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La banda del bardo
PlayStation 4 Xbox One

La banda del bardo

Brian Fargo y sus acólitos entonan una vez más los cantares de gesta de su aventurero bardo en su retorno a consolas.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada PlayStation 4 Pro. Copia física proporcionada por Koch Media.


Puede que cada vez que escuchemos la palabra "bardo" nos venga a la cabeza a Asurancetúrix, ese pomposo trovador de la irreductible aldea gala de Asterix que siempre acababa amordazado justo cuando empezaba a acariciar su lira para cantar. Pero si hay un "bardo" que ha hecho mucho por el gremio, hablamos de Brian Fargo, ilustre desarrollador de videojuegos que labró su carrera en la veterana Interplay antes de fundar su propio estudio de videojuegos, inXile Entertainment. Lo conoceréis de títulos como la serie Wasteland o Torment: Tides of Numenera, pero la marca que realmente le ha hecho famoso es la de The Bard's Tale, juego de rol clásico que ha pasado casi de puntillas para los usuarios de consola. Una versión para PS2 cuando inXile daba sus primeros pasos son los tristes precedentes. Ahora, con la adquisición del estudio a ese conglomerado que forma Microsoft Games Studios, los cuentos del bardo han vivido un rejuvenecimiento y podemos disfrutar tanto de The Bard's Tale Trilogy para la plataforma de Microsoft como de The Bard's Tale IV: Director's Cut en PlayStation 4 y Xbox One, juego que hoy nos ocupa.

Aunque inXile forme parte de la familia de Microsoft, los compromisos contractuales adquiridos previamente serán respetados, de manera que tanto esta cuarta parte del bardo como la tercera de Wasteland llegarán a la plataforma de Sony como estaba anunciado. ¿Y el juego? Puro rol añejo envejecido en barrica con todas las bondades técnicas y adelantos disponibles en la actualidad. Uno de los puntos más destacados de este The Bard's Tale IV: Director's Cut es la versatilidad que ofrece al jugador a la hora de configurar la experiencia de juego. Si queremos movernos por casillas, como ocurría en las entregas precedentes, tendremos la opción de habilitarlo. Si somo más de la "escuela Bethesda" y nos pirramos por movernos sin limitaciones, basta con marcar la casilla correspondiente. Suma y sigue, lo mismo podemos hacer con los puzles, los combates por turno y la personalización de los personajes. El jugador decidirá si quiere retos tremebundos o si su experiencia sea comparable con un paseito por el campo gracias al guardado a la carta o con las indicaciones que nos marcan el camino a cada paso. Para gustos, colores.

Sí, el señor oscuro está harto del negro y busca nuevas tonalidades. Esta temporada arrasa el "superverde".


Así arranca el juego, con un trovador cerca de una chimenea contando esta historia a los parroquianos sentados a su vera, los cuales sostienen una aguamiel absortos en la prosa del autor. A partir de ahí, una ejecución pública y la ocupación del "gremio de aventureros" darán paso al editor de personajes para que creamos al avatar principal (bardo, guerrero, adepto o pícaro) que nos represente durante toda esta epopeya. Un mal legendario que acecha, una terrible conspiración y decenas de mazmorras nos esperan en este juego de rol por turnos. Aunque juguemos en primera persona, todo nuestro elenco de personajes estará agrupado y se moverá al unísono, de forma muy parecida a lo visto en los juegos japoneses clásicos (los de Squaresoft y Enix) en los que un pixelado personaje representaba a todo el grupo. Podremos movernos como en Skyrim para explorar las ciudades, hablar con comerciantes o recorrer laberintos... pero cuando veamos a los enemigos podemos sorprenderles para llevar la iniciativa del combate o ser asaltados para que sean ellos los que comiencen. Ahí veremos los slots de posición, la rueda central en la que se ubican las acciones posibles (ganadas con los puntos de habilidades al subir de nivel) y al frente, los enemigos esperando su oportunidad para desencadenar sus ataques. De igual forma, los personajes con habilidades para el grupo tienen un peso especial, como es el caso de los pícaros que pueden ocultar en las sombras a todo el grupo para evitar caer en una emboscada... o provocarla si somos hábiles.

A partir de aquí, rol del bueno. Poco a poco nuestro grupo irá creciendo en cantidad, bien por reclutarlos para nuestra causa, bien como creación del amplio editor de personajes. La exploración y los combates centrarán la mayoría de las horas jugables, pero las mazmorras proponen un reto que aporta variedad al repertorio. Nos referimos a los puzles y a las trampa que se acumulan por todos los pasillos, minijuegos de dificultad variable que igual regulan el acceso a una terrible bestia que salvaguardan el camino a un cuantioso tesoro. The Bard’s Tale tiene entidad propia, y esos elementos característicos saltan a la vista en múltiples aspectos. Por un lado, el “bebercio”, nuestros héroes podrán aliviar su moral mediante tragos de alcohol para ganar arrojo, pero si el nivel etílico supera nuestro guarismo en inteligencia puede salirnos el tiro por la culata. Pero en un juego que tiene como referente a un bardo, tiene que haber música. Y hay a montones, tanto como "hechizos" para utilizar en nuestras aventuras para facilitar los puzles o destrozar las filas enemigas o como acompañante musical en nuestras visitas a las zonas pobladas. En total hay más de un centenar de piezas musicales de gran factura, incluso hay algún tema licenciado.

No es el mejor escenario para actuar, ni se trata del público más correcto, pero un bardo debe actuar allá donde pueda.


¿Y lo del Director's Cut a qué viene? Pues veréis, en esencia el juego que tenemos entre manos es The Bards Tale IV: Barrows Deep, título de PC que salió hace un tiempecito. Pero la gente de inXile le ha metido mano, ha pasado todo el apartado gráfico al llamativo Unreal Engine 4 y han añadido nuevo contenido, como alguna que otra quest nueva que alarga el tramo final del juego, lo que supone más enemigos, más equipamiento y más puzles. Con todo esto, más la salida del juego en consola, ya tenemos el apelativo Director’s Cut justificado. El juego luce muy bien, los escenarios son muy llamativos y tienen muchos detalles, pero resulta inevitable la sensación de que son lugares vacíos en los que los enemigos están quietos esperando a que empiecen los combates. No es que sea un juego de estructura abierta del copón, pero se han recreado en los pasillos lo suficiente como para que tengamos estancias suntuosas, un poco como hemos visto en juegos como Pneuma: Breath of Life, decorados pomposos pero con la interactividad justa.

Al final tanto inXile como su líder Brian Fargo están de enhorabuena. No paran de alabar la inyección de recursos que han recibido por formar parte de la familia de estudios de Microsoft, y eso se nota tanto en las ventajas de esta Director’s Cut como en la buena salud que ostenta el desarrollo de Wastedland 3. De seguir así, inXile tiene muchas papeletas para conseguir un lugar destacado entre los estudio más relevantes en cuanto a rol se refiere. En cuanto a esta cuarta entrega de los cuentos del bardo, nos queda un producto muy clásico, de los que echaban para atrás a los usuarios de consola cuando se acercaban timoratos a un PC, solo que en esta ocasión se han ampliado las opciones para que sea disfrutable tanto por los consoleros como por los aficionados a jugar en un monitor con su ratón y su teclado. Este tipo de juegos, por su tamaño y cantidad de posibilidades, suelen venir con una buena ristra de bugs debajo del brazo. Nosotros no hemos sufrido ninguno en nuestra partida, pero hay usuarios que se han quedado de ello, esperamos que lo arreglen los antes posible mediante actualizaciones. Poco más, coger vuestra bandurria y lanzaron a los túneles más oscuros y peligrosos. Si los de la Tuna pueden hacerlo, nosotros también podemos.
Análisis de The Bard's Tale IV: Director's Cut para PS4: La banda del bardo
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Análisis de The Bard's Tale IV: Director's Cut para PS4: La banda del bardo
Se puede adaptar para un público muy amplio. Las canciones y el ambiente que transmite.
En esencia, es muy clásico. Hay bugs, cuidadito porque hay que guardar a cada rato.
Sorprende su accesibilidad y su inmediatez para ser un juego de rol. Su lavado de cara, sus horas de juego y su precio son sus bazas ganadoras.
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