Xbox 360
Por un puñado de Madafackas
Saints Row se ha plantado en el catálogo de Xbox 360, triunfando en nivel de ventas y proporcionando grandes momentos de juego a sus usuarios.
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Desde un primer momento, THQ ha mostrado su intención de subirse al tren de la nueva generación mediante un apoyo importante a Xbox 360. Poco después del anuncio de la consola, la compañía anunció dos títulos desarrollados específicamente para dicha plataforma. Uno de ellos fue "The Outfit", ambientado en la Segunda Guerra Mundial y que mezclaba la acción con ciertos aspectos estratégicos. Fue el primero de los dos títulos en salir, y aunque no se trata de un mal título, el resultado no fue todo lo bueno que se puede esperar de una desarrolladora como Relic Entertainment. El segundo de los juegos anunciados fue "Saints Row", un juego claramente apoyado en la filosofía que la saga Grand Theft Auto ha expuesto durante los últimos años, con el que THQ y Volition, la desarrolladora, pretenden crear un nuevo superventas con la ayuda del tirón de la saga de Rockstar. Pero, ¿lo habrán conseguido?
De cero a cien en 50 horas
Vale, decir que Saints Row se "apoya" en la saga GTA quizás se quede corto. Básicamente lo que hace es coger la idea de Rockstar y calcarla. Ahora bien, parece que esa no es una tarea tan fácil como parece, pues varias fueron las compañías que intentaron equipararse a ella y siempre salieron peor paradas con sus juegos, como son el caso de True Crime o The Getaway. Afortunadamente, en el caso de Saints Row sí podemos decir que se trata de un juego a la altura de las circunstancias, y que, aunque no llega a ser todo lo completo que fue GTA: San Andreas, sí mantiene un nivel de opciones y libertad para el jugador muy a tener en cuenta.
La temática de Saints Row sigue claramente las premisas de GTA: San Andreas, más centrado en la guerra entre bandas dentro de una ciudad, que en la batalla individual de nuestro protagonista en GTA3 y Vice City. Nuestros inicios por el juego, después de haber elegido el tipo de personaje y su aspecto, transcurrirán en un callejón de mala muerte, conversando con una fémina de amistad fácil previo pago. Pocos segundos después, una refriega entre las cuatro bandas que pueblan Stilwater hará peligrar nuestra vida. Al final, nos veremos arropados por una de ellas, los 3rd Street Saints, y saldremos del ojo del huracán algo maltrechos.
A partir de ahí, todos nuestros esfuerzos en el juego serán realizados con el fin de que los 3rd Street Saints tomen el control total de los barrios de Stilwater. Para ello deberemos ir pasando todas las misiones y fortalezas (misiones con un mayor nivel de dificultad), con las cuales se formarán los tres hilos argumentales que hay en Saints Row. Precisamente éste es uno de los puntos que sorprenden del juego. Las historias, aunque lejos de ser el colmo de la originalidad, no son tan básicas como las que estamos acostumbrados en el género. De hecho, las tres consiguen mantener al jugador enganchado, especialmente en las últimas misiones de cada campaña, y ya de paso nos dejarán algunas secuencias en tiempo real que no tienen desperdicio, ya sea por la sorpresa o por la puesta en escena, generando situaciones realmente emocionantes y dejando al jugador con la cara pegada a la pantalla.
Para acceder a las misiones entrará en juego un valor que deberemos tener en cuenta durante toda la partida. El "Respeto" que generemos sobre los habitantes de Stilwater se representará mediante una barra que se llenará mediante la resolución de las actividades o eliminando a miembros de las bandas contrarias. De esta forma, cada vez que superemos el límite en la barra, podremos invertir esos puntos conseguidos para entrar en una nueva misión. Claro está que cada vez que juguemos una misión, perderemos esos puntos invertidos, por lo que será necesaria la participación constante en las actividades para así poder llegar al final del juego.
Las actividades, además de ser necesarias para seguir adelante, también suponen un extra de lo más entretenido, y que seguro añadirá unas cuantas horas de juego al cómputo general de cada uno. Son muy variadas, desde participar en carreras en plena calle, duelos de destrucción de coches a lo "Destruction Derby", hacer de chófer en distintas situaciones de escasa legalidad, hasta engañar a un seguro simulando accidentes falsos, etc...
De cero a cien en 50 horas
Vale, decir que Saints Row se "apoya" en la saga GTA quizás se quede corto. Básicamente lo que hace es coger la idea de Rockstar y calcarla. Ahora bien, parece que esa no es una tarea tan fácil como parece, pues varias fueron las compañías que intentaron equipararse a ella y siempre salieron peor paradas con sus juegos, como son el caso de True Crime o The Getaway. Afortunadamente, en el caso de Saints Row sí podemos decir que se trata de un juego a la altura de las circunstancias, y que, aunque no llega a ser todo lo completo que fue GTA: San Andreas, sí mantiene un nivel de opciones y libertad para el jugador muy a tener en cuenta.
La temática de Saints Row sigue claramente las premisas de GTA: San Andreas, más centrado en la guerra entre bandas dentro de una ciudad, que en la batalla individual de nuestro protagonista en GTA3 y Vice City. Nuestros inicios por el juego, después de haber elegido el tipo de personaje y su aspecto, transcurrirán en un callejón de mala muerte, conversando con una fémina de amistad fácil previo pago. Pocos segundos después, una refriega entre las cuatro bandas que pueblan Stilwater hará peligrar nuestra vida. Al final, nos veremos arropados por una de ellas, los 3rd Street Saints, y saldremos del ojo del huracán algo maltrechos.
A partir de ahí, todos nuestros esfuerzos en el juego serán realizados con el fin de que los 3rd Street Saints tomen el control total de los barrios de Stilwater. Para ello deberemos ir pasando todas las misiones y fortalezas (misiones con un mayor nivel de dificultad), con las cuales se formarán los tres hilos argumentales que hay en Saints Row. Precisamente éste es uno de los puntos que sorprenden del juego. Las historias, aunque lejos de ser el colmo de la originalidad, no son tan básicas como las que estamos acostumbrados en el género. De hecho, las tres consiguen mantener al jugador enganchado, especialmente en las últimas misiones de cada campaña, y ya de paso nos dejarán algunas secuencias en tiempo real que no tienen desperdicio, ya sea por la sorpresa o por la puesta en escena, generando situaciones realmente emocionantes y dejando al jugador con la cara pegada a la pantalla.
Para acceder a las misiones entrará en juego un valor que deberemos tener en cuenta durante toda la partida. El "Respeto" que generemos sobre los habitantes de Stilwater se representará mediante una barra que se llenará mediante la resolución de las actividades o eliminando a miembros de las bandas contrarias. De esta forma, cada vez que superemos el límite en la barra, podremos invertir esos puntos conseguidos para entrar en una nueva misión. Claro está que cada vez que juguemos una misión, perderemos esos puntos invertidos, por lo que será necesaria la participación constante en las actividades para así poder llegar al final del juego.
Las actividades, además de ser necesarias para seguir adelante, también suponen un extra de lo más entretenido, y que seguro añadirá unas cuantas horas de juego al cómputo general de cada uno. Son muy variadas, desde participar en carreras en plena calle, duelos de destrucción de coches a lo "Destruction Derby", hacer de chófer en distintas situaciones de escasa legalidad, hasta engañar a un seguro simulando accidentes falsos, etc...





