PC
Algo de una máquina y seis tíos disparando
The Chaos Engine regresa a nuestros tiempos con la jugabilidad y diversión intactas
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El otro día pusieron en la televisión La ley de Murphy. Es una película de acción de 1986 protagonizada por Charles Bronson, y digamos que no es la mejor que he visto. Pero entra en un grupo de películas que tienen una serie de rasgos característicos, marcados por una época. Muchas veces ni los percibes, pero ahí están. La música, incansable y constante, con los sonidos característicos de la década, algo de percusión, en ocasiones algún sonido electrónico y un punteo de guitarra eléctrica. Imprescindible. El final con la cámara estática mientras ves cómo un coche se aleja. Es incluso nostálgico. Ese mismo día pusieron Loca academia de policía 3, pero eso ya sería meter el dedo en la llaga.
Todo esto pasa exactamente igual con los juegos. Si echamos la vista atrás recordaremos muchos juegos que en su momento nos hicieron disfrutar, pasar muy buenos ratos. ¿Quién no recuerda esos momentos de la niñez, con la familia, en un bar o en la piscina derrochando monedas de cinco duros en alguna máquina recreativa? O las quedadas con los amigos del colegio para probar el último Mario Bros, o el último juego de acción. Personalmente, aún recuerdo el anuncio de Terminator 2 para NES. El paso del tiempo nunca es en balde y, si probáramos todos esos juegos hoy, muchos de ellos no pasarían el examen de la vejez.
El pasado 29 de agosto se puso a la venta en Steam para PC, Mac y Linux la revisión de uno de los clásicos de los 90, The Chaos Engine. En su momento pasó por muchas plataformas, como Commodore Amiga, Super Nintendo o Mega Drive, e incluso se llevó el premio a mejor juego de acción para Mega Drive en 1993. Y, como con La ley de Murphy, está repleto de esos elementos diferenciadores que te indican cuál es la época en la que se lanzó. En este caso es más acusado que en otros remakes, el estudio encargado es pequeño y han traído el juego a la actualidad con el mismo aspecto que antaño, adornado con un ligero suavizado para aguantar correctamente las resoluciones actuales y un cooperativo online que se agradece muchísimo. Como decía, no todos los juegos se mantienen frescos con el tiempo, pero en este caso The Chaos Engine sigue divirtiendo como lo hacía entonces. Ha sido toda una sorpresa ver cómo su cámara cenital y control claramente arcaico siguen dando tan buenos momentos.
Claro que no todo va a pasar de rositas. Está claro que el concepto que había antes al crear un juego es muy diferente al actual. Los guiones han ganado en importancia y densidad, y las referencias cinematográficas son constantes. Pero no podemos pasar de largo que el hilo argumental de The Chaos Engine está ahí porque algo había que poner. Dentro de una ambientación steampunk, hablan de una máquina que se rebela contra su creador, modifica el espacio-tiempo y, en resumen, la lía mucho. Es aquí donde entran nuestros seis mercenarios protagonistas que lucharán para poner orden a este desaguisado. Desde luego la historia no es lo mejor del juego, y durante el tiempo que dura, son muy pocas las referencias que te hagan recordar para qué estás luchando. Casi mejor.
Todo esto pasa exactamente igual con los juegos. Si echamos la vista atrás recordaremos muchos juegos que en su momento nos hicieron disfrutar, pasar muy buenos ratos. ¿Quién no recuerda esos momentos de la niñez, con la familia, en un bar o en la piscina derrochando monedas de cinco duros en alguna máquina recreativa? O las quedadas con los amigos del colegio para probar el último Mario Bros, o el último juego de acción. Personalmente, aún recuerdo el anuncio de Terminator 2 para NES. El paso del tiempo nunca es en balde y, si probáramos todos esos juegos hoy, muchos de ellos no pasarían el examen de la vejez.
El pasado 29 de agosto se puso a la venta en Steam para PC, Mac y Linux la revisión de uno de los clásicos de los 90, The Chaos Engine. En su momento pasó por muchas plataformas, como Commodore Amiga, Super Nintendo o Mega Drive, e incluso se llevó el premio a mejor juego de acción para Mega Drive en 1993. Y, como con La ley de Murphy, está repleto de esos elementos diferenciadores que te indican cuál es la época en la que se lanzó. En este caso es más acusado que en otros remakes, el estudio encargado es pequeño y han traído el juego a la actualidad con el mismo aspecto que antaño, adornado con un ligero suavizado para aguantar correctamente las resoluciones actuales y un cooperativo online que se agradece muchísimo. Como decía, no todos los juegos se mantienen frescos con el tiempo, pero en este caso The Chaos Engine sigue divirtiendo como lo hacía entonces. Ha sido toda una sorpresa ver cómo su cámara cenital y control claramente arcaico siguen dando tan buenos momentos.
Claro que no todo va a pasar de rositas. Está claro que el concepto que había antes al crear un juego es muy diferente al actual. Los guiones han ganado en importancia y densidad, y las referencias cinematográficas son constantes. Pero no podemos pasar de largo que el hilo argumental de The Chaos Engine está ahí porque algo había que poner. Dentro de una ambientación steampunk, hablan de una máquina que se rebela contra su creador, modifica el espacio-tiempo y, en resumen, la lía mucho. Es aquí donde entran nuestros seis mercenarios protagonistas que lucharán para poner orden a este desaguisado. Desde luego la historia no es lo mejor del juego, y durante el tiempo que dura, son muy pocas las referencias que te hagan recordar para qué estás luchando. Casi mejor.





