Super Nintendo
La esencia de los Castlevanias clásicos
De nuevo un Belmont vuelve a medir sus fuerzas contra el malvado Drácula en una lucha por la salvacion de la humanidad.
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Europa se haya inmersa en un medievo lleno de leyendas y miedos paganos que son sistemáticamente aplastados por la poderosa iglesia católica. Una de esas leyendas hace referencia a un extraño suceso que acontece en un pequeño país de los Cárpatos, llamado Transilvania. De acuerdo con las habladurías de los más viejos de este inhóspito país, cada 100 años las fuerzas del bien se debilitan bajo la influencia de un poderoso culto pagano que, en ceremonias demoníacas, invocan a las malignas fuerzas del mal para que destruyan todo aquello que es de valor a los humanos, incluyendo la propia raza humana. Las plegarias de estos dementes son escuchadas, y la respuesta es Drácula, el príncipe de las tinieblas, de origen oscuro y maldad inaudita.
Muchos jóvenes escuchan estas historias divertidos, sobre todo cuando los viejos juran y perjuran que entre ellos ahí uno de linaje noble cuya familia durante eras se ha dedicado a confrontar el mal y derrotarlo. Esta familia responde al nombre BELMONT, y el último del clan es Simon Belmont. Simon ha sido educado en la más ancestral tradición de los cazavampiros, y vive en la tensa espera del momento en que tenga que batir su látigo mágico frente a los poderes de Drácula. Ese momento ha llegado cuando el mítico castillo de Castlevania se erige en una atalaya frente al mar: Drácula ha resucitado de nuevo.
Gráficos
Castlevania IV es un título recio, el tipo de arcade que nos enganchaba durante horas en los salones recreativos. Toda la acción recae en un desarrollo 2D donde se mezclan gráficamente a partes iguales unas plataformas muy bien ajustadas en su dificultad, junto con multitud de enemigos que están ahí para ponernos las cosas no muy fáciles.
El primer punto a destacar en cuanto a nivel gráfico de este título son unos excelentes escenarios, dotados de gran variedad y animación. Prácticamente todos los escenarios del juego poseen algún plano de scroll animado. Por ejemplo, en un escenario del juego pasamos por un puente, si saltamos sobre el, ¡las cuerdas que sirven de posamanos vibraran!. Esto es solo un ejemplo, pero el cartucho esta plagado de detalles tales como osarios que se mueven a nuestro paso, libros encantados que luchan por salir de sus estantes, hierba mecida por el viento... Son verdaderos detalles que hoy por hoy pueden parecer lo mínimo exigible, pero en su momento fueron un verdadero alarde técnico.
Por otra parte, quizás en esta entrega veamos la mayor cantidad de distintas ambientaciones que podemos disfrutar recorriendo las diversas estancias del castillo de toda la saga, incluyéndose una visita a la sala de los tesoros ciertamente espectacular por lo colorido de su diseño. Todas y cada una de las fases están perfectamente ambientadas en lo que suponen las diversas zonas del castillo. Desde los jardines hasta las prisiones, desde la sala de los tesoros hasta la biblioteca, la ambientación es soberbia, utilizándose un gran número de planos de scroll (de tres a cuatro de media) para tal fin. El único pero que quizás deba ponerse es que en algunos escenarios a lo largo del juego el uso de la paleta de colores no haya sido todo lo acertada que debiera, dando la sensación de un acabado chillón, poco apropiado dentro del contexto de la época.
Muchos jóvenes escuchan estas historias divertidos, sobre todo cuando los viejos juran y perjuran que entre ellos ahí uno de linaje noble cuya familia durante eras se ha dedicado a confrontar el mal y derrotarlo. Esta familia responde al nombre BELMONT, y el último del clan es Simon Belmont. Simon ha sido educado en la más ancestral tradición de los cazavampiros, y vive en la tensa espera del momento en que tenga que batir su látigo mágico frente a los poderes de Drácula. Ese momento ha llegado cuando el mítico castillo de Castlevania se erige en una atalaya frente al mar: Drácula ha resucitado de nuevo.
Gráficos
Castlevania IV es un título recio, el tipo de arcade que nos enganchaba durante horas en los salones recreativos. Toda la acción recae en un desarrollo 2D donde se mezclan gráficamente a partes iguales unas plataformas muy bien ajustadas en su dificultad, junto con multitud de enemigos que están ahí para ponernos las cosas no muy fáciles.
El primer punto a destacar en cuanto a nivel gráfico de este título son unos excelentes escenarios, dotados de gran variedad y animación. Prácticamente todos los escenarios del juego poseen algún plano de scroll animado. Por ejemplo, en un escenario del juego pasamos por un puente, si saltamos sobre el, ¡las cuerdas que sirven de posamanos vibraran!. Esto es solo un ejemplo, pero el cartucho esta plagado de detalles tales como osarios que se mueven a nuestro paso, libros encantados que luchan por salir de sus estantes, hierba mecida por el viento... Son verdaderos detalles que hoy por hoy pueden parecer lo mínimo exigible, pero en su momento fueron un verdadero alarde técnico.
Por otra parte, quizás en esta entrega veamos la mayor cantidad de distintas ambientaciones que podemos disfrutar recorriendo las diversas estancias del castillo de toda la saga, incluyéndose una visita a la sala de los tesoros ciertamente espectacular por lo colorido de su diseño. Todas y cada una de las fases están perfectamente ambientadas en lo que suponen las diversas zonas del castillo. Desde los jardines hasta las prisiones, desde la sala de los tesoros hasta la biblioteca, la ambientación es soberbia, utilizándose un gran número de planos de scroll (de tres a cuatro de media) para tal fin. El único pero que quizás deba ponerse es que en algunos escenarios a lo largo del juego el uso de la paleta de colores no haya sido todo lo acertada que debiera, dando la sensación de un acabado chillón, poco apropiado dentro del contexto de la época.



