¡Colabora!
0
Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias
Nintendo Switch PC PlayStation 4 PlayStation 5 Xbox Xbox One

Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias

Un juego que pese a no innovar lo hace absolutamente todo bien.

Por Keyser Soze,
0 0 0

El mundo de los metroidvanias, tal como comentamos por aquí cada vez que nos hemos puesto a analizar alguno en los últimos tiempos, es un mundo saturado y repleto de opciones para todos los gustos. Esta situación ha venido marcada por varios juegos que han conseguido llevar la fórmula a su máxima expresión. El principal de todos ellos es Hollow Knight, sí, tal y como estabais pensando. Además, ha habido juegos como Celeste que también han levantado un listón en forma de estándar para todo lo que tenga que ver con las plataformas. Son dos juegos modernos y clásicos al mismo tiempo, que han marcado un antes y un después. Y ponerse a hablar de Prince of Persia: The Lost Crown es una tarea complicada sin haber antes mencionado dichos títulos.

El resumen rápido del juego que nos ocupa hoy es que, por encima de todo, es un juego inteligente. O más bien la gente y el equipo de Ubisoft que hay detrás de él. Lo mejor que hace Prince of Persia: The Lost Crown es haber sabido leer el mercado de los videojuegos, entender qué funciona y qué no. Lo que quiere la gente y lo que no. Aventurarse en imitar, al tiempo que imprime su propio estilo, todas esas fórmulas ya existentes y hacerlo de una manera excelsa. Sin fallo. Pisando sobre seguro. Y el resultado no puede ser más que extremadamente satisfactorio. Cuando juntas muchos ingredientes buenos y tienes un buen equipo de cocina detrás es imposible que el plato resultante deje un mal gusto al paladar.

Los jefes y jefas serán una realidad amenazante.


Plataformeo, combate y build

En la parte jugable hay que hablar de tres planos bastante diferenciados: el plataformeo, el combate y la build de nuestro personaje. En lo que tiene que ver con el primer aspecto y como hemos dicho ya anteriormente y no por casualidad, el juego bebe directamente tanto de Celeste como de Hollow Knight. El movimiento de nuestro personaje se basa en cuatro habilidades fundamentales. El salto (y el doble salto llegado cierto momento de la aventura), el dash, una especie de teleport que podemos usar de dos maneras diferentes y un gancho al más puro estilo Ori. El diseño de niveles está per-fec-ta-men-te diseñado para explotar todas y cada una de estas habilidades. Hay pinchos. Muchos pinchos. De hecho existen niveles hechos deliberadamente para aquellos y aquellas fieles a los retos.

A esos jugadores que les gustan que les pongan a prueba con fases que requieren fracasar una y otra vez hasta que incorporen en la memoria mecánica de sus manos el control perfecto para superar los retos. El resultado es increíblemente satisfactorio. Quizás es el teleport, que funciona a modo de dejar una copia nuestra en un lugar y luego teletransportarnos a ella en el momento que queramos, la que innova un poco más y permite al título incorporar ya no solo fases de desafío en términos de pura pericia a los mandos, sino de coco y destreza mental para resolver ciertos puzles, todos ellos muy bien pensados, dicho sea de paso. En definitiva, la parte troncal y el andamiaje de un título que hace que su paso por él y sus 25-30 horas de duración sea toda una delicia.

¡Ven!, que te voy a enseñar un par de cosas


En lo que tiene que ver con el combate hay cero innovación y total maestría. Es un juego con un combate dividido en la parte melé, con espadas, y a distancia con un arco que podremos obtener en determinado punto. El arco es más accesorio siendo las espadas las que conforman la parte principal. Bien, el número impresionante de combos que se pueden realizar con Shargon, nuestro personaje, es absolutamente delirante para un juego de estas características. No estamos acostumbrados a que en un metroidvania se nos ofrezcan tal cantidad de opciones y, aunque terminaremos por usar principalmente el combo más básico y el parry, que también lo hay (¡larga vida al parry!), el juego nos da la opción de, honestamente, fliparnos un poco a los mandos y disfrutar con todas esas opciones. En fin, una delicia. Además tenemos la acumulación de Ahtra, una especie de Ki o energía mágica que se rellenará según encadenemos golpes y que, una vez equipados, podremos lanzar diferentes ataques especiales y mucho más poderosos. La guinda a un apartado simplemente perfecto.

Por último está la build y la progresión de nuestro personaje. Diseñado en torno a amuletos, sistema literalmente copiado de Hollow Knight, iremos recopilándolos a lo largo de la aventura para fomentar más unas cosas u otras. Nuestro número de flechas, el daño que hacemos en el aire, la acumulación de Ahtra, el dinero que vamos recopilando al eliminar enemigos (dinero que gastaremos en comprar otros amuletos o mejorar los existentes en una forja de un personaje secundario), etc etc. Simple y efectivo. En resumen y, sobre todo, llegados a los compases finales de la aventura (antes será más difícil poder elegir) tendremos la posibilidad de dos builds bien diferencias. Una de melé y otra de larga distancia en la que potenciemos todo lo relacionado con nuestro arco y flechas.

Acción, plataformas y un backtracking perfecto. Prince of Persia: The Lost Crown lo tiene todo


Un sacrificio necesario

En lo que tiene que ver con el título como tal cabe decir que en la versión de PlayStation 5 funciona a unos estabilísimos 120 fps sin ningún tipo de caídas en ningún momento lo que favorece la experiencia jugable de una manera muy gratificante. ¿Qué puede que se haya hecho un "sacrificio", entre muchas comillas, gráfico para que eso ocurra? Puede ser. Pero es que el juego ni pide ni necesita que tengamos delante de nosotros una experiencia visual como la de un triple A de última hornada.

Además, artísticamente el juego sabe mezclar perfectamente escenas con motor in engine con artes visuales en forma de animaciones digitales casi de, valga la redundancia, película de animación que le quedan como un guante. De los aspectos técnicos, por repasarlos todos ya, el que cae flojo y es el único "pero" que se le puede poner a todo el juego es al apartado musical. No encandila, no levanta ni envuelve los momentos épicos dándoles ese plus que te pide el cuerpo. A veces ni siquiera acompaña demasiado. Se conforma con ser una música muy ambiental que, aunque no es que sea mala en ningún caso, nos hubiera gustado que el equipo detrás hubiera sido más ambicioso con este apartado para haberle dado a todo el título un apartado redondo.

La cuadrilla al completo.


El argumento del juego os lo dejamos en suspenso, para que lo descubráis, pues sin ser nada del otro mundo cuenta con las pinceladas necesarias de amistad, traición y otros ingredientes clásicos para una historia de este estilo. El mapeado, sin ser exageradamente vasto es lo suficientemente grande como para asegurarnos una aventura que no nos sepa a poco y garantizarnos esas 25 horas de las que hablábamos anteriormente. Además, en términos de dificultad, en el digamos modo normal no es un juego que sea un paseo. El plataformeo es el que es para todos los niveles y los enemigos te hagan más daño o tú les hagas más o menos a ellos (que es por donde varía el nivel de dificultad) están bien diseñados con mecánicas que exigen que no sea simplemente tener que ir dándole al botoncito de atacar y ya. Mención además de unos "bosses" perfectamente diseñados y con fases muy retadoras que no son sencillas y que nos darán más de un quebradero de cabeza pero sin desesperar.

Conclusión

Prince of Persia: The Lost Crown es una suma enorme de buenas decisiones una detrás de otra y eso se nota. Su mayor error y al mismo tiempo su mayor virtud es que no innova nada pero eso es también entender qué pide la gente y cómo lo pide. Bajo el criterio de el que aquí escribe estamos ante uno de los mejores metroidvanias de los últimos años que perfectamente puede colarse en un top 10 o top 15 histórico del género. Si es vuestro género como si no, jugadlo. No os va a defraudar. Son veinticinco horas de diversión sin caídas de intensidad que, por suerte, nos ha regalado Ubisoft para llenar un enero de 2024 a la espera de todo lo que nos depara el año.

Análisis de Prince of Persia: The Lost Crown para PS5: Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias
Análisis de Prince of Persia: The Lost Crown para PS5: Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias
Análisis de Prince of Persia: The Lost Crown para PS5: Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias
Análisis de Prince of Persia: The Lost Crown para PS5: Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias
Análisis de Prince of Persia: The Lost Crown para PS5: Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias
Análisis de Prince of Persia: The Lost Crown para PS5: Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias
Análisis de Prince of Persia: The Lost Crown para PS5: Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias
Análisis de Prince of Persia: The Lost Crown para PS5: Anáisis de Prince of Persia: The Lost Crown - Ubisoft nos trae al nuevo príncipe de los metroidvanias

Alternativas
Hollow Knight, Ori, Blasphemous.
Todo lo que hace que un metroidvania sea un metroidvania lo hace y muy bien.
La música.
Acción, plataformeo, backtracking perfecto. Un juego que toma todas y cada una de sus decisiones bien. Lo tiene todo.
Para poder aportar cualquier tipo de contenido a uVeJuegos.com necesitas estar registrado y además haber iniciado sesión.

Elige lo que quieres hacer:

×