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Dos espadas y un destino
PlayStation 3

Dos espadas y un destino

Los chicos del Project Soul nos presentan su visión de nueva generación de una de la series más emblemáticas de la lucha 3D

Por satsuinohadou,
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"Ser hijo de..." puede abrir bastantes puertas en cualquier ámbito del mundo, aunque a la larga siempre genere comparaciones más o menos injustas y tienda a dejar en mal lugar a los vástagos de alguien muy popular. Sólo un puñado de series elegidas, dentro de cualquiera de los diferentes géneros que inundan el panorama de los videojuegos, cuentan con un representante que pueda considerarse como piedra angular dentro de los videojuegos. Conducción, rol, plataformas, acción en primera persona y como no, lucha 3D disponen de algún juego que ha marcado un punto de inflexión en su evolución y que han conseguido que el 99% de las secuelas o nuevos integrantes del género naufraguen en términos comparativos.

Pese al éxito recogido en 1995 por Soul Edge/Blade para la placa arcade System 11 y la consola doméstica PlayStation, la salida de Soul Calibur para System 12 pasó bastante desapercibida en occidente, y no sería hasta su conversión a DreamCast cuando comenzaría a generar una leyenda que aún a día de hoy permanece viva. Aunque Tekken 3 para System 12 y PlayStation consiguió alcanzar unas cotas de popularidad altísimas y Virtua Fighter 2 para Model 2 gozó de una popularidad desorbitada en Japón, sin duda Soul Calibur para DreamCast, con una adaptación técnica sin parangón dentro de los traslados de recreativa a domésticas, marcó el salto de lo que podría considerarse como juego de lucha 3D de nueva generación, en concreto de la generación 128 bits. Unas animaciones increíblemente fluidas, suaves, con unas transiciones alucinantes, un sistema de movimiento en los tres planos bastante innovador y resultón, una estructura de juego que permitía que se involucraran los clásicos machacabotones, pero que premiaba el dominio de la guardia avanzada, una banda sonora épìca y mil y un extras que nos mantenían pegados al bizarro mando de DreamCast, consiguieron catapultar directamente a este juego de DreamCast al estrellato y a la posición de rey de reyes dentro de la lucha 3D.

Tekken Tag Tournament para PlayStation 2, de nuevo una conversión con mejoras técnicas respecto a la recreativa System 12, sufrió en sus propias carnes las odiosas comparaciones en materia de calidad, considerándose como un producto old-gen en términos jugables. Incluso la salida de Tekken 4, ya con un apartado técnico más a la altura de lo esperado en PlayStation 2, no consiguieron hacer la más mínima sombra a Soul Calibur.

Teniendo en cuenta que para la secuela de Soul Edge se habían abandonado las armas destructibles, los finales interactivos y se había optado por un modo de misiones algo menos ambicioso, la calidad alcanzada en el resto de apartados del juego consiguió simple y llanamente adelantarse varios años a su época.

Superar técnicamente a Soul Calibur dentro de la misma generación era moderadamente sencillo. Pese al sorprendente aprovechamiento de la circuitería de DreamCast se trataba de un título de la segunda hornada, y nos encontramos ante una consola que dado su exiguo ciclo de vida imposibilita elucubrar acerca de sus límites teóricos. La salida de Soul Calibur II en 2003 como título multiplataforma elevó el listón técnico, especialmente en la versión Xbox y la de GameCube. Esta entrega mejoró el modelado de los personajes, volvió a sorprender con las animaciones, especialmente en la forma de enlazarlas, pero sin duda destacó por la presencia de personajes invitados. Hablamos de Link, Spawn o la discutible presencia de Heihachi Mishima, junto a la creación por parte de Todd McFarlane de Necrid. Se trataba de una buena secuela, aunque no podíamos aplicar en ningún momento el término revolución. Sin duda se benefició del hecho de llegar a una mayor cantidad de público, ya que las bases de usuarios de Xbox, GameCube y especialmente PlayStation 2 superaban de forma escandalosa a las de DreamCast.

Cuando ya todo el mundo esperaba que la siguiente evolución de la serie llegara en la "generación HD", el equipo liderado por Hiroaki Yotoriyama sorprendió con un nuevo Soul Calibur de 128 bits, de nuevo exclusivo de una única plataforma: PlayStation 2. En este caso se buscó la notoriedad mediante modos de juego más originales como la estrategia, dejando de lado el anhelado modo online, así como los personajes invitados. Pese al poco tiempo transcurrido se advierte una mejora técnica superior a la esperada, aunque a nivel artístico, especialmente en materia de rostros no estemos demasiado de acuerdo con la evolución aplicada. Soul Calibur III recibió más críticas que elogios, pese a su calidad innata, perdiendo todo el halo de revolución de Soul Calibur, algo por otra parte lógico ya que dudamos mucho que se pueda dar un salto tan brutal como el del juego de DreamCast sin afectar drásticamente a la filosofía de la serie. Este título tuvo el desagradable honor de desgastar a una franquicia hasta la fecha prácticamente inmaculada.
Análisis de Soul Calibur IV para PS3: Dos espadas y un destino
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Información del juego

Soul Calibur IV

PlayStation 3

Fecha de lanzamiento: 31 de julio de 2008
Desarrollado por: Project Soul
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