PC
PlayStation 3
Xbox 360
El plan renove de Sega
Sonic llama a todos sus amigos para que participen en las carreras más alocadas que se recuerdan.
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Sonic & Sega All-Stars Racing resultó mejor de lo esperado. El intento de Sega por responder a la mascota de la antigua competencia en las pistas de carreras resultó todo un acierto y terminó por ser un producto mejor definido que el desarrollado con Sega Superstars Tennis, el otro intento reciente de pluriempleo de Sonic. Por eso mismo esperábamos con ganas esta segunda entrega, ya que detrás del proyecto se encuentra de nuevo Sumo Digital, desarrollara británica que trabaja por encargo y que ya ha firmado alguno de los mejores títulos que ha lanzado la empresa del erizo azul. El juego esta ya disponible tanto en Playstation 3 como en Xbox 360 y hará lo propio dentro de poco en el resto de plataformas a excepción de Wii, ya que en esta ocasión lo hará en la nueva plataforma de sobremesa de Nintendo, la esperada Wii U.
Start youn engines... again!
Carreras y mascotas. Dos conceptos condenados a entenderse. En esta ocasión Sonic ha tirado de agenda y ha llamado a casi todos los que ha encontrado disponibles, aunque ya lleven una larga temporada de tiempo fuera de la actualidad de este mundillo. Los casos más destacados son los de Joe Musashi de Shinobi, Gilius Thunderhead de Golden Axe, Vyse de Skies of Arcadia o Metal Sonic si nos hacemos con la versión limitada. Mientras que una gran parte de los integrantes del juego anterior repiten convocatoria, otros tantos se caen de la alineación (algunos casos muy llamativos como son el de Ryo de Shenmue o los dos personajes de Virtua Fighter). De nuevo se han invitado a personajes ajenos a la desarrolladora entre los que destacan un Shogun de Total War: Shogun 2 (Sega distribuye el título), la corredora real Danica Patrick montada en un "Hot Wheels" o Ralph que devuelve visita después que el Doctor Eggman y Sonic hicieran un cameo en la película de Disney ¡Rompe, Ralph!. A todo esto se suman los avatares en el caso de Xbox 360 y los Miis en las plataformas de Nintendo, con lo que rondamos los 23 corredores por sistema.
Después de pasar lista a todos los participantes, toca hablar de la gran novedad de esta entrega: los vehículos. Ese "Transformed" que campea en el título del juego no hace referencia a la última película de Michael Bay. Y es que, como ya vimos en cierta séptima entrega de otra serie de carreras, ahora los vehículos se adaptan a tierra, mar y aire según indiquen las circustancias. Cuando tenemos las ruedas pegadas al asfalto (o a la superficie que sea), el coche se comporta de forma muy similar a como lo hacía en la primera parte con ese freno testimonial que habilita el derrape en las curvas que es la verdadera clave de las carreras ya que en el caso mantenerlo durante un tiempo activaremos un socorrido impulso que nos permitirá adelantar adversarios.
Pero llegará un momento en el que nos quedemos sin terreno por el que correr y nos precipitaremos al vacío, momento en el que nuestra montura se convertirá en un pequeño avión a rección que nos permitirá subir y bajar nuestra altitud. Contra todo pronóstico, el manejo es una delicia y esquivar los numerosos impedimentos que hay desperdigados por las zonas de vuelo (enemigos, arcos por los que pasar, estrecheces en la ruta) no resulta para nada complicado cuando las vemos venir. Más problemas tendremos al tocar el agua, ya que la versión anfibia de nuestro vehículo puede resultar un poco incrontrolable al principio. Después de entender el funcionamiento del oleaje y de acostumbrarnos a las indicaciones que nos marcan el camino no tendremos mayores inconvenientes.
Start youn engines... again!
Carreras y mascotas. Dos conceptos condenados a entenderse. En esta ocasión Sonic ha tirado de agenda y ha llamado a casi todos los que ha encontrado disponibles, aunque ya lleven una larga temporada de tiempo fuera de la actualidad de este mundillo. Los casos más destacados son los de Joe Musashi de Shinobi, Gilius Thunderhead de Golden Axe, Vyse de Skies of Arcadia o Metal Sonic si nos hacemos con la versión limitada. Mientras que una gran parte de los integrantes del juego anterior repiten convocatoria, otros tantos se caen de la alineación (algunos casos muy llamativos como son el de Ryo de Shenmue o los dos personajes de Virtua Fighter). De nuevo se han invitado a personajes ajenos a la desarrolladora entre los que destacan un Shogun de Total War: Shogun 2 (Sega distribuye el título), la corredora real Danica Patrick montada en un "Hot Wheels" o Ralph que devuelve visita después que el Doctor Eggman y Sonic hicieran un cameo en la película de Disney ¡Rompe, Ralph!. A todo esto se suman los avatares en el caso de Xbox 360 y los Miis en las plataformas de Nintendo, con lo que rondamos los 23 corredores por sistema.
Después de pasar lista a todos los participantes, toca hablar de la gran novedad de esta entrega: los vehículos. Ese "Transformed" que campea en el título del juego no hace referencia a la última película de Michael Bay. Y es que, como ya vimos en cierta séptima entrega de otra serie de carreras, ahora los vehículos se adaptan a tierra, mar y aire según indiquen las circustancias. Cuando tenemos las ruedas pegadas al asfalto (o a la superficie que sea), el coche se comporta de forma muy similar a como lo hacía en la primera parte con ese freno testimonial que habilita el derrape en las curvas que es la verdadera clave de las carreras ya que en el caso mantenerlo durante un tiempo activaremos un socorrido impulso que nos permitirá adelantar adversarios.
Pero llegará un momento en el que nos quedemos sin terreno por el que correr y nos precipitaremos al vacío, momento en el que nuestra montura se convertirá en un pequeño avión a rección que nos permitirá subir y bajar nuestra altitud. Contra todo pronóstico, el manejo es una delicia y esquivar los numerosos impedimentos que hay desperdigados por las zonas de vuelo (enemigos, arcos por los que pasar, estrecheces en la ruta) no resulta para nada complicado cuando las vemos venir. Más problemas tendremos al tocar el agua, ya que la versión anfibia de nuestro vehículo puede resultar un poco incrontrolable al principio. Después de entender el funcionamiento del oleaje y de acostumbrarnos a las indicaciones que nos marcan el camino no tendremos mayores inconvenientes.






