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Análisis de The Dark Rites of Arkham – Una aventura noir de altísimo nivel
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Análisis de The Dark Rites of Arkham – Una aventura noir de altísimo nivel

La mezcla de detectives con gabardina y el universo siniestro de Lovecraft crea una historia rica en detalles que no deja ningún puzle al azar

Por Carlos Cobos,
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-Tengo un mal presentimiento. - Yo también lo tengo. Pero también tengo el arma cargada.” Tras este corto diálogo, los dos detectives se prestan a entrar en un sótano donde emergen gritos de seres que acaso una vez fueron humanos. He escogido esta escena porque creo que da una ligera idea de lo que The Dark Rites of Arkham pretende ser: un thriller narrativo que, utilizando el género jugable de la aventura gráfica, nos quiere sumergir en una historia bien escrita donde reinan los sucesos que escapan a la lógica. Y vaya si lo consigue.

Con un estilo pixel que nos hace viajar a los clásicos, nos situamos en un point and click desarrollado por el estudio español Postmodern Adventures que utiliza el universo de terror cósmico del mismo H.P. Lovecraft como telón de fondo para contar una historia de detectives donde lo paranormal supera a la razón, donde brujas de otra época y monstruos venidos del espacio exterior pueden ser los culpables de un crimen atroz al que tienen que enfrentarse un par de policías en la noche más surrealista de sus vidas. Un juego que no pretende innovar en el género sino recoger todas las lecciones aprendidas de las décadas precedentes y darle un aire sombrío narrativo, siniestro por momentos, para ayudar a quitarle la etiqueta popularmente dada de aventura ligera con grandes dosis de humor.



Narrativa en su mejor versión

Pocas veces he tenido tan claro por donde comenzaría un análisis. Seré conciso: The Dark Rites of Arkham es un prodigio narrativo. Cada diálogo parece estar sacado de un bestseller literario o de un guion de Hollywood con claras reminiscencias a una estética noir que se siente en la construcción de una ciudad, Arkham, 1933, que respira como la Nueva York de entreguerras, aquella golpeada por el crac del 29. Una ciudad que suena con música de jazz, la cual llena las melodías del juego y que nos llevará a los bajos fondos donde la mafia y el trasiego de bebidas ilegales reinan en los peores momentos de la Ley Seca. Edificios abandonados y calles malolientes serán el hogar de los ciudadanos de una ciudad agotada de tanto mesías que promete revertir la situación para acabar de nuevo malviviendo con el escaso dinero que el banco les permite sacar de sus cuentas. Cada pixel rezuma esta atmósfera fatalista donde unos detectives cínicos han de abrirse paso entre corrupción, gabardinas y crímenes urbanos. No es necesario haber leido la obra de Lovecraft para disfrutarlo, pero sus lectores reconocerán las continuas referencias de lugares y personajes icónicos que inundan el juego.

La historia nos lleva a encarnar al detective Jack Foster que, tras reincorporarse al cuerpo de policía después de un suceso traumático, asume la investigación nada relevante de un chantaje político por unos tipos de poca monta. Sin embargo, se encontrará de forma inesperada ante un asesinato imposible, sangriento, con mutilaciones mediante, en una habitación sellada de un edificio cualquiera de la ciudad. Su nuevo compañero Harvey Whitman, experto en sectas, será asignado para ayudarle con el caso. Una trama que los llevará a recorrer toda la ciudad (y otros sitios un tanto, digamos, surrealistas) en busca de una respuesta, de un sospechoso, mientras ambos intentan resolver sus propios demonios internos.

Una relación entre los dos protagonistas que resalta por las conversaciones, duelos argumentales y puyas donde el ingenio narrativo llega a su cota más alta. Ambos lucen el clásico conflicto entre el policía que prioriza el fin antes que el modo, que conseguirá de cualquier forma moralmente reprochable un objeto vital para el caso o la declaración de un sospechoso que se cruce en su camino, y que se verá enfrentado al policía ortodoxo que siempre ha de seguir las normas como paradigma del Estado de Derecho. Dos hombres con un pasado turbio que intentarán resolver internamente mientras va avanzando el caso. Una relación que acabará desembocando en una suerte de hermanamiento bien hilado y que ayuda en todo momento a sumergirse en la historia que se cuenta. Diálogos a los que no les faltará toques de humor, admito que me ha sido inevitable no reírme en más de una situación, y que servirán para aligerar el peso narrativo de los sucesos esperpénticos que están viviendo.



Huyendo del ensayo y error

Pero no solo de narrativa vive la aventura gráfica, siendo su segundo pilar los puzles de gestión de inventario que invitan a explorar el entorno y hablar con todo bicho viviente. Para mantener el altísimo ritmo narrativo, The Dark Rites of Arkham se sustenta en una sucesión de puzles coherentes y centrados en el uso de objetos que localicemos por el escenario. En rara ocasión nos sentiremos perdidos, ya que el juego sabe dirigir la mirada del jugador al problema para luego presentar una serie de objetos y conversaciones que de forma congruente servirá como respuesta al enigma anteriormente introducido. En ocasiones serán rompecabezas que respetarán una lógica realista (por ejemplo, dar un cambiazo de un objeto original por una réplica) mientras que otras seguirán la lógica interna del universo fantástico basado en los mitos de Cthulhu. Independientemente del tipo de puzle, el juego dará pistas claras de cómo actuar, en muchas ocasiones de forma poco sutil, evitando el clásico ensayo y error que adolecen muchos juegos del género que les ha hecho merecedores de describirse como juegos difíciles por sus puzles absurdos, por no decir tramposos.

La estructura de los puzles se divide en dos tipos: lineal o de caminos paralelos. La primera, la más clásica, genera un único camino de puzles hasta alcanzar el objetivo narrativo, el segundo nos abre dos sendas de puzles con diferentes subobjetivos a resolver en el orden que queramos, siendo cada subobjetivo necesario para continuar en la trama. Por otro lado, para evitar que nos quedemos atrapados en algún escenario donde ya no haya nada más que hacer, el juego no permitirá volver a él, evitando que nos perdamos en pantallas aleatorias, consiguiendo no detener el ritmo de la aventura. Además, los objetos que tendremos a nuestra disposición nunca serán numerosos, impidiendo ese ensayo y error que comentaba. En mi partida, salvo en la parte final, era raro que tuviera más de seis o siete objetos a la vez en el inventario, lo que da una idea clara de las facilidades que brinda el juego para no quedarse bloqueado.



Y es aquí donde hay que hacer un alto en el camino ya que la destacada transparencia que muestran personajes y áreas del juego dando pistas de los rompecabezas haga que comerse la cabeza, valga la redundancia, destaque por su ausencia. Si bien es una virtud del juego la coherencia de las reglas de juego de sus puzles, le pesa su notable sencillez con una escasa progresión de la curva de dificultad a lo largo de la aventura, acercándose por momentos a una aventura narrativa moderna que a una aventura gráfica de los 90. Esto no tiene por qué ser negativo per se, pero el desafío jugable puede quedar algo cojo para algunos jugadores. A esto se une una variedad de puzles restringidos a la combinación de algún que otro objeto, agotar las líneas de dialogo de los personajes y clicar en todos los resquicios que el cursor nos marque como importantes. Una sencillez que tiene su lado positivo en el diseño de la interfaz, totalmente limpia en pantalla donde el inventario solo aparecerá cuando situemos el cursor en lo alto de la misma. Un inventario minimalista con casilleros que irán ocupando los distintos objetos que recolectemos, amén de nuestra siempre compañera arma de fuego.

Conclusión

En sus poco más de 7 horas, The Dark Rites of Arkham me ha dado todo lo que prometía, una historia adulta y oscura que no es condescendiente con la tendencia narrativa actual, un ritmo que acelera gracias a su ambientación que hibrida cine negro con Lovecraft y unos rompecabezas que buscan no frustrar al jugador evitando que pruebe de manera desesperada soluciones que nadie en su sano juicio daría por validas. Todo para que uno no deje de pensar en aquellos momentos claves de su historia. Como aquel en que los dos detectives estaban a punto de entrar en un sótano de otro mundo del que quizá no saldrían con vida.

Versión analizada en PC (Steam). Copia digital proporcionada por Postmodern Adventures


Análisis de The Dark Rites of Arkham para PC: Análisis de The Dark Rites of Arkham – Una aventura noir de altísimo nivel
Análisis de The Dark Rites of Arkham para PC: Análisis de The Dark Rites of Arkham – Una aventura noir de altísimo nivel
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Alternativas
An English Haunting, también de Postmodern Adventures
Altísimo ritmo narrativo. Diálogos de las mejores películas del cine noir. Puzles coherentes pero...
...generalmente demasiado obvios dando la sensación de una escasa recompensa jugable
Una aventura gráfica que destaca por su ambientación oscura, mezcla de thriller y terror, escrita de forma genial

Información del juego

Fecha de lanzamiento: 3 de febrero de 2026
Desarrollado por: Postmodern Adventures
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