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Una desventura espacial
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Una desventura espacial

Realmforge Studios regresa a la palestra estratégica con Spacebase Startopia, una suerte de sucesor espiritual del mítico título de gestión de Mucky Foot Productions y Eidos.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Ciencia ficción y estrategia forman una de las simbiosis más importantes de la industria de los videojuegos; una colaboración estético-jugable que se mantiene, en general, con bastante representación desde los tiempos de aquel mítico Dune de Cryo Interactive, sin duda uno de los grandes precursores de la estrategia en tiempo real. Sí, está claro que la casi infinita profusión de títulos del género ha llevado, en más de una ocasión, a explorar otras ambientaciones (la fantástico-medieval, por ejemplo, también se ha erigido como uno de los pilares de la táctica digital, con permiso de la vertiente histórica) en pos de una riqueza jugable siempre en aumento, pero siempre hay una constante, una tónica que se mantiene en el inmisericorde y emocionante paso de las generaciones: la atmósfera cósmica, espacial, muchas veces el escenario perfecto para las manifestaciones más implacables y duras de la estrategia. En el pasado ciclo de consolas, que se despide lívidamente en el maremágnum de la falta de stock de los cacharritos nuevos, en la incertidumbre de los problemas de lanzamiento, y en la esperanza de un futuro mejor, tuvimos dos ejemplos que podríamos traer a colación: Stellaris y Endless Space 2.

Además, cada uno en su línea; el primero como un brillante y profundo RTS de simulación y gestión de imperios intergalácticos; el segundo como una reimaginación de los esquemas del 4X por turnos en los confines de una turbulenta galaxia. Y, cómo no, ambos sobresalientes y repletos de contenido. No obstante, los más puristas bien podrían argumentar que, en efecto, ninguna de esas obras es de gestión per se; es decir, que ninguna de ellas implica necesariamente la construcción y la supervisión de territorios o áreas que habremos de impulsar, generalmente artimañas mediante, al mayor de los éxitos. Vamos, que ninguno recoge especialmente la fórmula de Startopia, que nos encandiló allá por 2002 con su humor, sus ejercicios de gestión, y el enorme encanto de su propuesta… Hasta ahora, ya que las bondades de Startopia regresan con Spacebase Startopia (el nombre lo deja claro, desde luego), una suerte de reimaginación del sistema estratégico que hizo grande al título original. Te contamos todo lo que tienes que saber sobre Spacebase Startopia.



Eso sí, vamos por partes. Para empezar, ¿cuál es exactamente ese esquema estratégico que encumbró al Startopia original al estatus de leyenda del género? Dicho rápidamente, se trata de una base galáctica como centro absoluto de la propuesta. Esta estructura espacial, de formas circulares que recuerdan a una especie de dónut cósmico, está destinada a mantener la armonía entre las distintas especies extraterrestres y, cómo no, al consumo, a ese capitalismo desbocado de sábado por la tarde. Esta idea se mantiene diáfana en esta especie de remake espiritual, algo que considero todo un motivo de celebración, pues me parece que actúa como nexo de toda la coherencia narrativa y, más importante aún, de la jugabilidad en su completitud. Por tanto, nuestra base se erige simultáneamente como el escenario del juego y como pieza central de todo ejercicio de gestión y estrategia que plantea lo nuevo de Realmforge Studios (artífices también de la irreverente franquicia Dungeons), y ya aviso que eso no es precisamente poca cosa. El objetivo de fondo, no obstante, es bastante sencillo: atrae a todos los visitantes que puedas y genera la mayor cantidad de dinero posible.

Evidentemente, es más fácil decirlo que hacerlo. Nuestra base espacial tiene tres tipos de cubiertas bien diferenciadas: la principal, donde se encuentran casi todos los edificios de investigación, construcción, medicina y en general por donde desembarcan automáticamente los visitantes; la de entretenimiento, con sus discotecas, sus cafés de gatos y mascotas y su ritmo alienígena; y, finalmente, la cubierta biológica, que hace las veces de generador de recursos y de materias primas. Cada una de ellas está representada por un nivel distinto de la interfaz principal, y aunque a veces es un poco engorroso estar alternando entre ellas al final te acabas acostumbrando. Por supuesto, el correcto funcionamiento de cada de las tres es indispensable para optimizar la ganancia de beneficios, que se basa fundamentalmente en el grado de satisfacción de los visitantes al utilizar nuestras instalaciones. Cada extraterrestre acude a nosotros con algunas necesidades por satisfacer (no al estilo japonés), y dependerá exclusivamente del equipamiento de la base para ello: es por eso que deberemos destinar algunas salas a alimentación, descanso e hidratación, otras a entretenimiento, otras a salud y medicina… Lo típico, vamos. Eso sí, también habremos de dedicar buenas dosis de atención a las construcciones necesarias para el funcionamiento de la base, como la estación de recarga de los droides constructores, los purificadores de oxígeno, o el correcto establecimiento de los robots y las estaciones de reciclaje; en general, la estrategia de Spacebase Startopia se basa en una correcta planificación del espacio, y no tanto en la gestión global, sino más bien en pequeñas labores de microgestión. Se trata de un planteamiento que comienza muy fuerte y que deja buenas sensaciones iniciales, pero que se va diluyendo con el paso de las horas y la repetición de patrones, algo que no pasa con propuestas relativamente similares, como el sensacional Planet Zoo



En esencia, muchas veces será cosa nuestra asistir a las brigadas robóticas de limpieza recogiendo basura, o reuniendo y ordenando materiales, lo que viene a ser una tarea titánica que, si bien triunfa a la hora de hacernos sentir atareados, siempre con algo pendiente por hacer, no termina de resultar plenamente satisfactoria. Esto se debe al digamos equilibrio temporal de las actividades; el título está planteado de una manera en la que pasaremos más tiempo recogiendo basura y eliminando alimañas que pensando en la ubicación de las construcciones o en la optimización de las instalaciones, de manera que la acción reiterativa se vuelve más importante que el pensamiento lógico, sin duda el núcleo de toda actividad estratégica. Spacebase Startopia reincide en los errores de la propuesta original y, de hecho, se recrea enormemente en ellos, lo que lleva lenta pero inexorablemente a un punto de no retorno; esto es, a un momento en el que el juego simplemente te va a resultar repetitivo en su microgestión y excesivamente demandante de atención, incómodas e ineludibles sensaciones que, por desgracia, se mantienen en todos los modos de juego (a fin de cuentas, el modo historia funciona como escenarios personalizados con tareas concretas; en definitiva, como el modo libre pero con una línea clara de objetivos).

En el combate las impresiones tampoco son especialmente buenas, ya que el sistema bélico se basa, a grandes rasgos, en activar tus unidades de defensa y dejar que hagan absolutamente todo el trabajo por su cuenta. Hay algunas ideas geniales detrás, como la posibilidad de crear drones de combate o mechas, las invasiones de alienígenas o incluso las plagas masivas de criaturas patógenas, pero en su mayoría se resuelven siempre con los parámetros descritos unas líneas más arriba: llegan nuestras unidades y hacen sus cosas, mientras nosotros miramos, impávidos, o nos dedicamos a otras áreas de la base. El acabado en general del apartado lleva incluso a plantearse si realmente era necesaria la inclusión de este sistema combativo, ya que la ejecución del mismo se aleja mucho de la complejidad relativa a los ejercicios de gestión de los que hace gala Spacebase Startopia. Tampoco ayuda especialmente lo que comentaba antes: la asignación de tiempo que tiene cada tarea simplemente no permite que el jugador llegue a profundizar más allá de los moldes previamente establecidos. Es una estrategia que, mucho me temo, llega a sentirse demasiado encorsetada; no permite casi nada de libertad, y la creatividad solo se desarrolla en momentos muy puntuales.



Finalmente, a nivel audiovisual, Spacebase Startopia cumple sin demasiados alardes; consigue retener buena parte del encanto de la propuesta original, en parte gracias a unos modelos muy simpáticos de las distintas razas extraterrestres, pero tampoco consigue una representación gráfica de músculo técnico ni de especial prolijidad artística. La música y los efectos sonoros también cumplen, sin más, aunque hay algunas melodías bastante entrañables; eso sí, muchas veces la atmósfera de buen rollo es interrumpida abruptamente por VAL, la inteligencia artificial a bordo de nuestra base espacial. La personalidad de VAL encarna el tópico de la forma de vida computacional que desprecia enormemente la vida y las capacidades humanas, y normalmente incurre en bromas repetitivas que pueden afectar un poco a la paciencia del jugador, que tiene aguantar a un ayudante impertinente, sin gracia, y con un registro de voz que recuerda a uno de esos programas gratuitos de síntesis de habla o de habla digital, lo que constituye, sin lugar a dudas, uno de los grandes defectos del último trabajo de Realmforge Studios.



CONCLUSIONES

Spacebase Startopia tiene algunas ideas muy buenas detrás, y recupera buena parte de aquella magia tan especial de la obra original, pero muchas veces fracasa en la ejecución de sus planteamientos: exige demasiada microgestión repetitiva e intrascendente, el sistema de combate no permite nada más allá de la mera contemplación, y el humor de su omnipresente inteligencia artificial es bastante cansino. Aun así, está claro que deja buenos momentos, especialmente en las primeras horas, cuando todavía nos estamos haciendo a las bondades de su sistema de gestión, a la construcción de salas especializadas y a la mejora de las distintas cubiertas, si bien creo que proporciona una diversión con una clara fecha de caducidad, y en general es un producto que no hace justicia al Startopia original. En definitiva, puede enganchar a los fans del género, pero se queda a medias en su propuesta y en su homenaje, por lo que realmente hay opciones más recomendables, especialmente en ordenador.

Redactado por Sergi Bosch (Elite)
Copia digital proporcionada por Koch Media.

Análisis de Spacebase Startopia para PC: Una desventura espacial
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Análisis de Spacebase Startopia para PC: Una desventura espacial
Análisis de Spacebase Startopia para PC: Una desventura espacial
Análisis de Spacebase Startopia para PC: Una desventura espacial

Alternativas
El Startopia original. Con otra ambientación, Planet Zoo.
La gestión en sí. Las distintas cubiertas. Las especies de alienígenas. Deja buenos momentos.
Microgestión constante e intrascendente. Muy mecánico, no fomenta la creatividad. El combate.
Spacebase Startopia recupera parte de la esencia del original, pero también agranda sus defectos. Es entretenido, pero al final se vuelve repetitivo.
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