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La conjura del pueblo
Nintendo Switch PlayStation 4 Xbox One Mac PC

La conjura del pueblo

Protestas y disturbios en un juego tan reivindicativo como extraño llega a todas las plataformas.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Nintendo Switch. Copia digital proporcionada por Evolve PR.


Que ya no hay géneros sin tocar ni temáticas que tratar en esto de los videojuegos lo sabemos muy bien, sobre todo desde que la distribución digital propulsara a los estudios independientes a la globalización más absoluta. Hoy tenemos uno de esos juegos raros en planteamiento y que abordan una idea la mar de polémica. El juego se llama RIOT: Civil Unrest y trata sobre los disturbios y las manifestaciones. Pero no lo hace desde la perspectiva macarra que nos propuso Rocksteady Studios con su olvidado State of Emergency para PlayStation 2 hace ya lustros, para nada, en esta ocasión apuestan por conflictos reales en los que basar los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas del orden. El título está desarrollado a la limón entre Leonard Menchiari e IV Productions, de forma que estará disponible en PC y consolas en los próximos días.

El juego lleva mucho tiempo en desarrollo, ya había una versión preliminar en 2013 de hecho. Su creador, Leonard Menchiari, sabe algo de protestas y manifestaciones. Ha estado presente en todo el movimiento "No TAV" que azotó a Italia y que arrancó a mitad de los noventa y que prácticamente llega hasta nuestros días. Para el que no lo recuerde, el pueblo estaba en contra del desembolso y los perjuicios que iban a provocar las obras del Tren de Alta Velocidad, por lo que aquella iniciativa provocó una serie de protestas que fueron ganando en relevancia conforme pasaba el tiempo. Todos estos conflictivos llevaron a Leonard a idear un videojuego en el que se representara manifestaciones reales, por lo que podemos encontrar desde la que él mismo vivió, hasta las quejas en Keratea por la construcción de un vertedero cerca de sus casas o la propia primavera Árabe. Y sí, también está el gran movimiento que asoló a todo nuestro país y que recibió el nombre de los "Indignados". Además de estas cuatro campañas, que constan de varios niveles cada uno, hay ciudades de un solo nivel como incluyen Oakland, París, Londres o Roma que intentan darle mayor magnitud al juego.

RIOT: Civil Unrest no elige bando por nosotros, nos permite jugar todos los niveles tanto en el lado de los que protestan como de las fuerzas de seguridad que deben controlar la situación. La jugabilidad escogida es el de la estrategia, pero una estrategia muy suave, que casi podríamos catalogar como un "piedra, papel y tijera" con muchas más de tres posibilidades. La perspectiva escogida es lateral, muy en la línea a las secciones de batalla del clásico North & South de Infogrames. Nosotros tendremos una serie de habilidades básicas como soltar arengas a nuestros compañeros para levantar la moral, fijar nuestra posición con las manos levanta o hacer una sentada en el caso de los manifestantes, mientras que la policía tienen sus cargas o sus granadas de humo. Luego tendremos habilidades que podremos seleccionar entre varias, como utilizar las redes sociales para ganar repercusión o utilizar la fuerza bruta para disolver las revueltas. Cada una de estas de habilidades requerirá de un tiempo de "recuperación" para volver a desencadenarla, mientras que los diferentes grupitos de personas (de una bando o de otro) los moveremos con el stick izquierdo, cambiaremos con los gatillos superiores entre ellos para seleccionarlos y usaremos el stick derecho como cursor para elegir la dirección en la que queremos realizar la acción elegida. Al principio, los objetivos son sencillos (como mantener la posición en la Puerta del Sol durante un tiempo), pero recomendamos empezar en el nivel de dificultad más bajo hasta que dominemos por completo sus mecánicas y su caótica puesta en escena.

Éso lo consigue muy bien, lo de representar un conflicto caótico decimos. Se ha escogido una detallada estética basada en píxeles que queda realmente bien, casi fotorrealista podríamos decir, con un gran uso del color que nos permite reconocer lugares reales desde el primer vistazo... aunque dan bastante grima al principio, cuando la cámara está tan cerca que apenas podemos distinguir nada. Puede ocurrir que nos perdamos, que no sepamos muy bien lo que ocurre o a quién estamos controlando, pero eso también es parte de representar una manifestación en un videojuego, cosa que consigue holgadamente. El juego está en castellano... o eso dicen. Esperemos que saquen algún parche que corrija las expresiones, las palabras mal escritas, las tildes y los trozos que han dejado en inglés, tal como está se entiende, pero transmite muy malas sensaciones. El murmullo constante durante los niveles y la contundente banda sonora del menú lucen mejor de lo esperado.

Casi podríamos considerar este RIOT: Civil Unrest como la versión adulta y extrema de Pikmin, salvando las distancias. Un juego de estrategia en el que la habilidad con el mando (seguro que en PC con ratón y teclado se juega muchísimo mejor) es una restricción que debemos superar con paciencia y práctica. Lástima que esa misma jugabilidad que tardaremos en domar, además, se quede corta. Esto provoca una doble desazón, porque el planteamiento resultaba muy interesante y la idea de llevarlo a cabo parecía la correcta, pero no termina de cuajar. Le falta algo. Le falta profundidad, las partidas terminan por ser rápidas, con objetivos muy concretos, por eso mismo la campaña "global" intenta enlazar fases en las que el resultado anterior influye en la siguiente, para que tengamos la (falsa) sensación de que progresamos en el juego, de que hay un recorrido que hacer. De nuestra indignación, salió un partido político, pero toda aquella lucha se diluyó con el paso del tiempo. A RIOT: Civil Unrest le pasa algo parecido, por mucho que nos atraiga y le perdonemos los evidentes fallos (de manejo y localización sobre todo), no parece que el "cambio" que propone deje huella y se quedará en un montón de buenas ideas sin rematar.
Análisis de RIOT: Civil Unrest para Switch: La conjura del pueblo
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La idea. Los dos bandos. El estilo gráfico transmite.
La jugabilidad se queda corta. El manejo. Fallos de localización.
Una idea brutal que se queda corta al rascar solo la superficie de sus posibilidades.
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