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Análisis de Ride 6, la nueva entrega del simulador de motociclismo de Milestone
Ride 6 continúa su travesía por el mundo de la simulación de motociclismo con importantes novedades, como un modo de físicas duales y un festival de conducción... Pero también con nuevas imprecisiones
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Ride lleva ya algo más de una década consolidándose como una de las principales referencias del motociclismo en el mundo de los videojuegos. Los chicos de Milestone, que también están a cargo de MotoGP y de la olvidada SBK, repiten con su apuesta personal con un título que más o menos continúa esa línea de simulación relativamente accesible que caracteriza a Ride y que ha hecho que encuentre un hueco dentro del delicado y vibrante mundo del motor y las carreras digitales. Lo hacen, eso sí, con una sexta que viene cargada de cambios estructurales relevantes, como el paso a Unreal Engine 5, una nueva gestión de físicas duales (con modos Arcade y Pro), y el Ride Fest como núcleo de la experiencia para un jugador.

La conducción en Ride 6: entre el simulador y el arcade de motos
Desde el punto de vista estrictamente jugable, Ride 6 mantiene su identidad de conducción híbrida, a caballo entre la simulación y una experiencia algo más distendida y adaptable. Sigue siendo, con todo, un videojuego muy técnico, en el que el trazado, la trayectoria de las ruedas, la velocidad, o incluso las maniobras y el peso juegan un papel fundamental en el devenir de las carreras. En otras palabras: si la serie te pilla un poco a pie cambiado y estás buscando un juego de conducción eminentemente arcade, lo más probable es que te cueste un poquito adaptarte a lo que propone Ride 6. Es, como digo, cuestión de insistir y de configurar la experiencia a tu gusto (hay un montón de opciones), si bien es cierto que la curva de dificultad en las primeras horas es muy elevada.
Es elevada también, quizás, para los que ya tengan unas cuantas carreras a sus espaldas en entregas previas, porque la revisión de las físicas ha tocado la interacción de unos cuantos elementos jugables, con un grado de acierto variable; por ejemplo, el trazado y las colisiones parecen más enteras, más realistas, pero las sensaciones a los mandos de la moto son un tanto más inestables. El resultado general es agridulce y, honestamente, las nuevas físicas no están tan finas como me habría gustado (en ocasiones se hace hasta incómodo trazar correctamente con la moto,, sobre todo en modo pro), pero también hay que ser justos y reconocerle a Milestone que la dualidad de físicas y controles es tan arriesgada como prometedora. Bien implementada le permitiría a Ride superar uno de sus principales tendones de aquiles: la accesibilidad a nuevos jugadores. Todavía no está en ese punto, pero se está acercando.
De resto, te puedes esperar más o menos lo de siempre con Ride 6: una gran cantidad de motos, cerca de cuarenta circuitos, incluyendo trazados reales y localizaciones ficticias, y múltiples disciplinas relacionadas con el mundo del motociclismo. Por supuesto, la conducción sigue siendo lo más importante en Ride 6, con modelos que transmiten una muy lograda sensación de peso, de transferencia de fuerzas, pérdida de agarre, etc., que además se acentúan con un muy buen uso del DualSense en cuanto a feedback de frenada y tracción.

Ride Fest y estructura de progresión
De todas formas, la gran novedad en el plano estructural de Ride 6 es Ride Fest, un modo carrera que nos lleva a un festival de motociclismo, con un rollito al festival de Forza Horizon pero sin la prolijidad de la franquicia de Microsoft ni sus impresionantes mundos abiertos. En líneas generales, el Ride Fest es un modo de “historia principal” (dura unas 30h) que te lleva a recorrer distintas áreas representativas de las leyendas del mundillo, como Casey Stoner, Guy Martin, Tyler O’Hara y Thomas Chareyne, cada una ellas coronada con enfrentamientos finales con sus propios representantes, desafíos y modos de juego.
No supone el modo historia definitivo del mundo de los videojuegos de conducción, eso por descontado; es más, personalmente pienso que se habría beneficiado muchísimo de tener algún tipo de mundo abierto, aunque fuera más limitado que los que hemos visto en otras franquicias (hay que entender también la disparidad de presupuesto), pero a la hora de la verdad lo cierto es que todo en Ride 6 funciona: la conducción es divertida y altamente personalizable, y el Ride Fest va un poquito más allá de lo estándar, con multitud de desafíos y pruebas que le dan un encanto especial a lo nuevo de Milestone, incluso si no eres un gran fanático del motor.

Ride 6: rendimiento, optimización y multijugador
El rendimiento y el apartado gráfico están ahí, ahí, en la medida de que Ride 6 ya no es tan gráficamente imponente como en entregas pasadas, que se apoyaban en el más estable y fiable Unreal Engine 4. Es, muy posiblemente, una cuestión de adaptarse y optimizar los recursos en el nuevo motor; la realidad es que el último proyecto de Milestone sigue viéndose genial, pero quizás con un salto gráfico más sutil que, en ocasiones, también rasca un poquito en estabilidad audiovisual.
Ride 6 tiene, además, modos multijugadores, tanto casuales como más competitivos, con diferentes pruebas, crossplay, salas privadas y públicas y tablas de clasificación.
CONCLUSIONES
Ride 6 tiene muy buenas ideas, eso por descontado; el nuevo modo Ride Fest hace las veces de tutorial hipervitaminado, pero a través de una experiencia divertida que, además, homenajea a algunas de las principales figuras de la escena del motociclismo profesional, y que incluye diversidad de desafíos; y la conducción, que es el pilar de la fórmula, sigue siendo muy disfrutable y muy adictiva. Eso sí, le pesa quizás que su nuevo sistema de físicas no está tan pulido como debería, lo que da lugar a sensaciones incómodas a los mandos en ocasiones, y que es muy, muy conservador en modos multijugador, propuesta y apartado audiovisual en general. A Milestone le falta muy, muy poquito para dar con un Ride que lo clave en todos los aspectos, y este Ride 6, aun con sus imprecisiones ocasionales, parece un paso en la dirección correcta.

La conducción en Ride 6: entre el simulador y el arcade de motos
Desde el punto de vista estrictamente jugable, Ride 6 mantiene su identidad de conducción híbrida, a caballo entre la simulación y una experiencia algo más distendida y adaptable. Sigue siendo, con todo, un videojuego muy técnico, en el que el trazado, la trayectoria de las ruedas, la velocidad, o incluso las maniobras y el peso juegan un papel fundamental en el devenir de las carreras. En otras palabras: si la serie te pilla un poco a pie cambiado y estás buscando un juego de conducción eminentemente arcade, lo más probable es que te cueste un poquito adaptarte a lo que propone Ride 6. Es, como digo, cuestión de insistir y de configurar la experiencia a tu gusto (hay un montón de opciones), si bien es cierto que la curva de dificultad en las primeras horas es muy elevada.
Es elevada también, quizás, para los que ya tengan unas cuantas carreras a sus espaldas en entregas previas, porque la revisión de las físicas ha tocado la interacción de unos cuantos elementos jugables, con un grado de acierto variable; por ejemplo, el trazado y las colisiones parecen más enteras, más realistas, pero las sensaciones a los mandos de la moto son un tanto más inestables. El resultado general es agridulce y, honestamente, las nuevas físicas no están tan finas como me habría gustado (en ocasiones se hace hasta incómodo trazar correctamente con la moto,, sobre todo en modo pro), pero también hay que ser justos y reconocerle a Milestone que la dualidad de físicas y controles es tan arriesgada como prometedora. Bien implementada le permitiría a Ride superar uno de sus principales tendones de aquiles: la accesibilidad a nuevos jugadores. Todavía no está en ese punto, pero se está acercando.
De resto, te puedes esperar más o menos lo de siempre con Ride 6: una gran cantidad de motos, cerca de cuarenta circuitos, incluyendo trazados reales y localizaciones ficticias, y múltiples disciplinas relacionadas con el mundo del motociclismo. Por supuesto, la conducción sigue siendo lo más importante en Ride 6, con modelos que transmiten una muy lograda sensación de peso, de transferencia de fuerzas, pérdida de agarre, etc., que además se acentúan con un muy buen uso del DualSense en cuanto a feedback de frenada y tracción.

Ride Fest y estructura de progresión
De todas formas, la gran novedad en el plano estructural de Ride 6 es Ride Fest, un modo carrera que nos lleva a un festival de motociclismo, con un rollito al festival de Forza Horizon pero sin la prolijidad de la franquicia de Microsoft ni sus impresionantes mundos abiertos. En líneas generales, el Ride Fest es un modo de “historia principal” (dura unas 30h) que te lleva a recorrer distintas áreas representativas de las leyendas del mundillo, como Casey Stoner, Guy Martin, Tyler O’Hara y Thomas Chareyne, cada una ellas coronada con enfrentamientos finales con sus propios representantes, desafíos y modos de juego.
No supone el modo historia definitivo del mundo de los videojuegos de conducción, eso por descontado; es más, personalmente pienso que se habría beneficiado muchísimo de tener algún tipo de mundo abierto, aunque fuera más limitado que los que hemos visto en otras franquicias (hay que entender también la disparidad de presupuesto), pero a la hora de la verdad lo cierto es que todo en Ride 6 funciona: la conducción es divertida y altamente personalizable, y el Ride Fest va un poquito más allá de lo estándar, con multitud de desafíos y pruebas que le dan un encanto especial a lo nuevo de Milestone, incluso si no eres un gran fanático del motor.

Ride 6: rendimiento, optimización y multijugador
El rendimiento y el apartado gráfico están ahí, ahí, en la medida de que Ride 6 ya no es tan gráficamente imponente como en entregas pasadas, que se apoyaban en el más estable y fiable Unreal Engine 4. Es, muy posiblemente, una cuestión de adaptarse y optimizar los recursos en el nuevo motor; la realidad es que el último proyecto de Milestone sigue viéndose genial, pero quizás con un salto gráfico más sutil que, en ocasiones, también rasca un poquito en estabilidad audiovisual.
Ride 6 tiene, además, modos multijugadores, tanto casuales como más competitivos, con diferentes pruebas, crossplay, salas privadas y públicas y tablas de clasificación.
CONCLUSIONES
Ride 6 tiene muy buenas ideas, eso por descontado; el nuevo modo Ride Fest hace las veces de tutorial hipervitaminado, pero a través de una experiencia divertida que, además, homenajea a algunas de las principales figuras de la escena del motociclismo profesional, y que incluye diversidad de desafíos; y la conducción, que es el pilar de la fórmula, sigue siendo muy disfrutable y muy adictiva. Eso sí, le pesa quizás que su nuevo sistema de físicas no está tan pulido como debería, lo que da lugar a sensaciones incómodas a los mandos en ocasiones, y que es muy, muy conservador en modos multijugador, propuesta y apartado audiovisual en general. A Milestone le falta muy, muy poquito para dar con un Ride que lo clave en todos los aspectos, y este Ride 6, aun con sus imprecisiones ocasionales, parece un paso en la dirección correcta.
Versión analizada PlayStation 5. Copia digital proporcionada por PLAION
Increíble variedad de motos y circuitos. Visualmente potente. Buena conducción...
... con físicas que a veces hacen cosas raras. Poco ambicioso en multijugador y lo técnico.
Incluso con sus defectos, Ride 6 es un simulador de motociclismo muy completo, divertido y personalizable.








