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Los monaguillos del diablo
Nintendo Switch PC PlayStation 4 Xbox One

Los monaguillos del diablo

En estas vacaciones cambiamos el campamento de verano por la secta religiosa, el aire libre y las tareas en el campo están aseguradas.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Nintendo Switch. Copia digital proporcionada por Evolve PR.


Será porque Charles Manson está de moda últimamente en el cine y la televisión con motivo del cincuenta aniversario de que su secta colmara las noticias de la época con aquella famosa matanza, pero lo que es seguro es que el filón hay que aprovecharlo cueste lo que cueste. Lo sabe Quentin Tarantino con su película Once Upon a Time in Hollywood, lo sabe Netflix con la segunda temporada de la serie de David Fincher Mindhunter y lo saben los chicos de Paranoid Productions, que ahora nos proponen The Church in the Darkness, el nuevo juego que se estrena en PlayStation 4, Xbox One, PC y Nintendo Switch. No es un tema muy recurrente en los videojuegos, pero al menos ha aparecido con anterioridad, como recordamos en el inquietante Far Cry 5 con unas ideologías y discursos que ya VOX ha sumado a su propuesta política en nuestro país. El caso es que llega el verano y nos vamos al campo... ¿de vacaciones? No. Vamos a infiltrarnos en una secta afincada en Sudamérica (por aquello de no calcar lo ocurrido en California a finales de los setenta) y vamos a intentar rescatar a algunos de los seguidores de un macabro culto de lunáticos. Mejor que un fin de semana en Benidorm.

Bien, una vez ambientados, vamos a explicar de qué va todo esto. Nosotros encarnamos a Vic, ex-policía que intenta infiltrarse en una comuna alejada del mundanal ruido conocida como "Freedom Town". Al parecer, hace ya muchas semanas que Alex, su sobrino, ingresó en esta eco-aldeas de fanáticos religiosos que se hacen llamar la "Misión de la justicia colectiva. Sus líderes son Isaac y Rebecca Walker, que fomentan la vida en el campo, la fe cristiana y un socialismo tan solemne que le provocaría una apoplejía a Jiménez Losantos. Así de entrada, promete. Nosotros empezaremos en las inmediaciones del asentamiento y deberemos internarnos hasta localizar a hijo de nuestra hermana... pero por el camino deberemos pasar inadvertidos entre los vigilantes, guardias, sectarios y sistemas de vigilancia que hay diseminados por todo el perímetro. Algo así como un nivel de Splinter Cell o Hitman (escondiendo cuerpos, desactivando alarmas, acumulando recursos) para acercarnos cada vez más a nuestro objetivo desde una perspectiva aérea.

La vieja artimaña de coger a los guardias por la espalda regresa con más fuerza que nunca.


De esta forma, la gracia del juego consistirá en ir despacito, generalmente en cuclillas y muy atento al radio de visión de los guardias para aproximarnos lo máximo posible a donde se corta el bacalao. En el camino podremos registrar los cuerpos inertes que dejemos o los baúles para acumular objetos como balas, botiquines, ganzúas o herramientas para desactivar alarmas, pero lo que verdaderamente importa en todo este tinglado es que cada partida es diferente. Porque estamos ante un juego en el que cada arranque cambia el planteamiento, bueno, por lo menos cambian las lealtades, las creencias, el organigrama, los discursos y las motivaciones de la secta. También cambian el diseño del campamento, la posición de los guardias y la colocación de los objetos que podemos acumular, pero esto ya lo hemos visto en más ocasiones y lo de que cambia el mensaje de los líderes del culto es más novedoso.

Que cada vez que empecemos el juego cambie de estructura tiene su miga, sobre todo si tenemos en cuenta que hay cuatro niveles de dificultad y que podremos escoger los objetos con los que empezar desde el comienzo según lo que hayamos descubierto anteriormente. La parte "buena", la novedosa, parte de la premisa que vamos a poner atención en lo que dices y hacen los sectarios. Que vamos a fijarnos en sus patrones, sus misas paganas, su jerarquía, pero sobre todo en sus discursos. Hay diferentes finales a los que podemos acceder, según cómo nos vaya y las decisiones que tomemos a la hora de afrontar nuestra incursión. Pero si nos limitamos a entrar a saco, eliminar a todo bicho viviente y pasamos un poco de su "ecosistema social" cambiante, el juego pierde gran parte de su atractivo. De hecho, lo pierde para todos aquellos que no sepan inglés, porque el título no tiene los textos en castellano (al menos por ahora, veremos si llegan mediante alguna actualización), y también pierde para los más impacientes que prefieran la acción al sigilo.

En cualquier culto sectario que se precie, debe haber buen rollo.


No es que sea un título muy llamativo en lo que se refiere al apartado técnico, pero tiene su puntito. Eso sí, no creemos que Nintendo Switch sea la mejor plataforma para jugarlo. El juego plantea una perspectiva aérea muy alta, ideal para pantallas grandes y con una buena definición que permita distinguir a los personajes que pululan por el campamento sectario. Como es lógico, jugar en el modo portátil puede resultar hasta angustioso, cuesta distinguir bien todos los elementos, y encima el texto de los subtítulos en inglés ocupan buena parte de la superficie. El estilo apuesta por colores cálidos (muy veraniegos) y texturas muy simples para que todo se mueva fluido. Los elementos resultan muy esquemáticos, les faltan polígonos y detalles, por lo que han optado por generalizar y que que todos los personajes de una misma categoría luzca de forma similar. En cuanto al sonido, destacan las voces en inglés de los líderes con sus sermones, aunque también nos narrarán todo el texto de las cartas y panfletos que encontremos. Eso sí, acabaremos hartos de las chicharras que no paran de sonar desde el menú principal.

The Church in the Darkness es un juego procedural de los que se llevan ahora, de esos de jugarse varias veces para ver en la siguiente partida los cambios que se han hecho respecto la partida anterior. La idea nos encanta, una secta en la que infiltrarnos suena de maravilla, pero nos tenemos que solo se rasca la superficie. Nos hubiese gustado un historia más profunda y detallada, aunque quizás eso no habría encajado tan bien con el sistema de juego. A falta de confirmar que el juego tiene un parche que mejore el rendimiento el primer día, The Church in the Darkness es el título de Switch que más tarda en arrancar desde que pulsamos el icono en el menú de la consola hasta que aparece el menú principal del juego. Inaudito. Por lo demás, una opción interesante que encantará a los aficionados a la infiltración y al crafteo leve, pero que podría haber dado muchísimo más morbo por el tema que trata.
Análisis de The Church in the Darkness para Switch: Los monaguillos del diablo
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La idea, una secta procedural. Infiltración con leves dosis de crafteo.
No es Switch la mejor plataforma para el juego. Los tiempos de carga. La cámara. En inglés.
Las limitaciones de Switch empeoran un juego atractivo por su planteamiento, pero que no sorprende como nos hubiera gustado.
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