PC
La fortaleza pirata de Playmobil
Infiltrarse entre los piratas para derrotar a los titanes de la mitología griega es la nueva premisa de la serie Risen.
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Actualmente representado en algunas superproducciones como Furia de titanes en el cine o God of War en los videojuegos, el cuento mitológico de los titanes es ya de dominio popular. Cuenta la historia de una raza de doce poderosos seres sobrenaturales: la tierra (Gea), el sol (Helios) o el fuego (Hiperión) entre otros, que se vieron en una cruenta guerra con los dioses del Olimpo por el dominio del mundo. Comandados por Zeus, vencieron a los titanes y los encerraron en los montes tártaros. Tras esta premisa también arranca Risen 2: Dark Waters, que hace un cóctel con la temática pirata.
Inspirada en el periodo de colonización de América, la aventura comienza en un asentamiento de los colonizadores, denominados como la Inquisición. Un barco cargado de provisiones se acerca a la costa cuando, sin previo aviso, se ve destrozado por algún poder sobrenatural procedente del mar. Son los titanes, han despertado y hay que hacerles frente antes de que sea demasiado tarde. Para conseguirlo es necesario un arma muy poderosa, un arma que según la leyenda es la única que puede vencer a un titán. Se rumorea que los piratas la poseen y nuestra misión es hacernos con ella a toda costa. Para ello nos infiltraremos en la banda pirata haciéndonos pasar por un desertor de la Inquisición.
El desarrollo de la aventura, más lineal que en su predecesor, nos hace tomar el papel de "falso" pirata como protagonista para introducirnos en un sinfín de misiones en las que colaboraremos con colonizadores, piratas e indígenas. Tomaremos varias personalidades en los diálogos con dichos personajes para engatusarlos o encantarlos y conseguir nuestros fines, además de tener que desenfundar nuestro sable a menudo para combatir, ya sea contra piratas borrachos, indígenas esclavos que se han sublevado o bestias salvajes. Contamos también con un buen margen de exploración, ya que en el mapeado encontraremos varios objetos, cofres y guaridas secretas con tesoros.
Mientras tanto, se van desarrollando las pequeñas subtramas, los verdaderos vehículos de la aventura, más interesantes que el argumento principal. Las interacciones con el entorno son de lo más peculiar, ya que caracterizan a los personajes secundarios y dotan a la aventura de personalidad y carácter. Estos personajes también serán útiles para el aprendizaje de habilidades en algunas ocasiones: podremos aprovecharnos y mejorar a nuestro protagonista por un módico precio.
Y es que la evolución del personaje es un poco extraña. El toque RPG de subir niveles mediante experiencia ganada en batallas, misiones y otros quehaceres es un poco problemático en ocasiones. La experiencia adquirida se emplea para mejorar nuestras capacidades, y en función del nivel de cierta capacidad podremos aprender una habilidad. Dada la excesiva linealidad de la aventura, elegir la capacidad equivocada puede lastrar demasiado la exploración e incluso obligarnos a dejar misiones sin completar.
Inspirada en el periodo de colonización de América, la aventura comienza en un asentamiento de los colonizadores, denominados como la Inquisición. Un barco cargado de provisiones se acerca a la costa cuando, sin previo aviso, se ve destrozado por algún poder sobrenatural procedente del mar. Son los titanes, han despertado y hay que hacerles frente antes de que sea demasiado tarde. Para conseguirlo es necesario un arma muy poderosa, un arma que según la leyenda es la única que puede vencer a un titán. Se rumorea que los piratas la poseen y nuestra misión es hacernos con ella a toda costa. Para ello nos infiltraremos en la banda pirata haciéndonos pasar por un desertor de la Inquisición.
El desarrollo de la aventura, más lineal que en su predecesor, nos hace tomar el papel de "falso" pirata como protagonista para introducirnos en un sinfín de misiones en las que colaboraremos con colonizadores, piratas e indígenas. Tomaremos varias personalidades en los diálogos con dichos personajes para engatusarlos o encantarlos y conseguir nuestros fines, además de tener que desenfundar nuestro sable a menudo para combatir, ya sea contra piratas borrachos, indígenas esclavos que se han sublevado o bestias salvajes. Contamos también con un buen margen de exploración, ya que en el mapeado encontraremos varios objetos, cofres y guaridas secretas con tesoros.
Mientras tanto, se van desarrollando las pequeñas subtramas, los verdaderos vehículos de la aventura, más interesantes que el argumento principal. Las interacciones con el entorno son de lo más peculiar, ya que caracterizan a los personajes secundarios y dotan a la aventura de personalidad y carácter. Estos personajes también serán útiles para el aprendizaje de habilidades en algunas ocasiones: podremos aprovecharnos y mejorar a nuestro protagonista por un módico precio.
Y es que la evolución del personaje es un poco extraña. El toque RPG de subir niveles mediante experiencia ganada en batallas, misiones y otros quehaceres es un poco problemático en ocasiones. La experiencia adquirida se emplea para mejorar nuestras capacidades, y en función del nivel de cierta capacidad podremos aprender una habilidad. Dada la excesiva linealidad de la aventura, elegir la capacidad equivocada puede lastrar demasiado la exploración e incluso obligarnos a dejar misiones sin completar.




