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Nintendo 'em up
Game Boy

Nintendo 'em up

El primer gran juego de naves de la monocromática, una prueba de la capacidad técnica del futuro buque insignia de Nintendo.

Por Andrés JC,
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Para hablar de Solar Striker es pertinente hablar de Gunpei Yokoi, uno de los hombres esenciales de Nintendo, menos conocido en la actualidad en favor de su pupilo, el creativo de videojuegos más importante de todos los tiempos: Shigeru Miyamoto. Cuando el padre de Super Mario ya había dado al mundo su primera obra maestra, Super Mario Bros., Yokoi era una figura de veteranía establecida, tras haber sido el gurú de las Game&Watch. Su último gran aporte a Nintendo fue la concepción de la Game Boy, y con ella un buen número de juegos sobre los cuales figura su nombre. Super Mario Land, Metroid II: Return of Samus, Dr. Mario o Solar Striker fueron algunos de los títulos que mostraron la magia de Game Boy al mundo, todo ello bajo la batuta de Yokoi.



Naves de bolsillo

Yokoi era un arquitecto de ideas sencillas pero eficaces, y a día de hoy es el ideólogo del primer y último juego de naves firmado por Nintendo. Cuando se diseñó Solar Striker, la ambición era ofrecer una experiencia que demostrase el potencial de la nueva portátil de Nintendo, esa irresistible máquina a la que podías intercambiar los juegos mediante una ranura en su espalda. El ejercicio de diseño no se centró, por ende, en crear una innovación en el género de matamarcianos, sino ejecutarlo de forma impecable. A grandes rasgos, Game Boy tenía las posibilidades de una NES, pero con ciertas limitaciones como una pantalla de dimensiones y resolución reducidas: aunque hubo muchas conversiones de los 8 bits a la monocromática, todos ellos necesitaron cierto grado de compromiso. El ejemplo más ilustrativo de esto es Nemesis, conversión de Gradius, el cual a grandes rasgos adaptaba el juego de 8 bits pero con varias concesiones. Dicho juego se lanzó, precisamente, apenas unos meses después que Solar Striker, ejemplificando las diferencias entre ambas filosofías de desarrollo.

Así pues, Solar Striker se suele considerar como un shoot'em up básico y de poca profundidad. Esto es técnicamente cierto, pues con nuestra nave solo podemos movernos y disparar, no hay ataque especial ni diferentes armas con las que equiparse. Nuestro disparo tiene cuatro niveles de potencia, los cuales se consiguen mediante la recolección del único ítem que hay. Hay seis fases en total, y un jefe nos espera al final de cada una de ellas para ponernos las cosas difíciles. Dentro de estos parámetros, claramente no podemos encontrar una profundidad como la que sí hallamos en la saga Gradius o R-Type, los cuales nos exigen tomar distintas estrategias en función de nuestro arsenal disponible, o nos permiten superar los niveles de distintas formas.



Sin embargo, eso no resta interés a la experiencia. Cuando nuestras manos sujetan una Game Boy ejecutando Solar Striker hoy en día, la melodía del primer nivel empieza a sonar y los enemigos aparecen en pantalla, el magnetismo es irrenunciable. Nintendo fue bastante hábil para imprimir aquí ese carisma tan habitual en sus producciones, la inmediatez con la que se expresan desde el primer momento. Por qué no decirlo: se siente como un clásico atemporal, divertido sin complejos. Si mantenemos pulsado el botón, se activa el autodisparo, que permite hasta tres proyectiles de nuestra nave simultáneos en pantalla. A diferencia del matamarcianos promedio, aquí el mayor desafío no es tanto esquivar los disparos enemigos, sino esquivar las propias naves, que con frecuencia invaden todas las áreas de la pantalla, y tienen la tendencia a disparar a quemarropa. En general esto exige jugar de forma de vaivén, sin mantener nuestra nave en la misma posición por mucho tiempo.

Los jefes al final de cada nivel son, sin duda, punto álgido del desarrollo. Nos encontramos con grandes naves enemigas, algunas veces móviles y otras estáticas, con patrones de ataque cada vez más complicados conforme progresamos por los niveles. El final del cuarto nivel, considerado de forma unánime un pico de dificultad bastante considerable, nos exige un dominio extraordinario para esquivar sus múltiples proyectiles, al mismo tiempo que tratamos de apuntar al centro exacto para poder impactar en su punto débil. Para completar el juego disponemos de dos vidas pero si somos capaces de alcanzar determinadas puntuaciones conseguiremos tres o cuatro más. En términos generales estamos ante un juego difícil, aunque podremos superarlo sin tener que memorizar patrones demasiado complejos ni desarrollar una habilidad extraordinaria, como sí ocurre con las entregas de la serie R-Type.



El desafío no acaba ahí, por supuesto. Al terminar la partida podemos volver a jugar en modo difícil mediante la pulsación de SELECT + START tras el final. En este modo los enemigos disparan muchos más proyectiles, pero los niveles son básicamente los mismos. Aún así, el incremento de dificultad exige aprender de nuevo a superar cada fase, pues la pantalla se va a llenar de disparos de forma considerable, penalizando incluso el rendimiento del juego como no lo hace el modo normal. El modo difícil es la única motivación para rejugar Solar Striker, cuyo desarrollo dura apenas 20 minutos. Marcarnos el reto de superar puntuaciones no es demasiado motivador teniendo en cuenta que no hay mecánica de hacer combos para multiplicar puntos ni nada similar.

Conclusiones

Si tuviese que recomendar un shoot'em up de Game Boy a alguien inexperto, probablemente optaría por Solar Striker, aunque no lidere ninguna lista de los mejores. Debido a la deriva que ha sufrido el género hasta convertirse en una temática de nicho en la actualidad, este título no es muy reconocido por su escasa personalidad jugable. Pese a ello, no cabe duda de que es el ejemplo más inmediato, simple y universal de cómo debe ser un matamarcianos de libro, sin mecánicas complejas y con un carisma desbordante.
Análisis de Solar Striker para GB: Nintendo 'em up
Análisis de Solar Striker para GB: Nintendo 'em up
Análisis de Solar Striker para GB: Nintendo 'em up

Alternativas
Nemesis, R-Type y Sagaia son los mejores del catálogo
Fácil de aprender, que no dominar. Carisma intachable y razonable rendimiento para las limitaciones.
Jugabilidad muy básica. En el modo difícil se notan las costuras.
Notable matamarcianos que supo adaptar el género a una pequeña pantalla como jamás se había hecho, con carácter muy inmediato y excelencia audiovisual

Información del juego

Solar Striker

Game Boy

Fecha de lanzamiento: 26 de enero de 1900
Desarrollado por: Nintendo R&D1
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