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Un tranvía llamado Delirio
PlayStation 4 Xbox One Mac PC

Un tranvía llamado Delirio

Un maquinista transporta una carga importante a través de la red ferroviaria, en un mundo repleto de seres infrahumanos.

Por David Vigón Rodríguez,
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Esos humanoides, antaño personas, son entes negros de podredumbre, vaporosos y de aspecto sucio. Para nada son zombis, son infectados. Los hay normales, pequeños y veloces, inflamables o equipados con armaduras de asalto militar, y hay que vencerlos de una manera distinta. Como armas tenemos la pistola y escopeta (efectivas pero gastan balas y hay que recargar), la dinamita, los muebles para lanzar (mata al golpe pero tiene un solo uso), los puñetazos (no se gastan pero es necesario acercarse a los monstruos) y los mega-puñetazos (hay que cargarlos pero matan al momento). Los enemigos suelen ser lentos, pero si nos acorralan o van en grupos numerosos son especialmente peligrosos, pues sus ataques quitan bastante vida.

En más de una ocasión moriremos (especialmente si abrimos una puerta y aparece una jauría de monstruos) pero es lo de menos. No hay muerte permanente (este juego se prestaba a ello), no sufrimos penalización ni perdemos los objetos, simplemente comenzamos de nuevo desde el principio de la ciudad o del punto de control. Además nuestra vida se recupera una vez regresemos al tren, por lo que no pasa nada si nos dañan. Las fases-ciudades tienen un tamaño adecuado, diseñadas para que sean pruebas rápidas de supervivencia. Llegas a la ciudad, la exploras, regresas al tren. Resulta adictivo y ameno por su inmediatez y sin relleno. Es muy directo y equilibrado, ideal para partidas cortas. También es verdad que puede resultar repetitivo por la repetición de la fórmula, además de lineal pues no podemos elegir las estaciones a las que visitar.

¡Qué bonito es mi tren Belus!

El otro estilo jugable es la gestión de recursos y cuidado de personajes no jugables. A bordo del tren debemos evitar que los pasajeros enfermen y mueran, mientras que llevamos el mantenimiento. Nuestro tren es algo viejo y ruinoso, una locomotora de las antes, ruidosas y contaminantes. Al principio es confuso y no entendemos la maquinaria y su funcionamiento, pero al poco rato nos acostumbramos... con dejar los valores en positivo (verde) es suficiente. Debemos regular la ventilación del vagón, la velocidad del tren y sujetar el paquete del muelle de carga para que no descontrole la situación. También tenemos el ordenador central, que indica nuestro próximo destino y el tiempo que falta, una zona de trabajo para elaborar medicinas y comida, incluso un sistema de chat para los trabajadores de la compañía, sean maquinistas, supervisores o vigilantes. No es vital hablar con los colegas pero añade mayor inmersión a la trama y para saber cómo van las cosas en las demás estaciones.

Salvar supervivientes en los juegos debería ser una obligación moral pero aquí supone un beneficio a largo plazo. Cuando conseguimos llevarlos a una zona segura seremos recompensados con dinero y suministros, pero no es tan fácil como parece. Estamos en una era insalubre en la cual la gente enferma con mucha facilidad, y si viajan en trenes antiguos y mal ventilados más todavía. Los viajes son largos y entra la gusa, pero aquí pasar hambre es mortal. No hablemos ya de los civiles heridos que han sobrevivido a duras penas de los monstruos, por lo que requieren más cuidados que los demás. Así pues, estamos en la tesitura moral de elegir quien vive o muere cuando los recursos escaseen. Lo ideal es salvar a todo el mundo, pero si un enfermo no para de gastar recursos pone en peligro a sus compañeros sanos. Por no hablar que debemos actuar deprisa cuando varios de ellos estén en estado crítico al mismo tiempo.

Sencillez ambiental

El diseño artístico es un pixelart que si bien es sólido y detallista ya no sorprende porque es la moda entre los indies. Cumple bien con su cometido (representar ciudades y personajes) pero no es especialmente impactante ni bonito. Como queja, la fuente de las letras es pequeña y poco visible (por querer emular a los juegos antiguos), una situación bastante incómoda cuando los diálogos y textos que aparecen son interesantes para la trama. Si no fuera suficiente, navegar por el menú principal y la interfaz para tomar decisiones no es preciso, culpa de la mala decisión de elegir tonos cromáticos muy parecidos. Es decir, cuesta distinguir cuál opción estamos a punto de tomar, si vamos aceptar o cancelar una decisión. Generalmente sólo es una molestia (que se podría haber evitado con unos colores diferenciadores más evidentes) pero cuando reiniciamos la partida por error sí que da bastante rabia.

El apartado sonoro peca de lo mismo, las melodías son escasas y suenan cuando hay que meter miedo en momento puntuales. Sí, son siniestras y tensas, pero es su función. El resto del tiempo es silencio absoluto acompañado por los efectos de sonido, generalmente el de abrir puertas y de cosas que se rompen.

Conclusión

Una obra interesante y desarrollada solamente por dos personas, lo que explicaría sus carencias. Como experiencia jugable es notable, divertido, adictivo y una buena mezcla de acción y supervivencia. Hay que jugar con precaución y con cabeza, pero no es de los survivals más difíciles del mercado, pues nuestras muertes no nos penalizan. Eso sí, sufriremos en los momentos de mantenimiento del tren y de los supervivientes, especialmente cuando nos queden pocos recursos. No obstante no es tan importante como prometía. No hubiera estado mal un modo de dificultad extrema con muerte permanente y mayor realismo, como que el tren dejase de funcionar realmente.

Puede que el apartado visual y sonoro no sea su punto fuerte, pero cumple su cometido en crear una buena ambientación, incluso en dar miedo cuando la noche cerrada cae y llegamos a ciudades en ruinas. Sin ser obligatorio, es interesante leer los fragmentos de textos espaciados por las ciudades, conversar con los compañeros de trabajo o escuchar a los supervivientes parloteando entre ellos para adentrarnos en esta historia de terror y ciencia ficción distópica. El final puede desconcertar y no ser del agrado de todo el mundo. En resumen, The Final Station es muy recomendable, especialmente para consola, ya que es más inusual en sus catalogo. ¿Podría ser mejor, menos lineal, menos repetitivo y más largo? Sí, podría, pero no olvidemos que es una obra pequeña.
La soledad se palpa
La soledad se palpa
Es importante salvar a la gente
Es importante salvar a la gente
Todo se complica en la noche
Todo se complica en la noche
El mapa de las estaciones
El mapa de las estaciones
Tras la Visita nada volvió a ser igual
Tras la Visita nada volvió a ser igual
Debemos elaborar medicinas y munición
Debemos elaborar medicinas y munición

Alternativas
Títulos de supervivencia postapocalíptica hay muchos, pero a bordo de un tren no tantos.
Ser maquinista. Gestionar el tren y los supervivientes. Divertido. Buena ambientación y trama.
Artísticamente es pasable. Los menús e interfaz son mejorables. Lineal, repetitivo y corto.
La idea es original, la ejecución buena y divertido. No decepciona pero tampoco es redondo por varios detalles.
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