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El estratega de las estrellas
PlayStation 4 Xbox One

El estratega de las estrellas

El consistente juego de estrategia regresa una vez más a nuestras consolas con motivo de su comercialización en formato físico.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Xbox One X. Copia física proporcionada por Koch Media.


La eterna discusión entre PC o consolas cada vez tiene menos sentido, entre que los títulos salen prácticamente para ambos ecosistemas y en también en ambos tenemos los mismos tipos de control, la discrepancia comienza a perder sentido. Quizás la única pega de esto que decimos es que todavía en consola hay reticencias a la compatibilidad del ratón y el teclado como elementos de interacción con los juegos. La cosa va mejorando, pero la mayor parte de desarrolladores prefieren adaptar el manejo al versátil mando de control y perfilar la interfaz para resultar más accesibles. Bueno, todo esto para decir que un juego estratégico tan denso, áspero y completo como Stellaris llegó a consola el año pasado, a Xbox One y a PlayStation 4 concretamente. Y lo hizo con una versión, la Console Edition que ahora llega al mercado en formato físico y por eso os vamos hablar de la obra de Paradox Development Studio, el estudio sueco detrás de series tan hardcoretas como Europa Universalis, Hearts of Iron o Crusader Kings.

Así a bote pronto, Stellaris coge el trasfondo de todas las series de ciencia ficción de viajes por el espacio pero dejan de lado toda la acción, los efectos especiales y los giros inesperados para centrarse en la exploración de las galaxias, la gestión del imperio y la diplomacia. Bueno, en caso de fallar esta última parte también tendremos que gestionar la guerra contra nuestros enemigos, que el espacio es muy grande y hay de todo en ese infinito cosmos estrellado. Aquí no hay una gran historia guionizada, ni personajes con enorme trasfondo. Stellaris nos presenta decenas de lineas de textos, de números, de variables y de mapas para que nosotros creamos esa gran historia según nuestras decisiones. Como ocurre con los títulos del mismo estudio mencionados en el anterior párrafo, aquí impera ese numerito que implica que nuestra tecnología sea la adecuada para satisfacer las necesidades de nuestro imperio (tendremos un decena de ellos al empezar a jugar) o si por el contrario todo nuestro conglomerado de planetas se levanta en armas contra la gestión que llevamos a cabo.

He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser.


Esto tiene gran importancia porque el arranque del juego queda condicionado por el imperio que elijamos para empezar a jugar. No es lo mismo empezar por la ONU que representa a todos los aburguesados planetas colonizados que rotan alrededor del Sol que a una raza alienígena que vive por y para la colonización de otros sistemas a toda costa. Cada imperio tiene una lista enorme de variables, desde sus motivaciones, aspiraciones, inquietudes, potencial económico, tecnología... la lista es enorme y solo asimilaremos las implicaciones que tiene optar por uno u otro conforme empezamos a jugar con cada uno de ellos. Como buen juego de gestión y estrategia, además de la elección del imperio al empezar a jugar podremos elegir entre multitud de opciones para personalizar la partida que vamos a llevar a cabo, con variantes tan interesantes como elegir la dificultad de los enfrentamientos contra nuestros potenciales enemigos hasta elegir cada cuánto tiempo se realizarán comicios electorales para refrendar nuestra gestión al frente del imperio.

La verdad es que la interfaz abruma, nos supera. Para empezar los cuatro lados de la pantalla están llenos de iconos, todo el marco está plagado de dibujitos y números a los que accederemos con la cruceta de forma directa. Arriba tenemos la cantidad de suministros que disponemos en ese momento, en la parte de abajo las alertas que requieren nuestra atención, a la derecha los tipos de unidades (tanto los planetas, las naves civiles o nuestro ejército para guerrear) mientras que a la izquierda están todas las decisiones que podemos tomar agrupadas por secciones, como si los ministerios de un gobierno se tratase (más o menos). Pero hay recurso básico en los juegos de estrategia y Stellaris no iba a ser una excepción, sobre todo por la importancia que tiene en una ambientación en la que los viajes por el espacio son un restricción básica en la jugabilidad. Nos referimos al tiempo. No hace falta ver Intellestelar para darnos cuenta que sondear una galaxia a muchísima distancia puede resultar una empresa catastrófica debido al gasto que hay que realizar y lo aleatorio del posible beneficio. En este caso tendremos un indicador de tiempo abajo a la izquierda en el que se sucederán los meses y los años, de forma que nosotros podremos detenerlo para tomar muchas decisiones de una sola tacada o acelerarlo (como si fuera un videocasete) a tres velocidades superiores para que el hecho que estamos esperando (el final de un conflicto armado o la colonización de un lejano planeta) llegue sin que nos salgan canas jugando.
Análisis de Stellaris: Console Edition para XONE: El estratega de las estrellas
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