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Análisis de Sonic Frontiers, el estreno del erizo más famoso de los videojuegos en un mundo abierto
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Análisis de Sonic Frontiers, el estreno del erizo más famoso de los videojuegos en un mundo abierto

Acompaña a Sonic y sus amigos en esta nueva aventura que cambia radicalmente el enfoque visto en el resto de entregas de la saga.

Por Daniel Martín Martínez,
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Sonic, la conocida mascota de Sega, vuelve a estar en boca de todos. Aquel erizo azul, rápido como nadie, nació a principios de los noventa con el objetivo de desbancar a nada más y nada menos que Super Mario, el famoso personaje de Nintendo. Aunque no llegó a conseguirlo del todo (quién puede con Mario, que hoy día sigue siendo bandera de la gran N), sí fue un digno competidor y se postró como sucesor de Alex Kidd, hasta entonces la mascota de Sega. Desde aquello hemos recibido casi un centenar de juegos, películas (convirtiéndose en una de las pocas adaptaciones de videojuegos al cine con buenas valoraciones de los espectadores) e incluso próximamente saldrá una serie de animación para Netflix que, para qué negarnos, tiene muy buena pinta.

En el mundo de los videojuegos Sonic ha tenido sus más y sus menos. Las entregas en 2D siempre han tenido una gran acogida, siendo el entorno donde el erizo realmente ha triunfado. Incluso las más recientes como Sonic Mania han recibido unas críticas notables y marcan el camino a seguir. Pero a la hora de sumar una dimensión más y adaptarse a ello, el erizo no ha tenido tanta suerte. Desde Sonic Adventure 2, seguramente la mejor entrega tridimensional de la saga, y de la cual han pasado ya 20 años, se han ido sucediendo los lanzamientos, sin mucho éxito. Siempre ha existido esa esperanza en cada anuncio de una entrega de que por fin Sonic vuelve, y que la próxima puede ser ese Sonic Adventure 3 que tanto se espera. Sonic Frontiers es un buen paso para alcanzarlo, aunque no el definitivo.

Desde el momento en que se reveló por primera vez, Sonic Frontiers dejó claro que iba a ser una entrega totalmente diferente a sus predecesoras. Las primeras reacciones fueron ciertamente frías, ya que lo que se mostraba en su trailer de presentación daba una sensación que podría describirse como "pereza": Sonic corriendo por un mundo vacío y que no parecía casar bien con el estilo que caracteriza a la saga. Por suerte, con los siguientes vídeos, y ya ahondando más en la nueva propuesta, las sensaciones fueron mejorando hasta el punto de tener la esperanza de haber encontrado por fin ese rayo de luz en un día nublado. Por suerte, así ha sido, y es que Sonic Frontiers es el primer soplo de aire fresco en años para la saga, y es un buen punto de partida para sacudir la mala reputación que pulula alrededor de ella.


Sonic Frontiers recibió críticas desde su presentación por su nueva propuesta, pero eran realmente injustificadas.


La historia de Sonic Frontiers comienza con una breve introducción en la que el Doctor Eggman, archienemigo de Sonic, descubre una tecnología ancestral, la cual intentando controlar se termina yendo de control y acaba con él en un extraño mundo digital. A continuación Sonic, Tails y Amy viajan hacia unas islas en una avioneta, atraídos por una inusual actividad de las Esmeraldas Caos, cuando un agujero de gusano aparece por sorpresa y absorbe a los tres a un mundo digital llamado el Ciberespacio. Éste no es más que un nivel clásico basado en el mítico Green Hill, y que sirve como tutorial para conocer los movimientos básicos de Sonic. Una vez finalizado, Sonic vuelve a las islas en la realidad, siendo el único que ha conseguido nunca escapar de él.

Con ello comienza la verdadera aventura, tras enterarse Sonic que varios de sus amigos (como Amy, Knuckes o Tails) han acabado en ese mundo digital, y no pueden salir de él. La particularidad de esta dimensión es que son capaces de proyectarse en el mundo real, por lo que Sonic puede encontrarse con ellos, y saber qué necesitan para liberarse de su jaula. Para ello tendrá que recorrer un total de cinco ubicaciones de zona abierta que componen las islas, mientras aprende sobre la historia que hay tras ellas y los simpáticos, y no tan simpáticos, habitantes que viven allí.

«Los amigos de Sonic están atrapados en el Ciberespacio, ¡tendrás que ayudarles a escapar de él!»


En la exploración de las islas es donde radica el cambio más notable de esta aventura respecto al resto de la saga. Sonic ahora se desplaza por un mundo abierto, dividido en varias zonas o islas, y que puedes recorrer libremente. Cada una de estas parte con su propia estética, desde verdes colinas repletas de terrenos ondulantes a llanuras desérticas, y por las cuales podrás moverte mediante la velocidad de Sonic a pie, o a través de los múltiples railes y plataformas repartidos por los escenarios. Puede hacerse un poco extraño vagar por mundos enormes y vacíos, pero repletos de cosas voladoras cuyo objetivo es permitirte moverte más rápido o alcanzar nuevas zonas, pero casa bien con la jugabilidad que siempre ha ofrecido la saga.

En cada isla hay diferentes tareas que puedes realizar, aunque éstas son las mismas en todas. El objetivo en general es hacer avanzar la historia recolectando dos tipos de objetos: engranajes y fragmentos de memoria. Los engranajes se obtienen derrotando unos mini jefes, y sirven para abrir niveles en el Ciberespacio. Como comenté antes, este mundo digital consta de niveles clásicos de Sonic, con un desplazamiento más natural (entre el 2D y el 3D), y con la velocidad como factor más diferencial. En ellos tendrás que cumplir ciertas condiciones especiales (conseguir las míticas cinco monedas rojas, finalizar el nivel antes de x tiempo, con más de x anillos, etc) para ganar unas llaves, con las que a su vez desbloquear el acceso a una Esmeralda Chaos. Finalmente las legendarias Esmeraldas servirán para enfrentarte a un Titán, lo que vendría a ser el jefe de la isla. De esto hablaré más adelante, cuando me centre en el combate del juego.

En cuanto a los fragmentos de memoria, son objetos que puedes encontrar a lo largo del escenario, repartidos por plataformas voladoras, escondidos bajo tierra, al final de un raíl, etc. Prácticamente cualquier salto que tengas que dar en la isla te llevará inevitablemente a un fragmento. Y no es para menos ya que para poder hacer avanzar la historia necesitarás encontrar cientos de ellos. El objetivo de recolectarlos es liberar a los amigos de Sonic, que como comenté al comienzo, están encerrados en el mundo digital. Conforme vas consiguiendo fragmentos se van desbloqueando escenas, que suelen ser diálogos entre los dos personajes, y que permiten conocer más sobre la amistad que les une junto a la historia que esconde el conjunto de islas.


Completa las diferentes misiones de los niveles clásicos para recolectar llaves con las que avanzar en la historia principal.


Esta tarea de recolección puede llegar a hacerse repetitiva ya que es exactamente igual en cada zona. Al final siempre vas a acabar buscando engranajes y fragmentos de memoria por un mundo gigante, entrando en los niveles clásicos (todos basados en los mismos 4-5 mundos de también niveles clásicos), consiguiendo las Esmeraldas, y enfrentándote a un Titán. Este ciclo de repetición se va agravando conforme vas finalizando islas, ya que entre ellas suele solo cambiar el entorno, el amigo al que rescatar, y alguna cosa suelta, pero las misiones principales sí son las mismas.

Para intentar paliar esto, Sonic Frontiers presenta varias misiones secundarias y minijuegos. En general son bastante simples, pero ofrecen una variedad que es de agradecer. Entre ellas podemos encontrar varias en las que nos toca hacer de "perro pastor" y llevar a un grupo de nativos de las islas de un punto A a B, esquivando las trampas del camino. Otra en la que debemos caminar por un conjunto de paneles situados en el suelo, sin levantar el pie ni volver a pisar uno ya pisado anteriormente. Y finalmente, el más interesante, el de pesca, con que el atrapar una buena cantidad de peces y con ello conseguir fragmentos de memoria y llaves adicionales.

Entre las cosas para recolectar existen aquellas que mejoran estadísticas: mayor ataque, mayor defensa, mayor capacidad para recoger anillos y mayor velocidad. Cada una de estas estadísticas se mejora mediante un objeto o criatura que recoger y trasladar a un anciano local, que se encargará de aumentarnos el nivel correspondiente. Se puede alcanzar el 99 en todas ellas, por lo que no dudes en coger todo lo que vayas viendo para cuando te encuentres con este anciano aprovechar.

El juego en general sabe guiarte correctamente hacia todo lo que puedes hacer o recoger. A pesar de que incluye un mapa completo repleto de marcadores, no es algo obligatorio que mirar. En ese aspecto, Sonic Frontiers hace un gran trabajo para que el movimiento se sienta natural hacia los puntos de interés, e inevitablemente avanzarás hacia cada uno de ellos sin darte cuenta. Ya sea por rampas convenientemente ubicadas, o botones de salto que te llevan hacia el siguiente paso lógico. Por ello, a pesar de sus errores o su repetitividad, moverse por su mundo es una delicia difícil de describir.


Déjate guiar por el gran trabajo realizado por Sonic Team hacia los múltiples minijuegos y misiones secundarias que incluye Sonic Frontiers.


El combate es otro de los pilares de Sonic Frontiers. Desperdigados por los mundos encontrarás diversos enemigos, cuyo objetivo es acabar contigo, por lo que acabar con ellos será prioritario. Estos combates suelen ser algo superficiales, y acabar con ellos es bastante sencillo. Basta con presionar el botón de ataque y encadenar combos para así poder generar combinaciones más fuertes. Además, existe un modo automático, que te permite usar las ráfagas de ataque simplemente con pulsar el botón normal, y no la combinación, lo cual facilita el acabar con ellos.

Derrotar a los enemigos hace que suelten puntos de experiencia, con los que poder desbloquear ataques más potentes. Empezarás con golpes básicos, como un ataque de puño, un pisotón o la posibilidad de esquivar y bloquear los ataques enemigos. Pero conforme vayas avanzando, y de forma gradual, gracias a un árbol de habilidades, conseguirás golpes más interesantes. En general estos son algo superfluos, ya que los enemigos pueden ser derrotados de forma sencilla, y quizás no case con un personaje como Sonic, pero es un añadido nuevo y quién sabe si es el camino hacia donde seguirá la saga.

Sí son dignas de mención las batallas contra los Titanes. Ahí es donde radica la verdadera fuerza de este combate, que si bien necesita ser pulida, establece unas buenas bases para el futuro. Estas peleas contra enemigos gigantes varían entre cada uno, y suelen ser bastante interesantes. Por ejemplo, y sin querer destrozar sorpresas, hay uno cuya batalla se asemeja en parte a lo visto en Shadow of the Colossus. Es decir, el objetivo en este caso es escalar por el monstruo, mientras vas esquivando ataques, saltando de plataforma en plataforma, etc. ¡Incluso tendrás que transformarte en Super Sonic para acabar con ellos! Sin duda las partes más entretenidas de Sonic Frontiers.


El combate contra los enormes Titanes es uno de los puntos fuertes de esta nueva aventura de Sonic.


Ahora toca tratar con detalle un tema peliagudo, y es cómo funciona Sonic Frontiers a nivel técnico. Por resumirlo con una palabra, mal. Si tengo que hacerlo con dos sería muy mal. Es difícil de explicar a estas alturas cómo se lanza un juego al mercado con tal cantidad de fallos gráficos. De hecho si hay algún punto que realmente baja la nota del juego, e impide que estemos ante una entrega notable, es precisamente éste. No hablo de errores puntuales, sino de algo constante, y lo he probado en su versión de PlayStation 5, que se presupone de una potencia importante. En un juego de mundo abierto, y que basa su jugabilidad en moverte a toda velocidad por él, se hace complicado aceptar la cantidad de veces que surgen problemas.

Me refiero a situaciones como que te choques con el aire, y de pronto aparezca una pared que estaba ahí delante de ti, pero no había cargado. Secciones que al dar un paso adelante aparecen a lo lejos (rocas, raíles, plataformas, enemigos, etc), y al darlo hacia atrás desaparecen. Se hace realmente duro de aceptar ir corriendo mientras todo va apareciendo o desapareciendo por arte de magia delante de ti, y se va formando el mapa poco a poco mientras el juego intenta seguir el ritmo. Ritmo que el propio juego quiere que sigas, por otro lado, lo cual hace todavía más difícil de darle una explicación. No es hasta que te acercas que los paisajes empiezan a cobrar detalle, y ahí es donde realmente el juego gana enteros, pero está tan empañado por el resto que queda en un segundo plano.

A nivel sonoro nos encontramos con una música relajante, en ocasiones demasiado, diferente a lo que nos ha acostumbrado la saga. Es en los niveles clásicos donde ésta gana enteros y cobra vida volviendo a ese punk rock que tan bien le sienta al ritmo vertiginoso que tomamos con Sonic. Pero en general está un par de puntos por debajo de lo previsto, aunque seguramente sea para adaptarse al ritmo más tranquilo que exige su mundo abierto.

«Sonic Frontiers presenta tal cantidad de problemas técnicos que en ocasiones parece más una versión beta que una que ya está en el mercado»


En cuanto a su duración seguramente estemos ante uno de los Sonic más largos de la historia, sino el que más. Su mundo abierto abre (valga la redundancia) un sinfín de posibilidades que no podrían estar en las anteriores entregas de la saga. Misiones secundarias (que aunque algo repetitivas, ahí están), minijuegos (poniendo especial atención al de pesca), niveles clásicos con sus propias tareas a realizar y en general islas enormes que recorrer con decenas de anillos y cosas por recoger. Sin duda es el Sonic más variado al que podrás jugar. Conseguir el 100% es una obligatoriedad y, la verdad, se hace muy ameno ir a por ello.

Conclusión

Sonic Frontiers es la mejor entrega tridimensional de la saga de los últimos años, lo cual no es decir tanto ya que las anteriores no alcanzaron el nivel digno que merece nuestro rápido erizo. El nuevo enfoque de mundo abierto es un acierto que debe seguir explorando la saga, y es que correr a la velocidad del sonido por sus bastos parajes, acompañado de su música punk y rockera, es una delicia difícil de describir. Por desgracia no está libre de frustraciones, que surgen en especial por la poca variedad de misiones secundarias, basadas prácticamente en buscar coleccionables, y por la enorme cantidad de problemas gráficos que presenta. Tiene sus fallos, y definitivamente hay margen de mejora, pero la mascota más conocida de Sega finalmente se está moviendo en la dirección correcta.

Analizado en PlayStation 5. Copia digital proporcionada por Plaion.


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Alternativas
Su mundo abierto es nuevo para Sonic, por lo que no encontrarás nada parecido en la saga, pero sí te recomiendo cualquier otra entrega 3D de la misma.
Correr por su mundo es entretenido, combates contra los jefes, niveles del ciberespacio clásicos.
Movimiento de Sonic algo errático, repetitiva recolección de objetos, numerosos fallos gráficos.
Entrega valiente con un nuevo enfoque, pero que queda empañada por unas repetitivas misiones secundarias y su gran cantidad de problemas gráficos.
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