que recuerda a los primeros compases de Blair Witch, con esas espesuras lóbregas, insondables y alejadas de toda cordura y bondad, The Medium consigue hacerse bastante fuerte en la representación de sus escenarios, casi todos veteados por este fondo melancólico, de extravío, que caracteriza a la aventura. El teatro de cámaras fijas pone ese toque clásico, si bien a veces no eligen el mejor enfoque y son un tanto molestas. La característica fundamental de la aventura, no obstante, es la dualidad de realidades; por un lado, el mundo físico, con sus hoteles e instalaciones nazis abandonadas (el hotel no era nazi), y por otro, el mundo espiritual, bastante deteriorado y, en general, recreado con un aspecto un tanto feísta. Desde luego, el diseño artístico brilla más en la composición de determinadas escenas, especialmente en algunas retrospectivas que son especialmente bellas, que en la mera contemplación de un más allá verdoso, mórbido y escatológico, en el mal sentido; no obstante, es evidente que cumple a la perfección con sus pretensiones. Eso sí, la adaptación a ordenadores es muy, muy cuestionable (y van ya…), y provoca que incluso configuraciones de gamas avanzadas presenten caídas de frames en muchísimas situaciones, con o sin RayTracing; a veces es incluso peor que Cyberpunk 2077, lo que ya es decir. Es la nueva iteración de una situación insostenible e injustificable.



En el terreno de las animaciones y de los rostros ya nos metemos un poco más en cuestiones grisáceas;; las primeras no terminan de convencer, y muchas veces resultan incluso torponas y poco fluidas. Ya advertíamos en el pasado de que el paso de una perspectiva subjetiva a una visión en tercera persona llevaría aparejado un desafío inmenso en materia de recreación audiovisual, y finalmente ha resultado ser así; el resultado, en general, es de segunda categoría, aunque al haber muy pocas secuencias jugables realmente no es que tenga mayores implicaciones. No es así con los rostros, que se ven bastante mustios y carentes de vida, muy lejos de las grandes producciones del mundillo, y, desde luego, por debajo de lo que debería tener una aventura tan centrada en las vicisitudes de sus personajes. La música, por otro lado, corre a cargo de Akira Yamaoka, y aunque no es su trabajo más inspirado, se mantiene a un nivel más que notable, con unas composiciones muy acertadas en las fases de mayor tensión y, cómo no, con una melodía principal bastante resultona y pegadiza. Los efectos sonoros son bastante convincentes, y la actuación de voz en inglés (en español solo llega traducido) está a un nivel enorme, lo que en definitiva redunda en uno de los mejores apartados del título.

CONCLUSIONES

The Medium es, quizás, el título más ambicioso de Bloober Team, pero todavía se le siguen viendo demasiadas asperezas y limitaciones a la fórmula del estudio polaco; en esencia, la narrativa, a pesar de que cumple con muchos de sus temas y tiene personajes muy buenos, tiene vicios imperdonables, como una excesiva exposición y una falta de fondo palpable, de manera que no permite grandes ejercicios interpretativos ni resulta especialmente memorable; la jugabilidad es demasiado exigua, y responde en exceso a patrones básicos, a la zona de confort típica del walking simulator de bajo presupuesto; y el apartado audiovisual, aunque aprobado en suma, tiene también algunas carencias en materia de animaciones y de recreación facial, y una optimización en ordenador que roza lo esperpéntico. Con todo, The Medium es un título que está más cerca de Song of Horror que de Silent Hill, su hipotético predecesor espiritual; eso sí, a pesar de sus fallos, es indiscutible que la narratividad del título te invita a devorarlo, a arañar una y otra hora hasta que finalmente lo has terminado, como una de esas novelas un tanto culpables que todos tenemos en la estantería. En definitiva, no es la nueva obra maestra del género, pero es un título disfrutable que puede ser especialmente recomendable si te sientes con ánimo para pasar unas cuantas horitas de suspense sobrenatural de calidad; eso sí, al final perdura la sensación de que podría y debería haber sido muchísimo mejor.

Redactado por Sergi Bosch (Elite)
Copia digital proporcionada por Premier Communications.

Análisis de The Medium para PC: Expediente Bloober: La Conjura
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El apartado artístico. La actuación de voz. Los personajes. Hilo argumental muy interesante.
Jugablemente es muy, muy exiguo. Optimización horrible en ordenador. Narrativa demasiado expositiva.
The Medium no es perfecto, pero sí muy disfrutable; con un poquito más de profundidad jugable podría haber sido un survival horror de alto calibre.
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