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Análisis de Scrap Riders, un tributo a la cultura Made in Spain
Nintendo Switch PC

Análisis de Scrap Riders, un tributo a la cultura Made in Spain

Games for Tutti nos acerca una historia de una banda de moteros pasados de rosca en una mezcla de géneros acertada y repleta de referencias para todo cultureta.

Por Vins,
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Introducción

Si eres de los que piensa que el mundo del videojuego va cada vez más deprisa, de aquellos a los que su backlog es tan innumerable que necesitarías diez vidas para acabar con él o simplemente de los que quiere darse un respiro ante tanta super producción come horas, quizás deberías valorar detenidamente la nueva obra de los chicos de Games for Tutti y Microids Indies. El estudio independiente español ofrece un combinado de entretenimiento atípico hoy en día en la industria del videojuego, alejado de formulaciones repetidas y que lo componen tres ingredientes principales: combinación de géneros, humor del bueno y un cuidado píxel art.

La trama nos sitúa en un mundo ciberpunk en el que controlamos a Rast, un tipo duro y miembro de los Scrap Riders, una banda de moteros que vive al margen de la ley. Estos contrabandistas se han labrado su nombre a base de ser auténticos survivors del yermo, y en esta ocasión han vendido un disruptor de deuterio a los Baker, una familia poco amistosa que vive en su granja alejada de las grandes metrópolis. Quizás os suenen. Así que pronto pondrán rumbo a lomos de sus motos al bar de Clay, un antro situado en el páramo que alberga a chusma de todo tipo y que es la última ubicación conocida del disruptor. Lo que bautizaría el mismísimo John Cena como una misión piece of cake pronto se complicará para abrir paso a una lucha contra las grandes corporaciones y una policía que, una vez más, se ha dejado seducir por la corrupción.



El humor

El estudio valenciano ha mostrado ingenio a la hora de incorporar mecánicas de “aventura gráfica” como hilo conductor para dar un empaque más natural a la narrativa del título. En ningún caso Scrap Riders trata de competir en este aspecto contra un juego narrativo, o con la historia de grandes aventuras point & click de Sierra o Lucas de los noventa, pero si es cierto que en muchas ocasiones recuerda a ellas. Y es que además del arte y animación, del que hablaremos unas líneas más adelante, lo que llama la atención y nos hace estar metido de lleno es la cantidad de eastern eggs que nos encontramos.

No es necesario tener ojos de águila y oído de polilla de cera para detectar más de una veintena de referencias a obras del séptimo arte como (Alien, Blade Runner o Gladiator), a la historia de los videojuegos como (Street Fighter, Monkey Island, Full Throttle o Mass Effect) e incluso a alguna sin contrastar que personalmente me he aventurado a predecir como un homenaje a Koki de Los Trotamúsicos (o quizás al gran Bartolito) o a la serie Muzzy. Si esto último es así, han ido a tocar donde más puede dolerle a uno, la nostalgia. Chapó por ello. Otro puntazo es el tono de humor, sarcasmo y pullas continuas entre los personajes. Da igual que con quien hablemos sea nuestro compañero de banda, el machaca de la esquina o el próximo NPC al que vamos a romperle la cara. Es descarado y muestra pocos tapujos a la hora de mostrar la riqueza de nuestro lenguaje pero en ningún momento se vuelve cargante.

"Otro puntazo es el tono de humor, sarcasmo y pullas continuas entre los personajes."


Peleas en el bar

Podemos interactuar con ciertos objetos resaltados en el escenario, interactuar con otros personajes para conocer más de la zona y sacarles información, gestionar un inventario para resolver pequeños puzles e incluso acceder a algún que otro minijuego de hackeo, que no tiene mucha dificultad. El lenguaje tiene coñas innumerables, y es posible que si nos grabásemos para una transmisión en directo, media función sería con sonrisa tonta dibujada en la cara. Algo que nos ha chirriado es que los bocadillos de diálogo están restringidos a dos líneas de texto, por lo que muchas veces para progresar en un diálogo nos vemos constantemente pulsando el botón correspondiente para acceder al siguiente. Creemos que esto podría corregirse para ofrecer un poquito más de calidad de vida al usuario.

La parte de acción beat´em up se trata de un juego más que cumplidor. Quizás ciertos impactos y colisiones deberían afinarse, pero en lineas generales es una experiencia fresca y de disfrute. Centrándonos en Rast, este cuenta con un buen número de movimientos para el combate: golpe débil, fuerte, salto, ataque aéreo, esquiva vertical, esprint, golpe en carrera, ataque a distancia e incluso una barra de especial que podemos activar al rellenarla por completo. Lo típico en este tipo de juegos. Nuestro protagonista también tiene la posibilidad de coger armas blancas del escenario, que suelen generar gran cantidad de daño al impactar, pero por contra, penalizan en la velocidad de la animación de golpeo haciéndonos un blanco más fácil. También encontraremos munición limitada repartida por algunas zonas del escenario que podemos utilizar con nuestra pistola para mantener a raya al enemigo cuando las cosas se ponen realmente feas.



Mención especial merece los combates contra los jefes finales, bastante más exigentes de lo que esperábamos y bien resueltos por parte del los chicos de GFT. No obstante, si juegas con Steam Deck es posible que te encuentres alguna bajada esporádica de frames cuando hay mucho modelado en pantalla. La compatibilidad del título no está verificada oficialmente, pero como usuario que ha jugado gran parte de la aventura en ella, te puedo asegurar que es perfectamente jugable y funciona sin problemas. Lógicamente se echa en falta poder manejar a otros personajes de la banda con sus propios movimientos o simplemente jugar junto a otros amigos en modo cooperativo, ya sea local o en línea, pero la experiencia perdería ritmo por no centrarse únicamente en el combate. No sé por qué, pero las hostias siempre llaman a más hostias.

El arte

La dirección de arte y animación liderada por Jonathan Romero merece un reconocimiento especial. La estética pixel art está muy mimada, y casa a la perfección con el mundo distópico que se nos presenta, creyéndonos por momentos el jodido Mel Gibson en Mad Max, pero plasmado en la época de los 16 bits. La paleta de colores sepia y nacarada de las tierras baldías se mezcla con los neones vivos de las grandes ciudades creando una ambientación muy pintona. Los personajes tienen un modelado muy cuidado, y aunque los enemigos tienden a cierta repetición, hay un elenco de personajes durante la aventura muy variado. Todos ellos presentan unas animaciones trabajadas. En cuanto a la composición musical cada lugar y distrito de Scrap Riders tienen su propia identidad musical. Por ejemplo, mientras una de ellas se distingue por influencias synthwave y metal, en otros distritos de la metrópoli Uber City suenan formatos en chiptune que aportan un lado más cómico. Pese a lo diferente del uso de los distintos sintetizadores para crear parajes únicos, el resultado es de continuidad y relación entre las piezas, lo que hace que el trabajo de Nicolás de Ferrán destaque.

"La dirección de arte y animación liderada por Jonathan Romero merece un reconocimiento especial"


Conclusión

Scrap Riders en una propuesta con identidad propia que se aleja de lo main stream pero que al mismo tiempo, una vez has entrado dentro, abraza constantemente al gran público con referencias constantes a clásicos de la industria cultural. Es una obra que tiene muy buenas ideas, y algunas de ellas las desarrolla coherentemente. La mezcla de géneros, junto al tono y un pixel art muy cuidado, hacen del título algo llamativo. Lástima que no acabe de profundizar realmente ni como aventura gráfica, ni como “yo contra el barrio”. Podemos subirnos a las motokos de esta banda tanto en Nintendo Switch como en PC desde el pasado 9 de enero.

Jugado en PC. Copia digital proporcionada por Games for Tutti.


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Una historia repleta de dosis de humor, referencias y detalles que te harán decir "Yo viví esto".
Modelados con cierta repetición, no destaca ni como aventura gráfica ni como "Yo contra el barrio".
Scrap Riders aúna dos géneros que han hecho historia en los videojuegos, no consigue sobresalir en ninguno de ellos pero te paga con disfrute y humor.
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